Diferencia entre revisiones de «Pou Grossi, Jaime Hilario»

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Jaime Pou Otero, padre de Jaime Hilario, llegó a la escuela de Agrimensores creada por Don Julio Grossi, se recibió, y se enamoró de Antonia, la hija de Grossi, con quien contrajo matrimonio.<br><br>Un tiempo después, cuando a maría Antonia le faltaba un mes para tener a su hijo, se enfermó y tomó el camino de los enfermos cuya enfermedad no se conocía: el muelle y el barco a Montevideo.<br><br>Murió en Montevideo, ella quedó viuda, a un mes del nacimiento de Jaime Hilario Pou Grossi (abuelo de María Carmen Chichí Pou Rivero).<br><br>
 
Jaime Pou Otero, padre de Jaime Hilario, llegó a la escuela de Agrimensores creada por Don Julio Grossi, se recibió, y se enamoró de Antonia, la hija de Grossi, con quien contrajo matrimonio.<br><br>Un tiempo después, cuando a maría Antonia le faltaba un mes para tener a su hijo, se enfermó y tomó el camino de los enfermos cuya enfermedad no se conocía: el muelle y el barco a Montevideo.<br><br>Murió en Montevideo, ella quedó viuda, a un mes del nacimiento de Jaime Hilario Pou Grossi (abuelo de María Carmen Chichí Pou Rivero).<br><br>
 
[[Archivo:rivero_moreno_plano_grossi.jpg|thumb|frame|left|400px|Fragmento de plano del fundador de la Escuela de Agrimensura, Don Julio Grossi.]]
 
  
 
Jaime Hilario Pou Grossi, quedó huérfano de padre (Jaime Pou Otero, casado con María Antonia Grossi, su madre) un mes antes de nacer. Su madre desposó al Sr. Carbone en segundas nupcias, y con él tuvo tres hijos: María, Palmira y Andrés.<br><br>Cuenta María Carmen Chichí Pou Rivero (su nieta):<br><br>Cuando abuelo Jaime tenía unos 13 o 14 años, Carbone y María Antonia se sintieron enfermos y se vinieron a Montevideo. Murieron los dos y mi abuelo se encontró que tenía que hacerles de padre y madre a tres niñitos (sus hermanos por parte de madre).<br><br>No me imagino las que habrá pasado, pero también pasó el tiempo. María se casó con Porchile y tuvo a Raúl, Palmira se casó con Gregorio Gutiérrez y tuvo a Palmirita (murió soltera) y a Edgardo.<br><br>Abuelo Jaime se casó con Ernesta Savoia, hija de italianos venidos del norte de Italia, casi en la frontera con Francia.<br><br>Carolina Savoia, hermana de Ernesta y maestra, mantuvo por mucho tiempo correspondencia con Baldasare Savoia, un primo ingeniero que tenía una empresa de construcción de rutas y caminios. Le enviaba postales de Europa, donde estuviera trabajando.<br><br>Jaime Hilario y Ernesta Savoia (quien siempre tuvo una salud muy delicada) tuvieron dos hijos: María Severina (que siempre fué Maruja o Tuta porque lo de Severina nunca le gustó), y mi padre Jaime Ernesto.<br><br><br>Abuelo Jaime trabajó en la Junta Local y allí se dió algo que es poco conocido en Maldonado. Había que medir el predio donde se iba a plantar el Bosque Municipal, y no había nada en caja para contratar un profesional. Abuelo, cu8ando era poco más que un niño, recibió algunas clases de su abuelo Julio Grossy. Les dijo a los de la Junta que podía probar a medir. Así lo hizo, y las cosas salieron bien y gratis.<br><br>Después fue Receptor de Aduanas en Punta del Este. Con un vehículo liviano (se llamaban arañas) tirado por un caballo, se iba todas las mañanas hasta el puerto. Bajaba a la costa y se iba por la orilla del mar, porque no había caminos.<br><br>Siempre estuvo relacionado con la política y sus últimos años de trabajo los hizo como Jefe de Policía de Maldonado. En ese tiempo se llamaba Jefe Político. Por una foto [deduzco que] era durante la presidencia de Serrato.<br><br>Era una persona muy seria y respetada, y me llamaba mucho la atención que había personas que venían a hablarle para que los aconsejara en problemas personales y aún domésticos.<br><br>Sé perfectamente que no está bien escuchar lo que otros hablan, pero un día, estando en la pieza inmediata al zaguán donde ellos estaban, oí que un hombre le decía al abuelo:<br>- Mi señora me dejó y no me explico porqué.<br>- Algo habrá pasado.<br>- No, Don Jaime, tuvimos una pequeña discusión y yo la levanté con toda delicadeza, y la zampé en el barro del chiquero. No me explico porqué se enojó tanto.<br>Nunca me pude olvidar.<br><br>Después que mi abuela y mi tía se fueron a Montevideo, mi abuelo y mi padre quedaron solos en la casa enorme. Abuelo almorzaba con las cuñadas solteras que vivían al lado, y mi padre en el Hotel de Furtado.<br><br>Así pasaron siete años. Yaya, mi niñera, que mi padre conservaba para que yo diera menos trabajo a los abuelos Rivero, me llevaba todas las mañanas a visitar al abuelo Jaime hasta el mediodía.<br><br>Cuando, después de siete años, volvieron, todo cambió. La fecha de la vuelta, 17 de Junio de 1935, la recuerdo porque ese día nació Lita Cuervo Rivero. Ya no era necesario que mi abuelo y mi padre comieran afuera.<br><br>La familia, que era chica, tenía la rara costumbre de agregar más piezas a la casa. Antes de volver Abuela se hizo una especia de living que estaba a continuación del zaguán y al cual daban varias habitaciones, y un dormitorio para el abuelo, sobre la calle Dodera, con una estufa de leña y además otro baño completo junto al dormitorio. Como al abuelo no le gustó y volvió a su dormitorio sobre Ventura Alegre me lo dieron como escritorio para mí, y después también para Brenda.<br><br>Cuando terminé el liceo y nos vinimos con mi padre y la Nena a Montevideo para hacer preparatorios, mis abuelos y mi tía quedaron solos en esa casa, demasiado grande.<br><br>Abuelo Jaime comenzó a tener problemas mentales por la edad, y mi tía no alcanzaba a atender a los dos. Entonces, mi padre ya estaba en la Cámara de Diputados, alquilamos en Avda. Brasil una casa grande para todos. Unos pocos años después Abuelo Jaime falleció y luego la abuela.<br><br><br>
 
Jaime Hilario Pou Grossi, quedó huérfano de padre (Jaime Pou Otero, casado con María Antonia Grossi, su madre) un mes antes de nacer. Su madre desposó al Sr. Carbone en segundas nupcias, y con él tuvo tres hijos: María, Palmira y Andrés.<br><br>Cuenta María Carmen Chichí Pou Rivero (su nieta):<br><br>Cuando abuelo Jaime tenía unos 13 o 14 años, Carbone y María Antonia se sintieron enfermos y se vinieron a Montevideo. Murieron los dos y mi abuelo se encontró que tenía que hacerles de padre y madre a tres niñitos (sus hermanos por parte de madre).<br><br>No me imagino las que habrá pasado, pero también pasó el tiempo. María se casó con Porchile y tuvo a Raúl, Palmira se casó con Gregorio Gutiérrez y tuvo a Palmirita (murió soltera) y a Edgardo.<br><br>Abuelo Jaime se casó con Ernesta Savoia, hija de italianos venidos del norte de Italia, casi en la frontera con Francia.<br><br>Carolina Savoia, hermana de Ernesta y maestra, mantuvo por mucho tiempo correspondencia con Baldasare Savoia, un primo ingeniero que tenía una empresa de construcción de rutas y caminios. Le enviaba postales de Europa, donde estuviera trabajando.<br><br>Jaime Hilario y Ernesta Savoia (quien siempre tuvo una salud muy delicada) tuvieron dos hijos: María Severina (que siempre fué Maruja o Tuta porque lo de Severina nunca le gustó), y mi padre Jaime Ernesto.<br><br><br>Abuelo Jaime trabajó en la Junta Local y allí se dió algo que es poco conocido en Maldonado. Había que medir el predio donde se iba a plantar el Bosque Municipal, y no había nada en caja para contratar un profesional. Abuelo, cu8ando era poco más que un niño, recibió algunas clases de su abuelo Julio Grossy. Les dijo a los de la Junta que podía probar a medir. Así lo hizo, y las cosas salieron bien y gratis.<br><br>Después fue Receptor de Aduanas en Punta del Este. Con un vehículo liviano (se llamaban arañas) tirado por un caballo, se iba todas las mañanas hasta el puerto. Bajaba a la costa y se iba por la orilla del mar, porque no había caminos.<br><br>Siempre estuvo relacionado con la política y sus últimos años de trabajo los hizo como Jefe de Policía de Maldonado. En ese tiempo se llamaba Jefe Político. Por una foto [deduzco que] era durante la presidencia de Serrato.<br><br>Era una persona muy seria y respetada, y me llamaba mucho la atención que había personas que venían a hablarle para que los aconsejara en problemas personales y aún domésticos.<br><br>Sé perfectamente que no está bien escuchar lo que otros hablan, pero un día, estando en la pieza inmediata al zaguán donde ellos estaban, oí que un hombre le decía al abuelo:<br>- Mi señora me dejó y no me explico porqué.<br>- Algo habrá pasado.<br>- No, Don Jaime, tuvimos una pequeña discusión y yo la levanté con toda delicadeza, y la zampé en el barro del chiquero. No me explico porqué se enojó tanto.<br>Nunca me pude olvidar.<br><br>Después que mi abuela y mi tía se fueron a Montevideo, mi abuelo y mi padre quedaron solos en la casa enorme. Abuelo almorzaba con las cuñadas solteras que vivían al lado, y mi padre en el Hotel de Furtado.<br><br>Así pasaron siete años. Yaya, mi niñera, que mi padre conservaba para que yo diera menos trabajo a los abuelos Rivero, me llevaba todas las mañanas a visitar al abuelo Jaime hasta el mediodía.<br><br>Cuando, después de siete años, volvieron, todo cambió. La fecha de la vuelta, 17 de Junio de 1935, la recuerdo porque ese día nació Lita Cuervo Rivero. Ya no era necesario que mi abuelo y mi padre comieran afuera.<br><br>La familia, que era chica, tenía la rara costumbre de agregar más piezas a la casa. Antes de volver Abuela se hizo una especia de living que estaba a continuación del zaguán y al cual daban varias habitaciones, y un dormitorio para el abuelo, sobre la calle Dodera, con una estufa de leña y además otro baño completo junto al dormitorio. Como al abuelo no le gustó y volvió a su dormitorio sobre Ventura Alegre me lo dieron como escritorio para mí, y después también para Brenda.<br><br>Cuando terminé el liceo y nos vinimos con mi padre y la Nena a Montevideo para hacer preparatorios, mis abuelos y mi tía quedaron solos en esa casa, demasiado grande.<br><br>Abuelo Jaime comenzó a tener problemas mentales por la edad, y mi tía no alcanzaba a atender a los dos. Entonces, mi padre ya estaba en la Cámara de Diputados, alquilamos en Avda. Brasil una casa grande para todos. Unos pocos años después Abuelo Jaime falleció y luego la abuela.<br><br><br>
 
(Extraído de las memorias de María Carmen Chichí Pou Rivero, manuscritas en Agosto de 2013).
 
(Extraído de las memorias de María Carmen Chichí Pou Rivero, manuscritas en Agosto de 2013).
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Revisión actual del 13:50 21 sep 2015

Jaime H. Pou.


Jaime Pou Otero, padre de Jaime Hilario, llegó a la escuela de Agrimensores creada por Don Julio Grossi, se recibió, y se enamoró de Antonia, la hija de Grossi, con quien contrajo matrimonio.

Un tiempo después, cuando a maría Antonia le faltaba un mes para tener a su hijo, se enfermó y tomó el camino de los enfermos cuya enfermedad no se conocía: el muelle y el barco a Montevideo.

Murió en Montevideo, ella quedó viuda, a un mes del nacimiento de Jaime Hilario Pou Grossi (abuelo de María Carmen Chichí Pou Rivero).

Jaime Hilario Pou Grossi, quedó huérfano de padre (Jaime Pou Otero, casado con María Antonia Grossi, su madre) un mes antes de nacer. Su madre desposó al Sr. Carbone en segundas nupcias, y con él tuvo tres hijos: María, Palmira y Andrés.

Cuenta María Carmen Chichí Pou Rivero (su nieta):

Cuando abuelo Jaime tenía unos 13 o 14 años, Carbone y María Antonia se sintieron enfermos y se vinieron a Montevideo. Murieron los dos y mi abuelo se encontró que tenía que hacerles de padre y madre a tres niñitos (sus hermanos por parte de madre).

No me imagino las que habrá pasado, pero también pasó el tiempo. María se casó con Porchile y tuvo a Raúl, Palmira se casó con Gregorio Gutiérrez y tuvo a Palmirita (murió soltera) y a Edgardo.

Abuelo Jaime se casó con Ernesta Savoia, hija de italianos venidos del norte de Italia, casi en la frontera con Francia.

Carolina Savoia, hermana de Ernesta y maestra, mantuvo por mucho tiempo correspondencia con Baldasare Savoia, un primo ingeniero que tenía una empresa de construcción de rutas y caminios. Le enviaba postales de Europa, donde estuviera trabajando.

Jaime Hilario y Ernesta Savoia (quien siempre tuvo una salud muy delicada) tuvieron dos hijos: María Severina (que siempre fué Maruja o Tuta porque lo de Severina nunca le gustó), y mi padre Jaime Ernesto.


Abuelo Jaime trabajó en la Junta Local y allí se dió algo que es poco conocido en Maldonado. Había que medir el predio donde se iba a plantar el Bosque Municipal, y no había nada en caja para contratar un profesional. Abuelo, cu8ando era poco más que un niño, recibió algunas clases de su abuelo Julio Grossy. Les dijo a los de la Junta que podía probar a medir. Así lo hizo, y las cosas salieron bien y gratis.

Después fue Receptor de Aduanas en Punta del Este. Con un vehículo liviano (se llamaban arañas) tirado por un caballo, se iba todas las mañanas hasta el puerto. Bajaba a la costa y se iba por la orilla del mar, porque no había caminos.

Siempre estuvo relacionado con la política y sus últimos años de trabajo los hizo como Jefe de Policía de Maldonado. En ese tiempo se llamaba Jefe Político. Por una foto [deduzco que] era durante la presidencia de Serrato.

Era una persona muy seria y respetada, y me llamaba mucho la atención que había personas que venían a hablarle para que los aconsejara en problemas personales y aún domésticos.

Sé perfectamente que no está bien escuchar lo que otros hablan, pero un día, estando en la pieza inmediata al zaguán donde ellos estaban, oí que un hombre le decía al abuelo:
- Mi señora me dejó y no me explico porqué.
- Algo habrá pasado.
- No, Don Jaime, tuvimos una pequeña discusión y yo la levanté con toda delicadeza, y la zampé en el barro del chiquero. No me explico porqué se enojó tanto.
Nunca me pude olvidar.

Después que mi abuela y mi tía se fueron a Montevideo, mi abuelo y mi padre quedaron solos en la casa enorme. Abuelo almorzaba con las cuñadas solteras que vivían al lado, y mi padre en el Hotel de Furtado.

Así pasaron siete años. Yaya, mi niñera, que mi padre conservaba para que yo diera menos trabajo a los abuelos Rivero, me llevaba todas las mañanas a visitar al abuelo Jaime hasta el mediodía.

Cuando, después de siete años, volvieron, todo cambió. La fecha de la vuelta, 17 de Junio de 1935, la recuerdo porque ese día nació Lita Cuervo Rivero. Ya no era necesario que mi abuelo y mi padre comieran afuera.

La familia, que era chica, tenía la rara costumbre de agregar más piezas a la casa. Antes de volver Abuela se hizo una especia de living que estaba a continuación del zaguán y al cual daban varias habitaciones, y un dormitorio para el abuelo, sobre la calle Dodera, con una estufa de leña y además otro baño completo junto al dormitorio. Como al abuelo no le gustó y volvió a su dormitorio sobre Ventura Alegre me lo dieron como escritorio para mí, y después también para Brenda.

Cuando terminé el liceo y nos vinimos con mi padre y la Nena a Montevideo para hacer preparatorios, mis abuelos y mi tía quedaron solos en esa casa, demasiado grande.

Abuelo Jaime comenzó a tener problemas mentales por la edad, y mi tía no alcanzaba a atender a los dos. Entonces, mi padre ya estaba en la Cámara de Diputados, alquilamos en Avda. Brasil una casa grande para todos. Unos pocos años después Abuelo Jaime falleció y luego la abuela.


(Extraído de las memorias de María Carmen Chichí Pou Rivero, manuscritas en Agosto de 2013).



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