¿Quien fue Giulio Grossi?, por Mario Ferraro

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Carta de Julio Grossi a Luis Vernet. Documento en el Archivo General de la Nación Argentina. Aporte de Luis Mario (Mariano) Ferraro. Clic sobre la imagen para ampliar.
Cuentas claras entre Grossi y Vernet, "indemnizaciones contra el gobierno Norteamericano". Documento en el Archivo General de la Nación Argentina. Aporte de Luis Mario (Mariano) Ferraro. Clic sobre la imagen para ampliar.



Matrículas Napoleónicas



Jules Grossi nació en Génova (Italia) el 26 de enero de 1794. Registro militar guardado bajo el número de archivo SHD 23 YC 153 (Service Historique de la Défense de Francia). Perteneció a la 85ª cohorte del 1er ban (Guardia Nacional de élite movilizada por Napoleón). 1812, año clave debido a la campaña militar en Rusia. Ubicación en el archivo: Matrícula individual dentro del rango 1 a 1346, específicamente en la línea 1365704 del sistema digital.
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Este documento del año 1846 indica que Julio Grossi nació en Ovada, provincia de Alessandria, Piemonte Italiano, y de acuerdo al documento napoleónico, el 26 de enero de 1794, hijo de Marcantonio Grossi y Maria Antonia Grillo, siendo el apellido Grillo importantísimo y poderoso en Génova. Habiendo su madre fallecido en mayo de 1821 en Génova, las autoridades querían conocer el paradero de Carlo, su hermano, y especialmente el de Giulio Grossi. ¿Qué pasó, porqué Giulio no volvió más a su tierra natal, en donde sin dudas tenía una acaudalada herencia?




El diario El Lucero de Buenos Aires, con fecha 15 de febrero de 1832, aporta la declaración de Julio Grossy acerca de la llegada de la corbeta americana Lexington, preámbulo de la invasión inglesa a Malvinas



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TRANSCRIPCIÓN:

EL LUCERO - DIARIO POLÍTICO, LITERARIO Y MERCANTIL - Nº 701. Buenos Aires, miércoles 15 de febrero de 1832.

INTERIOR - BUENOS AIRES - DOCUMENTOS OFICIALES



DESTRUCCIÓN DE NUESTRA COLONIA EN MALVINAS



MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES

Buenos Ayres, Febrero 8 de 1832


Instruido el Gobierno, por el parte del comandante de matrículas fecha 7 del corriente, del atentado cometido en el puerto de la Soledad en las Islas Malvinas por el comandante de la corbeta de guerra de los E.U. Lexington, ha resuelto que el capitán del puerto proceda inmediatamente a levantar un sumario formal sobre los hechos que se refieren, tomando al efecto las declaraciones más circunstanciadas y prolijas, y expresando los nombres de los ciudadanos de este país que el comandante de la Lexington mantiene a bordo con prisiones.

Lo que se comunica al capitán del puerto para su cumplimiento y efectos consiguientes.

Manuel J. García

Al Capitán del puerto.



COMANDANCIA DE MATRÍCULAS Y CAPITANÍA DEL PUERTO

Buenos Aires, Febrero 10 de 1831


Cumpliendo el infrascripto con las órdenes de S. E. del 8 del corriente eleva a su conocimiento el sumario formado para esclarecer la conducta del comandante de la corbeta de guerra de E.U. Lexington en el Puerto de la Soledad en las Islas Malvinas, acompañándole el documento que va traducido y que presentó el Sr. Dikson en el acto de prestar su declaración, no habiendo podido efectuar lo mismo con la proclama del comandante Duncan, a que hace también referencia en su declaración, por no haberla encontrado entre sus papeles, asegurando, sin embargo, que la exhibirá en el momento que aparezca.

El que firma saluda a V. E. respetuosamente.

Francisco Lynch

Exmo. Sr. Ministro de estado en el departamento de relaciones exteriores.



DECLARACIÓN DE HENRIQUE METEALF


En cumplimiento de la superior orden que antecede, se hizo comparecer a uno de los individuos venidos de las Islas Malvinas, y habiéndosele tomado juramento con arreglo al rito de su religión protestante, por haber asegurado ser esta su creencia, por medio del que sirve de intérprete en esta comandancia, ayudante de ella, teniente de marina D. Gregorio Bianqui, y en cuyo concepto ofreció decir verdad de lo que supiere y le fuere preguntado; y siéndolo sobre su nombre y empleo:

Dijo:

Llamarse Enrique Metealf, y ejercicio comerciante, y que se hallaba en los últimos tiempos de su permanencia en las Islas Malvinas, supliendo al Sr. comandante de aquel establecimiento D. Luis Vernet, por su ausencia y mediante su encargo.

Preguntado:

¿Cómo es que se halla en este puerto, y en qué buque ha venido?

Dijo:

Que a este puerto se ha trasladado en la goleta paquete oriental "Flor del Río", que de las Islas Malvinas salió en la goleta de guerra norteamericana Lexington, lo que verificó por cuanto el comandante de la indicada corbeta tomó posesión del establecimiento de Malvinas, procediendo a clavar los cañones, quemar la pólvora y hacer fijar una proclama por el capitán Davison de la goleta americana Harriet, la cual era demasiado alarmante, y puso a todos los vecinos en conflicto, razón porque creyeron que en lo sucesivo no podrían tener seguridad en aquel destino; que por tal principio y con el objeto de traer al Sr. Vernet los documentos y papeles de su pertenencia que no creyó seguros en el destino en vista de los actos de hostilidad que ha anunciado. Que no fueron estos solos, sino que también hizo pedazos las armas que allí había y las arrojó al agua, excediéndose igualmente a permitir al capitán Davison que embarcase a bordo de la goleta Dash, capitán Keating, todos los cueros de lobo que estaban embargados a disposición del juzgado de presas de esta capital, creyó indispensable su venida para dar cuenta de lo ocurrido.

Preguntado:

¿Qué día llegó a las Islas Malvinas la corbeta de guerra americana Lexington, como verificó su entrada en el puerto, y si a más de los actos de hostilidad que ha expresado hizo algunos otros?

Dijo:

Que el 28 de diciembre próximo pasado se fondeó la corbeta como a distancia de dos leguas del puerto por causa del viento; que el 31 se acercó y fondeó frente al (¿vacío?) de la colonia, y de allí mandó una goletita perteneciente al establecimiento, que había tomado afuera con marineros y un oficial de la corbeta con el confite que se hacía al declarante, y a D. Mateo Brisbane encargado de la pesca para que fuesen a bordo, y que habiéndolo verificado, luego que llegaron puso en prisión a Brisbane, permitiendo al declarante viniese a tierra después de dos horas, y en seguida el capitán de la corbeta Lexington hizo su desembarque en la Isla, donde practicó los actos que antes ha dicho e hizo poner centinelas en varias casas con el objeto, según decía, de impedir se cometieran robos.

Preguntado:

¿Si el comandante de la corbeta Lexington llevó a su bordo presos algunos individuos de la isla, cuántos y sus nombres en caso que los sepa?

Dijo:

Que tomó presos y llevó a bordo todos los hombres que encontró, que son todos los negros esclavos de D. Luis Vernet, es decir, los que encontró allí, y como 25 vecinos, los que hizo volver después a tierra a excepción de 7 que dejó a bordo.

Preguntado:

¿Si sabe como se llaman estos hombres que permanecieron a bordo, y a qué país pertenecen?

Dijo:

Que eran naturales del país todos, y sus nombres Silvestre Nuñes, Domingo Balleja, Dionicio Heredia, Jacinto Correa, Juan Plácido, Manuel, que es un indio charrúa, y Joaquín Acuña.

Preguntado:

¿Si estos individuos fueron puestos en libertad o permanecían a bordo cuando el declarante salió de la corbeta: si estaban sueltos o con prisiones?

Dijo:

Que a excepción de Joaquín Acuña que fue puesto en libertad a los dos días, los demás permanecían a bordo, cuando el declarante salió de la corbeta, y que, según oyó decir, de noche les ponían esposas en las manos, y que el día que el declarante salió de Montevideo los vio arriba de cubierta con las mismas prisiones, mostrándoselas a uno de ellos desde lejos, porque no pudo aproximarse en razón de prohibírselo la centinela de la corbeta.

Preguntado:

¿Si, cuando el comandante de la corbeta Lexington desembarcó en la Isla de Malvinas con fuerza armada saqueó alguna otra cosa a más de los cueros de lobo que ha declarado, y si alguna de las personas que desembarcaron con él contribuyeron al mismo objeto?

Dijo:

Que, luego de haber hecho el desembarco, previno al capitán Davison tomase todo lo que creyese ser suyo, y que en su virtud este sacó un bote con remos, y algunas otras cosas del almacén de D. Guillermo Dickson, y de la casa de D. Luis Vernet unos fusiles, todo lo que llevaron a bordo del buque donde llevaron los cueros.

Preguntado:

¿Cón qué pabellón se presentó la corbeta Lexington a la vista del puerto de la Soledad en las Islas Malvinas?

Dijo:

Que con el pabellón francés, y una señal al tope de proa, como de pedir práctico.

Preguntado:

¿Si el desembarco y ataque por la fuerza lo hizo con el mismo pabellón francés, si precedió alguna intimación y si hubo alguna desgracia?

Dijo:

Que ignora el pabellón con que se hizo el desembarco, porque mediando una loma de por medio, le impidió el verlo; que no procedió intimación alguna, ni hubo la menor desgracia porque no se hizo resistencia en razón de no sospecharse hostilidad.

Preguntado:

¿Si puede dar alguna otra idea sobre este desagradable suceso'

Dijo:

Que el capitán Davison había propagado especies alarmantes, cuales fueron de que el Gobierno superior de esta provincia y todo el pueblo se habían desagradado en extremo por el embargo de los buques americanos, que se le había ofrecido por la superioridad el desembargo y devolución de su buque, lo que no había querido aceptar, sin que primero se le indemnizasen todos los perjuicios que había sufrido y reclamaba. Que el capitán de la corbeta Lexington había esparcido públicamente la voz de que en adelante el establecimiento podía sufrir perjuicios en razón de que las fragatas balleneras de Nueva York se reunirían para castigar por si mismas cualesquiera impedimento que quisiera ponérseles en la pesca; que tal aserción causó mucho desaliento en la población, por cuya razón, y la franqueza que les presentó el comandante de la corbeta Lexington para recibir a su bordo todo el que quisiese embarcarse, salieron todas las familias y esclavos, quedando solo unos pocos paisanos con un documento de resguardo que les dio el comandante de la Lexington, para que ningún buque americano les hiciese daño, con el objeto de que les supliesen de carne cuando necesitasen los que arribasen a la Isla.

Preguntado:

¿Si tiene algo que añadir a esta declaración de que ha sido impuesto?

Dijo:

Que advierte no haber contestado a la pregunta que se le hizo en orden a si algunas otras personas habían contribuido al saqueo de la Isla, en cuyo caso debe decir que Sperl, Schmidt y Feurer mataron unas vacas lecheras que no eran suyas, para vender la carne y los cueros al comandante de la corbeta Lexington; que ha dicho que no eran suyas porque, según los libros del Sr. Vernet, no las habían pagado, y porque cree que el primero de estos hombres no las ha tenido nunca; que también debe agregar que D. Julio Grossy puso un letrero sobre la puerta de su casa en descrédito del establecimiento, el que no quiso borrar, a pesar de las insinuaciones del declarante y de D. Mateo Brisbane; que, por lo que pueda conducir, debe agregar también que, a pesar de habérsele dicho posteriormente que el comandante de la Lexington salió con urgencia de este puerto, para ir a buscar siete marineros americanos que habían quedado en la Isla de Statenland, que permaneció 15 días después de su llegada a las Islas Malvinas, hasta que mandó buscar estos individuos por la goleta Dash que fletó al objeto, y la que debía tocar antes en dos o tres puntos de las Islas Malvinas. Que lo dicho es la verdad, en cargo del juramento que ha prestado, en que se afirmó y ratificó, leída que le fue por el intérprete; expresando ser ciudadano de los Estados Unidos de Norte América, de veinte y siete años de edad, de estado soltero y firma con el Sr. Comandante de matrículas y capitán del puerto, y con el intérprete, en buenos Aires, a 9 de febrero de 1832.

Francisco Lynch

Henry Metealf

Gregorio Bianqui

Manuel Sarmiento



DECLARACIÓN DE GUILLERMO DICKSON


En seguida se hizo comparecer a otro de los individuos venidos de las Islas Malvinas, al cual habiéndosele tomado juramento en forma de derecho, por expresar ser de Religión Católica Apostólica Romana, y habiendo ofrecido en su concepto decir verdad de lo que supiere y le fuere preguntado.

Preguntado:

¿Su nombre y ejercicio?

Dijo:

Llamarse Guillermo Dickson, y que se hallaba establecido con un almacén en el establecimiento de las Islas Malvinas.

Preguntado:

¿En qué busque ha venido a este puerto, y de dónde procede?

Dijo:

Que ha venido en el paquete oriental Flor del Río procedente de Montevideo.

Preguntado:

¿Con qué motivo se hallaba en Montevideo, siendo, como ha dicho, establecido en las Islas Malvinas?

Dijo:

Que como la Isla hubiese sido enteramente desalojada por virtud del desagradable suceso o ataque que hizo el comandante de la corbeta de guerra americana Lexington, recogió sus efectos y se vino conduciéndolos a Montevideo, pues aunque el dicho comandante le había dado para su resguardo el documento que exhibe en este acto, le pareció sin embargo impropio quedarse solo.

Preguntado:

¿Qué suceso es al que se ha referido en su contestación a la anterior pregunta, y cuál fue la conducta del capitán de la corbeta americana Lexington cuando llegó al puerto de la Soledad en las Islas Malvinas, y qué día apareció allí?

Dijo:

Que el último de diciembre llegó, o se aproximó al puerto, habiendo antes estado fondeado como a dos leguas del puerto la corbeta Lexington; que al momento de haber fondeado mandó un bote con marineros y un oficial al llamar al declarante, y habiendo rehusado el ir, lo llevaron a la fuerza a bordo, habiéndole preguntado el comandante ¿con qué facultad tomaba busques americanos? contestándole el declarante que el solo se contaría a su comercio. El capitán Davison, dijo: en casa de este almacenero están depositados algunos efectos de mi pertenencia, y que entonces el comandante le dijo que se fuese a tierra, y se abstuviese de meterse con buques americanos, y que al día siguiente fue el comandante con el capitán Davison a su casa, y diciendo el primero al segundo, que sacase lo que creyese que era suyo, Davison tomó algunas frioleras que le pertenecían, como son unas bolsas de munición, unas quillas de botes y otras piecitas sueltas de botes, setenta y cinco libras, planchas de plomo, unos remos de bote, alguna pólvora y dos anclotes, los que estaban embargados.

Preguntado:

¿Si a más de esto hizo el comandante de la corbeta americana algún otro perjuicio al establecimiento de Malvinas?

Dijo:

Que clavó los cañones, quemó la pólvora y rompió un cajón grande que servía de Santa Bárbara, y que quemaron después los marineros de la corbeta; que sacó varias armas de las casas, y después de haberlas hecho pedazos las arrojó al agua; se tomaron varios fusiles de casa del declarante y de la de D. Luis Vernet, los que se dieron al capitán Davison que los llevó a bordo de la goleta Dash, y que los marineros de esta misma corbeta hicieron pedazos y quemaron un botecito del establecimiento.

Preguntado:

¿Si prendió a algunos individuos de la Isla, y que hizo de ellos?

Dijo:

que el mismo día que llevaron al declarante a bordo, llevaron a cuantos encontraron que no pudieron huir, los cuales desembarcó después, permaneciendo a bordo 8 individuos.

Preguntado:

¿Cómo se llaman estos, a qué país pertenecen, y si los llevó cuando se retiró de la Isla?

Dijo:

Que a excepción de Joaquín Acuña, se llevó los restantes que se llaman Domingo Balleja, Silvestre Núñez, Juan Placido, Dionisio Heredia, Jacinto Correa y Manuel, que es indio charrúa, y D. Mateo Brisbane, de los cuales seis pertenecían al país y el último es de nación inglés.

Preguntado:

¿Si al desembarcar el comandante en la Isla con fuerza armada saqueó algo del establecimiento, y si algunas de las personas que con él se embarcaron, contribuyeron también al saqueo?

Dijo:

Que sacaron los cueros de lobos que estaban embargados a disposición del juzgado de presas, y las demás especies que ha dicho en contestación a anteriores preguntas, y que Schmidt, Feurer y Sperl mataron unas vacas lecheras que no eran suyas para vender la carne y los cueros al comandante de la corbeta.

Preguntado:

¿Con qué pabellón se presentó el comandante de la corbeta Lexington en el puerto de la Soledad?

Dijo:

Que con bandera francesa.

Preguntado:

¿Si con el mismo pabellón hizo su desembarco y ataque por la fuerza, si precedió alguna intimación y sucedió alguna desgracia?

Dijo:

Que no hizo reparo si tenía o no pabellón al tiempo del desembarco, que no precedió intimación ni hubo la menor desgracia.

Preguntado:

¿A quien entregó el comandante los cueros que saqueó en la Isla, y qué destino se le dieron?

Dijo:

Que se los entregó al capitán Davison, quien los embarcó en la goleta Dash con destino a Norte América, la que debía tocar en varios puntos de las Islas Malvinas, y después ir a buscar a los marineros que habían quedado en la Isla de Statenland, la cual salió el 16 de enero más o menos.

Preguntado:

¿Si tiene alguna otra cosa que añadir sobre los particulares en que ha sido interrogado?

Dijo:

Que el capitán Davison esparció en el establecimiento varias especias alarmantes, es decir, que el Superior Gobierno y todos los individuos de esta capital desaprobaban las medidas de D. Luis Vernet, que se le había querido devolver su buque yo no lo había admitido hasta que se le subsanasen todos los perjuicios que se le habían hecho y reclamaba; que el comandante de la Lexington propagó también la especie de que siempre estaría una corbeta de guerra americana para estorbar que nadie les impidiese la pesca y evitar apresamientos en lo sucesivo, y que fijó una proclama sobre la casa de D. Luis Vernet, por la cual se declaraba como piratería el procedimiento que se había usado con varios buques americanos; que de resultas de estos pasajes, y de la franqueza que ofreció el comandante de la Lexington para recibir a su bordo todo el que quisiese salir de la Isla, esta ha quedado casi desierta, pues han salido todas las familias, quedando solo unos pocos paisanos. Que es lo único que sabe y puede declarar sobre el particular y la verdad, en cargo del juramento prestado por ser todo lo dicho verdadero, expresando ser natural de Irlanda, de 26 años de edad, de estado soltero y firma con el Sr. Comandante de matrículas y capitán del puerto. Doy fé.

Francisco Lynch

Guillermo Dickson

Manuel Sarmiento



DECLARACIÓN DE JULIO GROSSY


En diez del mismo mes y año se hizo comparecer a un individuo venido en la noche del día de ayer en la goleta paquete oriental Rosa, procedente de Montevideo, y detenido en la guardia del Muelle, al cual habiéndosele tomado juramento en conformidad de derecho y bajo cuyo concepto ofreció decir verdad en lo que supiese y le fuera preguntado; y siéndolo sobre su nombre, ejercicio y procedencia:

Dijo:

Llamarse Julio Grossy de ejercicio navegante, y que ha venido del establecimiento de Malvinas, habiendo tocado en Montevideo de donde ha venido a esta ciudad a consultar la subsistencia de su familia y hacer algunos cobros a su favor.

Preguntado:

¿Si se halló en el establecimiento de Malvinas cuando llegó allí la corbeta de guerra americana Lexington?

Dijo:

Que estaba efectivamente hacía ya algún tiempo.

Preguntado:

¿Si la corbeta Lexington entró en derechura al puerto, o si fondeó fuera, a qué distancia?

Dijo:

Que por tener el viento por la proa y ser el tiempo borrascoso se fondeó como a distancia de tres leguas del establecimiento, no habiendo podido entrar a pesar de las maniobras que hizo al efecto.

Preguntado:

¿Qué bandera tenía la corbeta Lexington cuando se fondeó en el lugar que ha dicho?

Dijo:

Que la francesa, por lo que el declarante creyó fuese algún ballenero francés, mediante a que suelen ir allí de esta nación.

Preguntado:

¿A los cuántos días de haber fondeado entró en el puerto del establecimiento la corbeta Lexington, y cuáles fueron las operaciones de su comandante?

Dijo:

Que le parece llegó al puerto como a los tres días, o que no puede decir con certeza, en razón de que, como lo creían ballenero, no se fijaron en él; que al poco tiempo de fondeado, hallándose en su casa el declarante vino un vecino y le dijo que se habían llevado presos a la corbeta a D. Mateo Brisbane y D. Henrique Metealf; que en seguida salió el declarante fuera y vio gente armada marchando por la población, y el oficial que los mandaba se llevó a bordo todos los que no tenían caballo y fugaron: que llegados a la corbeta su comandante empezó a examinarlos sobre si habían tenido parte en el apresamiento que se había hecho de buques balleneros americanos, y contestándole que efectivamente había ayudado para el del tercero en virtud de orden del que se reconocía por gobernador y propietario, D. Luis Vernet, en la tarde del mismo día los pusieron en libertad a todos, a excepción de siete u ocho que hizo quedar a bordo, de los que soltó también uno a los dos o tres días.

Preguntado:

¿Si sabe como se llaman los individuos que ha dicho dejó a bordo el comandante de la Lexington, a qué país pertenecen y que destino les dio posteriormente?

Dijo:

Que los individuos que quedaron a bordo se llaman Domingo Balleja, Silvestre Núñez, Juan Plácido, Dionisio Heredia, Jacinto Correa, un indio charrúa llamado Manuel, D. Mateo Brisbane y D. Joaquín Acuña; que todos a excepción de Brisbane que es inglés, son hijos del país, y que exceptuando a Jacinto Acuña, que, como ha dicho, puso en libertad a los tres o más días, los demás los mantuvo a bordo, y se los llevó cuando se fue para Montevideo, y que cuando el comandante salió de dicho puerto aun permanecían en la corbeta.

Preguntado:

¿Si sabe o ha oído decir que a estos individuos se les haya puesto en prisiones por el comandante de la Lexington?

Dijo:

Que mientras permanecieron anclados en el puerto de Malvinas los tuvo con fierros en las manos, que cuando salieron a viaje se los sacaban de día y volvían a ponérselos de noche, y desde que llegaron al puerto de Montevideo los ha mantenido con las mismas prisiones noche y día.

Preguntado:

¿Si cuando desembarcó el comandante de la Lexington en Malvinas saqueó algo del establecimiento, y si algunas de las personas que se embarcaron con él contribuyeron en algo al saqueo?

Dijo:

Que ha oído decir que mientras permanecieron a bordo presos el declarante y demás que fueron tomados, el comandante de la Lexington echó los cañones al agua, desparramó o quemó la pólvora, recogió todas las armas que había en el pueblo, las hizo pedazos y arrojó al agua, no pudiendo dar razón en lo demás que contiene la pregunta, mediante a haber estado preso como ha dicho, y cuando regresó a tierra estuvo siempre lleno de temor por ver presos a los demás, y permaneció en su casa.

Preguntado:

¿Si sabe o ha oído decir que el comandante de la Lexington sacó unos cueros de lobo que estaban embargados y algunas otras cosas que estaban depositadas en el almacén de D. Guillermo Dickson?

Dijo:

Que el declarante presenció cuando se sacaron los cueros que se le preguntan, y algunas otras cosas mediante facultad que dio el comandante de la Lexington al capitán Davison para que recogiese todo lo que conociese de su propiedad y de los demás buques americanos que habían sido antes apresados, y que también se tomó el comandante de la Lexington una chalupa que correspondía a D.Luis Vernet mediante contrato que tenía celebrado sobre su venta; que esta chalupa la entregó en propiedad a los que andaban en ella, otorgándoles documento para que pudiesen pescar libremente, y dándoles fusiles y pólvora para su defensa en caso preciso.

Preguntado:

¿Dónde se llevaron los cueros y demás especies que se sacaron de las que estaban embargadas?

Dijo:

Que a bordo de su buque que estaba para salir para el Pacífico y después regresar a Norte América, y a disposición del capitán Davison.

Preguntado:

¿Si algunos individuos del establecimiento de Malvinas contribuyeron al saqueo que se hizo del establecimiento?

Dijo:

Que las familias alemanas Schmidt, (¿Ciain?) y Feurer, y Mr. Sperl mataron unas vacas lecheras que tenía a su cargo parte para su provisión para el viaje que iban a emprender, y parte para vender al comandante de la Lexington, juntamente con los cueros que también le vendieron.

Preguntado:

¿Si el comandante de la Lexington y el capitán Davison esparcieron en el establecimiento algunas especies alarmantes que motivasen el que los vecinos abandonasen la población?

Dijo:

Que el comandante de la Lexington fijó dos proclamas en idioma inglés, una en la habitación del que hacía de gobernador, y otra en la pulpería, en las que, según pudo comprender el exponente, declaraba como piratas a todos los que habían tenido parte en el apresamiento de los buques loberos americanos, que iba a prenderlos y castigarlos como tales; que este comandante y demás individuos que le acompañaban, decían públicamente que D. Luis Vernet no volvería al destino, pues estaban en acecho todos los buques americanos loberos, para en caso de que regresase prenderlo y ahorcarlo, expresándose el dicho comandante en modo muy firme de que no dudaba lo hiciesen, pues los hombres de Nueva York cumplían siempre lo que decían.

Preguntado:

¿Si cuando el capitán de la Lexington desembarcó en el establecimiento, mantenía la bandera francesa que había fijado cuando se fondeó afuera?

Dijo:

Que mientras vino en demanda del puerto traía la bandera francesa, que al fondearse no vio si tenía bandera, que, después de estar preso a bordo, vio la bandera americana arriba.

Preguntado:

¿Si las familias que estaban en el establecimiento de Malvinas fueron invitadas por el comandante de la Lexington para salir del destino?

Dijo:

Que fueron convidados generalmente todos los vecinos para salir de allí por el comandante de la Lexington, bajo el concepto de franquearles el pasaje de balde, por cuya razón y por los temores que les causaban lo que se había obrado y especies que se habían divulgado, que ya ha dicho antes, se salieron todas las familias, quedando solo dos o tres mujeres que estaban desterradas por las autoridades de Montevideo y algunos paisanos de los que fugaron a caballo.

Preguntado:

¿Si es verdad que el declarante puso un letrero en la puerta de su casa; qué era lo que este decía, y si a pesar de haber sido aconsejado por otros que lo borrase, no quiso hacerlo?

Dijo:

Que efectivamente puso en letrero que se le pregunta, que su contexto según recuerda era: que salía de aquella tierra desnudo y por no morir de miseria, que era una tierra desolada y de veranos inconstantes, que esto lo puso sin intención de agraviar a nadie, y en razón de lo mucho que ha trabajado sin fruto, sufriendo privaciones de consideración a la esperanza de la pesca que se había contraído, y de unas sementeras que había hecho, que en la primera nada había podido adelantar, y que las siembras se habían todas helado, agregándose el desaliento que causaban las noticias esparcidas en aquella isla para en adelante, pues el comandante de la Lexington aseguraba que en el omento de regresar vendría otro buque de guerra a proteger la pesca de los americanos (lo mismo que ha oído también el cónsul de aquellos estados); que no borró el letrero, por cuanto estando creído que a nadie injuriaba en su contexto, temió que si lo borraba se pudiese después decir había puesto otra cosa que fuese indebida y con que pudiesen calumniarlo; pues el que le aconsejaba el borrarlo se había formado este concepto, y dejándolo escrito se podía graduar si efectivamente a nadie injuriaba, como él lo creía, y que esto es lo único que puede declarar sobre los particulares en que ha sido interrogado, pues por los temores que antes ha indicado, permaneció en su casa y no pudo imponerse de todo lo ocurrido, y que esta es la verdad en cargo del juramento que ha prestado, expresado ser natural del estado de Génova, de treinta y ocho años de edad, de estado casado, y firma con el Sr. comandante de matrículas. Doy fe.

Francisco Lynch

Julio Grossy

Manuel Sarmiento



CERTIFICADO, DE QUE SE HACE MENCIÓN EN LA DECLARACIÓN DE DICKSON

TRADUCCIÓN

La Lexington habiendo estado aquí desde el 27 de diciembre con el objeto de examinar las circunstancias conexas con la captura y saqueo de algunos pescadores americanos, he arrestado tales ofensores que estaban a mis alcances. Me ha pedido Guillermo Dickson, que ha estado ocupado aquí como almacenero, de darle un certificado de no haber tenido parte en aquellas operaciones, y según mi mejor entender y creencia Guillermo Dickson no ha tenido parte en ellas -firmado S. Duncan, Bahía de Berkeley, Malvina oriental, enero 21 de 1832.

Gregorio Bianqui



ESTADO ORIENTAL

MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES

Montevideo, febrero 6 de 1832


El ministro secretario de estado y relaciones exteriores tiene la satisfacción de dirigirse de orden de su gobierno al Exmo. Sr. Ministro de igual clase en la provincia de Buenos Aires y manifestarle que con motivo del arribo a este puerto de la corbeta de guerra de los Estados Unidos Lexington de regreso de Malvinas conduciendo a su bordo algunos colonos y esclavos, que arrebató de aquella isla como pertenecientes al establecimiento del Sr. Vernet; el Gobierno oriental no hallándose instruido oportunamente de la conducta observada por el comandante de la Lexington no pudo evitar el arrojo clandestino sobre las costas de este puerto de las familias y colonos substraídos de las islas. En tal caso él se ha creído en el deber de dispensarles la hospitalidad y auxilios a que eran acreedores por su desgracia y por la procedencia que ellos tienen. Entretanto el Gobierno puso en ejercicio su interferencia para con el agente mercantil de los Estados Unidos, deseoso de recuperar la esclavatura al menos y salvar una parte de la propiedad destruida, y con el mejor éxito ha tenido la satisfacción de conseguir su trasbordo y de dirigirlos por la nómina adjunta, a la disposición de ese Gobierno por conducto del Sr. Ministro a quien el infrascripto tiene la honra de comunicarlo, por la goleta paqueta Flor del Río. El abajo firmado al hacer esta comunicación aprovecha la oportunidad para certificar al Sr. Ministro Secretario de relaciones exteriores, las consideraciones del mejor aprecio con que le saluda.

Santiago Vásquez



COMANDANCIA DE MATRÍCULAS Y CAPITANÍA DEL PUERTO

Buenos Aires, febrero 7 de 1832 (a las nueve de la noche)


En este momento ha desembarcado el ayudante del puerto D. Pedro Ximenes, después de pasar la visita a la goleta paquete oriental Flor del Río procedente de Montevideo, de donde salió ayer conduciendo a D. Henrique Metealf, comandante interino de las Islas Malvinas, y a D. Guillermo Dickson negociante Holandés establecido en aquel destino, más trece negros esclavos del Sr. Vernet, y ambos a la vez han prestado la declaración siguiente:

Que en 31 de diciembre pasado llegó al puerto de Soledad, la corbeta de guerra de los Estados Unidos Lexington y que su comandante desembarcó inmediatamente gente armada en tres botes, aprisionando a los individuos que no pudieron evadirse de su furor empleado con impunidad, porque no encontró resistencia, (habiéndose salvado, sin embargo, como cincuenta personas que fugaron y se internaron en la isla); que todos los cueros, que había dejado depositados el Sr. Vernet, los embarcó en una goleta americana entregándoselos al capitán de la Harriett, que el Sr. Vernet había traído a este puerto; que en seguida clavaron la artillería, incendiaron la pólvora, y que en el acto dio la vela para Montevideo, donde llegó el 8 del corriente, que allí desembarcó a los declarantes y trasbordó al paquete Flor del Río los trece negros del Sr. Vernet, los que el infrascripto ha depositado en la goleta Sarandí hasta la resolución del Gobierno, agregando que a seis hijos del país, que estaban allí de peones, los ha dejado a su bordo con prisiones al comandante de la Lexington, y que ha dado a la vela con ellos el 5 del corriente a hacer aguada en el Río de la Plata y probablemente entre bancos, llevando también entre sus prisioneros al capitán inglés Mr. Birsbane, que estaba con negocio en aquel establecimiento; agregaron también que en la Lexington han venido a Montevideo las familias alemanas que había en Malvinas, y que estas antes de embarcarse, mataron las vacas lecheras que el Sr. Vernet les había prestado por seis años, y que los cueros los vendieron al capitán de la Lexington, añadiendo por último que este buque cuando se presentó a la vista del puerto puso bandera francesa, e hizo señales pidiendo práctico, sin duda por no alarmar a los habitantes del establecimiento y que bajo esta estratagema logró sorprenderlos con impunidad, sin embargo que no tenían como defenderse, y en fe de ser cierto y bajo juramento cuando han expuesto lo firman conmigo.

Francisco Lynch

Henrique Metealf

Guillermo Dickson



PROCLAMA

El Gobierno Delegado de la Provincia de Buenos Aires, al Pueblo

CONCIUDADANOS


Las informaciones recogidas oficialmente por el Gobierno han confirmado la verdad de los hechos escandalosos, que se decían cometidos en las Islas Malvinas. El comandante de la barca de guerra Lexington de los Estados Unidos ha invadido en medio de la más profunda paz, aquella nuestra naciente colonia, ha destruido con una saña rencorosa las propiedades públicas, y ha arrebatado los efectos depositados allí legalmente a disposición de nuestros magistrados. Los colonos acometidos al improviso bajo un pabellón amigo huyeron unos despavoridos al interior de la isla, y arrancados otros de sus hogares con violencia o con engaños, han sido transportados y arrojados clandestinamente sobre las costas del Estado Oriental que les presta hoy una noble hospitalidad; y otros, en fin, naturales y compatriotas nuestros son conducidos con prisiones a los Estados Unidos con el aparente objeto de ser allí juzgados. La explosión unánime de indignación que ha producido en vosotros este odioso ultraje está plenamente justificada; y sin duda participarán del mismo sentimiento los hombres de honor de cualquier parte del mundo en que se escuche.

Pero, CIUDADANOS, es tan imposible que el Gobierno de Washington apruebe tales atentados, como el que los tolere en silencio vuestro Gobierno. Aquel, conforme a los principios de moderación y justicia que lo caracterizan, dará, no lo dudéis, una satisfacción correspondiente a la dignidad de las dos Repúblicas. Entre tanto, estad ciertos que, sea cual fuere el resultado de estos desagradables sucesos, vuestro Gobierno mantendrá con igual firmeza que sus derechos, la inviolabilidad de las personas y propiedades de los súbditos norte americanos; y en ningún caso se manchará con una represalia innoble sobre hombres inocentes que están bajo la salvaguardia de la fe y del honor nacional.

Buenos Aires, febrero 14 de 1832

Juan Ramón Balcarce

Manuel J. García


(Fin de la transcripción de El Lucero).










Estos tres documentos de la vida de Giulio Grossi brindan información importante.

El primero confirma que perteneció al ejército Napoleónico integrando la 85ª cohorte del 1er ban (Guardia Nacional de élite movilizada por Napoleón).

El segundo aporta datos genealógicos y nos muestra que tuvo que huir de Italia por alguna razón y nunca más volver.

El tercero nos habla de su permanencia en Malvinas, habiendo sido testigo de la llegada de la corbeta Americana Lexington.

Algo que llama la atención es que en el Diario de Malvinas de 1829 que escribe MARIA SAEZ DE VERNET, la esposa de LUIS VERNET, Julio Grossi tiene por esposa a una persona de nombre MARGARITA GAVOCI, la que indudablemente era MARY o KERBY, de origen Irlandés.





Aportes de Luis Mario (Mariano) Ferraro

sfmaldo@gmail.com

00598 95 325 913



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