Diferencia entre revisiones de «Poemas de Infancia Puntaesteña I»

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===Invierno infantil===
  
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La piel erizada;
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sensible en extremo;
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conciencia de un mundo
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donde todo es nuevo.
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La Punta del Este,
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como un barco huérfano
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de timón y vela,
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a merced del viento.
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Los días melancólicos,
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cerrado misterio;
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dicen que una vida
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se lleva entenderlo.
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Ver correr las olas,
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por ejemplo al viento;
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y al sol que se apaga
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detrás de los cerros.
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Sentir cómo crujen
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los árboles viejos;
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mirar de regreso
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cansados obreros.
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Mientras cae la lluvia,
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que hiela los huesos,
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encontrar enigmas
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afuera y adentro.
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Persistentes gotas
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que ondulan los charcos;
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agua sobre agua
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dibujando aros.
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Tambor de aguacero
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que viene escapando
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del trueno que estruja
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y quema relámpagos.
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Cortina de nubes;
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vidrios derramados,
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y techos que vierten
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un tiempo endiablado.
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Casa que soporta
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la fuerza del viento;
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barcos oscilando
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como locos péndulos.
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Conmoción del alma
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que guarda en silencio
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esas ciegas furias,
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con oscuro miedo.
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Pecho estremecido;
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vísperas del vuelo;
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la mar no surcada;
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un espacio; un tiempo.
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Tras de la ventana
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pensar que soy barco;
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que esa mar bravía
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espera mi canto.
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===El ancla===
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Mira cómo el molinete
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"filándole" cabo está;
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mira el ancla cómo forma
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burbujitas al bajar.
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Mira cómo tiene suerte
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de ir al fondo a cureosear;
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mira cómo no se ahoga
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y baja al fondo del mar.
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¡qué cosas maravillosas
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allá abajo podrá ver;
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cuántos peces de colores;
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cuántas plantas y después,
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cuánta pena si se siente
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por el cabo recoger!
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===La mosca===
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Es una hermosa mosca de ojos ocres
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con breve marco en medias lunas blancas.
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Vino a posarse en mí; zumbando vino;
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me saludó afilándose las patas.
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Negro y gris y amarillo y ocre y blanco;
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y tornasol traslúcido en las alas.
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me mostró su belleza deslumbrante
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y el bailoteo incesante de su danza.
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Voló de pronto y se perdió a lo lejos;
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dejé de ser soporte de sus patas.
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===La nube y el sol===
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- Blanca nube: ¿quién, preciosa,
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con tonos anacarados
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y con matices variados,
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te formó?
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¿Porqué pasas como diosa,
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con tu radiante hermosura
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que a mi vida sin cordura,
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enamoró?
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¿Quién te anima en el espacio,
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en tus viajes por el cielo;
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tersura de terciopelo,
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quién te dio'
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- La belleza que tu admiras
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es obra del gran obrero,
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con su corazón de fuego,
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que es el sol.
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Él, que mantiene la vida,
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con ese ardor posesivo,
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la sed, que es gran impaciencia,
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fabricó.
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Por su exceso, sintió culpa;
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cegó en los campos del agua
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con su filosa guadaña,
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al vapor.
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Con las ingrávidas aguas
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que caminan por el viento,
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dio el examen de aguatero
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y aprobó.
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===La muerte de la espuma===
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Viento bailón penetra
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la Boca Chica,
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entre la faroleta
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y Las Salinas.
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Una hacienda de espuma
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va arriando el viento;
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de suroeste a noreste;
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trillo pampero.
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A la espuma, gaviotas,
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con canto lerdo,
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la arrullarán volando
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como en cortejo.
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Lerdo, tristón y agudo
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canto agorero;
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requiem para la espuma,
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son lastimero.
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Con fatales pregones
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dicen sus ecos:
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se va a morir la espuma
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dentro del puerto.
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Los viejos marineros
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guardan silencio,
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y la espuma no escucha;
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sigue corriendo.
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la esperaban los cubos
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de la escollera
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y la sed insaciable
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de las arenas.
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===Trampolín===
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Rieles de ferrocarril
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con maderas adosadas
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armaban el muellecito
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que había en la Playa Mansa.
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Muellecito y trampolín;
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triple servicio prestaba:
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embarcar, desembarcar
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y tirarse de la tabla.
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La punta, unos cuatro metros,
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era la parte más alta;
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viveros de mejillones
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en sus rieles se formaban.
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Subir a la parte alta,
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tirarse del trampolín,
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volver a las escaleras
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y otra vez a zambullir.
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Los tablones superpuestos,
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en invierno se sacaban;
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y quedaba hasta el verano
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la infraestructura pelada.
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Cuando Manolito Grossy
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encofraba a "La Fourmi",
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yo me escapé de mi casa
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y en el muelle me caí.
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Contra un riel me fui a pegar;
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me abrí la ceja derecha
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y quedé desvanecido
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tendido sobre la arena.
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Manuel me vio y enseguida,
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descalzo así como estaba,
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me cargó en brazos, corriendo
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encima de espinas bravas.
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No me lleves al boliche;
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por favor, llévame a casa
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dije; porque tenía miedo
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de que papá me pegara.
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Te hice espinar, Manolito;
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te provoqué un sofocón;
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por el susto y las espinas,
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te quiero pedir perdón.
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===Luz puntaesteña===
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Aquí en la Punta del Este
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mar y cielo son inmenso;
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aquí más que en cualquier parte
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la mar es un gran espejo.
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La mar, esponja de luz
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y surtidor del reflejo,
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multiplica claridad
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y dilata al universo.
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Después de juntar la luz
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que al padre sol le ha robado,
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la proyecta y hace un cielo
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escandaloso de diáfano.
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A nativos y extranjeros
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un ángel les mandó Dios,
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a enseñar la sencillez
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en catequesis de amor.
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Le dijo que se quedara
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en este lar puntaesteño,
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hasta que volviera Él
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a apartar malos y buenos.
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Dos premios tendría el converso
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que se volviera sencillo:
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gozar de bendita paz
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y olvidar lo que ha sufrido.
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De entonces, hasta la noche
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se hace luz con grandes lunas;
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con un diluvio de estrellas
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y mágicas noctilucas.
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Y dijo Dios a la Virgen
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que encendiera una candela
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y la mantuviera en alto
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para que del mar se viera.
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Es la Estrella de la tarde;
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Stella Maris; que alivia
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la incertidumbre en crucero
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del marino que la mira.
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La Virgen llamó Lucero
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la antorcha que sostenía;
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la Madre de Dios es nuestra
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Candelaria todavía.
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Y así, la primera torre
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de esta Punta, fue su brazo,
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evitando al navegante,
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las crueldades del naufragio.
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Por la candela bendita
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y el desvelado ángel maestro,
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sube a los cielos un canto
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todos los dos de febrero.
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===El Tambor===
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Soñé que los Reyes Magos
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me dejaban un tambor
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y pegado a su barrica,
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candombe en chas chas mayor.
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Que lo llevaba a la escuela
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y empezaba a repicar
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y que todos en el patio
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se ponían a candombear.
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Repiques y contorsiones,
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canto, baile y además;
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todos los niños unidos
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en murga de carnaval.
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Vaía a los gramilleros,
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mamas viejas y también,
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los pases del escobero
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y estandarte de satén.
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Unos niños eran negros,
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blancos eran los demás;
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y a todos los hermanaba
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la alegría del compás.
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Que lindo sueño mi sueño,
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el sueño de mi tambor;
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al contarlo me ha salido
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un candombe de mi flor.
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===Las Olas===
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Cualquiera que sea nativo
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de Punta del Este, sabe,
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que son únicas sus olas
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en el modo de encresparse.
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Con toda la voz que tengo
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quiero cantar esas olas;
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las que se ganan la vida
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con incesantes cabriolas.
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Aunque expertas en azules
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y derrochonas en añiles,
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gastan del blanco a la sombra,
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verde, rojo y otros tintes.
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Se abaten en hondonadas
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y se encrespan en montañas;
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en eso tienen perfecta
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correspondencia con mi alma.
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Son antes que nada, bellas;
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es decir, nunca nos cansan;
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y a sus formas siempre nuevas,
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es un ensueño mirarlas.
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En hoas de amanecer
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lucen puntillas rosadas,
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porque el sol a despertar
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les tira encima las sábanas.
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Su rostro se muestra pálido
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porque está adormiladas,
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 +
cuando el sol llama a su oficio
 +
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al teru teru de guardia.
 +
 +
Son blancas porque al vestirse
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 +
el sol, como todo niño,
 +
 +
sobre ellas deja caer
 +
 +
la plata de sus bolsillos.
 +
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Y porque al nacer la luz
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 +
todo parece sencillo,
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 +
les sobra hasta el mediodía
 +
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color verde esmeraldino.
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 +
Es entonces que maduran;
 +
 +
beben luz, regalan brillo
 +
 +
y al candor de la niñez
 +
 +
los pierden en el olvido.
 +
 +
Envejecen por la tarde;
 +
 +
y si el tiempo les apura,
 +
 +
usando varios colores
 +
 +
airosas lo disimulan.
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 +
Cuando el sol, anciano, busca
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al horizonte, su cama,
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 +
oscura juerga comienzan
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de incorregibles noctámbulas.
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Bohemias por naturaleza,
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 +
la Luna llena les plancha,
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a cada veintiocho días,
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 +
toda la ropa arrugada.
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 +
La Luna las guía de noche;
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las consiente en sus andanzas
 +
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y les da a probar un vino
 +
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que les enciende la cara.
 +
 +
Todos los niños del Este
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observan, gozan y cantan
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la agitación de las olas,
 +
 +
que en el corazón les danza.
 +
 +
 +
===El vuelo del alma===
 +
 +
 +
El alma del ser humano
 +
 +
es la que lo hace volar;
 +
 +
y lo hace amar la justicia
 +
 +
y combatir la maldad.
 +
 +
Con el bien, crecen las alas
 +
 +
que permiten ayudar,
 +
 +
a los que no tienen techo
 +
 +
y a los que no tienen pan.
 +
 +
A los que no tienen ropa,
 +
 +
ni se pueden educar;
 +
 +
y al que no puede, a su niño,
 +
 +
un juguete regalar.
 +
 +
Los pobres de alma, no vuelan
 +
 +
y se hunden en un fangal
 +
 +
de injusticia y egoísmo,
 +
 +
de ventajas y crueldad.
 +
 +
Luchando por los que sufren
 +
 +
tu alma se enriquecerá;
 +
 +
y buscando la justicia
 +
 +
ganarás la libertad.
 +
 +
 +
===El baldío===
 +
 +
 +
Con huellas de pezuñas
 +
 +
nos das los buenos días;
 +
 +
con úes de herraduras
 +
 +
galopas maravillas.
 +
 +
Llanto y queja almacenas
 +
 +
en quebradas botellas,
 +
 +
en airosas cometas
 +
 +
balanceas la inocencia.
 +
 +
Libertario de hogueras,
 +
 +
sin dueños y sin patria;
 +
 +
de mirada herrumbrosa,
 +
 +
de piel resquebrajada.
 +
 +
Para los juegos gastas
 +
 +
pantalón de gramilla;
 +
 +
tu pasto hace a las piedras
 +
 +
una cama amarilla.
 +
 +
Tu pasto es un valiente
 +
 +
con cicatriz de hormigas;
 +
 +
son tus mantas de invierno,
 +
 +
heladas blanquecinas.
 +
 +
Ebrios de viento suenan
 +
 +
tus cardos y tus chilcas;
 +
 +
tus hinojos ensayan
 +
 +
himnos de clorofila.
 +
 +
Dudas si las estrellas
 +
 +
son cometas nocturnas;
 +
 +
o amapolas rojizas
 +
 +
o palmeras maduras.
 +
 +
Mientras el mar les dicta,
 +
 +
tus caracoles trazan
 +
 +
la críptica escritura
 +
 +
con su cinta de plata.
 +
 +
 +
===La mar es un aguaviva===
 +
 +
 +
La mar es un aguaviva
 +
 +
enorme y azul y blanca;
 +
 +
nos lleva a todos los puertos
 +
 +
en su lomo, mientras nada.
 +
 +
A Punta del Este llega
 +
 +
por ver asomar el día;
 +
 +
su Costa de Amanecer,
 +
 +
le renueva la alegría.
 +
 +
La ola brilla con el sol
 +
 +
pero su nuca es opaca;
 +
 +
tiene melena de sombra
 +
 +
y una rutilante cara.
 +
 +
Mientras se levanta el sol
 +
 +
con toda la luz del alba,
 +
 +
entre la tierra y el cielo
 +
 +
la mar y el viento se aman.
 +
 +
Sonora es la mar y tiene
 +
 +
un chas chas en la garganta;
 +
 +
y un run run con el que aquieta
 +
 +
las espumas en la playa.
 +
 +
Un pedazo de la mar
 +
 +
en nuestro pecho se guarda;
 +
 +
con solo poner la mano
 +
 +
hace tun tun en el alma.
 +
 +
Y el cielo bebe en las olas
 +
 +
esas nubes que colean;
 +
 +
esa espuma voladora
 +
 +
que en el azul aletea.
 +
 +
Cuando el sol se vuelve viejo
 +
 +
de tarde, la mar le apaga,
 +
 +
encima del horizonte,
 +
 +
para que duerma, la lámpara.
 +
 +
 +
===Graciela "Pipa" Bonomi===
 +
 +
 +
"Pipa" nieta de don Juan
 +
 +
Gorlero; eras una niña,
 +
 +
preciosa, "aseñoritada",
 +
 +
graciosa hasta la delicia.
 +
 +
Ojos claros y veloces
 +
 +
que todo lo comprendían;
 +
 +
agilidad de gacela
 +
 +
con delicada sonrisa.
 +
 +
"Quintulo" y Blanca, tus padres,
 +
 +
se miraban en su niña;
 +
 +
compensaba sus dolores
 +
 +
tu aluvión de simpatía.
 +
 +
Adorabas a tu abuelo
 +
 +
y a tu abuela Blanca; un día,
 +
 +
me confiaste un secreto
 +
 +
con reserva y picardía.
 +
 +
Me dijiste que tu "Tata",
 +
 +
con agrado, distinguía,
 +
 +
lo bien que atendía el teléfono;
 +
 +
me llenaste de alegría.
 +
 +
¡Te veías tan satisfecha
 +
 +
al confiarme la noticia;
 +
 +
al decirme que don Juan
 +
 +
apreciaba mi valía!
 +
 +
¡Qué pequeñas cosas bastan
 +
 +
para que un niño distinga
 +
 +
entre lo bueno y lo malo;
 +
 +
entre la pena y la dicha!
 +
 +
Yo te agradecía en silencio;
 +
 +
te agradezco todavía;
 +
 +
don Juan era para mi
 +
 +
juez de enorme jerarquía.
 +
 +
 +
===Las nubes===
 +
 +
 +
Nos ha enseñado las nubes,
 +
 +
la bóveda puntaesteña;
 +
 +
su nacer, su vida y muerte;
 +
 +
es una historia muy bella.
 +
 +
Son las cometas del sol
 +
 +
que hilo de viento gobierna;
 +
 +
entre un jalar y un afloje
 +
 +
la nube sube o colea.
 +
 +
Las nubes buscan la altura
 +
 +
si sienten mucho calor;
 +
 +
se endurecen con el frío
 +
 +
y se vuelven nubarrón.
 +
 +
Son unas cometas mágicas;
 +
 +
les gusta cambiar de forma;
 +
 +
agrandarse y diluirse
 +
 +
o sobre el mar hacer sombra.
 +
 +
les gusta correr carreras
 +
 +
con la Luna y las estrellas;
 +
 +
con el Sol o con los barcos
 +
 +
que el horizonte navegan.
 +
 +
La cierro es una gaviota
 +
 +
de acrobáticos anhelos;
 +
 +
conoce, a grandes alturas,
 +
 +
todas las formas del vuelo.
 +
 +
La cúmulo es multitud
 +
 +
que a la cúpula del cielo
 
   
 
   
−
     
+
le forma bajorrelieves
 +
 
 +
de infinito movimiento.
 +
 
 +
La estrato es la nube avara
 +
 
 +
que se acumula a si misma,
 +
 
 +
en pilas horizontales,
 +
 
 +
en frágil estantería.
 +
 
 +
La nimbo es la nube enferma;
 +
 
 +
sufre necrosis por agua
 +
 
 +
y al olvidarse del vuelo,
 +
 
 +
a tierra es precipitada.
 +
 
 +
Se mezclan y dan colores,
 +
 
 +
contornos, brillos y sombras,
 +
 
 +
donde la imaginación
 +
 
 +
encuentra su plena gloria.
 +
 
 +
 
 +
===Consuelo Behrens===
 +
 
 +
 
 +
Consuelo Behrens: tu eras
 +
 
 +
de "Pipa" Bonomi amiga;
 +
 
 +
yo el grumete de don Juan
 +
 
 +
que a sus juegos asistía.
 +
 
 +
Se aparece a la distancia
 +
 
 +
la imagen de aquellas niñas
 +
 
 +
y en los sonidos del viento
 +
 
 +
se transforma en melodía.
 +
 
 +
Casa de don Juan Gorlero;
 +
 
 +
el fondo y la playa lindan;
 +
 
 +
juegos sobre el pasto verde
 +
 
 +
y la arena de la orilla.
 +
 
 +
Tenías el alma en los ojos
 +
 
 +
y en el semblante alegría;
 +
 
 +
y en la mano al saludar,
 +
 
 +
un calor cordial había.
 +
 
 +
Un pequeño ser humano
 +
 
 +
que irradiaba simpatía;
 +
 
 +
guardé tanto de ese afecto
 +
 
 +
que me dura todavía.
 +
 
 +
Eras como un gorrioncito;
 +
 
 +
pero con una caricia
 +
 
 +
que volaba entre las alas
 +
 
 +
abiertas de tu sonrisa.
 +
 
 +
Sé que has hecho mucho bien:
 +
 
 +
que tienes una familia;
 +
 
 +
que has derramado consuelo
 +
 
 +
a mucha gente afligida.
 +
 
 +
Punta del Este era joven;
 +
 
 +
pasó el tiempo; pero niña,
 +
 
 +
aun sigues siendo la dueña
 +
 
 +
de tu bendita sonrisa.
 +
 
 +
 
 +
===Carta del mar===
 +
 
 +
 
 +
Las olas son las escribas
 +
 
 +
que en el aire están grabando,
 +
 
 +
desde el principio del mundo
 +
 
 +
y el cuento no ha terminado.
 +
 
 +
Saco afuera de la borda
 +
 
 +
y mantengo horizontal,
 +
 
 +
mi mano abierta, muy cerca,
 +
 
 +
de las olas de la mar.
 +
 
 +
Algo me escriben las olas
 +
 
 +
con unos nerviosos trazos,
 +
 
 +
que se expresan en los senos
 +
 
 +
que me chocan sin descanso.
 +
 
 +
Se visten de luz y sombra
 +
 
 +
y con un ligero paso,
 +
 
 +
me atropellan y me esquivan,
 +
 
 +
como quien anda extraviado.
 +
 
 +
Como quien juega a juntar
 +
 
 +
y a separar sombra y cuerpo;
 +
 
 +
senos que se vuelven sombra;
 +
 
 +
sombras que guardan misterios.
 +
 
 +
Que me quieren transmitir
 +
 
 +
un saber hondo y lejano;
 +
 
 +
vienen a darme una clave
 +
 
 +
para que lea con la mano.
 +
 
 +
Manuscrito irregular
 +
 
 +
que se borronea en el barco
 +
 
 +
y que se estrella en el muelle
 +
 
 +
con fatalidad de llanto.
 +
 
 +
Como si fuera enconrdado,
 +
 
 +
las olas pulsan mi mano;
 +
 
 +
se vuelve todo mi cuerpo
 +
 
 +
guitarra para su canto.
 +
 
 +
Escritura que me toca
 +
 
 +
para alejarse muy rápido;
 +
 
 +
que pasa desde la cuita
 +
 
 +
el mensaje alborazado.
 +
 
 +
Mitad canción de alegría;
 +
 
 +
mitad delirio alocado;
 +
 
 +
como graciosa caricia,
 +
 
 +
como angustioso naufragio.
 +
 
 +
Siento que la mar me imprime
 +
 
 +
con latir desesperado,
 +
 
 +
un impaciente recuento
 +
 
 +
de los que la han navegado.
 +
 
 +
Así que con esta carta,
 +
 
 +
siendo niño milenario
 +
 
 +
me vuelvo, como ese mar
 +
 
 +
que brinca como un muchacho.
 +
 
 +
La mar, sin pulso, enmudece;
 +
 
 +
y en calma chicha y sonámbula,
 +
 
 +
como espejo vagabundo,
 +
 
 +
en si misma se naufraga.
 +
 
 +
Sólo las olas escribas
 +
 
 +
le dan conciencia de alas,
 +
 
 +
que en el viento engendran vuelo
 +
 
 +
de espumita inmaculada.
 +
 
 +
 
 +
===Las senecias===
 +
 
 +
 
 +
Las senecias de mi infancia
 +
 
 +
en medio de las espinas;
 +
 
 +
mis pies descalzos y el cielo;
 +
 
 +
la mar y en frente, la Isla.
 +
 
 +
Las senecias crasifloras;
 +
 
 +
las senecias amarillas;
 +
 
 +
el verde gris de sus hojas,
 +
 
 +
la luz que en las flores brilla.
 +
 
 +
Las senecias eran grandes;
 +
 
 +
con forma de margaritas;
 +
 
 +
con un vello blanquecino
 +
 
 +
y pétalos con estrías.
 +
 
 +
Las senecias del baldío;
 +
 
 +
tobogán que descendía
 +
 
 +
desde la calle Gorlero,
 +
 
 +
hasta la arena querida.
 +
 
 +
Hasta el rumor de las olas;
 +
 
 +
hasta el borde del aguita,
 +
 
 +
hasta el arco interminable
 +
 
 +
de la preciosa bahía.
 +
 
 +
Muchos riesgos y corajes
 +
 
 +
reclamó la travesía;
 +
 
 +
mucho tino al caminar
 +
 
 +
en medio de las espinas.
 +
 
 +
No daban un buen perfume
 +
 
 +
pero igual, yo las quería;
 +
 
 +
porque tuve tanto amor
 +
 
 +
que en el pecho no cabía.
 +
 
 +
A mi radiante regreso,
 +
 
 +
me reprendía doña Luisa;
 +
 
 +
ella consumida en pena;
 +
 
 +
yo, desbordando alegría.
 +
 
 +
El viaje de su sentir
 +
 
 +
se cruzaba con mi dicha;
 +
 
 +
yo no atiné a defender
 +
 
 +
los run runes de la orilla.
 +
 
 +
No atiné a decirte: madre:
 +
 
 +
las senecias son bonitas;
 +
 
 +
la espina pincha mi pié,
 +
 
 +
pero la aventura, es linda.
 +
 
 +
Madre: no puedo librarme
 +
 
 +
del horizonte que grita,
 +
 
 +
ordena, ruega, susurra;
 +
 
 +
para llevarme a la cita.
 +
 
 +
No puedo madre; no puedo
 +
 
 +
con las nubes y las dunas;
 +
 
 +
con el viento, con las flores,
 +
 
 +
con el amor a la espuma.
 +
 
 +
No puedo madre: lo intento,
 +
 
 +
por no encontrarte abatida;
 +
 
 +
y me voy, aunque al regreso
 +
 
 +
se que estarás dolorida.
 +
 
 +
Creí que tu figura enjuta,
 +
 
 +
tus ojos grises, tu vida,
 +
 
 +
eran perennes y el tiempo
 +
 
 +
para verlos, sobraría.
 +
 
 +
En cambio a la mar cambiante,
 +
 
 +
mi amor secreto, mi dicha,
 +
 
 +
m hermana tan generosa,
 +
 
 +
sospeché, la perdería.
 +
 
 +
Ese tiempo que creí, inmóvil,
 +
 
 +
un traidor gamo sería;
 +
 
 +
todo se fue; pero vuelve
 +
 
 +
en senecias amarillas.
 +
 
 +
 
 +
===Mario "el loco"===
 +
 
 +
 
 +
Pórtate bien; Mario "el loco"
 +
 
 +
si no, te vendrá a buscar;
 +
 
 +
te meterá en una bolsa
 +
 
 +
y lejos te llevará.
 +
 
 +
Susto infantil, Mario "el loco";
 +
 
 +
guitarrico y un cantar,
 +
 
 +
mascullando un extravío
 +
 
 +
que nadie comprenderá.
 +
 
 +
Regordete Sancho Panza,
 +
 
 +
con un errante mirar;
 +
 
 +
su guitarrita enarbola
 +
 
 +
si lo quieren molestar.
 +
 
 +
Es la risa en los mayores
 +
 
 +
que unas monedas le dan,
 +
 
 +
cuando le piden que cante
 +
 
 +
una canción popular.
 +
 
 +
Como las nubes y el viento
 +
 
 +
de pronto aparecerá,
 +
 
 +
con su gorra de almirante
 +
 
 +
y un breve paso al andar.
 +
 
 +
Incoherente y torpe canto
 +
 
 +
que es queja y parece estar,
 +
 
 +
diluyendo alguna pena
 +
 
 +
de su maldon racional.
 +
 
 +
Los niños le tienen miedo;
 +
 
 +
los grandes lo hacen cantar;
 +
 
 +
y él, vive en un mundo aparte,
 +
 
 +
pero no hace ningún mal.
 +
 
 +
Destemplado rascacuerdas
 +
 
 +
y un desconcierto vocal;
 +
 
 +
una ropa extravagante
 +
 
 +
y una flor en el ojal.
 +
 
 +
 
 +
===Vendaval===
 +
 
 +
 
 +
Está tiritando el agua
 +
 
 +
y no se puede arropar;
 +
 
 +
desnuda y a la intemperie
 +
 
 +
la encuentra el viento polar.
 +
 
 +
Se le dan vuelta los poros
 +
 
 +
y taquicardia le da;
 +
 
 +
se llena de pulsos blancos
 +
 
 +
o sea: de espuma de mar.
 +
 
 +
Sobre la costa amarilla
 +
 
 +
el blanco derramará,
 +
 
 +
con viento que la persigue
 +
 
 +
para hacerla naufragar.
 +
 
 +
Todas las ramas del monte
 +
 
 +
al viento discutirán
 +
 
 +
como agitada marea;
 +
 
 +
tanto, que parecen mar.
 +
 
 +
Así que, agua mar, inmensa,
 +
 
 +
la mar del monte y allá,
 +
 
 +
en el cielo, mar de nubes
 +
 
 +
y viento y viento polar.
 +
 
 +
Punta del Este que observa
 +
 
 +
la furia del vendaval,
 +
 
 +
sabe que, después del viento,
 +
 
 +
siempre, la calma vendrá.
 +
 
 +
 
 +
===La bicicleta===
 +
 
 +
 
 +
Me enseñaba "Cano" Ibarra
 +
 
 +
con su paciencia de amigo,
 +
 
 +
para andar en bicicleta,
 +
 
 +
a guardar el equilibrio.
 +
 
 +
- Contrabalancea tu cuerpo
 +
 
 +
y mira siempre adelante,
 +
 
 +
cuando te apoyas con fuerza
 +
 
 +
en uno de los pedales.
 +
 
 +
No le dobles el manubrio;
 +
 
 +
es así como te caes;
 +
 
 +
cuida bien de no chocar;
 +
 
 +
mira lo que está adelante.
 +
 
 +
Con algunos magullones
 +
 
 +
y muchas manchas de grasa
 +
 
 +
debidas a la cadena,
 +
 
 +
dio su fruto la enseñanza.
 +
 
 +
Algo como de milagro
 +
 
 +
me iba recorriendo el cuerpo;
 +
 
 +
avanzar me resultaba
 +
 
 +
lo más parecido al vuelo.
 +
 
 +
Qué emoción tocar el timbre;
 +
 
 +
anunciar: aquí estoy yo;
 +
 
 +
vean qué bien que la manejo;
 +
 
 +
nadie la monta mejor.
 +
 
 +
A mi vez enseñé a otros;
 +
 
 +
mi bicicleta presté;
 +
 
 +
y salí con los amigos
 +
 
 +
por las rutas a correr.
 +
 
 +
Me hice hermano del camino
 +
 
 +
y de la velocidad;
 +
 
 +
multipliqué las distancias
 +
 
 +
en aquel vagabundear.
 +
 
 +
La constante iniciativa
 +
 
 +
me permitía cambiar
 +
 
 +
a mi antojo los paisajes,
 +
 
 +
aliado con el pedal.
 +
 
 +
Así la vida fue un viaje
 +
 
 +
y el movimiento un placer;
 +
 
 +
hasta los vientos en contra
 +
 
 +
nuevas cosas te hacen ver:
 +
 
 +
que en todo viaje, la fuerza,
 +
 
 +
debes administrar bien;
 +
 
 +
la mitad para la ida,
 +
 
 +
la mitad para volver.
 +
 
 +
Tu enseñanza, una aventura
 +
 
 +
le regaló a mi niñez;
 +
 
 +
por eso, Casciano Ibarra,
 +
 
 +
siempre te recordaré.
 +
 
 +
 
 +
===El reparto===
 +
 
 +
 
 +
Una vez por temporada
 +
 
 +
don Juan repartía juguestes,
 +
 
 +
para los niños nativos
 +
 
 +
de nuestra Punta del Este.
 +
 
 +
Prestábamos atención
 +
 
 +
a su arribo cada año;
 +
 
 +
todos queríamos saber
 +
 
 +
cuál era el día del reparto.
 +
 
 +
Cada día se repetía
 +
 
 +
en el chalé la pregunta;
 +
 
 +
y al anunciarse la fecha,
 +
 
 +
era un reguero de pólvora.
 +
 
 +
La gran caja de juguetes
 +
 
 +
don Juan la clasificaba
 +
 
 +
en tendal de varias mesas,
 +
 
 +
cuando el gran día llegaba.
 +
 
 +
En el fondo del chalé
 +
 
 +
entraba un tropel de gritos;
 +
 
 +
una esperanza colmando
 +
 
 +
la ansiedad entre los niños.
 +
 
 +
Un cielo celeste-blanco;
 +
 
 +
unas olas deslumbrantes;
 +
 
 +
las gaviotas sobre el puerto;
 +
 
 +
las banderas de los yates.
 +
 
 +
Los niños: celeste espera;
 +
 
 +
olas de loca impaciencia;
 +
 
 +
gaviotas imprevisibles;
 +
 
 +
flamear de banderas nuevas.
 +
 
 +
Un pionero, un gran marino,
 +
 
 +
un prestigioso banquero,
 +
 
 +
en las manos anhelosas
 +
 
 +
buscaban a Juan Gorlero.
 +
 
 +
Un hombre recto, inflexible
 +
 
 +
defendiendo los principios,
 +
 
 +
templaba su corazón
 +
 
 +
con la alegría de los niños.
 +
 
 +
Y aun su pasión puntaesteña,
 +
 
 +
por la pesca, por el mar,
 +
 
 +
por el bien, por la justicia,
 +
 
 +
repartiéndonos está.
 +
 
 +
 
 +
===La espantada===
 +
 
 +
 
 +
Había llegado a "La Draga";
 +
 
 +
desmonté y solté la rienda;
 +
 
 +
no debiera haberlo hecho;
 +
 
 +
soltarla fue una torpeza.
 +
 
 +
El caballo se espantó;
 +
 
 +
trotando emprendió la vuelta
 +
 
 +
por la orilla de la mar
 +
 
 +
y yo, siguiendo su huella.
 +
 
 +
Y no hubo humano poder
 +
 
 +
que al caballo detuviera;
 +
 
 +
de alcanzarlo, de lograr
 +
 
 +
asirme de aquella rienda.
 +
 
 +
Porque la rienda caída
 +
 
 +
iba rozando la arena;
 +
 
 +
y yo corría y corría;
 +
 
 +
se me acababan las fuerzas.
 +
 
 +
me parecía que las olas
 +
 
 +
se burlaban de mi pena;
 +
 
 +
que el viento me detenía;
 +
 
 +
que se ablandaba la arena.
 +
 
 +
Ya no podía respirar;
 +
 
 +
se me aflojaban las piernas;
 +
 
 +
estaba al borde del llanto;
 +
 
 +
asfixiado de tristeza.
 +
 
 +
Seguía trotando el caballo
 +
 
 +
y "El Este" ya estaba cerca;
 +
 
 +
enderezó hacia "Gorlero",
 +
 
 +
cuando se acabó la arena.
 +
 
 +
llegó a casa; yo tras él;
 +
 
 +
fue sin que nadie nos viera;
 +
 
 +
y hoy, al romper el silencio,
 +
 
 +
todavía me da vergüenza.
 +
 
 +
 
 +
===Luisa Díaz===
 +
 
 +
 
 +
Luisa Díaz, de "La Subida",
 +
 
 +
por Gorlero cruzará;
 +
 
 +
se encontrará con mi madre,
 +
 
 +
cuando a lo de Wilson va.
 +
 
 +
Doña Luisa, a Edmundo Wilson,
 +
 
 +
cuida un chalé colosal;
 +
 
 +
el inmenso predio esquina,
 +
 
 +
frente al "Tipperary" está.
 +
 
 +
Era aquel inglés extraño
 +
 
 +
que escribió: "No puedo más",
 +
 
 +
firmó y se quitó la vida;
 +
 
 +
misterio descomunal.
 +
 
 +
Luisa Díaz: cuerpecillo
 +
 
 +
menudo; una actividad,
 +
 
 +
sin término ni medida,
 +
 
 +
dentro y fuera del hogar.
 +
 
 +
Luisa De Muro: su amiga,
 +
 
 +
mi madre; se estimarán
 +
 
 +
muchísimo; aquellas charlas,
 +
 
 +
serían de nunca acabar.
 +
 
 +
Con un almohadón de plumas
 +
 
 +
entró en mi alma; y eso ya
 +
 
 +
hace décadas; las plumas,
 +
 
 +
me transmiten su bondad.
 +
 
 +
Un almohadón; quien lo mire,
 +
 
 +
solo un almohadón verá;
 +
 
 +
y a mi, con su blando apoyo
 +
 
 +
a Luisa Díaz me traerá.
 +
 
 +
Luisa Díaz, Luisa Díaz;
 +
 
 +
con paso corto y vivaz,
 +
 
 +
puedes animar mi infancia,
 +
 
 +
siempre sonriente y cordial.
 +
 
 +
 
 +
===El grumete===
 +
 
 +
 
 +
En el "Mero", diariamente
 +
 
 +
don Juan se embarca a pescar,
 +
 
 +
a excepción de los domingos
 +
 
 +
y los días de temporal.
 +
 
 +
Con sus dos motores "Chrysler",
 +
 
 +
es un tres por dieciocho;
 +
 
 +
cañoncito en bronce a proa,
 +
 
 +
y en la popa "espejo", un toldo.
 +
 
 +
Dos viboritas de bronca,
 +
 
 +
al nombre le dan su marco;
 +
 
 +
el "Mero Tercero" luce
 +
 
 +
como un señor; flor de barco.
 +
 
 +
Cuando va a "hacer nafta y agua",
 +
 
 +
en el muelle toma amarra;
 +
 
 +
don Juan Gorlero, bizcochos
 +
 
 +
a los niños regalaba.
 +
 
 +
A cada uno de los niños
 +
 
 +
le va a entregar un "volado";
 +
 
 +
son riquísimos bizcochos
 +
 
 +
que él adquiere en Maldonado.
 +
 
 +
Guardará de esas rosquillas
 +
 
 +
secreto, Virginia Barrios;
 +
 
 +
nadie ha podido igualar
 +
 
 +
sus bizcochos tan preciados.
 +
 
 +
Hace una masa cilíndrica
 +
 
 +
y la arma en forma de aros,
 +
 
 +
con azúcar impalpable;
 +
 
 +
una delicia es gustarlos.
 +
 
 +
Y la superficie se abre
 +
 
 +
a la cocción; y al mirarlos,
 +
 
 +
de tan leves, uno piensa
 +
 
 +
que van a salir volando.
 +
 
 +
Don Juan en cajas de lata
 +
 
 +
les prolongará la vida;
 +
 
 +
frescos, tiempo indefinido,
 +
 
 +
y obsequiará a sus visitas.
 +
 
 +
Nos quedaremos a bordo
 +
 
 +
un ratito nada más;
 +
 
 +
pero la alegría es inmensa;
 +
 
 +
¡qué magia la de don Juan!
 +
 
 +
La primera vez que fui,
 +
 
 +
cuando a zarpar se aprestaba,
 +
 
 +
me quedé solo en el muelle
 +
 
 +
y pedí que me llevara.
 +
 
 +
Sorprendido y muy risueño
 +
 
 +
accedió; y en la cubierta,
 +
 
 +
del muelle a la amarrazón
 +
 
 +
cumplí mi gran odisea.
 +
 
 +
Para mí, por la bahía,
 +
 
 +
don Juan dio una vuelta larga
 +
 
 +
y hasta se acercó a Gorriti
 +
 
 +
y luego, volvió a la amarra.
 +
 
 +
Fue iniciación de grumete;
 +
 
 +
¡qué ilusión; cuánta belleza;
 +
 
 +
cuántos miedos, cuánto amor,
 +
 
 +
mar, navegación y pesca!
 +
 
 +
 
 +
===Esteban Palynski===
 +
 
 +
 
 +
Esteban Palynski, grupo
 +
 
 +
de hombres idóneos capitaneó;
 +
 
 +
todos polacos; cada uno,
 +
 
 +
con específica condición.
 +
 
 +
El bar de papá alquilaron;
 +
 
 +
"Gran Casa Europa", allí se instaló;
 +
 
 +
chacinero, hojalatero,
 +
 
 +
y herrero; un bar y hasta un comedor.
 +
 
 +
Aquello era un hormiguero;
 +
 
 +
habilidad en mágica acción;
 +
 
 +
una lengua incomprensible,
 +
 
 +
ruido, entusiasmo, grito y canción.
 +
 
 +
Mucha simpatía polaca
 +
 
 +
y un chapurreado idioma español;
 +
 
 +
mucha esperanza fallida,
 +
 
 +
poco sentido de ubicación.
 +
 
 +
Andaban probando suerte;
 +
 
 +
el mercadeo no funcionó;
 +
 
 +
mucho alabar los productos,
 +
 
 +
poco poder para adquisición.
 +
 
 +
Escasa gente en "El Este";
 +
 
 +
no había demanda, no prosperó
 +
 
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"Gran Casa Europa" y Palynski,
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quién sabe a dónde un día se marchó.
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Nos vendieron unos muebles para pagarnos la locación;
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nos dejaron buen recuerdo,
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su don de gentes, su educación.
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Un gran fuego de artificio
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ágil, brillante, que se apagó;
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en los sueños de Palynksi,
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"Gran Casa Europa", fue una ilusión.
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===Bosque puntaesteño===
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En la copa de los pinos
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el viento imita a las olas;
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y arma un mar de espuma verde
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y de hondonadas en sombra.
 +
 
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Los veleros de los montes
 +
 
 +
son los vuelos de los pájaros;
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 +
y los botes de los nidos,
 +
 
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son la escuela de los cantos.
 +
 
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El fondo del mar del bosque
 +
 
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es asamblea de las sombras;
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del perfume de resina
 +
 
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y almohadones de pinocha.
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Mientras andan bajo el monte,
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los hombres son submarinos;
 +
 
 +
y buscan en casas-barcos,
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los tesoros escondidos.
 +
 
 +
Se pescan bajo los bosques
 +
 
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hongos que la lluvia emana;
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invisibles, misteriosos,
 +
 
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que aparecen con el agua.
 +
 
 +
Las opacidades bajo el monte
 +
 
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tienen lápices de sol;
 +
 
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los duendes trazan con ellos,
 +
 
 +
manuscritos de canción.
 +
 
 +
Cada casa luce al frente,
 +
 
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fondeadero de las plantas;
 +
 
 +
con flores por gallardetes,
 +
 
 +
que hacen flamear a la gracia.
 +
 
 +
La Luna incendia los bosques
 +
 
 +
si derrama su farol;
 +
 
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cada estrella es un aljibe
 +
 
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en la sed del corazón.
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 +
 
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===El mundo===
 +
 
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En la Avenida Gorlero
 +
 
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teníamos una vaca;
 +
 
 +
y un jarro verde esmaltado,
 +
 
 +
con la bandera uruguaya.
 +
 
 +
Teníamos cerdos, gallinas
 +
 
 +
y había un gallo que anunciaba,
 +
 
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que papá estaba ordeñando
 +
 
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la leche al pie de la vaca.
 +
 
 +
El calor traía a setiembre
 +
 
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y los cerdos se faenaban
 +
 
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y los cajones saleros,
 +
 
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tocino y huesos guardaban.
 +
 
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Se hacían chorizos, morcillas
 +
 
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y había una sola cuchara
 +
 
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con estrellita en el dorso,
 +
 
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que las peleas desataba.
 +
 
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Había en la huerta tomates,
 +
 
 +
zanahorias, perejil, papas,
 +
 
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oréganos y lechugas
 +
 
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y qué se yo cuántas plantas.
 +
 
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Y una madre milagrosa
 +
 
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que para diez cocinaba
 +
 
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y hacía todas las tareas
 +
 
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y para colmo, cantaba.
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Y papá tenía caballos
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y uno era mi "Malacara";
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y el mundo exterior; galope
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por la orillita del agua.
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Revisión actual del 10:22 19 oct 2026


Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.




De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"

Primera edición: 1994


Noticia sobre el autor y su obra


Umberto Pereira, nació en Punta del Este, el 4 de enero de 1923.

Fue funcionario público, estudiante de Derecho, profesor en Puando y en Montevideo de Educación Secundaria y en el Liceo Stella Maris de los Christians Brothers de Montevideo. Se casó con María Carmen Pour Rivero, con quien tuvo cuatro hijos: Jaime, Marcelo, Rafael y Enrique.




Publicó, en 1957: "Poemas de Punta del Este".

Algunas opiniones sobre la publicación:


- Juana de Ibarbourou: "El Este, tiene ya su poeta." 1957.


- Sarah Bollo: "La circunstancia marina, clara y diestramente tramada, con motivos gauchescos y costumbres camperas. Singular condición de cantar paisajes de la costa uruguaya, labores de pescadores, marineros, fareros, boteros, movimientos humanos en costas y puertos. Comparaciones y metáforas, surgen con brillo y belleza y dan vigor y expresividad a su canto. Poesía fuerte y delicada; real y nostálgica; con sonidos de mar y reciedumbre de roca y de tierra." 1957.


- Tomás G. Brena: "El verso que todos sienten y pocos expresan. La imagen, la fantasía formal, el juego de la imaginaría, que va del bosque a la ciudad y de la tierra al mar y del vuelo de los pájaros cantarines, al paso lento del carro pobre y rechinante. Bisio, en el norte, describe los bailes de negros; Pereda, en Montevideo, describe su vida y su alma; Pereira, los describe con imágenes de ternura: "Tenían toda la orilla del mar en la sonrisa; tenían todos los gatos en el cuerpo". Bello libro éste. Escrito con amor." 1957.


- Dora Isella Russell: "El tono saludable de su verso, una cualidad de transparencia, el sabor de la buena sencillez. El equilibrio lírico, sin caer en retóricas ni efectismos. Esa espontánea fuerza que nace de la sensibilidad. Se hace leer con agrado. Poesía de genuinas resonancias." 1957.


- José Mora Guarnido: "La tensión literaria y la sencillez, que son lo más difícil del oficio, aparecen, generosamente, en los "Poemas de Punta del Este"." 1957.


- Heraclio Pérez Ubici: "Pereira inicia una permanente literatura del mar." 1957.


- Agustín del Saz (catedrático de Literatura de la Universidad Auxias Marx, de Barcelona): "Es la poesía de Pereira, artísticamente híbrida de aristocrático decir y gauchesco naturalismo; la sencillez y el tema humilde se entrecruzan con el recurso estético de la poesía de la tierra, del mar y de los tipos humanos, que mueven su conmovida voz. Un decir poético de corazón estremecido. (Nº 61 de la revista "Bages", Manresa, Barcelona, marzo de 1958).


- Domingo Bordoli; "Umberto Pereira lo ha logrado. Ha cantado a su pueblo como si no fuera un famoso balneario. La canción surge con gotas de rocío, de gracia." (Antología de la poesía uruguaya contemporánea". Universidad de la República). 1966.


Publicó en 1993: "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este" y en 1994: "Poemas de infancia puntaesteña I".



Libros a publicar:

- "Poemas de infancia puntaesteña II"

- "Poemas de Punta del Este" (tomos II, III y IV)

- "Rafael Pérez del Puerto" (tomos I y II)

- "Poemas de los Relieves"

- "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II) y

- "La patria de Artigas".



Prólogo

Al proyecto con memorias almacenadas que es un niño, lo pueblan muchos sueños y experiencias indocumentados, que en la urgencia de vivir, olvida. Los niños deben ser vistos y oídos, en tales inéditas memorias: su sentir, inteligencia, gustos, ilusiones; sus actitudes y expresiones, porque, si eso no ocurriera, el silencio nos mataría. Debemos oírlos; si no: ¿qué estímulo seguiría el niño que dejamos dormido en el fondo del corazón?

La madurez, a veces, despierta y desarrolla esos recuerdos. Sueña otra vez aquel tiempo y nacen los poemas sobre niños o para niños. Son aquella nebulosa de vida e inconciencia, que el arte revive. La imaginación busca de nuevo la correspondencia de la realidad con el sueño. Se angustia por saber cuál fue el ser verdadero que, a lo mejor ha sido la pura fantasía, la utopía. Se inclina hacia aquel ser secreto, fuera de comercio, que aspiraba al aire del país de la soledad. Que bebía un agua que no terminaba con la sed. Aquel ser que gastaba cosas gratuitas como el olor de las flores, la música de hablar con las plantas, pájaros, caballos, perros y gatos. El que interrogaba al sordo horizonte y a la espumilla en la rompiente de las olas. Que recibía en el viento, la caricia yodosálica del mar. El que se amaba a si mismo y a los demás. Se concluye pensando que eso y no menos, era felicidad. Y que eso acontecía, antes de luchar; o sea: antes de la agonía consciente que vino del futuro y aplastó a la libertad.

Antes de ganar y consumir la vanidad. Antes de escribir el rescate de la tradición de si mismo y del entorno, formando muñecos llenos de olvidos, omisiones, inventos, achicamientos y desmesuras. Muñecos que sin embargo, lucen vitales, como si fueran la seductora verdad perdida del niño naufragado.

Alumbramiento de muñecos parlantes. ocurrencia que se produce al despertar la rebeldía que busca reconquistar lo que hace años se durmió. Lo que despierta no es lo que se durmió. Debe ser el canto más inmaculado que el barro soplado pueda lograr. En él, los seres incorporados, nos besan sin ningún mezquino interés. Y algo misterioso, como un milagro innominado, nos recorre el cuerpo y el alma. Algo que pasó sin tiempo, buscando, sin cálculo ni brújula en el espacio, la consumación del amor.

U. P.



Mañana voy a nacer

Mañana voy a nacer

desde el vientre de mi madre;

este que hoy, contra la tina

tuvo, lavando hasta tarde.

Me contó que era soltera

y joven; Miguel, su padre,

dejó a la abuela Rafaela

viuda de pan al marcharse.

Miguel De Muro, inmigrante,

de un sueño al otro pasó;

apenas tuvo siete hijos

la muerte se lo llevó.

Los siete hermanos, "Minucha",

Paulino, Antonia, Adelina;

un santo, Vicente y ella,

con nombre de luz: Luisa.

Ella la hermana mayor

y Miguel, sabio y cantante,

el benjamín que criara

como si fuera su madre.

Veintidós sesenta y seis

era, en la calle Charrúa;

era entre Patria y Victoria;

¡qué nombres; una hermosura!

Y que aquí, en Punta del Este,

Narciso se apareció,

cuando ella vino al balneario

con la familia de Hardoy.

Lo que ha querido a mi padre

sería largo de contar;

Pereira es un hombre bueno,

trabajador, servicial.

y es muy cantor; cuando vuela

su alma a la felicidad,

de un acordeón sin ofensas

improvisa para armar.

Es un amor fuerte y suave

como domador que es;

remata siempre en un beso

la esencia de su querer.

Y me dijo que me esperan:

Luis, María Elena y Aurora;

Sofía, Adelina y Angélica

y Miguel: es una gloria.

Que antes de Miguel y Angélica,

a otro casal, lo perdieron

muy chiquito; se llamaban:

Amelia y Miguel Alberto.

¡Cinco hermanas; dos hermanos;

qué fiesta de benjamín;

cuántos cariños sumados;

mi estrella será feliz!

Es tres de enero; la tarde,

víspera con sol de fuego;

"lavamos" toda la ropa

antes del alumbramiento.

Ella siente unos dolores

que ya, con sus nueve partos,

los sabe premonitores

y no hace nada de caso.

¡Qué madre, mi Dios;

qué padre me vinieron a tocar;

y una tierra que se entrega

apasionada a la mar!

mañana voy a nacer

desde el vientre de mi madre;

este que hoy, contra la tina

tuvo, lavando hasta tarde.


Doña Luisa

Mi alma salió de lo oscuro

con tu cantar;

y vio aquellos ojos grises;

ay ay ay ay.

Pienso en tu rica comida

y el delantal,

en cuyo bolsillo viajo;

ay ay ay ay.

Cuántos trabajos pasados;

cuánto anhelar;

madrecita, madrecita;

ay ay ay ay.

Me rozó siempre una brisa:

tu acariciar;

me alimenta todavía;

ay ay ay ay.

Es mi orgullo la alegría

que siempre está,

en la gente al evocarte;

ay ay ay ay.

Cuando se vuelve absoluta

la soledad,

hablas con ese silencio;

ay ay ay ay.

Un hijo que recordando

su madre está,

retorna del hombre al niño;

ay ay ay ay.

Todo el bien que en ti pusiera

la eternidad,

cómo suaviza mi pena;

ay ay ay ay.


Don Narciso

Solía decir mi padre

que era libre pensador,

bolichero, acordeonista,

payador y domador.

Y yo digo que era bueno

con la bondad del amor;

fue su palabra encendida

yesquero deslumbrador.

Hazañas de vida y guerra

contaba y las subrayó

con una gran carcajada,

para ahuyentar la emoción.

Analfabeto y de vista

tan corta, Narciso crió,

ocho hijos sin una queja

por todo lo que luchó.

Cuando artigaba la tierra,

el ablande, era un primor;

y siempre, su "mano verde",

buenas cosechas logró.

El "Río Novo Tres Estrellas",

tabaco negro, fumó;

"Jaramago Perfumado"

era el papel armador.

Era un hombre de a caballo,

que su tropilla alquiló;

sólo sobre el reservado

daba su real dimensión.

Porque el caballo levanta

y hace del observador,

hombre sabio y tolerante

como mi progenitor.


Identidad

En la celeste luz de la gran bóveda,

las infinitas nubes; en el mar,

los barcos de las ondas y las olas

con su vela de espuma a todo andar.

Un hogar balanceándose en las olas;

acunando mi sueño y despertar;

una Punta del Este adolescente:

silencio, yodo, viento, libertad.

Navegar, capitán de mis deseos,

es poderoso imán de mi niñez;

llegó al fin mi primera travesía;

sentí el camino azul bajo mis pies.

Y desde entonces poco he navegado;

pues claro está, soy niño todavía;

pero es la mar mi amor descontrolado

y yo un bote con sed de lejanía.


María González

La ternura a flor de labios

María González tenía;

una risueña mirada,

una pícara alegría.

Era baja, bien dispuesta,

servicial con simpatía;

dueña de suaves canciones

con las que yo me dormía.

Tu canción para aquel niño

cambió en sueño la vigilia;

y aquí estoy para decirte

gracias, querida María.

El amor con que cantabas

y en sueño se convertía,

era un confiable abandono;

era una leve caricia.

En tu calor, en tus brazos,

en tu fina voz, mecías

un canto, que al de mi madre,

mucho se le parecía.

El amor no tiene tiempo;

su memoria es infinita;

puedo, sin ningún esfuerzo,

escucharlo todavía.

Lo que el corazón recibe

los años lo multiplican;

la emoción se vuelve sangre;

la sangre se vuelve vida.

Hay un niño desvelado

al que duermes todavía;

por tu canción soy el hijo

de tu dulzura, María.


Espuma de mar

De las olas más azules

nace la espuma más blanca;

y su canción de burbujas

se zambullirá en el agua.

Para que suene la espuma

el viento es una guitarra;

y el ritmo para las crestas

se llama prende y apaga.

Al llegar la luz al mundo

ya había empezado esta danza;

y el viento no tiene fin

y el amor, nunca se acaba.

La niña espuma es tan bella

que el mundo entero la llama

amor; nacimiento eterno

al besarse viento y agua.


Invierno infantil

La piel erizada;

sensible en extremo;

conciencia de un mundo

donde todo es nuevo.

La Punta del Este,

como un barco huérfano

de timón y vela,

a merced del viento.

Los días melancólicos,

cerrado misterio;

dicen que una vida

se lleva entenderlo.

Ver correr las olas,

por ejemplo al viento;

y al sol que se apaga

detrás de los cerros.

Sentir cómo crujen

los árboles viejos;

mirar de regreso

cansados obreros.

Mientras cae la lluvia,

que hiela los huesos,

encontrar enigmas

afuera y adentro.

Persistentes gotas

que ondulan los charcos;

agua sobre agua

dibujando aros.

Tambor de aguacero

que viene escapando

del trueno que estruja

y quema relámpagos.

Cortina de nubes;

vidrios derramados,

y techos que vierten

un tiempo endiablado.

Casa que soporta

la fuerza del viento;

barcos oscilando

como locos péndulos.

Conmoción del alma

que guarda en silencio

esas ciegas furias,

con oscuro miedo.

Pecho estremecido;

vísperas del vuelo;

la mar no surcada;

un espacio; un tiempo.

Tras de la ventana

pensar que soy barco;

que esa mar bravía

espera mi canto.


El ancla

Mira cómo el molinete

"filándole" cabo está;

mira el ancla cómo forma

burbujitas al bajar.

Mira cómo tiene suerte

de ir al fondo a cureosear;

mira cómo no se ahoga

y baja al fondo del mar.

¡qué cosas maravillosas

allá abajo podrá ver;

cuántos peces de colores;

cuántas plantas y después,

cuánta pena si se siente

por el cabo recoger!


La mosca

Es una hermosa mosca de ojos ocres

con breve marco en medias lunas blancas.

Vino a posarse en mí; zumbando vino;

me saludó afilándose las patas.

Negro y gris y amarillo y ocre y blanco;

y tornasol traslúcido en las alas.

me mostró su belleza deslumbrante

y el bailoteo incesante de su danza.

Voló de pronto y se perdió a lo lejos;

dejé de ser soporte de sus patas.


La nube y el sol

- Blanca nube: ¿quién, preciosa,

con tonos anacarados

y con matices variados,

te formó?

¿Porqué pasas como diosa,

con tu radiante hermosura

que a mi vida sin cordura,

enamoró?

¿Quién te anima en el espacio,

en tus viajes por el cielo;

tersura de terciopelo,

quién te dio'

- La belleza que tu admiras

es obra del gran obrero,

con su corazón de fuego,

que es el sol.

Él, que mantiene la vida,

con ese ardor posesivo,

la sed, que es gran impaciencia,

fabricó.

Por su exceso, sintió culpa;

cegó en los campos del agua

con su filosa guadaña,

al vapor.

Con las ingrávidas aguas

que caminan por el viento,

dio el examen de aguatero

y aprobó.


La muerte de la espuma

Viento bailón penetra

la Boca Chica,

entre la faroleta

y Las Salinas.

Una hacienda de espuma

va arriando el viento;

de suroeste a noreste;

trillo pampero.

A la espuma, gaviotas,

con canto lerdo,

la arrullarán volando

como en cortejo.

Lerdo, tristón y agudo

canto agorero;

requiem para la espuma,

son lastimero.

Con fatales pregones

dicen sus ecos:

se va a morir la espuma

dentro del puerto.

Los viejos marineros

guardan silencio,

y la espuma no escucha;

sigue corriendo.

la esperaban los cubos

de la escollera

y la sed insaciable

de las arenas.


Trampolín

Rieles de ferrocarril

con maderas adosadas

armaban el muellecito

que había en la Playa Mansa.

Muellecito y trampolín;

triple servicio prestaba:

embarcar, desembarcar

y tirarse de la tabla.

La punta, unos cuatro metros,

era la parte más alta;

viveros de mejillones

en sus rieles se formaban.

Subir a la parte alta,

tirarse del trampolín,

volver a las escaleras

y otra vez a zambullir.

Los tablones superpuestos,

en invierno se sacaban;

y quedaba hasta el verano

la infraestructura pelada.

Cuando Manolito Grossy

encofraba a "La Fourmi",

yo me escapé de mi casa

y en el muelle me caí.

Contra un riel me fui a pegar;

me abrí la ceja derecha

y quedé desvanecido

tendido sobre la arena.

Manuel me vio y enseguida,

descalzo así como estaba,

me cargó en brazos, corriendo

encima de espinas bravas.

No me lleves al boliche;

por favor, llévame a casa

dije; porque tenía miedo

de que papá me pegara.

Te hice espinar, Manolito;

te provoqué un sofocón;

por el susto y las espinas,

te quiero pedir perdón.


Luz puntaesteña

Aquí en la Punta del Este

mar y cielo son inmenso;

aquí más que en cualquier parte

la mar es un gran espejo.

La mar, esponja de luz

y surtidor del reflejo,

multiplica claridad

y dilata al universo.

Después de juntar la luz

que al padre sol le ha robado,

la proyecta y hace un cielo

escandaloso de diáfano.

A nativos y extranjeros

un ángel les mandó Dios,

a enseñar la sencillez

en catequesis de amor.

Le dijo que se quedara

en este lar puntaesteño,

hasta que volviera Él

a apartar malos y buenos.

Dos premios tendría el converso

que se volviera sencillo:

gozar de bendita paz

y olvidar lo que ha sufrido.

De entonces, hasta la noche

se hace luz con grandes lunas;

con un diluvio de estrellas

y mágicas noctilucas.

Y dijo Dios a la Virgen

que encendiera una candela

y la mantuviera en alto

para que del mar se viera.

Es la Estrella de la tarde;

Stella Maris; que alivia

la incertidumbre en crucero

del marino que la mira.

La Virgen llamó Lucero

la antorcha que sostenía;

la Madre de Dios es nuestra

Candelaria todavía.

Y así, la primera torre

de esta Punta, fue su brazo,

evitando al navegante,

las crueldades del naufragio.

Por la candela bendita

y el desvelado ángel maestro,

sube a los cielos un canto

todos los dos de febrero.


El Tambor

Soñé que los Reyes Magos

me dejaban un tambor

y pegado a su barrica,

candombe en chas chas mayor.

Que lo llevaba a la escuela

y empezaba a repicar

y que todos en el patio

se ponían a candombear.

Repiques y contorsiones,

canto, baile y además;

todos los niños unidos

en murga de carnaval.

Vaía a los gramilleros,

mamas viejas y también,

los pases del escobero

y estandarte de satén.

Unos niños eran negros,

blancos eran los demás;

y a todos los hermanaba

la alegría del compás.

Que lindo sueño mi sueño,

el sueño de mi tambor;

al contarlo me ha salido

un candombe de mi flor.


Las Olas

Cualquiera que sea nativo

de Punta del Este, sabe,

que son únicas sus olas

en el modo de encresparse.

Con toda la voz que tengo

quiero cantar esas olas;

las que se ganan la vida

con incesantes cabriolas.

Aunque expertas en azules

y derrochonas en añiles,

gastan del blanco a la sombra,

verde, rojo y otros tintes.

Se abaten en hondonadas

y se encrespan en montañas;

en eso tienen perfecta

correspondencia con mi alma.

Son antes que nada, bellas;

es decir, nunca nos cansan;

y a sus formas siempre nuevas,

es un ensueño mirarlas.

En hoas de amanecer

lucen puntillas rosadas,

porque el sol a despertar

les tira encima las sábanas.

Su rostro se muestra pálido

porque está adormiladas,

cuando el sol llama a su oficio

al teru teru de guardia.

Son blancas porque al vestirse

el sol, como todo niño,

sobre ellas deja caer

la plata de sus bolsillos.

Y porque al nacer la luz

todo parece sencillo,

les sobra hasta el mediodía

color verde esmeraldino.

Es entonces que maduran;

beben luz, regalan brillo

y al candor de la niñez

los pierden en el olvido.

Envejecen por la tarde;

y si el tiempo les apura,

usando varios colores

airosas lo disimulan.

Cuando el sol, anciano, busca

al horizonte, su cama,

oscura juerga comienzan

de incorregibles noctámbulas.

Bohemias por naturaleza,

la Luna llena les plancha,

a cada veintiocho días,

toda la ropa arrugada.

La Luna las guía de noche;

las consiente en sus andanzas

y les da a probar un vino

que les enciende la cara.

Todos los niños del Este

observan, gozan y cantan

la agitación de las olas,

que en el corazón les danza.


El vuelo del alma

El alma del ser humano

es la que lo hace volar;

y lo hace amar la justicia

y combatir la maldad.

Con el bien, crecen las alas

que permiten ayudar,

a los que no tienen techo

y a los que no tienen pan.

A los que no tienen ropa,

ni se pueden educar;

y al que no puede, a su niño,

un juguete regalar.

Los pobres de alma, no vuelan

y se hunden en un fangal

de injusticia y egoísmo,

de ventajas y crueldad.

Luchando por los que sufren

tu alma se enriquecerá;

y buscando la justicia

ganarás la libertad.


El baldío

Con huellas de pezuñas

nos das los buenos días;

con úes de herraduras

galopas maravillas.

Llanto y queja almacenas

en quebradas botellas,

en airosas cometas

balanceas la inocencia.

Libertario de hogueras,

sin dueños y sin patria;

de mirada herrumbrosa,

de piel resquebrajada.

Para los juegos gastas

pantalón de gramilla;

tu pasto hace a las piedras

una cama amarilla.

Tu pasto es un valiente

con cicatriz de hormigas;

son tus mantas de invierno,

heladas blanquecinas.

Ebrios de viento suenan

tus cardos y tus chilcas;

tus hinojos ensayan

himnos de clorofila.

Dudas si las estrellas

son cometas nocturnas;

o amapolas rojizas

o palmeras maduras.

Mientras el mar les dicta,

tus caracoles trazan

la críptica escritura

con su cinta de plata.


La mar es un aguaviva

La mar es un aguaviva

enorme y azul y blanca;

nos lleva a todos los puertos

en su lomo, mientras nada.

A Punta del Este llega

por ver asomar el día;

su Costa de Amanecer,

le renueva la alegría.

La ola brilla con el sol

pero su nuca es opaca;

tiene melena de sombra

y una rutilante cara.

Mientras se levanta el sol

con toda la luz del alba,

entre la tierra y el cielo

la mar y el viento se aman.

Sonora es la mar y tiene

un chas chas en la garganta;

y un run run con el que aquieta

las espumas en la playa.

Un pedazo de la mar

en nuestro pecho se guarda;

con solo poner la mano

hace tun tun en el alma.

Y el cielo bebe en las olas

esas nubes que colean;

esa espuma voladora

que en el azul aletea.

Cuando el sol se vuelve viejo

de tarde, la mar le apaga,

encima del horizonte,

para que duerma, la lámpara.


Graciela "Pipa" Bonomi

"Pipa" nieta de don Juan

Gorlero; eras una niña,

preciosa, "aseñoritada",

graciosa hasta la delicia.

Ojos claros y veloces

que todo lo comprendían;

agilidad de gacela

con delicada sonrisa.

"Quintulo" y Blanca, tus padres,

se miraban en su niña;

compensaba sus dolores

tu aluvión de simpatía.

Adorabas a tu abuelo

y a tu abuela Blanca; un día,

me confiaste un secreto

con reserva y picardía.

Me dijiste que tu "Tata",

con agrado, distinguía,

lo bien que atendía el teléfono;

me llenaste de alegría.

¡Te veías tan satisfecha

al confiarme la noticia;

al decirme que don Juan

apreciaba mi valía!

¡Qué pequeñas cosas bastan

para que un niño distinga

entre lo bueno y lo malo;

entre la pena y la dicha!

Yo te agradecía en silencio;

te agradezco todavía;

don Juan era para mi

juez de enorme jerarquía.


Las nubes

Nos ha enseñado las nubes,

la bóveda puntaesteña;

su nacer, su vida y muerte;

es una historia muy bella.

Son las cometas del sol

que hilo de viento gobierna;

entre un jalar y un afloje

la nube sube o colea.

Las nubes buscan la altura

si sienten mucho calor;

se endurecen con el frío

y se vuelven nubarrón.

Son unas cometas mágicas;

les gusta cambiar de forma;

agrandarse y diluirse

o sobre el mar hacer sombra.

les gusta correr carreras

con la Luna y las estrellas;

con el Sol o con los barcos

que el horizonte navegan.

La cierro es una gaviota

de acrobáticos anhelos;

conoce, a grandes alturas,

todas las formas del vuelo.

La cúmulo es multitud

que a la cúpula del cielo

le forma bajorrelieves

de infinito movimiento.

La estrato es la nube avara

que se acumula a si misma,

en pilas horizontales,

en frágil estantería.

La nimbo es la nube enferma;

sufre necrosis por agua

y al olvidarse del vuelo,

a tierra es precipitada.

Se mezclan y dan colores,

contornos, brillos y sombras,

donde la imaginación

encuentra su plena gloria.


Consuelo Behrens

Consuelo Behrens: tu eras

de "Pipa" Bonomi amiga;

yo el grumete de don Juan

que a sus juegos asistía.

Se aparece a la distancia

la imagen de aquellas niñas

y en los sonidos del viento

se transforma en melodía.

Casa de don Juan Gorlero;

el fondo y la playa lindan;

juegos sobre el pasto verde

y la arena de la orilla.

Tenías el alma en los ojos

y en el semblante alegría;

y en la mano al saludar,

un calor cordial había.

Un pequeño ser humano

que irradiaba simpatía;

guardé tanto de ese afecto

que me dura todavía.

Eras como un gorrioncito;

pero con una caricia

que volaba entre las alas

abiertas de tu sonrisa.

Sé que has hecho mucho bien:

que tienes una familia;

que has derramado consuelo

a mucha gente afligida.

Punta del Este era joven;

pasó el tiempo; pero niña,

aun sigues siendo la dueña

de tu bendita sonrisa.


Carta del mar

Las olas son las escribas

que en el aire están grabando,

desde el principio del mundo

y el cuento no ha terminado.

Saco afuera de la borda

y mantengo horizontal,

mi mano abierta, muy cerca,

de las olas de la mar.

Algo me escriben las olas

con unos nerviosos trazos,

que se expresan en los senos

que me chocan sin descanso.

Se visten de luz y sombra

y con un ligero paso,

me atropellan y me esquivan,

como quien anda extraviado.

Como quien juega a juntar

y a separar sombra y cuerpo;

senos que se vuelven sombra;

sombras que guardan misterios.

Que me quieren transmitir

un saber hondo y lejano;

vienen a darme una clave

para que lea con la mano.

Manuscrito irregular

que se borronea en el barco

y que se estrella en el muelle

con fatalidad de llanto.

Como si fuera enconrdado,

las olas pulsan mi mano;

se vuelve todo mi cuerpo

guitarra para su canto.

Escritura que me toca

para alejarse muy rápido;

que pasa desde la cuita

el mensaje alborazado.

Mitad canción de alegría;

mitad delirio alocado;

como graciosa caricia,

como angustioso naufragio.

Siento que la mar me imprime

con latir desesperado,

un impaciente recuento

de los que la han navegado.

Así que con esta carta,

siendo niño milenario

me vuelvo, como ese mar

que brinca como un muchacho.

La mar, sin pulso, enmudece;

y en calma chicha y sonámbula,

como espejo vagabundo,

en si misma se naufraga.

Sólo las olas escribas

le dan conciencia de alas,

que en el viento engendran vuelo

de espumita inmaculada.


Las senecias

Las senecias de mi infancia

en medio de las espinas;

mis pies descalzos y el cielo;

la mar y en frente, la Isla.

Las senecias crasifloras;

las senecias amarillas;

el verde gris de sus hojas,

la luz que en las flores brilla.

Las senecias eran grandes;

con forma de margaritas;

con un vello blanquecino

y pétalos con estrías.

Las senecias del baldío;

tobogán que descendía

desde la calle Gorlero,

hasta la arena querida.

Hasta el rumor de las olas;

hasta el borde del aguita,

hasta el arco interminable

de la preciosa bahía.

Muchos riesgos y corajes

reclamó la travesía;

mucho tino al caminar

en medio de las espinas.

No daban un buen perfume

pero igual, yo las quería;

porque tuve tanto amor

que en el pecho no cabía.

A mi radiante regreso,

me reprendía doña Luisa;

ella consumida en pena;

yo, desbordando alegría.

El viaje de su sentir

se cruzaba con mi dicha;

yo no atiné a defender

los run runes de la orilla.

No atiné a decirte: madre:

las senecias son bonitas;

la espina pincha mi pié,

pero la aventura, es linda.

Madre: no puedo librarme

del horizonte que grita,

ordena, ruega, susurra;

para llevarme a la cita.

No puedo madre; no puedo

con las nubes y las dunas;

con el viento, con las flores,

con el amor a la espuma.

No puedo madre: lo intento,

por no encontrarte abatida;

y me voy, aunque al regreso

se que estarás dolorida.

Creí que tu figura enjuta,

tus ojos grises, tu vida,

eran perennes y el tiempo

para verlos, sobraría.

En cambio a la mar cambiante,

mi amor secreto, mi dicha,

m hermana tan generosa,

sospeché, la perdería.

Ese tiempo que creí, inmóvil,

un traidor gamo sería;

todo se fue; pero vuelve

en senecias amarillas.


Mario "el loco"

Pórtate bien; Mario "el loco"

si no, te vendrá a buscar;

te meterá en una bolsa

y lejos te llevará.

Susto infantil, Mario "el loco";

guitarrico y un cantar,

mascullando un extravío

que nadie comprenderá.

Regordete Sancho Panza,

con un errante mirar;

su guitarrita enarbola

si lo quieren molestar.

Es la risa en los mayores

que unas monedas le dan,

cuando le piden que cante

una canción popular.

Como las nubes y el viento

de pronto aparecerá,

con su gorra de almirante

y un breve paso al andar.

Incoherente y torpe canto

que es queja y parece estar,

diluyendo alguna pena

de su maldon racional.

Los niños le tienen miedo;

los grandes lo hacen cantar;

y él, vive en un mundo aparte,

pero no hace ningún mal.

Destemplado rascacuerdas

y un desconcierto vocal;

una ropa extravagante

y una flor en el ojal.


Vendaval

Está tiritando el agua

y no se puede arropar;

desnuda y a la intemperie

la encuentra el viento polar.

Se le dan vuelta los poros

y taquicardia le da;

se llena de pulsos blancos

o sea: de espuma de mar.

Sobre la costa amarilla

el blanco derramará,

con viento que la persigue

para hacerla naufragar.

Todas las ramas del monte

al viento discutirán

como agitada marea;

tanto, que parecen mar.

Así que, agua mar, inmensa,

la mar del monte y allá,

en el cielo, mar de nubes

y viento y viento polar.

Punta del Este que observa

la furia del vendaval,

sabe que, después del viento,

siempre, la calma vendrá.


La bicicleta

Me enseñaba "Cano" Ibarra

con su paciencia de amigo,

para andar en bicicleta,

a guardar el equilibrio.

- Contrabalancea tu cuerpo

y mira siempre adelante,

cuando te apoyas con fuerza

en uno de los pedales.

No le dobles el manubrio;

es así como te caes;

cuida bien de no chocar;

mira lo que está adelante.

Con algunos magullones

y muchas manchas de grasa

debidas a la cadena,

dio su fruto la enseñanza.

Algo como de milagro

me iba recorriendo el cuerpo;

avanzar me resultaba

lo más parecido al vuelo.

Qué emoción tocar el timbre;

anunciar: aquí estoy yo;

vean qué bien que la manejo;

nadie la monta mejor.

A mi vez enseñé a otros;

mi bicicleta presté;

y salí con los amigos

por las rutas a correr.

Me hice hermano del camino

y de la velocidad;

multipliqué las distancias

en aquel vagabundear.

La constante iniciativa

me permitía cambiar

a mi antojo los paisajes,

aliado con el pedal.

Así la vida fue un viaje

y el movimiento un placer;

hasta los vientos en contra

nuevas cosas te hacen ver:

que en todo viaje, la fuerza,

debes administrar bien;

la mitad para la ida,

la mitad para volver.

Tu enseñanza, una aventura

le regaló a mi niñez;

por eso, Casciano Ibarra,

siempre te recordaré.


El reparto

Una vez por temporada

don Juan repartía juguestes,

para los niños nativos

de nuestra Punta del Este.

Prestábamos atención

a su arribo cada año;

todos queríamos saber

cuál era el día del reparto.

Cada día se repetía

en el chalé la pregunta;

y al anunciarse la fecha,

era un reguero de pólvora.

La gran caja de juguetes

don Juan la clasificaba

en tendal de varias mesas,

cuando el gran día llegaba.

En el fondo del chalé

entraba un tropel de gritos;

una esperanza colmando

la ansiedad entre los niños.

Un cielo celeste-blanco;

unas olas deslumbrantes;

las gaviotas sobre el puerto;

las banderas de los yates.

Los niños: celeste espera;

olas de loca impaciencia;

gaviotas imprevisibles;

flamear de banderas nuevas.

Un pionero, un gran marino,

un prestigioso banquero,

en las manos anhelosas

buscaban a Juan Gorlero.

Un hombre recto, inflexible

defendiendo los principios,

templaba su corazón

con la alegría de los niños.

Y aun su pasión puntaesteña,

por la pesca, por el mar,

por el bien, por la justicia,

repartiéndonos está.


La espantada

Había llegado a "La Draga";

desmonté y solté la rienda;

no debiera haberlo hecho;

soltarla fue una torpeza.

El caballo se espantó;

trotando emprendió la vuelta

por la orilla de la mar

y yo, siguiendo su huella.

Y no hubo humano poder

que al caballo detuviera;

de alcanzarlo, de lograr

asirme de aquella rienda.

Porque la rienda caída

iba rozando la arena;

y yo corría y corría;

se me acababan las fuerzas.

me parecía que las olas

se burlaban de mi pena;

que el viento me detenía;

que se ablandaba la arena.

Ya no podía respirar;

se me aflojaban las piernas;

estaba al borde del llanto;

asfixiado de tristeza.

Seguía trotando el caballo

y "El Este" ya estaba cerca;

enderezó hacia "Gorlero",

cuando se acabó la arena.

llegó a casa; yo tras él;

fue sin que nadie nos viera;

y hoy, al romper el silencio,

todavía me da vergüenza.


Luisa Díaz

Luisa Díaz, de "La Subida",

por Gorlero cruzará;

se encontrará con mi madre,

cuando a lo de Wilson va.

Doña Luisa, a Edmundo Wilson,

cuida un chalé colosal;

el inmenso predio esquina,

frente al "Tipperary" está.

Era aquel inglés extraño

que escribió: "No puedo más",

firmó y se quitó la vida;

misterio descomunal.

Luisa Díaz: cuerpecillo

menudo; una actividad,

sin término ni medida,

dentro y fuera del hogar.

Luisa De Muro: su amiga,

mi madre; se estimarán

muchísimo; aquellas charlas,

serían de nunca acabar.

Con un almohadón de plumas

entró en mi alma; y eso ya

hace décadas; las plumas,

me transmiten su bondad.

Un almohadón; quien lo mire,

solo un almohadón verá;

y a mi, con su blando apoyo

a Luisa Díaz me traerá.

Luisa Díaz, Luisa Díaz;

con paso corto y vivaz,

puedes animar mi infancia,

siempre sonriente y cordial.


El grumete

En el "Mero", diariamente

don Juan se embarca a pescar,

a excepción de los domingos

y los días de temporal.

Con sus dos motores "Chrysler",

es un tres por dieciocho;

cañoncito en bronce a proa,

y en la popa "espejo", un toldo.

Dos viboritas de bronca,

al nombre le dan su marco;

el "Mero Tercero" luce

como un señor; flor de barco.

Cuando va a "hacer nafta y agua",

en el muelle toma amarra;

don Juan Gorlero, bizcochos

a los niños regalaba.

A cada uno de los niños

le va a entregar un "volado";

son riquísimos bizcochos

que él adquiere en Maldonado.

Guardará de esas rosquillas

secreto, Virginia Barrios;

nadie ha podido igualar

sus bizcochos tan preciados.

Hace una masa cilíndrica

y la arma en forma de aros,

con azúcar impalpable;

una delicia es gustarlos.

Y la superficie se abre

a la cocción; y al mirarlos,

de tan leves, uno piensa

que van a salir volando.

Don Juan en cajas de lata

les prolongará la vida;

frescos, tiempo indefinido,

y obsequiará a sus visitas.

Nos quedaremos a bordo

un ratito nada más;

pero la alegría es inmensa;

¡qué magia la de don Juan!

La primera vez que fui,

cuando a zarpar se aprestaba,

me quedé solo en el muelle

y pedí que me llevara.

Sorprendido y muy risueño

accedió; y en la cubierta,

del muelle a la amarrazón

cumplí mi gran odisea.

Para mí, por la bahía,

don Juan dio una vuelta larga

y hasta se acercó a Gorriti

y luego, volvió a la amarra.

Fue iniciación de grumete;

¡qué ilusión; cuánta belleza;

cuántos miedos, cuánto amor,

mar, navegación y pesca!


Esteban Palynski

Esteban Palynski, grupo

de hombres idóneos capitaneó;

todos polacos; cada uno,

con específica condición.

El bar de papá alquilaron;

"Gran Casa Europa", allí se instaló;

chacinero, hojalatero,

y herrero; un bar y hasta un comedor.

Aquello era un hormiguero;

habilidad en mágica acción;

una lengua incomprensible,

ruido, entusiasmo, grito y canción.

Mucha simpatía polaca

y un chapurreado idioma español;

mucha esperanza fallida,

poco sentido de ubicación.

Andaban probando suerte;

el mercadeo no funcionó;

mucho alabar los productos,

poco poder para adquisición.

Escasa gente en "El Este";

no había demanda, no prosperó

"Gran Casa Europa" y Palynski,

quién sabe a dónde un día se marchó.

Nos vendieron unos muebles para pagarnos la locación;

nos dejaron buen recuerdo,

su don de gentes, su educación.

Un gran fuego de artificio

ágil, brillante, que se apagó;

en los sueños de Palynksi,

"Gran Casa Europa", fue una ilusión.


Bosque puntaesteño

En la copa de los pinos

el viento imita a las olas;

y arma un mar de espuma verde

y de hondonadas en sombra.

Los veleros de los montes

son los vuelos de los pájaros;

y los botes de los nidos,

son la escuela de los cantos.

El fondo del mar del bosque

es asamblea de las sombras;

del perfume de resina

y almohadones de pinocha.

Mientras andan bajo el monte,

los hombres son submarinos;

y buscan en casas-barcos,

los tesoros escondidos.

Se pescan bajo los bosques

hongos que la lluvia emana;

invisibles, misteriosos,

que aparecen con el agua.

Las opacidades bajo el monte

tienen lápices de sol;

los duendes trazan con ellos,

manuscritos de canción.

Cada casa luce al frente,

fondeadero de las plantas;

con flores por gallardetes,

que hacen flamear a la gracia.

La Luna incendia los bosques

si derrama su farol;

cada estrella es un aljibe

en la sed del corazón.


El mundo

En la Avenida Gorlero

teníamos una vaca;

y un jarro verde esmaltado,

con la bandera uruguaya.

Teníamos cerdos, gallinas

y había un gallo que anunciaba,

que papá estaba ordeñando

la leche al pie de la vaca.

El calor traía a setiembre

y los cerdos se faenaban

y los cajones saleros,

tocino y huesos guardaban.

Se hacían chorizos, morcillas

y había una sola cuchara

con estrellita en el dorso,

que las peleas desataba.

Había en la huerta tomates,

zanahorias, perejil, papas,

oréganos y lechugas

y qué se yo cuántas plantas.

Y una madre milagrosa

que para diez cocinaba

y hacía todas las tareas

y para colmo, cantaba.

Y papá tenía caballos

y uno era mi "Malacara";

y el mundo exterior; galope

por la orillita del agua.































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