"La alegría de vivir en el evangelio" - Transcripción parcial de publicación de Moisés Lazo

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El Padre Domingo celebra la vida. (Autor de la fotografía: anónimo).


LA ALEGRÍA DE VIVIR EN EL EVANGELIO - HECHOS DE LA COMUNIDAD CRISTIANA

Autor: Moisés Lazo

Nuestras raíces






INICIATIVA VICENTINA

En los inicios de la década del 40, la ciudad de San Fernando de Maldonado cobraba un nuevo impulso en su desarrollo económico. Había un despertar en ese letargo casi colonial. Pero es de hacer notar, que la comunidad fernandina tenía un buen número de feligreses con relación a su población.

En esos momentos, comienza una inmigración de las zonas rurales, estableciéndose en los aledaños de la ciudad, precisamente en Barrio Bella Vista o La Cruz, hoy Barrio Lavalleja. (1)

Este [fue] el primer lugar por donde comenzó a extenderse la perimetrada ciudad, contenida dentro de las avenidas: Joaquín de Viana (Artigas), Lavalleja (Dr. Claudio Williman), Sta. Teresa (Pte. Terra) y 3 de Febrero.

De esa realidad, surgieron nuevos desafíos pastorales en la parroquia fernandina. Y es así, como lo señalaba el P. Domingo de Tacuarembó: "los vicentinos fueron los de la idea de la fundación de esta capilla, dedicada a la Virgen de los Treinta y Tres" en el barrio La Cruz.

"Sus vecinos eran muy pobres", procedentes la mayoría de las chacras de Cerro Pelado, Laguna del Sauce, Rincón del Diuario, Zanja del Tigre y otras zonas rurales del departamento.

"Habitaban en ranchos de terrón y techo de paja, construidas casi simétricamente. Al frente un rancho grande, atrás cocina separada y más atrás, el baño." (2) No había luz eléctrica ni agua corriente. El poste surtidor de Aguas Corrientes estaba ubicado en Román Guerra y Av. Lavalleja. Las calles eran de tierra y arena, no había veredas ni cordones.

La Comisión Vicentina que atendía el barrio necesitaba un lugar de reunión, para realizar su apostolado. Así gestionan y reciben la donación de un terreno del fraccionamiento del Sr. Julio Marpons y Ana Nieves de Marpons.

Es de hacer notar, que la pastoral, no se descuidaba en el barrio, ya que por ejemplo "la catequesis se daba en casa de la señora Catita GArcía de Chalar (Coca), que residía en calle Rincón casi Javier de Viana, siendo en estos años catequistas Amanda Burqueño y su hermana Angelita."

Es interesante una referencia del Diario El Bien Público del 3 de Septiembre de 1941.

En una nota realizada, expresaba: "Podemos decir que en estos momentos, una zona sumamente pobre de la ciudad de Maldonado, dentro de muy breve tiempo contará con un foco radiante de luz espiritual, merced al tesón puesto de manifiesto por un humilde capuchino, fray Domingo de Tacuarembó, quien desde hace pocos meses se encuentra al frente de la parroquia de Maldonado.

En estos últimos tiempos, en la zona, se han venido construyendo modestísimas viviendas, que albergan en su interior, a familias que habiendo probado fortuna sin éxito en los trabajos del campo, se han venido acercando a la ciudad, en busca de mejores horizontes.

Son en su totalidad, familias pobres y numerosas, que no tienen el beneficio de la más elemental instrucción espiritual e intelectual." (2)


LAS OBRAS

El Padre Domingo, vecinos y autoridades, colocación de la piedra fundamental de la Capilla de los Treinta y Tres.


El 25 de Agosto de 1941, el Padre Domingo coloca la piedra fundamental de la capilla. Asisten, además de los miembros vicentinos e integrantes de la comunidad, la Sra. Sara Terra de Baldomir (3) y Julio Marpons, como padrinos el Padre Bernardo de Buenos Aires (4) en representación del arzobispo de Montevideo, Mons. Dr. Antonio María Barbieri, quien bendijo la piedra fundamental.

Las obras se inician "con la donación de los materiales para toda la cimentación, por parte de don Rafael Clavijo, para luego detenerse por falta de recursos durante seis meses".

El trabajo de levantar la capilla fue una tarea comunitaria. El arquitecto a cargo de la obra, era Heráclides Santini. (5)

Participaron los vicentinos, los feligreses y vecinos y se recibió la colaboración de Fray Félix. (6)

El P. Domingo también era obrero y "capataz general". El agua se traía en un carrito, por una familia Pini, del estanque frente a la casa de Enrique Pereira (hoy plazoleta 27 de Noviembre de 1983). (7)

Es de señalar, que desde el ambón hasta la puerta de entrada, en el piso de la parte central, se colocaron placas de mármol blanco fabricadas por el Sr. Antonio Meneguín, reconocido profesional como pisero. Dichas placas presentan las inscripciones en color ocre: "Dios y Patria" y "Juan Antonio Lavalleja", luego continúan los demás integrantes de la cruzada libertadora. Las mismas fueron colocadas por el oficial albañil Teodoro Pereira, vecino e integrante de la naciente comunidad.

El enmaderado de los techos estuvo a cargo de los carpinteros César Alfaro y Carlos Píriz.

La capilla, si bien queda finalizada en 1943, se inaugura el día 12 de Octubre de 1942, con la presencia de Monseñor Antonio María Barbieri. (8)

Luego el P. Domingo, encomienda al escultor Deminco, "quien hace dos réplicas de la imagen de la Virgen de los Treinta y Tres", en tamaño mayor, desconociéndose la ubicación de la otra imagen. Éstas son "las primeras que se hicieron en la República".


BENDICIÓN DE LA IMAGEN

El Padre Domingo en la Capilla de los Treinta y Tres.


El 12 de Diciembre de 1943 (de acuerdo a las estampas de la época) se realiza la Bendición de la Imagen de la Virgen de los Treinta y Tres. Continuando con el relato del P. Domingo, la imagen es recibida en la Plaza San Fernando, por toda la feligresía, realizándose una solemne Misa en horas de la mañana, presidida por Mons. Antonio M. Barbieri.

Después, una hermosísima procesión, encabezada por gauchos, la imagen de la Virgen recorre calle Sarandí en una carroza en forma de Piedra Alta, adornada con las Bandera Nacionales, rodeada por treinta y tres niños llevando banderitas, con el nombre de cada uno de los treinta y tres próceres.

En la parte oratoria, "don Rafael Clavijo, realiza un discurso hermosísimo a la Santísima Virgen".

De esta forma se vivió aquella jornada, con la entronización de la Virgen, como patrona, de nuestra capilla; constituyendo ésta, la "primera en el país, con la advocación de Virgen de los Treinta y Tres". También está dedicada a San Vicente de Paul y San Francisco de Asís.

Así fueron las raíces de nuestra comunidad, invitándonos para que cada una de las nuevas generaciones, escribiéramos nuestros propios hechos en la construcción del Reino de Dios.


LA CRUZ

Nuestro templo, está enclavado en un lugar de privilegio en nuestra ciudad. Precisamente, está en uno de los tres puntos más elevados, junto con la Torre del Vigía y el Molino Velázquez, en una calle de fuerte contenido histórico, y junto a un monumento de raíz evangelizadora.

Versión generalizada - no confirmada - pero verosímil, es que en el año 1873, se levantó una cruz, con motivo de la culminación de una misión, en la ciudad de Maldonado.

La misma habría sido realizada cuando Monseñor Jacinto Vera (primer Obispo del Uruguay, 1865) tuviera su presencia misionera y quedara como recuerdo, este pequeño monumento con una peana y una cruz de hierro, rodeada de un muro, con verjas también de hierro.

Es de señalar esa posibilidad, ya que este "Santo", al decir de Zorrilla de San Martín, fue un infatigable evangelizador, que recorriera todo el país, muriendo precisamente en esta tarea, en la ciudad de Pan de Azúcar, el 6 de Mayo de 1881.

Otra motivación de su presencia, sería la de confirmar, o apoyar, al nuevo párroco, el P. Podestá, que sustituyera al fallecido P. Juan Manresa, un año antes.

Se sostiene que también pudo realizarse esta misión "dentro del marco de la campaña de pacificación de la familia oriental", luego de la Revolución de las Lanzas del General Timoteo Aparicio, contra el gobierno del Gral. Lorenzo Batlle entre 1870 y 1872.

De acuerdo al historiador Dr. Mario Scasso (a quien seguimos) esta cruz, se levantó "en el camino de entrada de las diligencias que unían San Carlos con Maldonado, que entrando por la Av. Batlle (ex Camino Real y ex Camino Velázquez) doblaban por la actual calle Mariano Soler, de trayecto sesgado, para facilitar el ingreso del tiro de caballos de las diligencias, y dirigirse por la calle Román Guerra, hacia la "Plaza de las Carretas", donde está ubicada la Escuela Nº 1 y 97 y la Inspección de Escuelas. (9)


DESPLAZAMIENTO

Esta cruz, originalmente, estaba ubicada un poco más al norte, sobre la actual calle Monseñor Mariano Soler. (10)

Según nos informan los vecinos, su entrada, estaba orientada al sur. Tenía una reja de dos hojas, con puntas de lanza, (con una altura en la parte central de unos dos metros). En opiniones que se dividen, hay quienes sostienen que en un tiempo"contó con una placa de bronce que lucía 1873, la que fuera arrancada con toda la reja perimetral, y hurtadas por los años 1960".

En el gobierno Municipal de Benito Stern, se trasladó, llevándola unos metros más al sur-este y destruyéndosele el muro perimetral.

Posteriormente, en la Administración de Enrique Antía, se destruyó totalmente el monumento (en forma lamentable) y se reconstruyó con la forma original pero corriéndola unos metros más al centro de la plazoleta, quedando en su lugar actual.


PLAZOLETA PBRO. JUAN MANRESA

Es de señalar que en la administración última señalada, por resolución del Gobierno Municipal, (en forma acertada) designó a la plazoleta con el nombre de Prebítero Juan Manresa. Su aprobación por la Junta Departamental es del 19/10/2004, según Expediente 596-03, Acta Nº1.064.

Para los fernandinos y en especial a los feligreses de nuestra parroquia, es importante decir que Manresa, era un español nacido en 1806, en Cataluña, donde se ordena de sacerdote. En la comunidad fernandina, Manresa es párroco de 1852 a 1872, sustituyendo a Rafael de Cubas y sustituído a su muestre por Pbro. Pedro Podestá. (Nacido Isla de Gorriti, 1846, + 20 de julio de 1907).

Es interesante destacar, - siguiendo al historiador fernandino -, que ocupó además, el cargo de miembro y presidente de la Junta Económica Administrativa del Departamento de Maldonado, que comprendía aun el territorio de Rocha.

En su período, le cupo sortear las epidemias de fiebre amarilla y de cólera 1857 y 1868.

La capilla sede de su pastoreo, estaba ubicada en la actual Seccional Primera de policía, denominada Capilla de Aguilar en 1835. El Presbítero Juan Manresa, falleció el 2 de octubre de 1872, siendo uno de los personajes más importantes de la ciudad.

Quien desee buscar su genealogía y hurgue en los archivos parroquiales, cuando encuentre la letra ilegible, recuerde que la escritura es de Manresa.

Estos pequeños detalles, son parte de nuestra historia, que al decir del Profesor Don Francisco Mazzoni, "es un ancla", que nos une con nuestro pasado, no para quedarnos, sino saber valorar nuestras raíces.

Así pues, este monumento indudablemente misionero, de La Cruz, de 1873, ha quedado enclavado en esta plazoleta que ahora recibe el nombre de Juan Manresa, como en un acto de justicia a uno de los últimos sacerdotes de la Patria Vieja.

A partir del año 1994 la Comunidad de nuestra Parroquia, desde ésta cruz, símbolo de nuestra fe, comienza tradicionalmente todos los años, su acostumbrada celebración de la Semana Santa, con la procesión del Domingo de Ramos.


EL PADRE DOMINGO

Nuestro Fundador

Lejos está en querer hacer un culto a la personalidad del P. Domingo, pero permítasenos hacer un culto al agradecimiento, al don de Dios, a través de su obra.

Todos y cada uno de nosotros tenemos esa obligación al reconocimiento de sus realizaciones generosas, amplias, surgidas de una fe dinámica, que lo llevó a ser respetado, diría querido aún, por agnósticos y ateos.

La sociedad fernandina y en forma personal, le debemos tanto, en tantos órdenes, que todo lo que podamos decir de estos casi cincuenta años de labor pastoral, no alcanzan para recompensarlo, pero sí servirá que estos pequeños aportes de su vida y obra, no se pierdan en las generaciones futuras.

Vaya pues una pequeña reseña biográfica del P. Domingo en este trabajo, que pretende recopilar los hechos y las vivencias, en esta comunidad de la Parroquia Virgen de los Treinta y Tres, que naciera ante su fe, entusiasmo, sentido de anuncio a Cristo, y que siempre lo hiciera de la mano de María.


Su infancia y vocación

En el departamento de Tacuarembó, el 4 de Mayo de 1899, nace el P. Domingo en una colonia de italianos entre Cardozo y San Gregorio. Su nombre de pila: Humberto Orsetti.

Sus padres: Domingo y María Andrea, son inmigrates y agricultores, siendo Humberto el penúltimo de 12 hijos.

"Acuciados por problemas económicos, entre otros, la plaga de las langostas que abatían los plantíos, años tras años", sus padres después de otras reubicaciones, se trasladaron a Montevideo, radicándose en zona de Nuevo París.

Su entrada al seminario nos la relató así:

"Un día después que nos dio la lección el padrecito, me dice: ¿te gustaría ser capuchino? - Sí, le dije, radicalmente... Luego llegué a casa y le dije a mamá. Mamá, mamá, me voy a hacer capuchino. "Ah, qué van a hacer los frailes contigo? , me dijo. Y yo respondí: Voy a ser capuchino. A los ocho días después de tomar la Primera Comunión, entré al seminario".

Finalizó primaria, continuando con la secundaria, pero sus estudios se ven interrumpidos por una enfermedad por unos tres años. Ya a los catorce años, su médico, le daba pocos días de vida.

En 1912, viene a Maldonado por primera vez, con un grupo de seminaristas.

En el año 1919, viaja a Europa. Profesa el 21 de junio de 1920. Se ordena, el 15 de Agosto de 1926, en Génova. De regreso es enviado a Rosario de Santa Fe (Argentina) por el término de un año; luego cuatro años en Nuevo París y nueve años en San Antonio de Padua.


Se hace fernandino

Capilla de los Treinta y Tres, Sor María Rosa Rauschkunk y vecinos.


El 10 de Enero de 1941, el P. Domingo con 41 años de edad, acompañado de Monseñor Antonio María Barbieri, le da posesión del pastoreo de la Parroquia de San Fernando en Maldonado.

Realizó múltiples obras espirituales y materiales. Pastor, misionero, catequista, evangelizador, confesor, predicador, entusiasta devoto de María, organizador de ejercicios esprituales, novenas procesiones. Dibujante, pintor, escultor, albañil. Nada le es ajeno, hace los oficios más humildes. Limpia cañerías obstruídas, o con un plumero, recorre las altas cornisas del templo, o trepa por el altar mayor. Atiende los parrales, hace el vino y es hábil cultivando la quinta.

Fue constructor de capillas: de los Treinta y Tres, Laguna del Sauce, remodeló y amplió la de Punta del Este, San José, Mataojo, Villa Delia, remodelación de la cúpula, torres, techos y pisos de la Catedral. Esculpió y levantó la estatua de San Francisco, en Abra de Perdomo y San Isidro y San Roque en Abra Mallorquina.

El Colegio Virgen del Santander, fue obra de sus manos y su fe. Brindó servicio de almuerzo y merienda, ofrecía un ómnibus (El Caimán) para el traslado de los alumnos de San Rafael y Punta del Este. Trajo de Génova (Italia) a las hermanas Misioneras Franciscanas del Verbo Encarnado, levantando su convento. También construyó la sala de teatro del Colegio, denominado "Larrañaga" y el Centro San Fernando.

Recorría las calles arenadas de la ciudad a pie o en bicicleta. Siempre apurado y sin tiempo. Repetía "rapidito, rapidito", pero le daba tiempo para tomar un mate en cada esquina que le ofrecían con cariño y para acariciar sus santas manos. Visitaba la campaña, viajando en bicicleta, cuando le faltaba su chevrolet hasta Mataojo (Valle Edén), último punto distante de su geografía y celo pastoral.

No había nadie que no considerara al Padre Domingo un Santo. Era respetado por los más adversarios de la Iglesia.

En 1955, con un verdadero duelo, el pueblo de Maldonado, despide al P. Domingo, que por obediencia a la fraternidad, parte con un nuevo destino. El pueblo todo de Maldonado lo fue a despedir, reunido en la Plaza de San Fernando. En nombre del pueblo fernandino, habló el Sr. Romeo Gutiérrez Núñez.

Finalizado el acto, una gran caravana lo acompañó hasta la cercanía de Punta Ballena.

Aquel pequeño hombre, del cual había dudas de su gestión en los primeros momentos, había superado todos los pronósticos.

Había conquistado sin excepciones, a todos los corazones del pueblo fernandino.

Nos quedábamos con su recuerdo, sus obras, y con aquella simple estampa que decía: "Al alejarme de esta amada Parroquia de Maldonado, agradezco la constante y filial adhesión de la filigresía, extiendo mi paternal bendición sobre cada uno, e imploro para todos las bondades divinas y la protección de la S.S. Virgen del Santander.

Enero de 1955.

Padre Domingo de Tacuarembó"


Cuando llegó en Enero del 41, Oscar Clavijo aun niño y monaguillo, en horas del medio día al cruzar la plaza, se encuentra con el P. Domingo que llegaba, y lo acompaña hasta el Convento.

Recuerdo que solo traía "una pequeña valija como esas de médico". ¿Qué pertenencias podría traer allí?

Ciertamente que vivía y llegaba como un franciscano, pero como un Santo Franciscano partía, pero con la esperanza escondida de regresar.


Retorno - Sus últimos años

Pasaron veinte años con la ausencia del Padre Domingo, asignado a otras parroquias en la Argentina y en Montevideo.

En el año 1974 regresa para quedarse para siempre. Para los que lo habíamos conocido un santo, pero para las nuevas generaciones un personaje mítico.

Nuevamente es designado párroco por tres años, para continuar con el mismo entusiasmo y celo: celebrando, evangelizando, catequizando, visitando enfermos, atendiendo el confesionario.

En Octubre de 1976, el P. Celestino asume la titularidad parroquial, quedando el P. Domingo como su colaborador.


Una Plaza con su nombre

El 11 de Diciembre de 1987, ante una solicitud de los vecinos de Maldonado, la Junta Departamental y el Ejecutivo Comunal consideran designar una plaza con su nombre. El 30 de ese mismo mes, resolvieron en forma inédita, que en vida, el P. Domingo, recibiera unánime la anuencia, para que la Plazoleta del Barrio Tassano llevara su nombre. De esta forma el pueblo fernandino y las autoridades departamentales realizaron este homenaje sin precedentes.

El 25 de Agosto de 1991 y el 12 de Octubre de 1992, el P. Domingo pudo celebrar las bodas de oro de la colocación de la piedra fundamental y la inauguración de su primera capilla. Y como culminación a esa vida tan dedicada de cultivar su devoción a María, el 24 de Octubre de 1992, recibió en nombre de la feligresía fernandina, la Imagen Histórica de la Virgen de los Treinta y Tres, de la Florida, en su visita a todas las diócesis del país, con motivo de los 500 años de la predicación del Evangelio en América.

A pesar de ir deteriorándose físicamente, aún en sus internaciones y en el sanatorio, solía "escaparse" con su volumen de suero en alto, visitando y orando, en las salas de los enfermos.


Su partida

El 8 de Enero de 1994 en su "celda" atiborrada de papeles, estampas, medallas y oraciones, que eran verdaderos y desordenados murmullos angélicos, el P. Domingo descansó en la paz del Señor.

Todos lo lloramos. El féretro no iría encerrado en presurosa carroza. Allí estaba el pueblo.

Ahora él ya no estaba con prisa, pero tampoco los hombros de su pueblo, que no querían desprenderse, y por ello hicieron el recorrido a pie de la Catedral al Cementerio local.

Todos teníamos un nudo en la garganta y una nube en nuestros ojos. El inquieto apóstol había partido a la Casa del Padre.

Pero el P. Domingo no había muerto. Su vida ahora, está en plenitud, transformada en la Pascua final. Ahora sí, como él siempre lo deseó, estaba junto a Jesús y María. Ahora sí, el pueblo fernandino tenía un nuevo intercesor. De ello, nadie lo dudaba.

Es interesante describir una hermosa síntesis de la vida y obra del P. Domingo, que recogiera un medio de prensa escrito, por parte del P. Carlos Venner OFM. Cap. "Cinco meses después de su muerte, me enviaron a Maldonado, y al estar aquí, comencé a escuchar vida y obra del P. Domingo. Aquella vida, había quedado en la memoria de la comunidad fernandina y muchas otras personas de diferentes credos que lo habían conocido y fui encontrándome con ese sabor dulce que solo producen los hombres de Dios".

Pasados los años, el histórico Templo de sus amores, reclamaba la presencia de sus restos, para que allí descansaran definitivamente.

Siendo párroco precisamente el P. Carlos Venner, es quien prepara en la Catedral, el lugar definitivo.

Y en ese último recorrido, pasa por nuestra Parroquia. Lo recibimos en una mañana muy fría, era próximo a las 9.30 h, al inicio de nuestra Misa dominical, el 30 de Mayo de 1999, festividad de San Fernando. La urna permanecía al pie de la escalinata. La vieja sombra de Domingo, aún inquieta y primeriza se fijó en el pavimento, mientras la luz de su espíritu se conjuntaba en comunión pascual.

Una oración del P. Javier Castelló y la comunidad, prontamente arrebatada se presentaba seguramente Jesús, y una bendición descendía a todos nosotros. Las palabras estaban de más, solo al final un gran aplauso, y nos dio su último adiós.

Y a pie nuevamente llevan su urna. Desandaba por última vez un camino tantas veces recorrido. Sus restos iban a a quedarse en el templo Catedral, próximo al Padre Pedro Podestá.

Ambos fueron sin lugar a dudas, preclaros pastores de la Parroquia San Fernando de Maldonado.

Años más tarde, Juan Pablo II, declara al P. Domingo de Tacuarembó Siervo de Dios.


LA IMAGEN VIRGEN DE LOS TREINTA Y TRES

Historia

¡Qué legado tan hermoso, la del pueblo guaraní!, del que incorporamos parte de su cultura: el nombre de los ríos, el de nuestra Patria, cerros, flores y árboles, regiones, poblados, el mate. Los guaraníes, convertidos al cristianismo, fueron como bien se ha dicho, los que "conformarán la base de la protosociedad y la protocultura rural uruguaya".

El cedro de las misiones jesuíticas del Paraguay, es labrado por una alta escuela, naciendo de sus manos en el siglo XVIII esta imagen de la Virgen María, "con cierto aire de una Asunción". Su altura solo de 36 cm representa a la Inmaculada y Siempre Virgen", o al decir de la época "la muy Pura y Limpia concepción".

Tiene un estilo barroco, que produce el tipo de las Vírgenes de Murillo. Estará pintada en azul, rojo y oro, en su origen, de acuerdo a la comprobación de sus restauradores, los señores Monestier Hnos. en el año 1909.

Me parece importante realizar una síntesis de algunos comentarios, que dan una visión técnica y autorizada sobre la Imagen; que nos ayudarán a mirarla mejor, en cuanto a lo que ella significó y significa para nuestro pueblo, y en especial para nuestra comunidad fernandina.

En breve y bella oración el P. Alberto Sanguinetti, la describe: "Ella aparece como envuelta en el viento que es el Espíritu Santo, unidas sus manos dejando en todo que la lleve Dios. A sus pies se ve la luna y el cielo de la noche con las nubes y la cabeza de tres angelitos".

Por su parte Monseñor Carlos Partelli, en "Justificación Histórica Virgen de los Treinta y Tres" de 1961, se expresará con brillo: "abundante de ropas y de amplitud de pliegues y movimientos, suntuosidad del manto y cierto preciosismo en el rostro y en las manos". Y continuando con la descripción, Juan Antonio Presas dirá: "con sus ángeles y su media luna, despierta sentimientos elevados que predican el gozo y la alegría de la gracia, la gloria de la nueva criatura soñada por el Creador".


IMAGEN PEREGRINA


Aquella imagen, surgida de las raíces de la selva virgen de las misiones, se hace peregrina, trashumante y a cuestas posiblemente de "algún movimiento emigratorio de los indios de las misiones en sus vaquerías". También posible que los padres jesuitas, pudieran haberla traído, llegando hasta el sur del Río Negro en su estancia La Calera.









(1) Se denominaba también barrio "La Cuchilla" y "Marpons" (fraccionador). La Junta Departamental en acta Nº 15 del 20/1/1954 - decreto 1.766 Art. 1, designó al barrio con el nombre de Gral. Juan Antonio Lavalleja.

(2) Recuerdos de niño, de Tito de León, vecino por calle Sarandí. Extraído de "Maldonado - 250 años de presencia franciscana" de José Ma. Lodeiro Bequio. Edic. 2006, pág. 139.

(3) Esposa de Alfredo Baldomir. 1884-1948. Milit. y Polít. del P. Colorado, Prof., Arquitecto, Pte. de la Rep. 1938-42. Dio un golpe de estado 21/2/42.

(4) Custorio Provincial de Frailes Menores del Uruguay y Argentina.

(5) Arq. del Colegio Santander y Capilla de Punta del Este. (Aportes del P. Livio Strio del Provincial P. Bernardo y del P. Vicente).

(6) Hno. lego de la Ord. Capuchina de oficio constructor. Colaboró en la Capilla de la Asunción en Laguna del Sauce. Famoso por la construcción de grutas.

(7) Acto cívico multitudinario del pueblo oriental en Montevideo, en oposición a la dictadura.

(8) Nació en Mdeo. 1892-1979. De la Ord. Capuchino, Dr. en Teolog. Obispo de Mdeo. 1940. Designado Cardenal en 1958 por el papa Juan XXIII. Cofundador de la Acad. Nac. de Letras, Miembro del Inst. Geográfico. Cultivó la historia y la hagiografía.

(9) Aportes del Dr. Mario Scasso Burghi (cardiólogo), Historiador fernandino.

(10) Resolución por la Junta Deptal del 9/7/1982. Exp. 16.926.






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