Poemas de Maldonado I y II

De Banco de Historias Locales - BHL
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Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.




De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"

Primera edición: 1994


Noticia sobre el autor y su obra


Umberto Pereira nació el 4 de enero de 1923.

Poeta y profesor, ha publicado siete libros sobre su patria, Punta del Este: "Poemas de infancia puntaesteña (tomos I y II), "Poemas de Punta del Este" (tomos I al IV) y "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este". Los que siguen: "Poemas de Maldonado" (tomos I y II), aparecen conjuntamente en esta edición.

Los "Poemas de Maldonado" se inician con la fundación y comprenden a la naturaleza y a hechos históricos de significación. Señalan la importancia de ciertos edificios y cantan a ciudades, pueblos y vecinos de toda su escala social. Algunos de esos poemas, fueron separados de su ubicación original, para integrar los ya citados "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este". Ellos son: "Naufragio de la San José" y "Julio Grossy" en el primer tomo y "Estanislao Tassano; la diligencia", en el segundo.

Salvo los "Poemas de Punta del Este" (que hoy llamaríamos tomo I), impresos en homenaje al Cincuentenario de Punta del Este y al Bicentenario de Maldonado, en 1957, los demás poemarios han sido publicados entre 1993 y 1994, con la finalidad de enviarlos a las Bibliotecas de todas las Escuelas y Liceos de los departamentos de Maldonado, Lavalleja y Rocha y para los amigos del autor, fuera de comercio. Se exceptúan unos pocos ejemplares solicitados por la librería Linardi y Risso, de los "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este".

Quedan por editar: "Rafael Pérez del Puerto", que abarca el período final de Maldonado como colonia española, cuando su territorio era el "Gran Maldonado", integrado por los actuales departamentos de Maldonado, Lavalleja y Rocha, los "Poemas de los relieves", "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II) y "La patria de Artigas". Estos últimos fueron concebidos, en general, en el tiempo de la vida montevideana del autor. Se incluye en este tiempo, un trabajo édito, del que Pereira fue redactor, bajo el título: "Guía Punta del Este, Piriápolis y sus alrededores 1987".

En cuanto a "la patria de Artigas", es un poema de más de sesenta mil versos, sobre la vida y la obra del gran republicano.



Fundación de Maldonado



Arribo


Vinieron Francisco Pérez,

José Brioso y Juan de Dios,

a vivir en Maldonado

en el núcleo fundador.

Vino Francisco Moreno,

con Isidoro García;

vino Nicolás Tornel,

Manuel Franca y José Vivas.

Venía Bartolomé Jayme,

Diego Sánchez y con ellos,

el coraje y la esperanza

pulseando con el desierto.

Y venía Benito Brioso;

también Antonio Alanís;

y venía mateo Moleras

y una aventura feliz.

Vienen mujeres y críos

con los padres fundadores;

y salen a recibirlos

la primavera y las flores.

Les salen ríos caudalosos,

lagunas y la mar brava;

la cambiante ondulación

de la Sierra de las Ánimas.

Venían bestias y herramientas,

el amor, la sementera

y un claro idioma que ambula

desde el mar a la sierra.

Y de la sierra a la mar

canta júbilos y penas;

júbilo por lo que ganan

y llanto por lo que dejan.


José Joaquín de Viana


Y los viene dirigiendo

don José Joaquín de Viana,

con un afán fundador

que no reconoce vallas.

No repara el gobernante

ni en olvidos de la ley

ni en la falta de poderes

ni en los silencios del Rey.

De a caballo y decidido

a poblar: eso fue todo;

para defender al Plata

de un vecino codicioso.

Es gladiador de dos mundos

don José Joaquín de Viana;

gobernador, Caballero

de la Orden de Calatrava.

Coronel de los ejércitos

que llegará a Mariscal,

se está jugando en la empresa,

por el bien y la verdad.

Se juega por la estrategia

sin fatigas y sin miedos;

por España, por su Rey,

por su fe, por su derecho.

Sugestionado, vidente,

seducido, enamorado,

con el embrujo del campo

y el puerto de Maldonado.

La certeza le acelera

el latir del corazón;

aniquila los olvidos

y glorifica al amor.

Decisión irrevocable

que desenvaina su sable

y acaricia con su punta

tierra de encantado valle.

Voluntad de adelantado

que corre por el acero

y abre surco antemural

para egregio alumbramiento.

No hubo juiciosos rituales

ni un acto fundacional;

pero el perfume y los pájaros

planeaban sobre el lugar.

Pidió confirmación Viana

que nunca le ha de llegar;

no hay autoridad ni límites,

cirujano o capellán.

Todas esas omisiones,

culpas del Rey, no del pueblo,

acháquense a la Corona;

no a los que enfrentan desiertos.

Pero habrá de hilarse fino;

no responder, no es negar;

no siguió al hecho informado,

el derecho de anular.

Porque el Rey pudo y no quiso

deshacer lo que hizo Viana:

dijo: "guárdese silencio"

y dejó crecer la planta.

Por manera que nosotros

somos hijos del silencio;

y aunque hablar es muy hermoso

sólo el silencio es más bello.

El equilibrio del clima,

de la unión de tierra y mar

y ese nacer, Maldonado,

te dieron destino impar.

Quién sabe qué honda intuición

le dijo al Rey que callara;

remota sabiduría

que con silencio otorgaba.

Si ser hijos de una voz pudo parecer deseable,

mamar vida del silencio

es, realmente, lo inefable.


Deseo de permanecer


Año de mil setecientos

cincuenta y cinco; ya tienen:

capilla, ranchos y ovejas;

vacas y yeguas y bueyes.

Tienen caballos que son

emblema de libertad;

que someten la distancia

y al tiempo lo hacen volar.

Les entró amor al lugar,

a las olas y a la tierra;

quisieron permanecer;

mirar aquí las estrellas.

En la Laguna del Diario,

breve sueño descabezan

que dura apenas dos años;

después... a esta loma llegan.

La bahía de Maldonado

todavía se despereza;

le es imposible creer

que se terminó la espera.

La espera que desde el siglo

diecisiete era promesa;

sueño de Diego Rodríguez

que puso en valor la tierra.


Los guaraníes misioneros


Y traídas de Las Misiones

varias familias vendrán;

se agregan a los vecinos

en singular igualdad.

Familias de guaraníes

herederos de secretos

de oficios y disciplinas,

de los padres misioneros.

Algunos forman casales;

unos viudos, sueltos otros;

suman veinticuatro hijos

los que han traído entre todos.

Son cabeza de familia

Casimiro Yapuay,

María Cuñangatú,

Alberto Caracará.

Está Teodoro Chacovo

(Jacobo se le dirá),

vino Lorenzo Mboypé

y también Paraberá.

Vienen dos Migueles Jary;

una viuda, Tiarayí;

y sueltos: María Manduy,

Bartolomé Guayarí.

Bernabé Tirapará,

que con José Aruyaré

son viudos; y también suelta,

Inocencia Aratiré.

Treinta vacas, treinta yeguas,

seis caballos y dos bueyes,

se dan a cada familia

cuando a Maldonado vienen.

Veinte ovejas y hasta un carro

que usan cada dos familias,

completaban las ayudas

que los indios recibían.

Unos son de San Miguel;

otros, son de San Lorenzo;

pasan por Montevideo

antes de venir al pueblo.

Y aunque los nombres se pierdan

esto se ha de recordar:

un ejemplo de dos razas,

conviviendo en hermandad.


Primer despertar


Encuentro dentro de mi alma,

un códice de emociones,

con el primer despertar

de los padres fundadores.

Sintieron rugir del mar,

los cantos despertadores;

las islas, olas y flores.

Vieron bailar a la sierra

con sus quiebres de colores;

y una luz, limpia y desnuda,

dibujando al horizonte.

Los dedos rosa del alba

han resignado a la noche

y al fin, el aire convence

a muchachos dormilones.

les enciende las pupilas

con espejos la laguna;

y unos pájaros los llaman

desde el hueco de una gruta.

- "De aquí, nunca nos iremos;

¡qué mar, qué cielo, qué tierra!";

fue la primera oración que recibió la belleza.

Ansia de permanecer

de procreo de la hacienda;

de fecundar en el surco

la esperanza que trajeran.

Toda la felicidad,

de los arados esperan;

y agradecerían a Dios

cuando Jesús les naciera.

El tiempo les anunciaba

que pronto les nacería,

en este nuevo pesebre,

el regalo de María.

Regalo de vida nueva,

regalo de Navidad;

para custodiar la tierra,

para vigilar el mar.

Con toda España en el alma

los despertó la canción;

bebieron agua y sintieron

la paz en el corazón.


Esposas de fundadores españoles


Evoquemos cinco nombres

de esposas que acompañaron,

el año cincuenta y cinco,

a aquellos cruzados.

Son Josefa Luis Rodríguez,

María Mercedes Callón,

Juana Isidora Troncoso,

que integran la expedición.

Y María Josefa Mello

y María Josefa, a secas;

ésta, sin duda una india

de ignorada procedencia.

Pancho Pérez y Josefa

Luis, casados; que después,

llegaron a ser abuelos

de don Fernando otorgués.

Con Isidoro García,

María Mercedes Callón,

también vinieron casados

a la nueva fundación

Juana Isidora Troncoso,

mujer de Mateo Moleras;

y de Bartolomé Jayme,

lo es la india María Josefa.

Y con Francisco Moreno,

María Josefa de Mello,

cierran suma de casados

que habrían de fundar el pueblo.

Los demás vienen solteros

y algunos se casarán,

en los sucesivos años

del tiempo fundacional.


Madres guaraníes misioneras


Fueron siete las esposas

guaraníes misioneras,

llegadas a Maldonado

unidas a sus parejas.

Liberata Cuñaminy

y María Manduy, casales

de los dos Migueles Jary,

nombre y apellido iguales.

María Salomé Iairú,

mujer de Caracará

y doña Tecla Ndihay,

mujer de Paraberá.

Es de doña María Rosa,

Lorenzo Mboypé el esposo;

mientras Cecilia Cuñaty,

es la mujer de Chacovo.

Sinforosa Nangacatri,

la mujer de Yapuay,

completaba a las esposas

venidas del Paraguay.


Hijos guaraníes misioneros


Dos docenas de muchachos

traían los indios mayores;

¡qué misterio para ellos;

cuánta aprensión; qué temores!

Alberto, Apolonia, Juan

y María Salomé;

Santiago, Ignacia, Praxede

y María de la Merced.

Dos Sinforosas y un Luis,

María Josefa y Andrés;

Agapito, María ignacia,

Crisanto y Bartolomé.

Estaba María Francisca,

dos Pedros, Ana maría;

han venido dos Teodoros

y por fin; una Lucina.

Raza autóctona que ambula;

misioneros de leyenda,

que en alas de un viento histórico

se posan en esta tierra.





















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