Diferencia entre revisiones de «Poemas de Maldonado I y II»

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===Fundación de Maldonado===
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==Fundación de Maldonado==
 
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'''Arribo
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===Arribo===
  
  
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'''José Joaquín de Viana
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===José Joaquín de Viana===
  
  
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que con silencio otorgaba.
 
que con silencio otorgaba.
  
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Si ser hijos de una voz pudo parecer deseable,
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Si ser hijos de una voz  
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pudo parecer deseable,
  
 
mamar vida del silencio
 
mamar vida del silencio
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'''Deseo de permanecer
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===Deseo de permanecer===
  
  
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'''Los guaraníes misioneros
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===Los guaraníes misioneros===
  
  
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'''Primer despertar
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===Primer despertar===
  
  
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¡qué mar, qué cielo, qué tierra!";
 
¡qué mar, qué cielo, qué tierra!";
  
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fue la primera oración que recibió la belleza.
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fue la primera oración  
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que recibió la belleza.
  
 
Ansia de permanecer
 
Ansia de permanecer
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'''Esposas de fundadores españoles
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===Esposas de fundadores españoles===
  
  
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'''Madres guaraníes misioneras
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===Madres guaraníes misioneras===
  
  
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'''Hijos guaraníes misioneros
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===Hijos guaraníes misioneros===
  
  
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===Padres y cachorros misioneros===
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Caracará hubo sus hijos
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de María Salomé:
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Juan Alberto, Sinforosa
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y María Salomé.
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Paraberá y doña Tecla
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sólo tuvieron dos hijos
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traídos de San Lorenzo;
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son: Ignacio y Agapito.
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Santiago con María Ignacia
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y como el padre, Teodoro,
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son los hijos de Cecilia
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y de Teodoro Chacovo.
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Una hija, María Josefa,
 +
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le dio a Lorenzo Mboypé,
 +
 +
venido de San Lorenzo,
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María Rosa, su mujer.
 +
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Luis, Praxede y Sinforosa,
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son los hijos que dará
 +
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Sinforosa, Nangacatri
 +
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a Casimiro Yapuay.
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Un viudo con cuatro hijos
 +
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era José Aruyaré:
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María, Sinforosa y Ana
 +
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y María de la Merced.
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María Manduy y Miguel
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Jary, cinco hijos tendían:
 +
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Andrés, Teodoro, Apolonia
 +
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y Bartolomé y Lucina.
 +
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Liberta Cuñaminy
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tuvo un hijo que era Juan,
 +
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con el otro Miguel Jary
 +
 +
con el cual hizo casal.
 +
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Dos familias han venido
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del pueblo de San Miguel;
 +
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son las dos Jary; las sueltas,
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son Manduy y Aratiré.
 +
 +
Todos los demás casales,
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viudos y viuda y un suelto,
 +
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que completan el padrón,
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vinieron de San Lorenzo.
 +
 +
 +
===Cachimba del Rey===
 +
 +
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"Árbol Fuerte" y "Luz de Luna"
 +
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-Timbó Guazú y Guidaí-
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están jugando al amor
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en el Hice Morotí.
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Hice Morotí, "Agua Blanca";
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los que te van a beber,
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son ligados a esta tierra
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y suspiran por volver.
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Guidaí con mal de ausencia,
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afiebrada, beberá;
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y aquella fuente secreta,
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borra su pena y su mal.
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Timbó Guazú ha regresado;
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extraña sed lo orientó
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a buscar a Luz de Luna
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junto al agua del amor.
 +
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Agua que apaga la fiebre;
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agua blanca del amor;
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agua que ataba a los indios
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y sedujo al invasor.
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"Agua Blanca"; el español
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cachimba te llamará;
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pero tu milagro nunca,
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nadie, lo podrá cambiar.
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La norma de fundar pueblos
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se regula por la sed;
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estás aquí, Maldonado,
 +
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por tu Cachimba del Rey;
 +
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del rey, del indio, del hombre,
 +
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del niño y de la mujer;
 +
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del amor, de la frescura
 +
 +
que a ti nos hace volver.
 +
 +
 +
===Cuartel de Dragones===
 +
 +
 +
La confluencia de dos ríos,
 +
 +
el Plata y el Uruguay,
 +
 +
impulsa un ferviente anhelo
 +
 +
de límite natural.
 +
 +
Desean los lusitanso
 +
 +
agregar a su poder,
 +
 +
región que España ha estimado
 +
 +
como de "ningún valer".
 +
 +
Al calor de la codicia,
 +
 +
desembarcaron aquí
 +
 +
y fundaron la Colonia,
 +
 +
sueño y realidad feliz.
 +
 +
Con tal acción temeraria,
 +
 +
el español despertó
 +
 +
y tras batallas y pleitos
 +
 +
sus dominios retomó.
 +
 +
Un nuevo plan de defensas
 +
 +
certifica una virtud:
 +
 +
ver, en lo antes despreciado,
 +
 +
oro verde y oro azul.
 +
 +
Campañas que son feraces;
 +
 +
clima y pasturas sin par;
 +
 +
montes y ríos generosos
 +
 +
y unos puertos, sin igual.
 +
 +
Fundada Montevideo,
 +
 +
se la debe proteger;
 +
 +
y en el Este, Maldonado,
 +
 +
su vigía habrá de ser.
 +
 +
Cuartel requiere la idea
 +
 +
y cumplirla hace salir,
 +
 +
de nuestra propia cantera,
 +
 +
el escudo de un sentir.
 +
 +
Memoria de las barretas,
 +
 +
martelinas y barrenos;
 +
 +
fraguas, martillos, pinchotes
 +
 +
y sabios picapedreros.
 +
 +
la verdad es una sola
 +
 +
y una sola la actitud:
 +
 +
servir a nuestros valores
 +
 +
de oro verde y oro azul.
 +
 +
Canteros, picapedreros
 +
 +
y talladores de piedra,
 +
 +
la entraña de Maldonado
 +
 +
convocan en su defensa.
 +
 +
Un "partido" hecho "a obra incierta";
 +
 +
un espesor respetable;
 +
 +
portón con arco escarzano,
 +
 +
muros sillares confiables.
 +
 +
Mar azul y blanco inmenso
 +
 +
que encrespa el viento al venir,
 +
 +
del suroeste apasionado,
 +
 +
a cotejar tu lucir.
 +
 +
Maestros de obra y oficiales
 +
 +
y aprendices deslumbrados,
 +
 +
ven culminar la hermosura,
 +
 +
que se abre en techos soñados.
 +
 +
y viento y olas y arenas
 +
 +
y obrador de la inquietud,
 +
 +
todo, desea ser almena,
 +
 +
de oro verde y oro azul.
 +
 +
Jambas de paciente esmero,
 +
 +
huecos de piedra labrada;
 +
 +
dinteles recios, seguros,
 +
 +
para puertas y ventanas.
 +
 +
Antemural, Maldonado:
 +
 +
ya construido tu cuartel,
 +
 +
se les confió a los Dragones,
 +
 +
mar y tierra defender.
 +
 +
cuartel y Torre vigías:
 +
 +
en la historia por venir,
 +
 +
testigos de mil hazañas
 +
 +
y de combates sin fin.
 +
 +
Blandengues de la Frontera
 +
 +
heredarán la misión;
 +
 +
y entre blandengues, Artigas:
 +
 +
la gloria de la Nación.
 +
 +
Cuartel y fuerza que al pueblo,
 +
 +
le dan confianza y quietud;
 +
 +
símbolos de la custodia
 +
 +
de oro verde y oro azul.
 +
 +
Tejas que son como flores
 +
 +
sobre el tallo de la piedra;
 +
 +
un tallo gris que sostiene,
 +
 +
la unión del cielo y la tierra.
 +
 +
Casados, espacio y tiempo
 +
 +
engendran nuestro entender:
 +
 +
es la dignidad del hombre
 +
 +
lo que hoy, toca defender.
 +
 +
El que viva en esta tierra,
 +
 +
algo debe inteligir:
 +
 +
el bien, la paz, la justicia,
 +
 +
conquistamos hoy, aquí.
 +
 +
Del verde se pasa al gris
 +
 +
y del gris se pasa al fuego
 +
 +
y del mar a la pizarra
 +
 +
infinita de los cielos.
 +
 +
Piensa que el trabajo es piedra;
 +
 +
haz de la piedra virtud;
 +
 +
y vigila estos tesoros
 +
 +
de oro verde y oro azul.
 +
 +
 +
===Torre del Vigía===
 +
 +
 +
Tu linde a los cuatro vientos
 +
 +
Torre, Torre del Vigía,
 +
 +
anunció por mar y tierra
 +
 +
las presencias enemigas.
 +
 +
Mar que nos ligaba a España;
 +
 +
tierra para defender,
 +
 +
porque era niña preciosa
 +
 +
que enamoró al portugués.
 +
 +
Cada ser es una Torre;
 +
 +
su alma, es escala a subir,
 +
 +
para amparar al derecho
 +
 +
y al sueño de ser feliz.
 +
 +
Si el Cuartel era custodia
 +
 +
era la Torre una flor:
 +
 +
perfume para el arribo,
 +
 +
nostalgia para el adiós.
 +
 +
Torre mi Torre querida:
 +
 +
porque soy igual que tú,
 +
 +
unión de amor y vigilia
 +
 +
veo en ti, mi plenitud.
 +
 +
 +
===Escudo de Maldonado===
 +
 +
 +
El veintinueve de agosto
 +
 +
del mil ochocientos tres,
 +
 +
recibimos el escudo
 +
 +
otorgado por el Rey.
 +
 +
Almenas de dignidad
 +
 +
rechazan al enemigo,
 +
 +
que pretenda avasallar
 +
 +
a nuestro libre albedrío.
 +
 +
Almenas de antemural
 +
 +
defienden derecho y tierra;
 +
 +
y un horizonte infinito
 +
 +
abre del mundo las puertas.
 +
 +
Una ballena que cruza
 +
 +
la mar, fuente de riqueza,
 +
 +
eleva sus chorros de agua
 +
 +
y con la cauda progresa.
 +
 +
La ballena es la abundancia;
 +
 +
su cauda, trabajo y fuerza;
 +
 +
las espumas, un jardín
 +
 +
que un airoso aspersor riega.
 +
 +
Un cielo limpio y sereno;
 +
 +
un viento que al agua agita;
 +
 +
como hermanado el trabajo,
 +
 +
la libertad y la vida.
 +
 +
Un ancla señal de puerto
 +
 +
y universal intercambio;
 +
 +
razón del ir y venir
 +
 +
que teje el destino humano.
 +
 +
Tengamos siempre presente
 +
 +
la belleza de estos signos;
 +
 +
naveguemos;  nuestro escudo,
 +
 +
está lleno de caminos.
 +
 +
 +
===La casa de Sir Home Popham===
 +
 +
 +
Una fachada sencilla
 +
 +
pero bien proporcionada;
 +
 +
pilastras en la azotea
 +
 +
las almenas dubujaban.
 +
 +
De sesenta por cuarenta,
 +
 +
los ladrillos de la casa,
 +
 +
con desnudez de revoque
 +
 +
lucían al sol sus trabas.
 +
 +
Barro marrón del mortero
 +
 +
con ocre rojo alternaba;
 +
 +
se abrían al norte tres huecos:
 +
 +
una puerta y dos ventanas.
 +
 +
Carpintería de canelo;
 +
 +
doce metros de fachada;
 +
 +
de la puerta del cuartel
 +
 +
estaba sólo a una cuadra.
 +
 +
Entrando y a la derecha,
 +
 +
al correr se continuaban,
 +
 +
tres piezas con sus tabiques
 +
 +
que se intercomunicaban.
 +
 +
Cinco por cinco cincuenta
 +
 +
de luz, la primera daba;
 +
 +
cinco por cinco las otras
 +
 +
que sobre el patio miraban.
 +
 +
Y tres cincuenta por cinco,
 +
 +
la cocina, remataba
 +
 +
la carrera de ese lado,
 +
 +
que para el oeste lindaba.
 +
 +
Y haciendo una ele con ella,
 +
 +
a la izquierda, había una sala;
 +
 +
recibía desde el patio
 +
 +
aire y luz, toda la casa.
 +
 +
Seis cincuenta por el frente
 +
 +
tenía la espaciosa sala;
 +
 +
cinco cincuenta de fondo
 +
 +
y también al patio daba.
 +
 +
Era el camino a la costa
 +
 +
y por mirador se usaba
 +
 +
la azotea de baldosa
 +
 +
sobre tejuela asentada.
 +
 +
Revoque de barro adentro;
 +
 +
los pisos, hechos de laja;
 +
 +
en el fondo, los jazmines
 +
 +
todo el patio perfumaban.
 +
 +
Una casa colonial
 +
 +
que Home Popham habitara
 +
 +
cuando aquellos asaltantes
 +
 +
del año seis comandaba.
 +
 +
Millington Drake un buen día,
 +
 +
siendo embajador británico,
 +
 +
pretendió comprar la casa
 +
 +
de Popham en Maldonado.
 +
 +
"Esta casa no se vende";
 +
 +
le dijo con gesto airado
 +
 +
su dueño que gastó un trato,
 +
 +
sombrío y exagerado.
 +
 +
La intención era formar
 +
 +
en ella un museo británico,
 +
 +
para perpetuar "la hazaña"
 +
 +
de sus malditos soldados.
 +
 +
¡Qué preciosa la respuesta
 +
 +
que replicó a los tiranos
 +
 +
de aquella antigua pelea,
 +
 +
por un pueblo libertario!
 +
 +
Aquel dueño no sabía
 +
 +
que su voz era un mandato;
 +
 +
un desquite que en el tiempo
 +
 +
vindicaba a Maldonado.
 +
 +
otro día la demolieron
 +
 +
y fue un azar venturoso;
 +
 +
ni la imagen ha quedado
 +
 +
de ese recinto oprobioso.
 +
 +
Pues, por hermosa que fuera,
 +
 +
nos evocaba el terror
 +
 +
y la crueldad prepotente
 +
 +
del imperio de la Albión.
 +
 +
 +
===La esclava===
 +
 +
 +
Santa Cruz de Tenerife
 +
 +
y mil ochocientos diez;
 +
 +
a don Francisco Aguilar
 +
 +
una esclava han de vender.
 +
 +
La dueña dice que la hubo
 +
 +
cambiándola por un negro;
 +
 +
y que fue en la Isla de Francia
 +
 +
y otra cosa no me acuerdo.
 +
 +
La vendedora es doña Ana
 +
 +
de la Cruz y de Noguera;
 +
 +
su esposo es don Feliciano,
 +
 +
quien se fue, sin dejar señas.
 +
 +
Ana Gásquen es la esclava
 +
 +
con ese pasado incierto;
 +
 +
lo extraño: es de color claro;
 +
 +
y costó: trescientos pesos.
 +
 +
El pueblo de Maldonado
 +
 +
se agitará con un pleito:
 +
 +
mujer esclava y enfrente,
 +
 +
hombre de poder inmenso.
 +
 +
Mil ochocientos dieciocho;
 +
 +
Juan Pascual Pla es el Alcalde;
 +
 +
pidiendo su libertad
 +
 +
se le presenta Ana Gásquen.
 +
 +
Y al pedir la libertad
 +
 +
reclama la esclava blanca,
 +
 +
que pruebe su condición
 +
 +
al que la retiene esclava.
 +
 +
lo que Ana cuenta al pedir
 +
 +
conmueve a través del tiempo;
 +
 +
no conoce a los padres
 +
 +
ni fecha de nacimiento.
 +
 +
Era en la Revolución;
 +
 +
y desde la Isla de Francia
 +
 +
se la llevó una señora,
 +
 +
a quien por "madre", llamaba.
 +
 +
Don Juan pregunta a don Pancho
 +
 +
de dónde sacó a la esclava;
 +
 +
pide que exhiba escritura
 +
 +
que esas cosas detallara.
 +
 +
Y entonces cuenta don Pancho
 +
 +
lo que queda más arriba;
 +
 +
y un documento presenta
 +
 +
que tiene una sola firma.
 +
 +
Pone en manos del Alcalde
 +
 +
la esclava, trescientos pesos
 +
 +
y así quiere liberarse
 +
 +
Ana, de su cruel tormento.
 +
 +
Pero don Pancho no acepta:
 +
 +
- Que mucho más le ha costado,
 +
 +
ya que, desde la lactancia...
 +
 +
en su casa la ha cridado.
 +
 +
Y que el peso, en Tenerife,
 +
 +
era más fuerte que el nuestro;
 +
 +
¡qué mezquino argumentar
 +
 +
para hombre tan opulento!
 +
 +
La pobre Ana ofrece entonces
 +
 +
"con dolor y sentimiento",
 +
 +
aumentar la cantidad
 +
 +
hasta cuatrocientos pesos.
 +
 +
Pero el ladino Aguilar
 +
 +
pide por ella, seiscientos;
 +
 +
cuando el corazón es duro
 +
 +
engendra un sentir perverso.
 +
 +
Ana pide libertad;
 +
 +
quiere casarse; y por eso,
 +
 +
las argucias de Aguilar
 +
 +
merecen sólo el desprecio.
 +
 +
Alguien le llevó la mano
 +
 +
a la esclava; y el consejo
 +
 +
de un letrado se adivina,
 +
 +
porque el alegato es diestro.
 +
 +
dice que es contra el derecho
 +
 +
que su "madre" la hizo esclava,
 +
 +
sin consentir su marido
 +
 +
y "advenediza" en la plaza.
 +
 +
Que el documento de prueba
 +
 +
ostenta una sola firma
 +
 +
y no puede validarse
 +
 +
porque es contra la justicia.
 +
 +
Que ha obrado de mala fe
 +
 +
otorgando el documento,
 +
 +
el complaciente escribano
 +
 +
que se prestó al sucio juego.
 +
 +
Clama piedad el pedido
 +
 +
por la ansiada libertad:
 +
 +
Vuestra Excelencia: os suplico;
 +
 +
Su Merced: por caridad.
 +
 +
Y cuando Artigas recibe
 +
 +
el asunto entre sus manos,
 +
 +
irá contra el poderoso
 +
 +
y prepotente canario.
 +
 +
La diferencia en monedas
 +
 +
la tacha de exhorbitancia,
 +
 +
sólo se ha de resarcir,
 +
 +
lo que ha costado la esclava.
 +
 +
Si en moneda americana
 +
 +
aquel importe se entrega,
 +
 +
favorézcala el Cabildo,
 +
 +
en defensa del Sistema.
 +
 +
Haga frente al despotismo
 +
 +
y ampare la libertad;
 +
 +
que otra conducta aborrece
 +
 +
la ley de la Humanidad.
 +
 +
En contra de "esclavatura",
 +
 +
póngasela en libertad
 +
 +
y que goce en adelante
 +
 +
su derecho natural.
 +
 +
La Revolución Francesa,
 +
 +
Tenerife y Maldonado;
 +
 +
y un amor que se abre paso,
 +
 +
la libertad reclamando.
 +
 +
Año de mil ochocientos
 +
 +
diecinueve; desangrado,
 +
 +
este suelo se defiende
 +
 +
del invasor lusitano.
 +
 +
El Sistema Federal,
 +
 +
el General José Artigas;
 +
 +
y su celoso desvelo
 +
 +
luchando por la justicia.
 +
 +
Y con la libertad de Ana
 +
 +
a Maldonado enviará
 +
 +
la gesta toda: un deseo
 +
 +
de "salud y libertad".
 +
 +
 +
===Molino de viento===
 +
 +
 +
La mujer de Juan Mendoza,
 +
 +
doña María de Extremera,
 +
 +
allá por el año veinte
 +
 +
le vende a David las tierras.
 +
 +
Ese siglo diecinueve,
 +
 +
a eso de una media legua
 +
 +
de Maldonado, ve alzarse
 +
 +
una señal de riqueza.
 +
 +
Construye David Velásquez
 +
 +
aquel sólido cilindro
 +
 +
y se hace socio del viento
 +
 +
para impulsar al molino.
 +
 +
Los rigores del trabajo
 +
 +
han preparado las tierras;
 +
 +
los maíces y los trigos
 +
 +
están germinando en ellas.
 +
 +
Seis aspas descomunales
 +
 +
van a sostener las velas;
 +
 +
teja en escama el sombrero
 +
 +
y un colero que gobierna.
 +
 +
Mucha vida se ha tenido
 +
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que poner en la pelea;
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muchos riesgos por el agua,
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mucho miedo por la seca.
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El molino está esperando
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que la estación favorezca;
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que Dios ayude al labriego;
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que la zafra venga buena.
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Mucha ansiedad por el tiempo;
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mucho cavilar en plagas;
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muchos sudores gastados
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sufriendo soles y heladas.
 +
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En el puntiagudo techo
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de las tejas de madera
 +
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y en las aspas del molino,
 +
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harán rumbo las carretas.
 +
 +
Muchos pagos, mucha historia,
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 +
juntan los hombres que llegan
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 +
y en el patio del molino
 +
 +
van entregando cosechas.
 +
 +
El molino está zurciendo
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 +
las nubes que rompe el viento,
 +
 +
con un hilo devanado
 +
 +
por las aspas y el colero.
 +
 +
Caballos, bueyes, carretas,
 +
 +
perros, silbidos, picanas,
 +
 +
resume la marca en kilos
 +
 +
que se registra en la báscula.
 +
 +
El molino de Velásquez
 +
 +
se ha vuelto una romería;
 +
 +
encuentros, voces, abrazos,
 +
 +
cantos y melancolías.
 +
 +
La muela estaba esperando
 +
 +
cuando las velas se izan;
 +
 +
el colero busca el viento
 +
 +
y el progreso en ellas gira.
 +
 +
Mate, caña, asado, naipes
 +
 +
y golillas de colores;
 +
 +
sombreros con alas anchas,
 +
 +
relumbrantes tiradores.
 +
 +
Penca y correr del dinero
 +
 +
y el placer de los que ganan
 +
 +
y maldición del que pierde
 +
 +
y siempre espera revancha.
 +
 +
Jinetes con un palito
 +
 +
contra una argolla dorada;
 +
 +
ensartan en la sortija
 +
 +
aplausos y carcajadas.
 +
 +
Semilla, trabajo, surco;
 +
 +
payada, fogón y taba;
 +
 +
tierra que se ha vuelto harina
 +
 +
después de tanta mudanza.
 +
 +
 +
===El templo===
 +
 +
 +
Era en la Punta Ballena
 +
 +
y la Laguna del Diario;
 +
 +
era el siglo dieciocho
 +
 +
con cincuenta y cinco años.
 +
 +
Era esta misma bahía
 +
 +
y la capilla es recuerdo:
 +
 +
totora, ramas y barro,
 +
 +
pocas familias y un rezo.
 +
 +
Dos años después, de Viana,
 +
 +
vino a trasladar al pueblo;
 +
 +
en vez de totora, teja,
 +
 +
tuvo Dios para su techo.
 +
 +
Capillas y más capillas
 +
 +
se fue devorando el tiempo;
 +
 +
muchas veces se oyó misa
 +
 +
sin otro techo que el cielo.
 +
 +
Y por fin para esta casa
 +
 +
puso los hondos cimientos
 +
 +
la fe que sobrevolaba
 +
 +
al año mil ochocientos.
 +
 +
Al arranque de las bóvedas
 +
 +
en la construcción del templo,
 +
 +
las invasiones inglesas
 +
 +
le dan destino guerrero.
 +
 +
Los prepotentes ingleses
 +
 +
nos hacen sus prisioneros;
 +
 +
ellos eran tres mil hombres;
 +
 +
nosotros... ni cuatrocientos.
 +
 +
El año noventa y cinco
 +
 +
vio culminar el proceso,
 +
 +
con un canto de alegría
 +
 +
y las campanas a vuelo.
 +
 +
Regalos: Antonio Veiga,
 +
 +
un altar extraordinario;
 +
 +
la luz, los siete colores;
 +
 +
el viento, su voz de bajo.
 +
 +
La mar, bello crucifijo;
 +
 +
el "Santander", su naufragio,
 +
 +
con una Virgen del Carmen
 +
 +
para colmo de milagro.
 +
 +
La Virgen del "Santander"
 +
 +
desde Lobos, ha ofertado
 +
 +
al templo, el gran privilegio
 +
 +
del divino escapulario.
 +
 +
Porque la Virgen descienda,
 +
 +
el "Santander" se ha inmolado;
 +
 +
el templo, es la nueva nave;
 +
 +
nosotros los nuevos náufragos.
 +
 +
María, José, San Fernando,
 +
 +
el Cristo y el Bautisterio,
 +
 +
custodian en Maldonado,
 +
 +
la alianza con el Eterno.
 +
 +
Y en la cúpula y las torres,
 +
 +
rebrillan los azulejos,
 +
 +
las cruces que las coronan
 +
 +
y la fe del Evangelio.
 +
 +
 +
===Marco de los Reyes===
 +
 +
 +
Marco de los Reyes, límite
 +
 +
lusitano y español;
 +
 +
divorcio de los dominios,
 +
 +
de la lengua y el pendón.
 +
 +
Vergüenza de ineficacia
 +
 +
del tratado de Madrid;
 +
 +
mármol odioso que entrega,
 +
 +
lo que debiera exigir.
 +
 +
la grandeza y decadencia
 +
 +
en la "Plaza del Recreo";
 +
 +
la Torre, toda pujanza,
 +
 +
victoria, fuerza, derecho.
 +
 +
Careces de voz y espada
 +
 +
Marco de oprobio y silencio;
 +
 +
símbolo de no luchar
 +
 +
para defender los fueros.
 +
 +
Desde Lisboa transportaron
 +
 +
al mármol blanco y rosado;
 +
 +
por la Laguna merín,
 +
 +
en falúa ha navegado.
 +
 +
La Sierra de Carapé
 +
 +
soportó el pesado fardo;
 +
 +
malhadada diplomacia,
 +
 +
jalón injustificado.
 +
 +
"Ha de estar loca la gente
 +
 +
de Madrid"; ha dicho Viana,
 +
 +
mirando tierras y pueblos
 +
 +
que el tratado regalaba.
 +
 +
En el Cerro de los Reyes
 +
 +
eras denuncia de infamia;
 +
 +
con cuatro caras de estigma
 +
 +
que al valor abochornaban.
 +
 +
Y cuando perdió vigencia
 +
 +
por fin el torpe tratado,
 +
 +
te arrancó del pedestal
 +
 +
Cevallos, con gesto hidalgo.
 +
 +
Y te rompió los escudos
 +
 +
que lucían en el mármol;
 +
 +
como queriendo borrarle
 +
 +
a España tales agravios.
 +
 +
Tachó con ciego furor
 +
 +
tus relieves humillantes
 +
 +
y mandó clavar los restos
 +
 +
donde no los viera nadie.
 +
 +
Año de mil ochocientos
 +
 +
noventa y cinco; trasladan
 +
 +
tu mole; y poco más tarde
 +
 +
la armarán en esta plaza.
 +
 +
Si era dignidad la Torre,
 +
 +
el Marco era la derrota;
 +
 +
si la Torre era el poder,
 +
 +
el Marco evoca las sombras.
 +
 +
Signo de renunciamiento
 +
 +
con la Torre dialogando;
 +
 +
como los polos de un ser;
 +
 +
como la alegría y el llanto.
 +
 +
Te arman sobre dos caminos
 +
 +
algo al este de la Torre;
 +
 +
por el viento en que han venido
 +
 +
desgraciadas opresiones.
 +
 +
Que nadie olvide la causa
 +
 +
que a este Marco ha mutilado;
 +
 +
que nadie pierda los dones
 +
 +
que la Torre está cuidando.
 +
 +
 +
===Maldonado I===
 +
 +
 +
Por tus sonrientes quebradas,
 +
 +
sierras, lagunas y ríos,
 +
 +
por tus iguás encantadas,
 +
 +
fuiste querencia del indio.
 +
 +
Por ser guardiana del Plata
 +
 +
en este suelo oriental,
 +
 +
un rey coronó de almenas
 +
 +
el blasón de este lugar.
 +
 +
Simbolizó tu destino,
 +
 +
horizonte, cielo y mar;
 +
 +
la riqueza, una ballena
 +
 +
y un ancla, esperanza y paz.
 +
 +
Un capitán de Blandengues
 +
 +
que se llamó José Artigas,
 +
 +
en tu Cuartel de Dragones
 +
 +
soñó la patria querida.
 +
 +
Te encontró manuel Francisco
 +
 +
vivero de libertad;
 +
 +
y el que en el alba soñara,
 +
 +
te vio a su lado luchar.
 +
 +
Codicia de los ingleses,
 +
 +
tentación de lusitanos;
 +
 +
orgullo de patria nueva,
 +
 +
montonera de presagio.
 +
 +
Hoy del Garzón al Alférez,
 +
 +
desde el Solís al Aiguá,
 +
 +
eres yunque de trabajo
 +
 +
y fragua de libertad.
 +
 +
 +
===Maldonado II===
 +
 +
 +
Maldonado de llanuras,
 +
 +
ríos y campos serranos;
 +
 +
graciosa estrella guardiana
 +
 +
en la frente del estuario.
 +
 +
Aquel que forjó la patria,
 +
 +
soberana la soñó;
 +
 +
fue en el Cuartel de Dragones
 +
 +
y antes de nacer el sol.
 +
 +
Le sales a tu destino
 +
 +
con armas de triunfador:
 +
 +
labrador y ganadero,
 +
 +
industrial y pescador.
 +
 +
para huracanes de arena
 +
 +
luces coraje de pino;
 +
 +
el mundo, feliz, acude,
 +
 +
a zambullir en tu estío.
 +
 +
Suelo esteño, maldonado,
 +
 +
querencia que sabe dar,
 +
 +
eco sahumado en la Sierra,
 +
 +
run run eterno, en el mar.
 +
 +
 +
===Maldonado III===
 +
 +
 +
Un ayer en alerta vigilia
 +
 +
te volvió centinela del mar;
 +
 +
hoy tu sierra es almena fraterna
 +
 +
y tus playas emblema de paz.
 +
 +
Maldonado, portal de los mares:
 +
 +
que tu escudo alimente tu fe;
 +
 +
si coronan tu frente bastiones,
 +
 +
haya un ancla de amor a tus pies.
 +
 +
Por quebradas y valles los ríos,
 +
 +
te decoran un doble confín;
 +
 +
tus lagunas y montes queridos,
 +
 +
nos encienden un canto feliz.
 +
 +
Esta tierra, estas islas y cielo,
 +
 +
un blandengue inmortal defendió;
 +
 +
nunca olvide esa gloria el denuedo
 +
 +
y a su guarda no falte tu honor.
 +
 +
En la ofrenda del mar y del humus,
 +
 +
van riqueza, belleza y salud;
 +
 +
infinito flamear de energía
 +
 +
en trabajo, talento y virtud.
 +
 +
 +
===Maldonado IV===
 +
 +
 +
Indio habitat, ibérico vigía,
 +
 +
oriental portalón hacia la mar;
 +
 +
anduvo José Artigas tu frontera
 +
 +
antes de amanecer la libertad.
 +
 +
Cañas, Cabral, embrujo de la Sierra:
 +
 +
Ánimas y Garzón y Carapé;
 +
 +
redenciones de sol en tus lagunas,
 +
 +
tendido altar de luz en su mantel.
 +
 +
El antañón fulgor de tu mirada
 +
 +
trashumaba de Atlántico a Merín;
 +
 +
cantan por ese ayer cuatro banderas:
 +
 +
Aiguá, Garzón, Alférez y Solís.
 +
 +
Maldonado, bizarra monteonera,
 +
 +
lanza de gloria para la nación;
 +
 +
región de Lavallejas y Oliveras,
 +
 +
entrañable confín libertador.
 +
 +
Tierra solar, mi bienamada tierra;
 +
 +
playa y pinares órficos del sur;
 +
 +
noble fuego natal de coronilla,
 +
 +
universal orilla del azul.
 +
 +
 +
===Ciudad de Maldonado===
 +
 +
 +
Huraño cardo de la mar indiana,
 +
 +
pájaro ciego de los arenales,
 +
 +
campo serrano herido de ceibales,
 +
 +
murió el indio de amor en tu mañana.
 +
 +
Mar alumbrado en forja lebrijana,
 +
 +
aspa de arroyo desgranando solres,
 +
 +
caracol de vigías españoles,
 +
 +
médano alzado en cruces y campana.
 +
 +
Desde el orgullo fundador de Viana
 +
 +
hasta argiueños sueños augurales,
 +
 +
lobo guardián en los antemurales,
 +
 +
jazmín de la codicia lusitana.
 +
 +
Tienden sus redes de esmeralda y plata,
 +
 +
Aiguá, Solís, Alférez y Garzón
 +
 +
y bajan la amatista de la sierra
 +
 +
para tu anillo azul de pescador.
 +
 +
La barca del pinar iza banderas
 +
 +
sobre la osada estela de la Albión;
 +
 +
la Cruz del Sur cultiva en tu laguna,
 +
 +
el llamado fraterno de su flor.
 +
 +
Cuidan tu historia cumbres de la patria;
 +
 +
las guía el Pan de Azúcar avizor;
 +
 +
almena del ayer, playa encantada,
 +
 +
borda del viento donde rema el sol.
 +
 +
 +
 +
 +
==Poemas de Maldonado II==
 +
<br>
 +
<br>
 +
 +
===Enrique Burnett===
 +
 +
 +
Aunque Enrique no sabía
 +
 +
porqué lo atraía esta tierra,
 +
 +
fue el destino quien lo trajo
 +
 +
para pagar una deuda.
 +
 +
Venía a borrar con el verde
 +
 +
de los árboles la huella,
 +
 +
que sus hermanos armados
 +
 +
hicieron sobre la arena.
 +
 +
Carmen Rodríguez tampoco
 +
 +
descifró lo que ocurría;
 +
 +
pero apaciguar su sed
 +
 +
en amor se convertía.
 +
 +
Carmen nació en Maldonado
 +
 +
y Burnett en Inglaterra;
 +
 +
él le confesó su amor;
 +
 +
ella esperó que volviera.
 +
 +
Ella fue tejiendo sueños;
 +
 +
él cumplió con la promesa;
 +
 +
la boda trajo el hogar;
 +
 +
el hogar, la descendencia.
 +
 +
Él, fue el agente del lloyd´s;
 +
 +
ella, colmó de belleza
 +
 +
la casa que compartieron
 +
 +
en medio de las arenas.
 +
 +
El jardín se abrió en colores
 +
 +
y la casa en alegría;
 +
 +
el médano amenazaba
 +
 +
y el viento lo consentía.
 +
 +
Domar aquel animal,
 +
 +
el cónsul se proponía,
 +
 +
con almácigos de pino
 +
 +
que en sus lomos plantaría.
 +
 +
Se parecía a un imposible
 +
 +
la quijotesca aventura;
 +
 +
Maldonado contemplaba
 +
 +
su inquebrantable locura.
 +
 +
Una vez, diez veces diez,
 +
 +
con resguardos y con plantas
 +
 +
con riegos y con sudores
 +
 +
el pampero terminaba.
 +
 +
Pero no podía acabar
 +
 +
con la indomable energía,
 +
 +
que al desierto en un oasesis
 +
 +
transformar se proponía.
 +
 +
El hogar se tranquiliza
 +
 +
porque en torno de la casa,
 +
 +
copas de árboles triunfantes
 +
 +
ganan la primer batalla.
 +
 +
Enrique Burnett sonríe
 +
 +
oyendo a Carmen que canta;
 +
 +
desde las rojas techumbres
 +
 +
mira los verdes que avanzan.
 +
 +
Sintió que el pueblo era un barco
 +
 +
que su auxilio le pedía,
 +
 +
naufragando entre las dunas
 +
 +
y que él, lo rescataría.
 +
 +
Así redobló el esfuerzo
 +
 +
en ciento noventa hectáreas,
 +
 +
con pinitos que salvaron
 +
 +
al pueblo y su hermosa carga.
 +
 +
la deuda se volvió amor
 +
 +
y Carmen ya descansaba;
 +
 +
hoy duermen los dos su paz
 +
 +
por el bosque vigilada.
 +
 +
 +
===Antonio Lussich===
 +
 +
 +
Tiene industrias don Antonio
 +
 +
de sebo, aceite y curtiembre;
 +
 +
al transporte y salvataje
 +
 +
con varios barcos atiende.
 +
 +
Un producto de su ingenio,
 +
 +
los "Tres gauchos orientales",
 +
 +
le dieron muy justa fama
 +
 +
por diestros y originales.
 +
 +
La Punta de la Ballena
 +
 +
pelada, recorre un día
 +
 +
y un sueño empieza a crecer
 +
 +
dentro de su fantasía.
 +
 +
Adquirir aquellas tierras
 +
 +
y cubrirlas de arboleda;
 +
 +
transformar en paraíso
 +
 +
unas alturas desiertas.
 +
 +
Ve con la imaginación
 +
 +
dos mil hectáreas cubiertas;
 +
 +
árboles de todo el mundo;
 +
 +
flores de toda la Tierra.
 +
 +
Donde hay salitre, perfume;
 +
 +
donde silencio, la orquesta
 +
 +
de los pájaros y sombra,
 +
 +
donde el sol raja las piedras.
 +
 +
Sigue una paciente historia
 +
 +
de aclimatación muy lenta,
 +
 +
que fue gastando sus años
 +
 +
en una empresa tan bella.
 +
 +
Salva vidas en el mar;
 +
 +
junta especies en la tierra;
 +
 +
ayuda a seres humanos,
 +
 +
canta a la naturaleza.
 +
 +
Un gran poema universal
 +
 +
conformó con sus tareas,
 +
 +
porque combatió al dolor
 +
 +
y promovió la belleza.
 +
 +
Con olas y con espuma
 +
 +
le rinde el mar reverencia;
 +
 +
y el monte prolonga el sueño
 +
 +
que dio gloria a su existencia.
 +
 +
 +
===Bosque de Maldonado===
 +
 +
 +
En Rincón de San Rafael,
 +
 +
por los indios bienamado,
 +
 +
un bosque se ha de plantar,
 +
 +
por mucho tiempo deseado.
 +
 +
El sueño de los mayores,
 +
 +
el habitat de los pájaros;
 +
 +
la sombra, para el efímero
 +
 +
momento de nuestro pasado.
 +
 +
¿No sabéis como ha nacido?;
 +
 +
preguntádselo a los faros
 +
 +
y a la Torre del Vigía
 +
 +
y al arroyo Maldonado.
 +
 +
Preguntad al Pan de Azúcar
 +
 +
y al Molino legendario
 +
 +
y a las lluvias y a la mar,
 +
 +
que todos son sus hermanos.
 +
 +
Lo que los agrimensores
 +
 +
piden por medir su tierra,
 +
 +
desbordará los caudales
 +
 +
con que el Municipio cuenta.
 +
 +
Y el Secretario se ofrece
 +
 +
a hacerlo sin cobrar nada;
 +
 +
ha heredado de su abuelo,
 +
 +
para medir, reglas básicas.
 +
 +
El Rincón de San Rafael;
 +
 +
Jaime H. Pou triangulando;
 +
 +
aunque no es agrimensor,
 +
 +
mide el terreno sagrado.
 +
 +
Socio del sol y la luna,
 +
 +
con la brújula en la mano,
 +
 +
no manchaban los dineros
 +
 +
su fervor de iluminado.
 +
 +
Y fue Estanislao González
 +
 +
quien este bosque plantara;
 +
 +
isla de paz, aire puro,
 +
 +
que inmortaliza su hazaña.
 +
 +
La mar ofició su rito
 +
 +
-Sacerdotisa del Alba-
 +
 +
San Isidro labrador,
 +
 +
le pidió que lo oficiara.
 +
 +
Estaba la mar vestida
 +
 +
con su tocado esmeralda
 +
 +
y el viento le descubría
 +
 +
la enagua, sobre la playa.
 +
 +
Blanco ruedo ñandutí,
 +
 +
compás de espuma en la danza;
 +
 +
rito para el bosque niño;
 +
 +
misterio de la labranza.
 +
 +
Marchas de gala cumplieron
 +
 +
los peces junto a la playa;
 +
 +
fugaz penacho de aletas,
 +
 +
mágica espada de nácar.
 +
 +
El bosque... de Maldonado
 +
 +
pidió que lo bautizaran;
 +
 +
fue el arroyo su padrino;
 +
 +
sus madrinas, las campanas.
 +
 +
Sobre un pliego de rocío
 +
 +
labró la Luna sus actas;
 +
 +
testigo, la Cruz del Sur
 +
 +
se ofreció para firmarlas.
 +
 +
Bosque: creciste valiente;
 +
 +
por tus raicillas tan blandas,
 +
 +
pasó tu cuerpo ciclópeo
 +
 +
y ganó el cielo tu alma.
 +
 +
Bosque al que no doblegó
 +
 +
la arenga de la tormenta
 +
 +
ni el redoble de las olas
 +
 +
sobre tambores de arena.
 +
 +
Poncho viril del pampero
 +
 +
sobre tus hombros flotando;
 +
 +
centinela de avanzada
 +
 +
del arroyo Maldonado.
 +
 +
Husos de luz en tu sombra,
 +
 +
con perfume devanados,
 +
 +
a tus pies vienen y van
 +
 +
bailándole a tu milagro.
 +
 +
El sueño de los mayores,
 +
 +
el habitat de los pájaros;
 +
 +
la sombra, para el efímero
 +
 +
momento de nuestro paso.
 +
 +
 +
===San Carlos===
 +
 +
 +
Hija entrañable, Pedro de Cevallos,
 +
 +
se miró en tu belleza con amor;
 +
 +
y al reclinar tu vida en los arroyos,
 +
 +
tocó de ensueño y gracia tu blasón.
 +
 +
Signó de fe tu frente carolina,
 +
 +
rutilante además del gran varón:
 +
 +
aquí -dijo don Pedro- en la hermosura,
 +
 +
elevarás tu eterna floración.
 +
 +
Abanico pecuario tu horizonte,
 +
 +
tu espalda fueron las sierras, tu mirar,
 +
 +
el cristal del arroyo; tu oriflama,
 +
 +
el oleaje fecundo del trigal.
 +
 +
Ha de estar decidido a defenderte
 +
 +
el que de veras ame tu solar;
 +
 +
y cuando tu lo llames: carolino,
 +
 +
ingrávido y feliz, podrá soñar.
 +
 +
Cielo estrellado del esteño suelo;
 +
 +
canto oriental para encantar al sol;
 +
 +
madre de santos, fuente de patriotas,
 +
 +
gaya ciudad de ciencia y valor.
 +
 +
 +
===Iglesia de San Carlos===
 +
 +
 +
"No hay igual en la campaña",
 +
 +
exclamó el padre Amenedo,
 +
 +
al contemplar, orgulloso,
 +
 +
esta obra de su desvelo.
 +
 +
"El sólido más hermoso"
 +
 +
dijo José Pedro Argul,
 +
 +
descubridor de belleza
 +
 +
al que enamoró tu luz.
 +
 +
Tus melodiosos volúmenes,
 +
 +
contar nuestra historia saben
 +
 +
y te hacen casa de Dios
 +
 +
de todos los orientales.
 +
 +
Te sentimos penetrando
 +
 +
el tiempo que ya pasó
 +
 +
y en el tiempo por venir
 +
 +
apaciguando el dolor.
 +
 +
Barca de varios destinos,
 +
 +
puerta de la Navidad;
 +
 +
con "llaves" contra el mal tiempo
 +
 +
y una promesa de paz.
 +
 +
De aquella pequeña villa
 +
 +
que tu fábrica engendró,
 +
 +
es la campana que llama
 +
 +
a muerte y resurrección.
 +
 +
Por actual, por antañona,
 +
 +
puedes decir: "yo soy piedra;
 +
 +
hornacina donde Dios,
 +
 +
cambia en perdón las ofensas".
 +
 +
Tan recio cuerpo por fuera;
 +
 +
tan palpitante por dentro;
 +
 +
tan caricia del ayer;
 +
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tan comunión con lo eterno.
 +
 +
 +
===S´acabó dipotimá - tradición fernandina del s. XIX===
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Linga, linga, linga, linga,
 +
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linga, linga, linga, la;
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 +
linga, linga, linga linga,
 +
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linga, linga linga la.
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Que va a yové
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que va a pará;
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tiempo e verano,
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no hay que fiá.
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Que va a yové
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que va a pará;
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tiempo e verano,
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no hay que fiá.
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Linga, linga, linga, linga,
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linga, linga, linga, la;
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San Antonio ta yorando
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vamo a ve po qué será.
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San Antonio ta yorando
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vamo a ve po qué será;
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vamo a ve po qué será,
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vamo a ve po qué será.
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Que va a yové
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que va a pará;
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tiempo e verano,
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no hay que fiá.
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Linga, linga, linga, linga,
 +
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linga, linga, linga, la;
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 +
en la tierra de lo blanco
 +
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s´acabó dipotimá.
 +
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En la tierra de lo blanco
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s´acabó dipotimá;
 +
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s´acabó dipotimá
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s´acabó dipotimá.
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S´acabó dipotimá
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s´acabó dipotimá;
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s´acabó dipotimá
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s´acabó dipotimá.
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 +
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===Piriápolis===
 +
 +
 +
La luz separa al cielo de la tierra
 +
 +
y labra nubes, sierras y caminos;
 +
 +
Francisco Piria planta la arboleda,
  
 +
almácigo de sombra frente al río.
  
 +
Un Pan de Azúcar ya sobre la mesa,
  
 +
espera el hambre azul del peregrino
  
 +
de altura, de horizonte, de belleza,
  
 +
para saciarle todos los sentidos.
  
 +
El San Antonio que al Pampero educa,
  
 +
le hace escribir parejo sobre el agua,
  
 +
el poema de la espuma inmaculada.
  
 +
Al sol, que está tostando las arenas,
  
 +
lo seduce el run run de las orillas
  
 +
y zambulle a encontrarse con su alma.
  
  

Revisión actual del 14:09 14 oct 2026

Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.




De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"

Primera edición: 1994


Noticia sobre el autor y su obra


Umberto Pereira nació el 4 de enero de 1923.

Poeta y profesor, ha publicado siete libros sobre su patria, Punta del Este: "Poemas de infancia puntaesteña (tomos I y II), "Poemas de Punta del Este" (tomos I al IV) y "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este". Los que siguen: "Poemas de Maldonado" (tomos I y II), aparecen conjuntamente en esta edición.

Los "Poemas de Maldonado" se inician con la fundación y comprenden a la naturaleza y a hechos históricos de significación. Señalan la importancia de ciertos edificios y cantan a ciudades, pueblos y vecinos de toda su escala social. Algunos de esos poemas, fueron separados de su ubicación original, para integrar los ya citados "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este". Ellos son: "Naufragio de la San José" y "Julio Grossy" en el primer tomo y "Estanislao Tassano; la diligencia", en el segundo.

Salvo los "Poemas de Punta del Este" (que hoy llamaríamos tomo I), impresos en homenaje al Cincuentenario de Punta del Este y al Bicentenario de Maldonado, en 1957, los demás poemarios han sido publicados entre 1993 y 1994, con la finalidad de enviarlos a las Bibliotecas de todas las Escuelas y Liceos de los departamentos de Maldonado, Lavalleja y Rocha y para los amigos del autor, fuera de comercio. Se exceptúan unos pocos ejemplares solicitados por la librería Linardi y Risso, de los "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este".

Quedan por editar: "Rafael Pérez del Puerto", que abarca el período final de Maldonado como colonia española, cuando su territorio era el "Gran Maldonado", integrado por los actuales departamentos de Maldonado, Lavalleja y Rocha, los "Poemas de los relieves", "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II) y "La patria de Artigas". Estos últimos fueron concebidos, en general, en el tiempo de la vida montevideana del autor. Se incluye en este tiempo, un trabajo édito, del que Pereira fue redactor, bajo el título: "Guía Punta del Este, Piriápolis y sus alrededores 1987".

En cuanto a "la patria de Artigas", es un poema de más de sesenta mil versos, sobre la vida y la obra del gran republicano.



Fundación de Maldonado



Arribo

Vinieron Francisco Pérez,

José Brioso y Juan de Dios,

a vivir en Maldonado

en el núcleo fundador.

Vino Francisco Moreno,

con Isidoro García;

vino Nicolás Tornel,

Manuel Franca y José Vivas.

Venía Bartolomé Jayme,

Diego Sánchez y con ellos,

el coraje y la esperanza

pulseando con el desierto.

Y venía Benito Brioso;

también Antonio Alanís;

y venía mateo Moleras

y una aventura feliz.

Vienen mujeres y críos

con los padres fundadores;

y salen a recibirlos

la primavera y las flores.

Les salen ríos caudalosos,

lagunas y la mar brava;

la cambiante ondulación

de la Sierra de las Ánimas.

Venían bestias y herramientas,

el amor, la sementera

y un claro idioma que ambula

desde el mar a la sierra.

Y de la sierra a la mar

canta júbilos y penas;

júbilo por lo que ganan

y llanto por lo que dejan.


José Joaquín de Viana

Y los viene dirigiendo

don José Joaquín de Viana,

con un afán fundador

que no reconoce vallas.

No repara el gobernante

ni en olvidos de la ley

ni en la falta de poderes

ni en los silencios del Rey.

De a caballo y decidido

a poblar: eso fue todo;

para defender al Plata

de un vecino codicioso.

Es gladiador de dos mundos

don José Joaquín de Viana;

gobernador, Caballero

de la Orden de Calatrava.

Coronel de los ejércitos

que llegará a Mariscal,

se está jugando en la empresa,

por el bien y la verdad.

Se juega por la estrategia

sin fatigas y sin miedos;

por España, por su Rey,

por su fe, por su derecho.

Sugestionado, vidente,

seducido, enamorado,

con el embrujo del campo

y el puerto de Maldonado.

La certeza le acelera

el latir del corazón;

aniquila los olvidos

y glorifica al amor.

Decisión irrevocable

que desenvaina su sable

y acaricia con su punta

tierra de encantado valle.

Voluntad de adelantado

que corre por el acero

y abre surco antemural

para egregio alumbramiento.

No hubo juiciosos rituales

ni un acto fundacional;

pero el perfume y los pájaros

planeaban sobre el lugar.

Pidió confirmación Viana

que nunca le ha de llegar;

no hay autoridad ni límites,

cirujano o capellán.

Todas esas omisiones,

culpas del Rey, no del pueblo,

acháquense a la Corona;

no a los que enfrentan desiertos.

Pero habrá de hilarse fino;

no responder, no es negar;

no siguió al hecho informado,

el derecho de anular.

Porque el Rey pudo y no quiso

deshacer lo que hizo Viana:

dijo: "guárdese silencio"

y dejó crecer la planta.

Por manera que nosotros

somos hijos del silencio;

y aunque hablar es muy hermoso

sólo el silencio es más bello.

El equilibrio del clima,

de la unión de tierra y mar

y ese nacer, Maldonado,

te dieron destino impar.

Quién sabe qué honda intuición

le dijo al Rey que callara;

remota sabiduría

que con silencio otorgaba.

Si ser hijos de una voz

pudo parecer deseable,

mamar vida del silencio

es, realmente, lo inefable.


Deseo de permanecer

Año de mil setecientos

cincuenta y cinco; ya tienen:

capilla, ranchos y ovejas;

vacas y yeguas y bueyes.

Tienen caballos que son

emblema de libertad;

que someten la distancia

y al tiempo lo hacen volar.

Les entró amor al lugar,

a las olas y a la tierra;

quisieron permanecer;

mirar aquí las estrellas.

En la Laguna del Diario,

breve sueño descabezan

que dura apenas dos años;

después... a esta loma llegan.

La bahía de Maldonado

todavía se despereza;

le es imposible creer

que se terminó la espera.

La espera que desde el siglo

diecisiete era promesa;

sueño de Diego Rodríguez

que puso en valor la tierra.


Los guaraníes misioneros

Y traídas de Las Misiones

varias familias vendrán;

se agregan a los vecinos

en singular igualdad.

Familias de guaraníes

herederos de secretos

de oficios y disciplinas,

de los padres misioneros.

Algunos forman casales;

unos viudos, sueltos otros;

suman veinticuatro hijos

los que han traído entre todos.

Son cabeza de familia

Casimiro Yapuay,

María Cuñangatú,

Alberto Caracará.

Está Teodoro Chacovo

(Jacobo se le dirá),

vino Lorenzo Mboypé

y también Paraberá.

Vienen dos Migueles Jary;

una viuda, Tiarayí;

y sueltos: María Manduy,

Bartolomé Guayarí.

Bernabé Tirapará,

que con José Aruyaré

son viudos; y también suelta,

Inocencia Aratiré.

Treinta vacas, treinta yeguas,

seis caballos y dos bueyes,

se dan a cada familia

cuando a Maldonado vienen.

Veinte ovejas y hasta un carro

que usan cada dos familias,

completaban las ayudas

que los indios recibían.

Unos son de San Miguel;

otros, son de San Lorenzo;

pasan por Montevideo

antes de venir al pueblo.

Y aunque los nombres se pierdan

esto se ha de recordar:

un ejemplo de dos razas,

conviviendo en hermandad.


Primer despertar

Encuentro dentro de mi alma,

un códice de emociones,

con el primer despertar

de los padres fundadores.

Sintieron rugir del mar,

los cantos despertadores;

las islas, olas y flores.

Vieron bailar a la sierra

con sus quiebres de colores;

y una luz, limpia y desnuda,

dibujando al horizonte.

Los dedos rosa del alba

han resignado a la noche

y al fin, el aire convence

a muchachos dormilones.

les enciende las pupilas

con espejos la laguna;

y unos pájaros los llaman

desde el hueco de una gruta.

- "De aquí, nunca nos iremos;

¡qué mar, qué cielo, qué tierra!";

fue la primera oración

que recibió la belleza.

Ansia de permanecer

de procreo de la hacienda;

de fecundar en el surco

la esperanza que trajeran.

Toda la felicidad,

de los arados esperan;

y agradecerían a Dios

cuando Jesús les naciera.

El tiempo les anunciaba

que pronto les nacería,

en este nuevo pesebre,

el regalo de María.

Regalo de vida nueva,

regalo de Navidad;

para custodiar la tierra,

para vigilar el mar.

Con toda España en el alma

los despertó la canción;

bebieron agua y sintieron

la paz en el corazón.


Esposas de fundadores españoles

Evoquemos cinco nombres

de esposas que acompañaron,

el año cincuenta y cinco,

a aquellos cruzados.

Son Josefa Luis Rodríguez,

María Mercedes Callón,

Juana Isidora Troncoso,

que integran la expedición.

Y María Josefa Mello

y María Josefa, a secas;

ésta, sin duda una india

de ignorada procedencia.

Pancho Pérez y Josefa

Luis, casados; que después,

llegaron a ser abuelos

de don Fernando otorgués.

Con Isidoro García,

María Mercedes Callón,

también vinieron casados

a la nueva fundación

Juana Isidora Troncoso,

mujer de Mateo Moleras;

y de Bartolomé Jayme,

lo es la india María Josefa.

Y con Francisco Moreno,

María Josefa de Mello,

cierran suma de casados

que habrían de fundar el pueblo.

Los demás vienen solteros

y algunos se casarán,

en los sucesivos años

del tiempo fundacional.


Madres guaraníes misioneras

Fueron siete las esposas

guaraníes misioneras,

llegadas a Maldonado

unidas a sus parejas.

Liberata Cuñaminy

y María Manduy, casales

de los dos Migueles Jary,

nombre y apellido iguales.

María Salomé Iairú,

mujer de Caracará

y doña Tecla Ndihay,

mujer de Paraberá.

Es de doña María Rosa,

Lorenzo Mboypé el esposo;

mientras Cecilia Cuñaty,

es la mujer de Chacovo.

Sinforosa Nangacatri,

la mujer de Yapuay,

completaba a las esposas

venidas del Paraguay.


Hijos guaraníes misioneros

Dos docenas de muchachos

traían los indios mayores;

¡qué misterio para ellos;

cuánta aprensión; qué temores!

Alberto, Apolonia, Juan

y María Salomé;

Santiago, Ignacia, Praxede

y María de la Merced.

Dos Sinforosas y un Luis,

María Josefa y Andrés;

Agapito, María ignacia,

Crisanto y Bartolomé.

Estaba María Francisca,

dos Pedros, Ana maría;

han venido dos Teodoros

y por fin; una Lucina.

Raza autóctona que ambula;

misioneros de leyenda,

que en alas de un viento histórico

se posan en esta tierra.


Padres y cachorros misioneros

Caracará hubo sus hijos

de María Salomé:

Juan Alberto, Sinforosa

y María Salomé.

Paraberá y doña Tecla

sólo tuvieron dos hijos

traídos de San Lorenzo;

son: Ignacio y Agapito.

Santiago con María Ignacia

y como el padre, Teodoro,

son los hijos de Cecilia

y de Teodoro Chacovo.

Una hija, María Josefa,

le dio a Lorenzo Mboypé,

venido de San Lorenzo,

María Rosa, su mujer.

Luis, Praxede y Sinforosa,

son los hijos que dará

Sinforosa, Nangacatri

a Casimiro Yapuay.

Un viudo con cuatro hijos

era José Aruyaré:

María, Sinforosa y Ana

y María de la Merced.

María Manduy y Miguel

Jary, cinco hijos tendían:

Andrés, Teodoro, Apolonia

y Bartolomé y Lucina.

Liberta Cuñaminy

tuvo un hijo que era Juan,

con el otro Miguel Jary

con el cual hizo casal.

Dos familias han venido

del pueblo de San Miguel;

son las dos Jary; las sueltas,

son Manduy y Aratiré.

Todos los demás casales,

viudos y viuda y un suelto,

que completan el padrón,

vinieron de San Lorenzo.


Cachimba del Rey

"Árbol Fuerte" y "Luz de Luna"

-Timbó Guazú y Guidaí-

están jugando al amor

en el Hice Morotí.

Hice Morotí, "Agua Blanca";

los que te van a beber,

son ligados a esta tierra

y suspiran por volver.

Guidaí con mal de ausencia,

afiebrada, beberá;

y aquella fuente secreta,

borra su pena y su mal.

Timbó Guazú ha regresado;

extraña sed lo orientó

a buscar a Luz de Luna

junto al agua del amor.

Agua que apaga la fiebre;

agua blanca del amor;

agua que ataba a los indios

y sedujo al invasor.

"Agua Blanca"; el español

cachimba te llamará;

pero tu milagro nunca,

nadie, lo podrá cambiar.

La norma de fundar pueblos

se regula por la sed;

estás aquí, Maldonado,

por tu Cachimba del Rey;

del rey, del indio, del hombre,

del niño y de la mujer;

del amor, de la frescura

que a ti nos hace volver.


Cuartel de Dragones

La confluencia de dos ríos,

el Plata y el Uruguay,

impulsa un ferviente anhelo

de límite natural.

Desean los lusitanso

agregar a su poder,

región que España ha estimado

como de "ningún valer".

Al calor de la codicia,

desembarcaron aquí

y fundaron la Colonia,

sueño y realidad feliz.

Con tal acción temeraria,

el español despertó

y tras batallas y pleitos

sus dominios retomó.

Un nuevo plan de defensas

certifica una virtud:

ver, en lo antes despreciado,

oro verde y oro azul.

Campañas que son feraces;

clima y pasturas sin par;

montes y ríos generosos

y unos puertos, sin igual.

Fundada Montevideo,

se la debe proteger;

y en el Este, Maldonado,

su vigía habrá de ser.

Cuartel requiere la idea

y cumplirla hace salir,

de nuestra propia cantera,

el escudo de un sentir.

Memoria de las barretas,

martelinas y barrenos;

fraguas, martillos, pinchotes

y sabios picapedreros.

la verdad es una sola

y una sola la actitud:

servir a nuestros valores

de oro verde y oro azul.

Canteros, picapedreros

y talladores de piedra,

la entraña de Maldonado

convocan en su defensa.

Un "partido" hecho "a obra incierta";

un espesor respetable;

portón con arco escarzano,

muros sillares confiables.

Mar azul y blanco inmenso

que encrespa el viento al venir,

del suroeste apasionado,

a cotejar tu lucir.

Maestros de obra y oficiales

y aprendices deslumbrados,

ven culminar la hermosura,

que se abre en techos soñados.

y viento y olas y arenas

y obrador de la inquietud,

todo, desea ser almena,

de oro verde y oro azul.

Jambas de paciente esmero,

huecos de piedra labrada;

dinteles recios, seguros,

para puertas y ventanas.

Antemural, Maldonado:

ya construido tu cuartel,

se les confió a los Dragones,

mar y tierra defender.

cuartel y Torre vigías:

en la historia por venir,

testigos de mil hazañas

y de combates sin fin.

Blandengues de la Frontera

heredarán la misión;

y entre blandengues, Artigas:

la gloria de la Nación.

Cuartel y fuerza que al pueblo,

le dan confianza y quietud;

símbolos de la custodia

de oro verde y oro azul.

Tejas que son como flores

sobre el tallo de la piedra;

un tallo gris que sostiene,

la unión del cielo y la tierra.

Casados, espacio y tiempo

engendran nuestro entender:

es la dignidad del hombre

lo que hoy, toca defender.

El que viva en esta tierra,

algo debe inteligir:

el bien, la paz, la justicia,

conquistamos hoy, aquí.

Del verde se pasa al gris

y del gris se pasa al fuego

y del mar a la pizarra

infinita de los cielos.

Piensa que el trabajo es piedra;

haz de la piedra virtud;

y vigila estos tesoros

de oro verde y oro azul.


Torre del Vigía

Tu linde a los cuatro vientos

Torre, Torre del Vigía,

anunció por mar y tierra

las presencias enemigas.

Mar que nos ligaba a España;

tierra para defender,

porque era niña preciosa

que enamoró al portugués.

Cada ser es una Torre;

su alma, es escala a subir,

para amparar al derecho

y al sueño de ser feliz.

Si el Cuartel era custodia

era la Torre una flor:

perfume para el arribo,

nostalgia para el adiós.

Torre mi Torre querida:

porque soy igual que tú,

unión de amor y vigilia

veo en ti, mi plenitud.


Escudo de Maldonado

El veintinueve de agosto

del mil ochocientos tres,

recibimos el escudo

otorgado por el Rey.

Almenas de dignidad

rechazan al enemigo,

que pretenda avasallar

a nuestro libre albedrío.

Almenas de antemural

defienden derecho y tierra;

y un horizonte infinito

abre del mundo las puertas.

Una ballena que cruza

la mar, fuente de riqueza,

eleva sus chorros de agua

y con la cauda progresa.

La ballena es la abundancia;

su cauda, trabajo y fuerza;

las espumas, un jardín

que un airoso aspersor riega.

Un cielo limpio y sereno;

un viento que al agua agita;

como hermanado el trabajo,

la libertad y la vida.

Un ancla señal de puerto

y universal intercambio;

razón del ir y venir

que teje el destino humano.

Tengamos siempre presente

la belleza de estos signos;

naveguemos; nuestro escudo,

está lleno de caminos.


La casa de Sir Home Popham

Una fachada sencilla

pero bien proporcionada;

pilastras en la azotea

las almenas dubujaban.

De sesenta por cuarenta,

los ladrillos de la casa,

con desnudez de revoque

lucían al sol sus trabas.

Barro marrón del mortero

con ocre rojo alternaba;

se abrían al norte tres huecos:

una puerta y dos ventanas.

Carpintería de canelo;

doce metros de fachada;

de la puerta del cuartel

estaba sólo a una cuadra.

Entrando y a la derecha,

al correr se continuaban,

tres piezas con sus tabiques

que se intercomunicaban.

Cinco por cinco cincuenta

de luz, la primera daba;

cinco por cinco las otras

que sobre el patio miraban.

Y tres cincuenta por cinco,

la cocina, remataba

la carrera de ese lado,

que para el oeste lindaba.

Y haciendo una ele con ella,

a la izquierda, había una sala;

recibía desde el patio

aire y luz, toda la casa.

Seis cincuenta por el frente

tenía la espaciosa sala;

cinco cincuenta de fondo

y también al patio daba.

Era el camino a la costa

y por mirador se usaba

la azotea de baldosa

sobre tejuela asentada.

Revoque de barro adentro;

los pisos, hechos de laja;

en el fondo, los jazmines

todo el patio perfumaban.

Una casa colonial

que Home Popham habitara

cuando aquellos asaltantes

del año seis comandaba.

Millington Drake un buen día,

siendo embajador británico,

pretendió comprar la casa

de Popham en Maldonado.

"Esta casa no se vende";

le dijo con gesto airado

su dueño que gastó un trato,

sombrío y exagerado.

La intención era formar

en ella un museo británico,

para perpetuar "la hazaña"

de sus malditos soldados.

¡Qué preciosa la respuesta

que replicó a los tiranos

de aquella antigua pelea,

por un pueblo libertario!

Aquel dueño no sabía

que su voz era un mandato;

un desquite que en el tiempo

vindicaba a Maldonado.

otro día la demolieron

y fue un azar venturoso;

ni la imagen ha quedado

de ese recinto oprobioso.

Pues, por hermosa que fuera,

nos evocaba el terror

y la crueldad prepotente

del imperio de la Albión.


La esclava

Santa Cruz de Tenerife

y mil ochocientos diez;

a don Francisco Aguilar

una esclava han de vender.

La dueña dice que la hubo

cambiándola por un negro;

y que fue en la Isla de Francia

y otra cosa no me acuerdo.

La vendedora es doña Ana

de la Cruz y de Noguera;

su esposo es don Feliciano,

quien se fue, sin dejar señas.

Ana Gásquen es la esclava

con ese pasado incierto;

lo extraño: es de color claro;

y costó: trescientos pesos.

El pueblo de Maldonado

se agitará con un pleito:

mujer esclava y enfrente,

hombre de poder inmenso.

Mil ochocientos dieciocho;

Juan Pascual Pla es el Alcalde;

pidiendo su libertad

se le presenta Ana Gásquen.

Y al pedir la libertad

reclama la esclava blanca,

que pruebe su condición

al que la retiene esclava.

lo que Ana cuenta al pedir

conmueve a través del tiempo;

no conoce a los padres

ni fecha de nacimiento.

Era en la Revolución;

y desde la Isla de Francia

se la llevó una señora,

a quien por "madre", llamaba.

Don Juan pregunta a don Pancho

de dónde sacó a la esclava;

pide que exhiba escritura

que esas cosas detallara.

Y entonces cuenta don Pancho

lo que queda más arriba;

y un documento presenta

que tiene una sola firma.

Pone en manos del Alcalde

la esclava, trescientos pesos

y así quiere liberarse

Ana, de su cruel tormento.

Pero don Pancho no acepta:

- Que mucho más le ha costado,

ya que, desde la lactancia...

en su casa la ha cridado.

Y que el peso, en Tenerife,

era más fuerte que el nuestro;

¡qué mezquino argumentar

para hombre tan opulento!

La pobre Ana ofrece entonces

"con dolor y sentimiento",

aumentar la cantidad

hasta cuatrocientos pesos.

Pero el ladino Aguilar

pide por ella, seiscientos;

cuando el corazón es duro

engendra un sentir perverso.

Ana pide libertad;

quiere casarse; y por eso,

las argucias de Aguilar

merecen sólo el desprecio.

Alguien le llevó la mano

a la esclava; y el consejo

de un letrado se adivina,

porque el alegato es diestro.

dice que es contra el derecho

que su "madre" la hizo esclava,

sin consentir su marido

y "advenediza" en la plaza.

Que el documento de prueba

ostenta una sola firma

y no puede validarse

porque es contra la justicia.

Que ha obrado de mala fe

otorgando el documento,

el complaciente escribano

que se prestó al sucio juego.

Clama piedad el pedido

por la ansiada libertad:

Vuestra Excelencia: os suplico;

Su Merced: por caridad.

Y cuando Artigas recibe

el asunto entre sus manos,

irá contra el poderoso

y prepotente canario.

La diferencia en monedas

la tacha de exhorbitancia,

sólo se ha de resarcir,

lo que ha costado la esclava.

Si en moneda americana

aquel importe se entrega,

favorézcala el Cabildo,

en defensa del Sistema.

Haga frente al despotismo

y ampare la libertad;

que otra conducta aborrece

la ley de la Humanidad.

En contra de "esclavatura",

póngasela en libertad

y que goce en adelante

su derecho natural.

La Revolución Francesa,

Tenerife y Maldonado;

y un amor que se abre paso,

la libertad reclamando.

Año de mil ochocientos

diecinueve; desangrado,

este suelo se defiende

del invasor lusitano.

El Sistema Federal,

el General José Artigas;

y su celoso desvelo

luchando por la justicia.

Y con la libertad de Ana

a Maldonado enviará

la gesta toda: un deseo

de "salud y libertad".


Molino de viento

La mujer de Juan Mendoza,

doña María de Extremera,

allá por el año veinte

le vende a David las tierras.

Ese siglo diecinueve,

a eso de una media legua

de Maldonado, ve alzarse

una señal de riqueza.

Construye David Velásquez

aquel sólido cilindro

y se hace socio del viento

para impulsar al molino.

Los rigores del trabajo

han preparado las tierras;

los maíces y los trigos

están germinando en ellas.

Seis aspas descomunales

van a sostener las velas;

teja en escama el sombrero

y un colero que gobierna.

Mucha vida se ha tenido

que poner en la pelea;

muchos riesgos por el agua,

mucho miedo por la seca.

El molino está esperando

que la estación favorezca;

que Dios ayude al labriego;

que la zafra venga buena.

Mucha ansiedad por el tiempo;

mucho cavilar en plagas;

muchos sudores gastados

sufriendo soles y heladas.

En el puntiagudo techo

de las tejas de madera

y en las aspas del molino,

harán rumbo las carretas.

Muchos pagos, mucha historia,

juntan los hombres que llegan

y en el patio del molino

van entregando cosechas.

El molino está zurciendo

las nubes que rompe el viento,

con un hilo devanado

por las aspas y el colero.

Caballos, bueyes, carretas,

perros, silbidos, picanas,

resume la marca en kilos

que se registra en la báscula.

El molino de Velásquez

se ha vuelto una romería;

encuentros, voces, abrazos,

cantos y melancolías.

La muela estaba esperando

cuando las velas se izan;

el colero busca el viento

y el progreso en ellas gira.

Mate, caña, asado, naipes

y golillas de colores;

sombreros con alas anchas,

relumbrantes tiradores.

Penca y correr del dinero

y el placer de los que ganan

y maldición del que pierde

y siempre espera revancha.

Jinetes con un palito

contra una argolla dorada;

ensartan en la sortija

aplausos y carcajadas.

Semilla, trabajo, surco;

payada, fogón y taba;

tierra que se ha vuelto harina

después de tanta mudanza.


El templo

Era en la Punta Ballena

y la Laguna del Diario;

era el siglo dieciocho

con cincuenta y cinco años.

Era esta misma bahía

y la capilla es recuerdo:

totora, ramas y barro,

pocas familias y un rezo.

Dos años después, de Viana,

vino a trasladar al pueblo;

en vez de totora, teja,

tuvo Dios para su techo.

Capillas y más capillas

se fue devorando el tiempo;

muchas veces se oyó misa

sin otro techo que el cielo.

Y por fin para esta casa

puso los hondos cimientos

la fe que sobrevolaba

al año mil ochocientos.

Al arranque de las bóvedas

en la construcción del templo,

las invasiones inglesas

le dan destino guerrero.

Los prepotentes ingleses

nos hacen sus prisioneros;

ellos eran tres mil hombres;

nosotros... ni cuatrocientos.

El año noventa y cinco

vio culminar el proceso,

con un canto de alegría

y las campanas a vuelo.

Regalos: Antonio Veiga,

un altar extraordinario;

la luz, los siete colores;

el viento, su voz de bajo.

La mar, bello crucifijo;

el "Santander", su naufragio,

con una Virgen del Carmen

para colmo de milagro.

La Virgen del "Santander"

desde Lobos, ha ofertado

al templo, el gran privilegio

del divino escapulario.

Porque la Virgen descienda,

el "Santander" se ha inmolado;

el templo, es la nueva nave;

nosotros los nuevos náufragos.

María, José, San Fernando,

el Cristo y el Bautisterio,

custodian en Maldonado,

la alianza con el Eterno.

Y en la cúpula y las torres,

rebrillan los azulejos,

las cruces que las coronan

y la fe del Evangelio.


Marco de los Reyes

Marco de los Reyes, límite

lusitano y español;

divorcio de los dominios,

de la lengua y el pendón.

Vergüenza de ineficacia

del tratado de Madrid;

mármol odioso que entrega,

lo que debiera exigir.

la grandeza y decadencia

en la "Plaza del Recreo";

la Torre, toda pujanza,

victoria, fuerza, derecho.

Careces de voz y espada

Marco de oprobio y silencio;

símbolo de no luchar

para defender los fueros.

Desde Lisboa transportaron

al mármol blanco y rosado;

por la Laguna merín,

en falúa ha navegado.

La Sierra de Carapé

soportó el pesado fardo;

malhadada diplomacia,

jalón injustificado.

"Ha de estar loca la gente

de Madrid"; ha dicho Viana,

mirando tierras y pueblos

que el tratado regalaba.

En el Cerro de los Reyes

eras denuncia de infamia;

con cuatro caras de estigma

que al valor abochornaban.

Y cuando perdió vigencia

por fin el torpe tratado,

te arrancó del pedestal

Cevallos, con gesto hidalgo.

Y te rompió los escudos

que lucían en el mármol;

como queriendo borrarle

a España tales agravios.

Tachó con ciego furor

tus relieves humillantes

y mandó clavar los restos

donde no los viera nadie.

Año de mil ochocientos

noventa y cinco; trasladan

tu mole; y poco más tarde

la armarán en esta plaza.

Si era dignidad la Torre,

el Marco era la derrota;

si la Torre era el poder,

el Marco evoca las sombras.

Signo de renunciamiento

con la Torre dialogando;

como los polos de un ser;

como la alegría y el llanto.

Te arman sobre dos caminos

algo al este de la Torre;

por el viento en que han venido

desgraciadas opresiones.

Que nadie olvide la causa

que a este Marco ha mutilado;

que nadie pierda los dones

que la Torre está cuidando.


Maldonado I

Por tus sonrientes quebradas,

sierras, lagunas y ríos,

por tus iguás encantadas,

fuiste querencia del indio.

Por ser guardiana del Plata

en este suelo oriental,

un rey coronó de almenas

el blasón de este lugar.

Simbolizó tu destino,

horizonte, cielo y mar;

la riqueza, una ballena

y un ancla, esperanza y paz.

Un capitán de Blandengues

que se llamó José Artigas,

en tu Cuartel de Dragones

soñó la patria querida.

Te encontró manuel Francisco

vivero de libertad;

y el que en el alba soñara,

te vio a su lado luchar.

Codicia de los ingleses,

tentación de lusitanos;

orgullo de patria nueva,

montonera de presagio.

Hoy del Garzón al Alférez,

desde el Solís al Aiguá,

eres yunque de trabajo

y fragua de libertad.


Maldonado II

Maldonado de llanuras,

ríos y campos serranos;

graciosa estrella guardiana

en la frente del estuario.

Aquel que forjó la patria,

soberana la soñó;

fue en el Cuartel de Dragones

y antes de nacer el sol.

Le sales a tu destino

con armas de triunfador:

labrador y ganadero,

industrial y pescador.

para huracanes de arena

luces coraje de pino;

el mundo, feliz, acude,

a zambullir en tu estío.

Suelo esteño, maldonado,

querencia que sabe dar,

eco sahumado en la Sierra,

run run eterno, en el mar.


Maldonado III

Un ayer en alerta vigilia

te volvió centinela del mar;

hoy tu sierra es almena fraterna

y tus playas emblema de paz.

Maldonado, portal de los mares:

que tu escudo alimente tu fe;

si coronan tu frente bastiones,

haya un ancla de amor a tus pies.

Por quebradas y valles los ríos,

te decoran un doble confín;

tus lagunas y montes queridos,

nos encienden un canto feliz.

Esta tierra, estas islas y cielo,

un blandengue inmortal defendió;

nunca olvide esa gloria el denuedo

y a su guarda no falte tu honor.

En la ofrenda del mar y del humus,

van riqueza, belleza y salud;

infinito flamear de energía

en trabajo, talento y virtud.


Maldonado IV

Indio habitat, ibérico vigía,

oriental portalón hacia la mar;

anduvo José Artigas tu frontera

antes de amanecer la libertad.

Cañas, Cabral, embrujo de la Sierra:

Ánimas y Garzón y Carapé;

redenciones de sol en tus lagunas,

tendido altar de luz en su mantel.

El antañón fulgor de tu mirada

trashumaba de Atlántico a Merín;

cantan por ese ayer cuatro banderas:

Aiguá, Garzón, Alférez y Solís.

Maldonado, bizarra monteonera,

lanza de gloria para la nación;

región de Lavallejas y Oliveras,

entrañable confín libertador.

Tierra solar, mi bienamada tierra;

playa y pinares órficos del sur;

noble fuego natal de coronilla,

universal orilla del azul.


Ciudad de Maldonado

Huraño cardo de la mar indiana,

pájaro ciego de los arenales,

campo serrano herido de ceibales,

murió el indio de amor en tu mañana.

Mar alumbrado en forja lebrijana,

aspa de arroyo desgranando solres,

caracol de vigías españoles,

médano alzado en cruces y campana.

Desde el orgullo fundador de Viana

hasta argiueños sueños augurales,

lobo guardián en los antemurales,

jazmín de la codicia lusitana.

Tienden sus redes de esmeralda y plata,

Aiguá, Solís, Alférez y Garzón

y bajan la amatista de la sierra

para tu anillo azul de pescador.

La barca del pinar iza banderas

sobre la osada estela de la Albión;

la Cruz del Sur cultiva en tu laguna,

el llamado fraterno de su flor.

Cuidan tu historia cumbres de la patria;

las guía el Pan de Azúcar avizor;

almena del ayer, playa encantada,

borda del viento donde rema el sol.



Poemas de Maldonado II



Enrique Burnett

Aunque Enrique no sabía

porqué lo atraía esta tierra,

fue el destino quien lo trajo

para pagar una deuda.

Venía a borrar con el verde

de los árboles la huella,

que sus hermanos armados

hicieron sobre la arena.

Carmen Rodríguez tampoco

descifró lo que ocurría;

pero apaciguar su sed

en amor se convertía.

Carmen nació en Maldonado

y Burnett en Inglaterra;

él le confesó su amor;

ella esperó que volviera.

Ella fue tejiendo sueños;

él cumplió con la promesa;

la boda trajo el hogar;

el hogar, la descendencia.

Él, fue el agente del lloyd´s;

ella, colmó de belleza

la casa que compartieron

en medio de las arenas.

El jardín se abrió en colores

y la casa en alegría;

el médano amenazaba

y el viento lo consentía.

Domar aquel animal,

el cónsul se proponía,

con almácigos de pino

que en sus lomos plantaría.

Se parecía a un imposible

la quijotesca aventura;

Maldonado contemplaba

su inquebrantable locura.

Una vez, diez veces diez,

con resguardos y con plantas

con riegos y con sudores

el pampero terminaba.

Pero no podía acabar

con la indomable energía,

que al desierto en un oasesis

transformar se proponía.

El hogar se tranquiliza

porque en torno de la casa,

copas de árboles triunfantes

ganan la primer batalla.

Enrique Burnett sonríe

oyendo a Carmen que canta;

desde las rojas techumbres

mira los verdes que avanzan.

Sintió que el pueblo era un barco

que su auxilio le pedía,

naufragando entre las dunas

y que él, lo rescataría.

Así redobló el esfuerzo

en ciento noventa hectáreas,

con pinitos que salvaron

al pueblo y su hermosa carga.

la deuda se volvió amor

y Carmen ya descansaba;

hoy duermen los dos su paz

por el bosque vigilada.


Antonio Lussich

Tiene industrias don Antonio

de sebo, aceite y curtiembre;

al transporte y salvataje

con varios barcos atiende.

Un producto de su ingenio,

los "Tres gauchos orientales",

le dieron muy justa fama

por diestros y originales.

La Punta de la Ballena

pelada, recorre un día

y un sueño empieza a crecer

dentro de su fantasía.

Adquirir aquellas tierras

y cubrirlas de arboleda;

transformar en paraíso

unas alturas desiertas.

Ve con la imaginación

dos mil hectáreas cubiertas;

árboles de todo el mundo;

flores de toda la Tierra.

Donde hay salitre, perfume;

donde silencio, la orquesta

de los pájaros y sombra,

donde el sol raja las piedras.

Sigue una paciente historia

de aclimatación muy lenta,

que fue gastando sus años

en una empresa tan bella.

Salva vidas en el mar;

junta especies en la tierra;

ayuda a seres humanos,

canta a la naturaleza.

Un gran poema universal

conformó con sus tareas,

porque combatió al dolor

y promovió la belleza.

Con olas y con espuma

le rinde el mar reverencia;

y el monte prolonga el sueño

que dio gloria a su existencia.


Bosque de Maldonado

En Rincón de San Rafael,

por los indios bienamado,

un bosque se ha de plantar,

por mucho tiempo deseado.

El sueño de los mayores,

el habitat de los pájaros;

la sombra, para el efímero

momento de nuestro pasado.

¿No sabéis como ha nacido?;

preguntádselo a los faros

y a la Torre del Vigía

y al arroyo Maldonado.

Preguntad al Pan de Azúcar

y al Molino legendario

y a las lluvias y a la mar,

que todos son sus hermanos.

Lo que los agrimensores

piden por medir su tierra,

desbordará los caudales

con que el Municipio cuenta.

Y el Secretario se ofrece

a hacerlo sin cobrar nada;

ha heredado de su abuelo,

para medir, reglas básicas.

El Rincón de San Rafael;

Jaime H. Pou triangulando;

aunque no es agrimensor,

mide el terreno sagrado.

Socio del sol y la luna,

con la brújula en la mano,

no manchaban los dineros

su fervor de iluminado.

Y fue Estanislao González

quien este bosque plantara;

isla de paz, aire puro,

que inmortaliza su hazaña.

La mar ofició su rito

-Sacerdotisa del Alba-

San Isidro labrador,

le pidió que lo oficiara.

Estaba la mar vestida

con su tocado esmeralda

y el viento le descubría

la enagua, sobre la playa.

Blanco ruedo ñandutí,

compás de espuma en la danza;

rito para el bosque niño;

misterio de la labranza.

Marchas de gala cumplieron

los peces junto a la playa;

fugaz penacho de aletas,

mágica espada de nácar.

El bosque... de Maldonado

pidió que lo bautizaran;

fue el arroyo su padrino;

sus madrinas, las campanas.

Sobre un pliego de rocío

labró la Luna sus actas;

testigo, la Cruz del Sur

se ofreció para firmarlas.

Bosque: creciste valiente;

por tus raicillas tan blandas,

pasó tu cuerpo ciclópeo

y ganó el cielo tu alma.

Bosque al que no doblegó

la arenga de la tormenta

ni el redoble de las olas

sobre tambores de arena.

Poncho viril del pampero

sobre tus hombros flotando;

centinela de avanzada

del arroyo Maldonado.

Husos de luz en tu sombra,

con perfume devanados,

a tus pies vienen y van

bailándole a tu milagro.

El sueño de los mayores,

el habitat de los pájaros;

la sombra, para el efímero

momento de nuestro paso.


San Carlos

Hija entrañable, Pedro de Cevallos,

se miró en tu belleza con amor;

y al reclinar tu vida en los arroyos,

tocó de ensueño y gracia tu blasón.

Signó de fe tu frente carolina,

rutilante además del gran varón:

aquí -dijo don Pedro- en la hermosura,

elevarás tu eterna floración.

Abanico pecuario tu horizonte,

tu espalda fueron las sierras, tu mirar,

el cristal del arroyo; tu oriflama,

el oleaje fecundo del trigal.

Ha de estar decidido a defenderte

el que de veras ame tu solar;

y cuando tu lo llames: carolino,

ingrávido y feliz, podrá soñar.

Cielo estrellado del esteño suelo;

canto oriental para encantar al sol;

madre de santos, fuente de patriotas,

gaya ciudad de ciencia y valor.


Iglesia de San Carlos

"No hay igual en la campaña",

exclamó el padre Amenedo,

al contemplar, orgulloso,

esta obra de su desvelo.

"El sólido más hermoso"

dijo José Pedro Argul,

descubridor de belleza

al que enamoró tu luz.

Tus melodiosos volúmenes,

contar nuestra historia saben

y te hacen casa de Dios

de todos los orientales.

Te sentimos penetrando

el tiempo que ya pasó

y en el tiempo por venir

apaciguando el dolor.

Barca de varios destinos,

puerta de la Navidad;

con "llaves" contra el mal tiempo

y una promesa de paz.

De aquella pequeña villa

que tu fábrica engendró,

es la campana que llama

a muerte y resurrección.

Por actual, por antañona,

puedes decir: "yo soy piedra;

hornacina donde Dios,

cambia en perdón las ofensas".

Tan recio cuerpo por fuera;

tan palpitante por dentro;

tan caricia del ayer;

tan comunión con lo eterno.


S´acabó dipotimá - tradición fernandina del s. XIX

Linga, linga, linga, linga,

linga, linga, linga, la;

linga, linga, linga linga,

linga, linga linga la.

Que va a yové

que va a pará;

tiempo e verano,

no hay que fiá.

Que va a yové

que va a pará;

tiempo e verano,

no hay que fiá.

Linga, linga, linga, linga,

linga, linga, linga, la;

San Antonio ta yorando

vamo a ve po qué será.

San Antonio ta yorando

vamo a ve po qué será;

vamo a ve po qué será,

vamo a ve po qué será.

Que va a yové

que va a pará;

tiempo e verano,

no hay que fiá.

Linga, linga, linga, linga,

linga, linga, linga, la;

en la tierra de lo blanco

s´acabó dipotimá.

En la tierra de lo blanco

s´acabó dipotimá;

s´acabó dipotimá

s´acabó dipotimá.

S´acabó dipotimá

s´acabó dipotimá;

s´acabó dipotimá

s´acabó dipotimá.


Piriápolis

La luz separa al cielo de la tierra

y labra nubes, sierras y caminos;

Francisco Piria planta la arboleda,

almácigo de sombra frente al río.

Un Pan de Azúcar ya sobre la mesa,

espera el hambre azul del peregrino

de altura, de horizonte, de belleza,

para saciarle todos los sentidos.

El San Antonio que al Pampero educa,

le hace escribir parejo sobre el agua,

el poema de la espuma inmaculada.

Al sol, que está tostando las arenas,

lo seduce el run run de las orillas

y zambulle a encontrarse con su alma.















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