Diferencia entre revisiones de «Poemas de Infancia Puntaesteña II»
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| + | Porque les sentí el murmullo, | ||
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| + | sé que las olas estaban | ||
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| + | filtrando entre las arenas, | ||
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| + | sueños de sábanas blancas. | ||
Revisión del 08:08 21 oct 2026
De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"
Primera edición: 1994
Contenido
Nacimiento
La mar se hace con espuma,
con olas, ondas y viento;
y se hace con cielo a veces,
cuando se aquieta su espejo.
La mar, movimiento y algas,
peces, mariscos y sueños,
se entrega a la travesía
infiel al llanto del puerto.
Volandera de inmigrantes,
durmiente en nativos viejos;
harina de la esperanza,
pan amargo de los miedos.
La mar tiene su querencia
escondida en nuestro pecho;
y enamora en una Punta
al Este del Universo.
Mar de dos islas, dos faros
y Punta que está en el medio
y hasta un alma de gaviota,
con su continuo aleteo.
Desde el sol resucitado
hasta el astro casi muerto,
medio poema; y por la noche.
luna y estrellas, el resto.
La Punta es una mujer
con un corazón de fuego;
y el agua inventa la espuma
para decirle: te quiero.
Viene paz y claridad
del sol, del mar y del viento;
pero la sed no se apaga
aunque la nutra el silencio.
La mar, llanto milenario;
sonrisa, espuma del tiempo,
en la cresta de las olas,
ilusiona a los cruceros.
Y después de nueve meses,
mi madre vio que era bueno
que este amor saliera niño
y aquí estoy, cuatro de enero.
El boliche
"The Cottage", sería el modelo
que aquel boliche copió:
con dos salones, dos piezas
y cocina y comedor.
Había en el boliche, cuentos,
borrachos y carcajadas;
un mostrador de madera,
gente jugando a las cartas.
Figura de león muy serio
una leyenda lucía:
"Cuando este señor se ría
seguro que se le fía".
Contenían sin fin de yuyos
sendas botellas de caña;
y ferné y vermú y coñac,
caña paraguaya y grapa.
Un desnivel del salón
bajo una puerta; una tabla
corrediza; allí, bebidas,
que la ley no autorizaba.
Y un tonel guardaba el fino
y de allí se trasegaba;
una mesa de billar
y hasta una preciosa báscula.
Su pilar tenía estampados,
signos que me deslumbraban;
coloreados de amarillo
sobre azul se destacaban.
Yo iba después de almorzar;
- Papá: vino; reclamaba.
- ¿Quién vino?, me resondía
y una copita me daba.
Se subían de la vereda,
cinco escalones; la Mansa,
Isla, Puerto y horizonte,
también al boliche entraban.
Boca Chica, Boca Grande,
el Pan de Azúcar, las Ánimas
y ese sol hecho y derecho,
que al fin el agua se traga.
Todo es una nebulosa
muy hermosa de la infancia,
a la que conservo viva
y en la que el tiempo no pasa.
Que para Punta del Este,
a lo largo, ha sido, nada;
y como ya no se ve,
se ha hecho memoria encantada.
Después del sol
El Pan de Azúcar, la sierra,
sinuosos de añil, apoyan,
empujes de luz del cielo,
con sueño de última hora.
Es después del sol; el cielo
entre lechoso y rosado;
un mar-laguna, sin viento,
pierde su plata callado.
Gorriti luce de verde;
de gris la Punta Ballena
y la luna de amarillo
y el monte de verde tierra.
Aunque sumerge la vida
la triste ausencia del astro,
la orilla igual se sonríe
de blanco; siempre de blanco.
Primer Campeonato Mundial de Fútbol
El Campeonato del Mundo
se juega por la primera vez;
su sede es Montevideo
y el Uruguay lo quiere obtener.
Es mil novecientos treinta
y vamos a jugar la final,
se estrenaba el "Centenario";
jugaba Argentina y Uruguay.
Los argentinos reclaman,
se juegue con su propio balón;
y el sorteo los favorece;
buen presagio les pareció.
Punta del Este está lejos;
muy lejos en la mentalidad
de mis solos siete años,
a los que el fútbol conquistará.
Boliche de Antonio Chiossi,
tiene una gran radio "Awaterkent";
muchos hemos concurrido
a oír al speaker de CX6.
También han llegado "al Este",
cartones con la imagen del field,
cuadriculado y con números
y al juego se lo podrá seguir.
El speaker con frecuencia,
diría en qué "cuadro" estaba el balón
y nosotros, con un lápiz,
iríamos recorriendo la acción.
La angustia del primer tiempo;
y el cuatro a dos y el pito final;
y todo Punta del Este
que por "Gorlero" festejará.
Pistón y violín en ristre
del "Negro" García y Aramís van;
guitarras de Juan Lalinde,
Roberto Quesada y Juan Gastán.
Cuando a lo de Balzarini
al "Tito" fuimos a reclamar
junto con su mandolina,
Domingo, permiso, no le da.
Y es que "Mingo" era argentino;
y su congoja le quitará
el equilibrio preciso,
para dejarlo manifestar.
La Marcha de San Lorenzo
una y mil veces se repitió;
los uruguayos campeones,
fueron el colmo de nuestro honor.
Fíjate tú Cayetano
Silva, carolino de excepción,
cómo volaría tu música,
con tales alas de la emoción.
Susto I
Estuve a punto de ahogarme
una vez; era en la Isla;
me levantó de los pelos
Lorenzo Amerio, ese día.
Es que no sabía nadar
y me caí desde el bote
que a la vuelta de un asado,
iba cargado hasta el tope.
Desde la popa venía
caminando por la borda;
y en equilibrio inestable,
estaba pasando a proa.
Se había levantado viento;
la mar estaba encrespada;
momento de virazón;
el bote se balanceaba.
Me dieron para cambiarme
un traje azul de mezclilla,
en Enrique, en el que "nadaba"
y que a todos movía a risa.
Allá en la popa del "Mero",
de pronto me requería
don Juan para registrarme
en una fotografía.
Al verme con aquel traje
de su intento desistió;
lástima que el documento
de ese modo se perdió.
Pero no se perdió el susto;
desde entonces me acompaña;
y me dice: ten cuidado;
no se juega con el agua.
El repartidor de pan
la Panadería "Plus Ultra"
era de Manuel Moar;
su carro de cuatro ruedas,
un caballo tirará.
Son las ruedas delanteras
más chicas que las de atrás;
el carro tiene pescante
con techo para guiar.
El carro, es una belleza;
pintura multicolor
con letreros laterales
y en la puerta posterior.
Con "Panadería Plus Ultra";
arco semicircular;
"de Manuel Moar", en la base,
pero en trazo horizontal.
Repartos a domicilio
de Pepe Cabrio y a más,
un peoncito clandestino,
sin que lo sepa Moar.
Puede comer el peoncito
"cañoncitos" y tendrá
paga de cinco centésismos
por día, por colaborar.
Llueva o truene, el frío o el fueglo
del sol, son parte del plan;
la tarea es muy divertida
y no se debe faltar.
De vez en cuando, las riendas
le pasa el repartidor;
guiar el carro es una cosa
que acelera la emoción.
Y además del recorrido
de toda la Punta, entrar
y recibir la sonrisa
de los que esperan el pan.
Historia de maravillas;
peón de siete años no más;
y aquellos cinco centésimos
que son el primer jornal.
La mar es una bandera
La mar es como un cerebro
y los peces su memoria;
y los barcos la ilusión
que a cada puerto enamora.
La mar es techo, a mil aguas
inconstantes y los vientos,
le multiplican caídas,
le cambian los vertederos.
La mar imita a la tierra;
mas sus colinas, trashuman;
y son una alfombra mágica,
con torrenteras de espuma.
La mar es constante sueño
sin principio ni final;
camino que siempre empieza
sin saber adónde va.
La mar es una bandera
y flamea como una llama
que nace en el corazón
para alimentar el alma.
El niño y el río
Las aguas del río
largaron amarra,
en el manadero
de cumbres serranas.
La vida del niño;
don, milagro, gracia,
se despierta una mañana.
La vida del niño,
la vida del agua:
dos fuentes distintas
y una sola marcha.
El río va al cielo;
regresa cantando;
el niño se baña
y asciende en su canto.
Dos voces, dos vidas;
marcha, vuelo, canto,
moldes, formas, cuerpos,
en continuo cambio.
El río se ensancha
por inquietas rutas
y ciñe las islas
que brotan en fruta.
El niño es corriente
que acopia cultura;
un río pensante, isla;
tiempo que madura.
Fuentes y corrientes,
voz, igualdad, cambio;
frutos diferentes
de seres hermanos.
En el mar inmenso,
hay ríos que se pierden;
y el niño añejado
se quema en su fiebre.
Dos fuentes distintas
logro discurrir;
dos clases de fruta
y un solo morir.
La vida del niño;
la vida del agua;
son dos manaderos
y una sola gracia.
Susto II
Hacía ya bastante tiempo
que había aprendido a nadar;
y recorría la bahía,
de barco en barco al azar.
Las charlas con los de a bordo,
la delicia de nadar,
medio pez y medio barco,
en nuestra madre: la mar.
Al llegar a cada barco,
descansaba en la cadena;
luego nadaba otro trecho;
por fin, llegaba a la arena.
A dos barcos de la costa
me encontraba descansando;
ya quedaba otra cadena
y hacer el último tramo.
Estando en mitad del trecho
hasta aquí el último barco,
zarpó de su amarrazón
y me dejó sin descanso.
Dije: descanso en la boya;
pero al quererme apoyar
la boya se hundió y el susto
no te lo puedo explicar.
Se esfumó toda mi fuerza;
pensaba que me iba a ahogar
y ya con mi último aliento,
¡auxilio! empecé a gritar.
Aunque cerca de la costa,
invadido por el miedo,
seguro que me habría ahogado,
el mortal desasosiego.
León Scoy, un gran "cellista"
que en "La Cigale" se lucía,
bajito, gordo, francés,
nadaba de maravillas.
Se tiró al agua y nadó
y allí se terminó todo;
le dije: no le haré peso;
y apenas me tomé en su hombro.
Con un brazo me apoyaba
y nadaba con el otro;
así no estorbé su impulso
ni su gesto generoso.
Con unas pocas brazadas
alcanzamos a hacer pie;
León Scoy, mi guardavida:
nunca más te olvidaré.
Me tiré desfallecido
sobre la arena caliente;
de mi lado no se iba
el fantasma de la muerte.
Las "llamadas" en el cielo
La luna está calentando
su lonja en plena tarde estival;
para un corso de "llamadas"
a las estrellas convocará.
No se ven las mamas viejas
ni gramilleros; sólo el tambor
de luna, lonja amarilla,
esmerilada copia del sol.
No se ve al tamborilero
que en este caso es el mismo Dios;
baqueano en templar la luna
para que alcance a dar todo el son.
Y no se ve la fogata;
pero una lonja de ese color,
asegura a quien conoce,
que arde ahí no más, cerca del cordón.
No hay que renunciar al baile
ni al escobero ni al gran chas chas;
las llamadas entre estrellas
son una cosa de imaginar.
No por estar tan lejanas,
sus lonjas pierden la realidad;
como prueba, las estrellas,
si las golpean titilarán.
cuelgan del hombro, los ángeles,
cada uno, su barrica estelar;
como a los negros les sale
del alma "llamada" universal.
Lonjas de luna y estrellas,
ángeles de la noche y chas chas,
orbitan con sus "llamadas"
y el cielo es fiesta de carnaval.
Del agua a la espuma
Hidrógeno con oxígeno
se casaron y ahí está
el agua; nueva familia,
que la vida alumbrará.
Las especies subacuáticas
y su armonía celular,
comienzan en tal sustancia
y a temperatura ideal.
Se vuelve vapor el agua
cuando decide volar;
y al bajar sobre la tierra
de verde la regará.
Y la semilla y el huevo
y el embrión, siempre tendrán,
un entorno de agua amiga,
que al ser lo han de madurar.
Agua es carro de transporte
del alimento esencial;
y a la par, de la basur,
que es preciso eliminar.
Del gran cuenco de los mares
al jagüel elemental,
todos los seres vivientes,
del agua dependerán.
Y del arroyo al océano,
el viento cortejará
al agua que se enamora
y a la espuma procreará.
La espuma es breve burbuja;
intermitencia de amor;
eclosión blanca que muere,
dejando espacio a otra flor.
Entre dos luces
Aquella tarde la luna
lucía muy abollada;
y en el corazón tenía
una multitud de manchas.
en su coronilla en cambio
y en el borde, deslumbraba,
con una luz amarilla
en el cielo recortada.
La noche ya estaba cerca
y la luna se elevaba
y con su fuelle, las olas,
entre dos luces soplaban.
Gorriti levó las anclas
y en las sombras navegaba;
la luna, tan luminosa;
la Isla, tan apagada.
Y en una Punta del Este
sin sol, se desdibujaba,
borronéandose, el contorno
de los montes y las casas.
Porque les sentí el murmullo,
sé que las olas estaban
filtrando entre las arenas,
sueños de sábanas blancas.
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