Diario en Malvinas (1829), por María Sáez de Vernet

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Tapa de la publicación de Ediciones Bonaerenses, 2024.



Extracto de la publicación de Ediciones Bonaerenses:

Diario en Malvinas 1829, María Sáez de Vernet; Apostillas, Marcelo Luis Vernet. 1a ed., La Plata, 2024.




Los trabajos y los días



Trabajos de mar afuera



Los trabajos de mar en Malvinas se desarrollaban mayormente cerca de las costas. No estamos aquí en el proceloso piélago; aunque borrascas, tormentas y tempestades llenen los días con su furia y haya que internarse en el mar hasta llegar a la roquería escogida para la sangrienta faena de los lobos. Ni almirantes, ni descubridores, ni sabios geógrafos. Es otra aventura, no exenta de heroísmo. Aquí viajan los que esperan la fortuna de comer.

Julio Grossy es uno de ellos. Nacido en Génova, no sabemos por qué, en 1829 ronda por Buenos Aires con su familia a cuestas. De 36 años, está casado y tiene dos hijos. Dice ser de ejercicio navegante. No sabemos cómo conoce a Vernet y se embarcan en la Betsy para Malvinas.

El 15 de agosto de 1829, a un mes de llegar, firma con Vernet una contrata. No sabemos tampoco si ha viajado mucho mundo y anhela afincarse. Quizás Malvinas, tan rodeada de mar y tan ventosa, le agrada porque semeja un barco. Quizás no tiene donde ir.

La contrata habla de un cargo por cuatro años en el pescadero, de un sueldo, de una casa, de tierras donde sembrar la sopa de sus hijos. Sabemos por el diario de María que, recién arribados, se quejaban por haber venido a un desierto.

Sabemos, María se refiere frecuentemente a ellos, que cuando llega la estación de la pesca, ya instalado con su familia, le parece vivir en el paraíso. Imaginamos que el 29 de octubre de 1829 hubo fiesta en la casa de Don Julio Grossy; que al volver del mar alzó en alto a sus hijos y abrazó a su mujer. En el primer agarre las redes cosecharon 400 peces gordos. Quizás descorchó un vino muy viajado del Piamonte, de la profunda Liguria, que esperaba una ocasión como esa, y pudo soñar a sus anchas esa noche.

Sabemos que las cosas, después, no anduvieron bien, los peces están pero faltan brazos. Vernet guarda obsesivamente todos sus papeles y entre ellos los lamentos, reclamos, acuerdos y discusiones epistolares con Don Julio. El 22 de noviembre de 1831 ambos convienen adelantar el término de la contrata al fin de la estación de pesca de ese año. Arreglan sus cuentas: Don Julio, acompañando al próximo cargamento de salazón de pescado, buscará mejor suerte y más sol en Brasil.

Sabemos que la Lexington (buque de guerra norteamericano que en 1832 realiza una incursión punitiva contra la colonia por el apresamiento de tres buques loberos norteamericanos) llega antes que el fin de la estación de pesca. Vernet está en Buenos Aires. Los marinos norteamericanos saquean la colonia. Para Julio Grossy ya no hay cargamento, ni sol, ni Brasil. Asustado, se embarca con su familia para Montevideo. En febrero de 1832 llega a Buenos Aires; la guardia del Muelle lo detiene y termina declarando en la causa que se ha abierto por el atropello de la Lexington. Sabemos, entonces, que en 1832 ronda por Buenos Aires con su familia a cuestas. No sabemos qué habrá sido de él.


Contrata celebrada entre Don Luis Vernet y Don Julio Grossy a saber:


Art. 1º: Don Julio Grossy se obliga a servicio a Don Luis Vernet a lo mejor de sus Habilidades con toda honradez y buena fe por el término de cuatro años contados desde la fecha y a mirar los intereses de Vernet como si fueran los suyos propios sea en la Dirección, desempeño, cuidado y vigilancia del Pescadero, sea en trabajos de lancha o bote, sea para navegar algún buque en clase de capitán o sea en cualquier otras ocupaciones decentes y adecuadas a sus capacidades en las que Vernet juzgase conveniente emplearlo.

Art. 2º: Vernet se obliga abonar a Grossy por los servicios expresados en el artículo anterior treinta pesos mensuales en plata durante los cuatro años de su servicio, y a darle durante todo ese tiempo la mantención de carne y pan para él y su familia, o en defecto del último renglón, farinha, harina o papas a cuyo efecto le ha entregado siete quintales entre harina, farinha y galleta que se considera suficiente para el primer año. […] También le dará cuando pida dos vacas para lecheras, dos novillos para bueyes y un caballo y en caso de navegar en algún buque le abonará cincuenta pesos en plata u oro mensuales. […]

Art. 5º: Persuadido Vernet que los servicios de que es capaz de prestar son escasamente apreciados en el artículo 2º, voluntariamente ofrece aumentarle el sueldo siempre que las empresas de Vernet en estas Islas prosperen y desde ahora se obliga a gratificar los servicios que prestase Grossy según el artículo 1º del modo siguiente:

1º

Le concede la quinta parte de utilidades líquidas que produzca el Pescadero durante los cuatro años que durase esta contrata, es decir del líquido producido por las ventas de ultramar, rebajando los sueldos, mantenciones de los operarios, sal y otros gastos efectivos expresados en el art. 4º (por el servicio de los negros que pusiese Vernet a las órdenes de Grossy, no cargará sueldo). También se considera utilidad líquida el importe de ventas, efectuadas en esta Isla, del Pescado rebajando los gastos expresados en el art. 4º.

2º

Le concede en virtud del derecho de propiedad que tiene sobre los terrenos de esta isla la casa vieja al otro lado del arroyo del puente a rumbo sud desde el centro de la casa que ahora habita Vernet con más el correspondiente terreno de cincuenta varas en cuadro sobre el arroyo, contando la playa pantanosa del arroyo como sobra del terreno y le proporcionará la madera necesaria para componer la casa durante los cuatro años de esta contrata.

3º

Le concede una suerte de terreno para quinta de trescientas varas en cuadra sobre las orillas del sitio destinada para pueblo.

4º

Le concede otro terreno de cuatrocientos cuadras al sud de una línea tirada desde la punta de un brazo largo que cae hacia Berkeley Sound y la punta de otro brazo de mar que cae a la Bahía de San Salvador y tiene su nacimiento al sud de la tapera que se cree era la Casa de Estancia en tiempo de los españoles, pudiendo elegir el sitio para su terreno hasta donde desemboca el brazo largo; cuyos tres terrenos serán para siempre la propiedad de Grossy y sus sucesores.

5º

Le concede las ropas que necesitase para él y su familia al precio que le haya efectivamente costado, lo mismo otros renglones de bebidas o comestibles u otras cosas que necesitase para uso de su familia, esto es cuando Vernet tenga de estos artículos para vender. […]


Y para que conste firmamos dos de un tenor en la nueva colonia de Puerto San Luis en Malvinas a quince de agosto de mil ochocientos veinte y nueve.


Contrato entre Julio Grossy y Luis Vernet, AGN, legajo 129, documento 108.




Octubre 12 de 1830


Qué mejor oportunidad para pescar sería ahora que se ven las playas llenas de pescados, si estuviese la sal arriba, el rancho para la gente techado, la pileta pronta.

Este es el mejor tiempo por ser los días una cuarta parte más largos que en Abril, y también las aguas más calientes que entonces; y como la gente que se puede conseguir hoy en el día son todos nuevos y aprendices, por esta misma razón, que en los días cortos y aguas más frías esta gente hace mucho menos de lo que harían ahora, habiendo más tiempo para enseñarles y así más facilidad para acostumbrarlos en el oficio de la pesca.

¿Puede acaso esperarse, por ejemplo, muchos pescados trabajados de un hombre estúpido como Drake, en las primeras semanas de la pesca? Lo mismo del Alemán Smith, en los días que sus continuas ocupaciones de las vacas no le permitían de trabajar al pescado, no sabiendo todavía tener el cuchillo en la mano. Y por consiguiente, lo mismo de cualquier otro hombre novicio.

Mr. Whitham, Mr. Bur, Crof fert, Bill, Centurión, que hubiesen sido los mejores, se van embarcados. Aredea que estaba por venir aquí, también se va al campo (¿será que obedece a Monsieur Simón? Se trata del capataz del establecimiento ganadero, oriundo de Francia). De modo que no quedarán aquí sino los negros inferiores; Capt. Smith, Mr. Metcalf, más teóricos que prácticos; el Irlandés y Spearl, si es que vienen. Yo no ignoro que Vm. tiene demasiadas ocupaciones que le privan de acudir al Pescadero; pero ya estamos en la buena época de pescar, y si no puede venir ya toda la gente que se pueda conseguir, que vengan a lo menos dos hombres buenos para el bote a fin de ir a traer el poco de paja que falta para concluir el rancho de la gente, y la sal que allá abajo está muy expuesta a la lluvia.

El deseo y el apuro que tengo de pescar no es por otro fin que para ganar, o a lo menos cubrir el tiempo perdido del año pasado, porque el sueldo solo, según experimenté, no me alcanza para los gastos de casa, porque, a más de lo que compré a Vm. y al Capt. Brisbane, me hallo muy todavía más atrasado en ropa de cuando vinimos de Buenos Aires que creía tener para 3 años siquiera.

Hasta ahora he sufrido que mi mujer cocinara para otros, con la esperanza que viniendo más gente al pescadero vendría también alguna cocinera; pero la inquietud de los niños y otros servicios de casa no permiten a mi mujer de coser mi ropa, […] especialmente ahora que los dos niños se hallan enfermos…


Carta de Julio Grossy a Luis Vernet, AGN, legajo 132, documento 87.




Nosotros, abajo firmados, hemos convenido que el término de los cuatro años expresado en la Contrata, se rebaja hasta el fin de la Estación de la Pesca de este año, hasta que vaya el primer cargamento para el Brasil. Se considerará entonces cumplida la contrata y tendrá Don Julio pasaje con su familia en el mismo Barco para el Brasil, donde deberá recibir del Producto del cargamento sus sueldos devengados, en preferencia de todo otra persona, menos el flete; doscientos y cincuenta pesos de lo que se ha cobrado del seguro, y noventa pesos por su casa; y en lugar de la quinta parte de las utilidades del Pescadero, recibirá dos por ciento y medio sobre los [roto, ilegible] del próximo cargamento de Pescados; y en cuanto a los terrenos, Grossy renuncia su derecho.


Malvinas a 22 de noviembre de 1831.

Firman Luis Vernet, Julio Grossy. AGN.







Aporte de Luis Mario (Mariano) Ferraro

sfmaldo@gmail.com

00598 95 325 913



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