Los Gorlero en el Diccionario Biográfico de la ciudad de Maldonado (1755-1900) de María A. Díaz de Guerra, 1974

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Domingo Gorlero Alduina



Italiano, natural de Génova, hijo de Juan Gorlero y Brígida Alduina. Estaba casado con Ana María Martínez y se estableció en Maldonado con alguno de sus hijos, por lo menos con dos de ellos, Juan Bautista y Brígida, ambos nacidos en Génova. Ignoramos la fecha de su instalación en la ciudad, el dato más antiguo que poseemos es de 1829, y se trata del recibo correspondiente al importe de los licores y el café suministrados por “el cafetero Doménico Gorlero” con motivo de los festejos de dicho año en el aniversario de la revolución de mayo. Es decir que, para 1829 ya estaba acá, y contaría por ese entonces 46 años, de acuerdo a los datos suministrados por el Reg. Civ. de 1836 que lo da con 54 años, y la partida de defunción, en 1852, a los 69 años.

Este hecho, nos recuerda otros dos italianos que se establecieron en Maldonado aproximadamente por la misma fecha: Julio Grossy y Elías Devincenzi. El primero se estableció alrededor de 1833 y el segundo por 1840. Otra semejanza está en el hecho de que ambos italianos se casaron con mujeres nativas de esta ciudad; Gorlero y Devincenzi, no así Grossy, que ya estaba casado al venir acá con una irlandesa.

Doménico Gorlero ya era viudo en 1836 –Registro Cívico citado- en el que aparece, como ya se dijo, con 54 años, ciudadano legal, viudo, oficio: comerciante. Contrajo segundas nupcias en Maldonado en 1841 con Manuela Núñez, natural de esta ciudad, hija de Manuel Núñez y Luisa Ferreyra, siendo testigos presentes: Manuel Ildefonso Coello y Luisa Ferreyra. Se transcribe en seguida una nota fechada en Maldonado el 2 de abril de 1834, por la que el jefe político del departamento José Machado, prevenido por el juez del crimen, en que debe remitir a tres negros que fueron desembarcados clandestinamente por un barco italiano, informa acerca del destino que habían corrido luego de unos 10 meses de permanecer en esta zona, uno de ellos en casa de Domingo Gorlero, quien lo retenía hasta tanto no fuera saldada una deuda que tenía con él el capitán del buque:

“El infrascripto Jefe Político ha recibido la Nota Oficial del Sor. Juez del Crimen fha. 27 de Feb.o último en que le recomienda la remisión de los negros Manuel, Juan y Francisco desembarcados clandestinamente del bergantín Triunfante en la noche del 24 de junio prx. pas. Ninguna noticia tuvo de tales negros el Jefe de Policía hasta que recibió dha. nota y procedió a tomar indagaciones; porque estando los buques que anclan en este Puerto sujetos a la intervención de la Receptoría con todo cuanto desembarcan, nadie mejor que los empleados de ella debían velar sobre las introducciones producidas.

De las indagaciones hechas resulta, que del expresado Buque desembarcaron cinco negros, que el Capitán llevó a la casa de Dn. Domingo Gorlero, que este los admitió provisionalmente, y después se internaron en campaña; que unos hombres disfrazados a nombre de la policía los embargaron y entraron después en composición que se hizo por algún dinero, y que, finalmente en poder de dicho Gorlero se halla uno, que dice hallarse detenido hasta que el Capitán del Buque le satisfaga una cantidad que le adeuda; otros tres están en Montevideo, y uno extraviado en la campaña sobre el cual estoy practicando las mayores diligencias con reserva para descubrir su paradero. V. me instruirá si a pesar de lo que dice Gorlero respecto a la deuda del Capitán del Buque toscano debe remitirse a esa el negro que se halla en su poder”.

En el libro de bautismos figura el nacimiento de un hijo de Juan Gorlero y de Josefa del mismo apellido, “morenos de África” en 1839. Asociamos a este Juan con el citado en la nota precedente, entre los negros desembarcados clandestinamente en 1834.



Juan Bautista Gorlero Martínez



Natural de Génova, hijo de Domingo y Ana María Martínez. Contrajo matrimonio en Maldonado en 1834 con Antonia Dolores de Sosa, natural de esta misma ciudad, hija de Manuel de Sosa y Joaquina Paiz. Testigos: Domingo Gorlero y Juliana Baloy. Figura en el Reg. Civ. de 1836 como ciudadano legal, su edad 23 años, casado, sargento.

GORLERO, Brígida – Natural de Génova, hija de Domingo y Ana María Martínez. Contrajo matrimonio en Maldonado en 1837 a la edad de 18 años con Francisco Galiano, natural de Génova, de 32 años.

En cuanto a los hijos de Domingo Gorlero y Manuela Núñez nacidos en Maldonado fueron: Carmelita, nació en 1842; contrajo matrimonio en 1860 con Jorge Morrison. Eduarda Jacinta Filomena nació en 1845, fueron sus padrinos Eduardo Ignacio Brown y Carolina Núñez. Juan Bautista Florentino nació en 1849, y Manuel Marcelino Fernando nació en 1852.



Juan Bautista Florentino Gorlero Núñez



Como ya se dijo, nació en Maldonado en 1849, hijo de Domingo y de Manuela Núñez. Contrajo matrimonio con Isabel Aguirre. Fue intendente de Maldonado en 1909, y unos años antes había sido gerente de la sucursal del Banco de la República en esta ciudad, que se abrió al público el 19 de octubre de 1897. Se transcribe a continuación el acta de la sesión de la Junta Departamental del 15 de julio de 1918, en la que se propone el nombre de Juan Gorlero para una calle de Punta del Este:

“El Sr. Alfonso Ortiz presenta a la Corporación el siguiente proyecto:

Honorable Junta: Es de pública notoriedad entre nosotros que el Progreso de Punta del Este fue debido en su mayor parte a la iniciativa y el trabajo del extinto primer Intendente del Departamento Sr. Juan Gorlero, infatigable propagandista de las bondades de aquel balneario. Fue él quien con sus atinados trabajos atrajo los grandes capitales nacionales y argentinos que han transformado aquel lugar en la floreciente población que hoy es, y que ha poco que los poderes públicos se preocupan de ello prometiendo convertirse en el primer balneario de la América del Sur. Es pues, un acto de justicia perpetuar en una forma tangible la memoria de aquel ciudadano; y en tal virtud propongo el siguiente proyecto de resolución.

La Junta Econ. Administrativa acuerda: Desígnase con el nombre de “Juan Gorlero” la actual Calle nº 4 del Pueblo de Punta del Este. Encomiéndase a la Intendencia el cumplimiento de esta resolución, autorizándola para efectuar los gastos que fueren necesarios.

Maldonado, Julio 15 de 1918 – Alfonso M. Ortiz.

Puesto a consideración fue aprobado por unanimidad mandando pasarlo a la Intendencia para su cumplimiento.”



Manuel Gorlero Núñez



Nació en 1848, murió en Maldonado en 1910. Estuvo vinculado a una serie de empresas y actividades diversas en el Departamento.

Durante el mes de setiembre del año 1889 se forma una Sociedad Anónima con el nombre de “Compañía de Salvatajes y Navegación del Este” cuyos iniciadores fueron Manuel Gorlero y Melville. El domicilio de la sociedad era en Montevideo, y su duración se fijaba en 30 años. Los vapores para la carrera y los que por sus condiciones se destinaran al salvataje, que era el objeto principal de la compañía, serían construidos en los Estados Unidos, y en el ínterin se pondrían al servicio vapores que llenaran las exigencias del momento para lo cual se propuso al gobierno –como una de las primeras medidas- la compra o arriendo del buque “General Flores”.

El Directorio de la Compañía estaba integrado por José Galeano, Juan Gorlero, Camilo Guani, Norberto Acosta y Agustín Moratorio.

Por ese mismo tiempo se creó en Maldonado la Sociedad “Casino Uruguayo”, que venía a suplantar al viejo “Casino Democrático” que había existido unos años antes. A esta obra de carácter social estuvo también vinculado Manuel Gorlero. El presidente del Casino era el Dr. José Carvallido y el vice presidente Alcides de María. Los otros integrantes, Ambrosio S. Miranda, Juan S. Viera, Juan Servente, Javier Gurruchaga y Saturnino Pintos. Manuel Gorlero fue el encargado por la Comisión Directiva de comprar en Montevideo los muebles y accesorios que necesitaban.

El 21 de diciembre de 1889 el Casino Uruguayo inaugura sus amplios y elegantes salones, con este motivo circula en Maldonado la siguiente invitación:

Se invita a saborear un exquisito té en los Salones del Casino Uruguayo.

Pero como los jóvenes no se conformaban con saborear el aromático líquido una vez que se les presentaba la oportunidad de ponerse “al habla” con las bellas y elegantes fernandinas, dirigieron a la Comisión Directiva una nota, pidiendo que después del té se realizara una tertulia. Se aceptó este pedido, realizándose un baile después del té que terminó a la una y treinta, “y se hubiera prolongado hasta la madrugada según el entusiasmo de que señoritas y jóvenes se encontraban poseídos, pero el tiempo con sus amenazas de lluvia ha puesto en dispersión a las señoras mamás y con ellas a sus preciosas niñas con marcado disgusto de los desconsolados bailarines”.

El presidente de la república Máximo Tajes envía un telegrama:

“Me felicito de que esa ciudad cuente con un nuevo elemento de sociabilidad y cultura deseando la prosperidad al Casino que han fundado ustedes.”

Con motivo de las fiestas de Carnaval el Casino organizaba comparsas en las que participaban la mayor parte de los asociados, así como también se ocupaba de distribuir los festejos que correspondían a esos días. De manera que corría por cuenta del Casino, por ejemplo, la iluminación de la plaza, el horario de la retreta, lo relacionado a los juegos infantiles que tenían lugar en la plaza, las carreras de sortijas, y por supuesto, la tertulia de disfraz con las que culminaban las fiestas en el local del Casino.

El entusiasmo de la gente a veces era un poco alarmante, lo que provocó este comentario en “El Conciliador” del 26 de febrero de 1891:

“No se puede negar que en la histórica ciudad de San Fernando son completamente desconocidos los términos medios. Como base de nuestra aseveración pongamos como ejemplo a los bailes. Hemos visto transcurrir con la más absoluta indiferencia los meses y hasta los años, sin que a nadie se le ocurriera hacer la menor indicación que se rozara con semejante asunto; en cambio, cuando se da principio a esas fiestas el entusiasmo que se apodera de nuestra sociedad raya en el delirio.

En quince días se dieron cuatro suntuosos bailes en el “Casino Uruguayo”, una tertulia en la casa habitación de Manuel Gorlero y otra en la del Sr. Pereira. Total, seis bailes. ¿No les parece a Uds. mucho entusiasmo?”

El Casino ocupó el local propiedad de Luis Delfino –y que este había arreglado al efecto-, en la calle 25 de Mayo casi esq. Sarandí, en el nº 93.

Al finalizar el segundo año de existencia tenía 44 socios activos y 26 suscriptores. Contaba con una sala de lectura, y la Comisión, interesada en aumentar el número de publicaciones para uso de la misma, dirigió una circular a toda la prensa del país solicitando en envío de periódicos obteniéndose un buen resultado, pues en mayo de 1891 se recibían más de 20, entre diarios y periódicos. Proyectaron la creación de una biblioteca –aunque ya existía en la localidad la importante biblioteca de la Junta Ec. Administrativa- y comenzaron a trabajar en ese sentido.

A fines de 1891 el mobiliario de la Sociedad era muy completo, Manuel Gorlero había adquirido por encargo de la Comisión: una alfombra de Bruselas destinada al salón de lectura, cuatro hermosas galerías doradas con sus accesorios, cuatro pares de cortinas finas, un espejo de gran tamaño, cuadros, un farol para el centro del zaguán, haciendo particularmente la donación de 52 farolitos venecianos. Contaban con un piano, varios juegos de ajedrez y de damas, una mesa de billar, etc.

El presidente de la segunda Com. Directiva fue Juan Servente, y el Secretario, Jacinto Aberastury. El primero ere Gerente del Banco Nacional, sucursal Maldonado, y el segundo era rematador público.

Con motivo del cuarto centenario del descubrimiento de América –año 1892- la Com. Directiva del Casino Uruguayo, cuyo presidente era entonces Federico de Medina y secretario, Román Guerra, participó activamente en la organización de los festejos.

El carnaval de 1891 dio lugar a grandes festejos en el “Casino Uruguayo”. Se realizaron bailes con la participación de la mayor parte de los asociados. Se estipulaba que, los trajes, se compondrían de piezas de vestir aristocráticas, “por más que en calidad sean especialmente democráticos”. la parte musical estuvo a cargo de: Aberastury, Mier y Machado. El nombre de la comparsa era: “Los efectos de la crisis”. Como esa noche llovió torrencialmente, había salido después este verso:

Caballeros en fletes / Desvencijados / Se presentaron mustios / Y acongojados.

para los que habían venido de San Carlos.

Otra obra interesante a la que estuvo directamente vinculado fue la Sociedad Progreso del Departamento de Maldonado. Se constituyó en Montevideo en un centro social de hijos y amigos del departamento de Mdo. con sede provisoria en la calle Rincón 136, casa de don Manuel Gorlero, quien había cedido el local hasta que la sociedad pudiera obtenerlo con sus recursos. Llevaba por nombre “Sociedad progreso del Departamento de Maldonado” y sus fines eran: propender a la unión y confraternidad de los hijos del Dpto. y de los que, sin serlo, tengan en él afinidades y se puedan interesar por su adelanto; facilitar la comunicación entre sus centros de población y la capital de la Rpca.; hacer conocer por la propaganda las riquezas de su suelo y las ventajas que pueda ofrecer a la industria, a la agricultura y al comercio; efectuar viajes periódicos de exploración y recreo a los puntos del Dpto. que se designen; prestarse protección mutua entre los asociados en los casos que puedan necesitarla; asumir o aceptar personería para gestionar o solicitar del gobierno, corporaciones o empresas particulares, todo lo que, sin excepción alguna, pueda convenir al departamento en el sentido de su progreso.

Los estatutos de dicha sociedad formulados por una comisión compuesta por: Manuel Gorlero, Doroteo Márquez y Alcides de María, fueron discutidos y aprobados el 19 de abril de 1891, nombrándose inmediatamente la Comisión Directiva siguiente:

Titulares: Manuel Gorlero, Doroteo Márquez, Jacinto Alvariza, Armando Rodríguez, Norberto Acosta, Antonio Bonilla, Julián Miranda.

Suplentes: Rafael Formoso, Leopoldo Olivari, Francisco m. Acosta, Pilar Muñoz, Gabino Monegal, Lucio Rodríguez, Carlos Perujo.

El 5 de junio de 1891, la Sociedad envía una Circular a distintas personas de Maldonado haciéndoles saber que fueron nombrados socios-corresponsales en esta ciudad Abel E. Aguilar y Juan S. Viera, y remitiendo a la vez un ejemplar de los estatutos con el objeto de levantar socios. De esta manera se suscriben varios vecinos, y los corresponsales toman un local para reunirse periódicamente a tratar los asuntos que la Sociedad Progreso les plantea. El 15 de junio de ese año tenía 114 socios. Se nombraron también corresponsales en San Carlos y Pan de Azúcar.

Una de las finalidades primeras de la sociedad fue la de proporcionar semillas a los agricultores, difundir la plantación de tabaco en el departamento, dar a conocer toda clase de información sobre agricultura. Por intermedio de esta sociedad se obtuvo la donación de los aparatos para una estación meteorológica que se instaló en la Escuela Ramírez.

“El 1ero de Enero de 1892 a las 9 de la mañana fue inaugurada en la Escuela Ramírez de esta ciudad la Estación meteorológica cuyos aparatos fueron donados por Francisco A. Lanza. Al acto de inauguración concurrieron: el jefe Político, coronel melchor Maurente; el Presidente de la J.E.A. Bernabé Alegre; el Juez L. Dptal. Manuel Tardáguila; el Agente Fiscal Javier Gurruchaga; el Inspector de Escuelas Antonio Camacho; el oficial 1º de la Jefatura Manuel Z. Delgado; el Receptor de Aduana José Hernández; el Gerente de la Sucursal del Banco Nacional Juan Servente; el Maestro de la Escuela Ramírez José Dodera; Manuel Gorlero presidente de la sociedad Progreso; Alfredo Costa capitán del puerto, Carlos Alegre, Juan S. Viera, Bernardo Costa, Lázaro odizzio, Esteban Balparda, Raimundo Viera, Avelino Gerona, Luis Maurente, Abelardo Rodríguez, y el director de esta hoja, Braulio de Nava.

Las primeras observaciones se hicieron en presencia de todos por los Sres. Camacho y Dodera, comunicándose en seguida el resultado a la estación central en la capital. El Sr. Gorlero debidamente autorizado por la concurrencia, y haciéndose intérprete de los sentimientos generales, hizo un telegrama de agradecimiento al Sr. Lanza. En el diario de la estación meteorológica se labró una pequeña acta en que se hacen constar los nombres de las personas a quienes se debe esta importante mejora. Felicitamos al departamento y a la “Sociedad Progreso” por haber tenido un motivo más para justificar ante el departamento el título que lleva.”

Las observaciones meteorológicas se publicaban en El Conciliador.

La Soc. Progreso distribuyó por el Depto. ejemplares del Almanaque de Agricultura. Se ocupó de las gestiones necesarias para obtener la libertad de encausados, hijos del departamento, comprometiendo la fianza requerida para que eso fuera posible. En febrero de 1892 la Soc. proyectó un viaje desde Montevideo a este Depto., viaje a la vez de estudio y de recreo, en el que intervendrían gran número de asociados. En esa oportunidad Manuel Gorlero hizo grandes preparativos para la recepción de los consocios que llegaron en los primeros días de marzo en el vapor “Estrella del Este”, siendo recibidos en Maldonado con señaladas muestras de estima.

“Una numerosa comitiva a cuya cabeza iba el Sr. Gorlero, Presidente de la Sociedad, Protectora del departamento, acompañó a los visitantes desde el momento del desembarque en la Punta del Este hasta “La Loma”, pintoresca quinta propiedad de aquel señor, donde se les había preparado un suculento churrasco, para de allí continuar la gira a caballo por algunas calles céntricas de esta ciudad, procediéndose a la disolución de aquel grupo de amigos frente al local que ocupa en la Plaza el “Hotel Uruguayo”.

En mayo de ese mismo año organizaron una Exposición de minerales y vegetales como parte de los productos del Dpto. de Maldonado, exposición que tuvo lugar en el local de la Soc. en Montevideo, y que fue comentada por La Tribuna Popular.

Trabajaron para crear en el Dpto. una Escuela de agricultura práctica o granja modelo, y consiguieron que la Junta E. A. donara un terreno para su instalación, siendo nombrados como representantes en esta localidad encargados de llevar la idea a la práctica, Antonio Camacho, Pedro Podestá y Juan S. Viera, los que reunidos en el local del Casino convocaron una reunión popular.

La Junta de Maldonado cedió una fracción de 100 cuadras de terreno para la instalación de esta Escuela agrícola que llevaría el nombre de Francisco Aguilar.

De inmediato, la Sociedad Progreso comenzó a hacer una serie de trabajos previos a la instalación de la escuela, tales como preparación de las tierras para el cultivo, plantíos de árboles para abrigo de los vientos, siembra de unas cuadras de maíz para forraje, alambramiento, etc. Se establecía que la Junta no renunciaba a sus derechos sobre esta tierra, es decir que, de no fundarse la escuela, en un plazo que se determinaba, el municipio haría de esta fracción de campo lo que más le conviniera.

A su vez, la Sociedad, de no fundarse la escuela, renunciaba, a beneficio de la junta, de las mejoras hechas.





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