El español Joaquín García y el origen del Barrio Villa Delia

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Postal enviada por Américo Pintos a su esposa Felicia Elordi.
Postal enviada por Américo Pintos a su esposa Felicia Elordi.


Joaquín García, 4 de octubre, 1854 - 17 de marzo, 1935




La historia se inicia a principios del siglo XX, con la llegada a la zona de un español, Joaquín García, que había sido propietario de un “Estanco de Tabaco” en Madrid.

Un estanco de tabaco era una concesión otorgada por el Estado Español a una empresa para la venta del producto sobre el que existía una prohibición de comercialización libre. El tabaco se producía en Cuba y Puerto Rico, cuya dependencia de España había concluido luego de la guerra de 1898, contra los EEUU de América. Había vendido esta concesión y dueño de una considerable fortuna, llegó al Río de la Plata.

Había nacido en un pueblo de Asturias, el 4 de octubre de 1854.

Arriba a Montevideo en enero de 1902, en el vapor transatlántico español “Reina María Cristina” de la Compañía Transatlántica del marqués de Comillas (propietaria del “Ciudad de Santander”), proveniente de Barcelona. Tenía 47 años, viajaba en primera clase, venía acompañado por su esposa Josefa García Villaverde, también asturiana, de 49 años, la ex ama de llaves de su residencia y su “hija” Concepción (según el manifiesto del pasaje). En realidad el matrimonio no tenía hijos, Concepción González García Villaverde, era sobrina de Josefa, hija de “las del medio” de la familia de una hermana con numerosa prole (12 hijos), que acompaña a su tía a América.

Dentro de las muchas causas para viajar al Río de la Plata, estaban las económicas de posibilidades de inversión, frente a un comercio en España en retroceso y también sociales, producto del probable rechazo de la sociedad a un matrimonio desigual, con una mujer “del servicio” y analfabeta.

En Montevideo Joaquín García se relaciona inicialmente con la Compañía Tabacalera de Abal y luego impulsado por un consejo médico, debido a varios embarazos de Concepción que terminaron en abortos espontáneos, deciden mudarse en procura de “aires limpios”. Llegan a la Punta del Este, recién declarada pueblo y poco habitada y deciden, previendo sus perspectivas turísticas y su desarrollo en el marco de las sociedades del Río de la Plata, realizar importantes inversiones inmobiliarias y de hotelería.

Ya existían otros emprendimientos hoteleros, pero el pionero de Risso no era más que un alojamiento tipo rancherío de techos de chapa, con “fonda”; una anciana veraneante argentina comentó que en una ocasión una gallina escapada del gallinero había puesto un huevo sobre la colcha de su cama. El British (1910), de los Pitot, apostaba a la gastronomía de calidad y el Biarritz (1908) a la “alta sociedad”.

Encarar la construcción y el desarrollo de un establecimiento hotelero en Punta del Este implicaba notables desafíos logísticos. El abastecimiento de materiales de construcción, mobiliario e insumos, debía realizarse por vía marítima. El ferrocarril llega a Maldonado en 1910 y el primer carretero “firme” de Maldonado a la Punta del Este fue construido entre 1910 y 1911 por el primer Intendente Municipal, Juan Gorlero. No existían en las proximidades de la planta urbana de la península, rodeada aún de médanos de arena, posibilidades de abastecimiento.

Los Pitot habían adquirido un predio en La Pastora frente al “muladar” para destinarlo a granja: “Chiverta”.

Joaquín García, adquirió una manzana entera en la península entre las calles 7, 9 (la principal zona comercial), 10 ([2 de Febrero] donde estaban los principales edificios públicos: la comisaría, el telégrafo, el correo, el faro) y 12. En la esquina de las calles 9 y 10 se construyó el “Gran Hotel España”, sobre la Calle 9 construyó dos residencias, en una de ellas, “Luarca” (nombre de un pueblo costero de Asturias), pegada al hotel, residía. En la esquina opuesta, calles 7 y 12, construyó la panadería.

También adquirió terrenos para chacras y granjas en los alrededores de Maldonado, en la zona del actual camino Lussich y en la costa oeste de la Laguna del Diario. En ellas se cultivaban frutales, hortalizas, verduras, se criaba ganado lechero, aves de corral, cerdos y conejos para el consumo de los usuarios del hotel y sus empleados. Carlos Seijo lo califica de “laborioso comerciante”.

Mientras tanto Concepción González García Villaverde se había ennoviado y luego casado con José Míguez, un gallego de Pontevedra que había llegado como polizón en barco a Montevideo, que había trabajado como mozo y aparentemente había llegado a administrar o adquirir un “hotelucho” en la zona portuaria montevideana. Lo cierto es que al inaugurarse el “Gran Hotel España”, el 8 de diciembre de 1911, José Míguez aparece como gerente del nuevo emprendimiento.

La actividad social veraniega estaba centrada en los hoteles, que brindaban pensión completa.

El hotel España tenía canchas de tennis en su predio, mesas de juego de naipes y ajedrez, loterías y billar; se organizaban cabalgatas y picnics, orquestas ejecutaban música durante las comidas y de noche en bailes de gala, con los caballeros de etiqueta y las damas de “soirée” (de largo). También se disponía de coches tirados por caballos que transportaban turistas a las playas, donde existían casillas (donde cambiarse para vestir los “trajes de baño”), sillas y sombrillas del hotel.

Todo esto exigía la llegada -además de los veraneantes- de un numeroso conjunto de empleados, muchos provenientes de Europa y en particular de España y Francia: mayordomo, maître (jefe de comedor), cocineros (incluidos: chef, reposteros, confiteros, “patissier” [pasteleros]), mozos, camareros, mucamas, ejecutantes de instrumentos y aún peluqueros. A estos funcionarios había que proporcionarles alojamiento y manutención.

En los hoteles y en particular en el “España” era donde se agasajaba con banquetes a delegaciones o visitantes ilustres, como los presidentes Batlle y Brum.

La Primera Guerra Mundial provoca un auge de visitantes, dada la imposibilidad de la “alta sociedad” rioplatense de disfrutar de la “season” en Europa.

Ya en 1913 el edificio se amplía hasta contar con más de ochenta habitaciones, cámaras de frío y grupo electrógeno generador. El constructor de la ampliación fue el vecino José Tassano. También se necesitaba alojar a los acompañantes de los pasajeros: niñera, institutriz, valet personal, etc. En una publicación montevideana del mismo año figura un aviso del Gran Hotel España de José Míguez, con las recomendaciones: “Ud. que posee un auto no debe olvidar que la carretera de Montevideo a Punta del Este se halla en excelentes condiciones”. “En verano: visite el nuevo salón sobre la rambla. Servicio de “dejeuners” (comidas) en traje de baño”. Se refiere al local de la rambla de la Playa Mansa, “La Fourmie”, un gran cambio frente a la inicial obligación de vestir de etiqueta para la cena de los años iniciales.

Joaquín García, se había hecho ciudadano legal uruguayo y fue uno de los fundadores del Yacht Club de Punta del Este (1924).

Antes de fallecer Joaquín García, el 17 de marzo de 1935 (tenía 80 años), había realizado un testamento ológrafo (de puño y letra del testador), instituyendo a su esposa como heredera y a su muerte sus bienes recibirían distintos fines, incluyendo a la Iglesia como beneficiario. Este había contribuido a la edificación de la primera capilla construida bajo la advocación de Nuestra Señora de la Candelaria, entre 1909 y 1911, y en la erección de la primera parte de la iglesia actual en 1922.

Su esposa habría manifestado la intención de no modificar la voluntad testamentaria de su finado esposo, pero fallecida ésta el 13 de abril de 1939 emergen varias versiones de “hechos truculentos” por parte de la reducida población puntaesteña del momento y también de los descendientes de los Míguez-González.

Una de ellas es que una vez fallecida (o en vías de), llamaron a un escribano de Montevideo y acostaron en una cama a la esposa del panadero español del hotel, de apellido Moar, quien testificó que dejaba sus bienes universales a su sobrina Concepción González García Villaverde. La señora de Moar, habría recibido en pago “las pieles y parte de las joyas de la fallecida” y habrían escriturado la panadería y su predio a su nombre (panadería “Plus Ultra”).

Otra de las versiones indicaba que le habrían cortado el dedo índice a la occisa y luego conservado en formol, ya que Josefa García Villaverde era analfabeta y no sabía firmar (se certificaban los documentos con la huella dactilar). El resultado final fue que el presunto testamento de Joaquín García desapareció y Concepción y su esposo José Míguez fueron los beneficiarios de sus bienes.

El monumento funerario a Joaquín García y a su esposa en granito gris, con busto incluido (uno de los tres existentes), es de lo más relevante del cementerio fernandino.

Antes de fallecer Josefa García Villaverde de García, en 1938, dona el solar C de la manzana 64 (predio actualmente ubicado en la calle 6 entre 7 y 5) en beneficio de la construcción del edificio del Liceo Departamental de Maldonado, escritura otorgada por el escribano Maximiliano Montañés, teniendo por testigo a Emilio Sáder “por no saber firmar”. No utiliza a ninguno de sus allegados.



El origen del barrio Villa Delia




Acceso principal de la granja adquirida por Joaquín García, actualmente barrio Villa Delia.
Placa instalada en el antiguo portón del hoy barrio Villa Delia.

El matrimonio Míguez-González, tiene sucesivamente 4 hijos: Joaquín José “Nene”, María Delia, Julia Elena y José Alberto. Residían en una amplia casona estilo normando, “Villa Concepción”, ubicada en la calle 8, entre 7 y 9 (se conserva actualmente muy alterada como hotel “Puerto Las Palmas”).

Varios de los predios granjeros que abastecían el hotel España, se bautizaron con los nombres de las niñas: la granja “Las Marías” al oeste de la Laguna del Diario (luego de Henderson y de Tortorella); la granja “Delia”, en el camino al Cerro Pelado; la granja “Julia Elena”, frente a ella (actual Barrio Míguez) al otro lado del camino (ahora Lussich). En la zona existía un cañón de la época colonial, que se utilizaba como poste esquinero, lo que le daba el nombre a la intersección con el camino a la Punta Ballena (ex “Camino Real”), de “La Vuelta del Cañón”. Esta pieza de artillería fue retirada del lugar por José Míguez y prestada para su exposición en la Capitanía del Puerto de Maldonado en 1931.

La granja “Delia”, tenía una portada de ingreso característica, construida al principio de los años 30. La granja “[Julia] Elena” también a la vera del camino al Cerro Pelado, tenía un chalet con techo a dos aguas y una arcada de acceso (ahora incluido en el supermercado “Espiga Dorada”).




José Miguez entre Francisco Mesa y Pascual Gattás (foto publicada por Correo de Punta del Este, dic. 2022).

José Míguez, empresario



José Míguez con gran visión de futuro invirtió en la erección del “Hotel Miguez” en la esquina de las calles 18 y 30, proyectado por los arquitectos Cattaneo y Abadie Santos e inaugurado en 1938; este emprendimiento seguía la expansión de la población hacia la base de la península, en las cercanías de la estación del ferrocarril (actual Terminal de Autobuses). También invirtió en el establecimiento de estructuras para solaz y consumo de los veraneantes, como el cine “España”, en la mitad de la cuadra de la calle 10 (estructura aún existente) y el salón de té “La Fourmie”, construido sobre pilotes en la Playa Mansa (actual explanada portuaria, no existían las reglamentaciones actuales).

El mismo nombre de “La Fourmie” (La Hormiga) era testimonio de la sorda rivalidad que existía con otros empresarios hoteleros como Madame Pitot, dueña del hotel “La Cigale” (La Cigarra); precisamente frente a La Cigale se construyó el Hotel Míguez (referencia a la fábula “La Cigarra y la Hormiga”).

Las comunicaciones habían mejorado notablemente con la llegada del ferrocarril en 1930, principal medio de transporte de pasajeros en la época. La Segunda Guerra Mundial provocó la eclosión de Punta del Este como destino turístico, incluyendo a la alta clase media en una época de florecimiento económico inusitado del Río de la Plata, crecimiento exponencial de las exportaciones y sustitución de importaciones europeas.

La gran fiesta familiar de los empleados de la empresa y de los clientes era el 19 de marzo, Día de San José, el santo de Míguez, que se festejaba con orquesta incluida en una de las granjas en el camino al Cerro Pelado.

Ninguno de los hijos de Míguez se vinculó directamente a la administración de los emprendimientos familiares.

El menor, José Alberto, se recibió de Ingeniero Agrónomo aunque se cree que nunca desarrolló su labor profesional remunerativamente. María Delia se casó con José Serra Tur (funcionario del BROU, administrador del Hotel España), descendiente del español Juan Serra (de Ibiza), farero de Punta del Este. Julia Elena contrajo enlace con Joaquín Alonsopérez, hijo de Laureano Alonsopérez, poderoso empresario gallego propietario de la empresa de fabricación de cerámica de gres local (actual Barrio “Beverly Hills”), desarrollador del emprendimiento hotelero y urbanizador “El Médano”, socio de “FOSARA”, que impulsa similar acometimiento en “San Rafael”.

Todos en la familia eran miembros relevantes de la sociedad local, con cierto sentimiento elitista y exclusivo.

José Míguez fue uno de los colaboradores en la instalación del Club de Pesca Punta del Este; sus hijos varones Joaquín y José Alberto, fueron integrantes de la Comisión Directiva.

La proyección de la industria hotelera y de la construcción de edificios de apartamentos, impulsó a José Míguez a nuevas inversiones en la segunda mitad de la década del 40. El proyecto más ambicioso fue la edificación del lujoso Hotel-Casino Míguez, que incluía la “Boite Vogue” (según la última “onda”). Míguez había logrado una concesión para explotar un casino en Punta del Este, se asoció con un empresario de juegos de azar, José Antonio Barbieri, ambos adquirieron tres predios en la esquina de las calles 20 y 31 a Madame Pitot. Allí se inició la construcción del edificio, con proyecto del arquitecto Armando Barbieri (que fuera Intendente de Salto). También comenzó la construcción de dos bloques de apartamentos de tres pisos, en la esquina de las calles 7 y 6.

La crisis ocasionada por el enfrentamiento político entre la administración del presidente Juan Perón en la República Argentina (1946-1955) y la de los presidentes Luis Batlle Berres (1947-1951) y Andrés Martínez Trueba (1951-1955) en nuestro país, interrumpió el flujo de veraneantes y turistas argentinos a Punta del Este. Esto perturbó profundamente la industria hotelera y la inversión en propiedades y ocasionó que las obras emprendidas fueran interrumpidas. La concesión del casino de Barbieri (quien tenía una enfermedad cutánea, por lo que utilizaba guantes en público [el vulgo decía que tenía lepra]), fue revocada por el Estado. Recién a fines del siglo XX, se concluyó la torre del edificio destinado a la hospedaje del hotel-casino, como apartamentos residenciales y el local del casino como cine (el “Lido”) y los apartamentos “de Míguez”, largamente abandonados, fueran concluidos como “Edificio Catamarán”.

Paralelamente la salud de José Míguez fue decayendo, con un deterioro progresivo de su capacidad intelectual y cognitiva, falleciendo el 13 de agosto de 1952, a los 72 años. Su esposa Concepción González, falleció el 19 de noviembre de 1962, a los 79 años. Ambos fueron sepultados en el panteón de los García sin ninguna referencia.

Con el decaimiento y luego la desaparición de la dirección de José Míguez, comienza la debacle de las empresas. El gasto inmoderado de los descendientes, los ciclos de la evolución del turismo, los juegos de azar, el progresivo endeudamiento de los integrantes de la familia con prestamistas, llevaron a la enajenación de las numerosas propiedades, sin nunca realizar una sucesión organizada. Una por una las residencias fueron vendidas, reconvertidas (“Villa Concepción” en hotel) o derribadas para construir edificios (las residencias de Joaquín García, incluida “Luarca” fueron adquiridas por Gabriel Manuel, tendero de Maldonado).

El Hotel España fue adquirido por los empresarios Antonio Camacho y Juan Cassella. El Hotel Míguez fue reciclado y vendido como propiedad horizontal, convertido en apartamentos. Al venderse y luego finalizarse el Hotel Casino Míguez también fue convertido en apartamentos. Las granjas fueron vendidas a distintos adquirentes; particularmente la granja “[Julia] Elena” se fraccionó y urbanizó como barrio “Míguez” y la granja “Delia” se fraccionó igualmente como el barrio de “Villa Delia”. De él sólo se conserva la portada de ingreso, sobre el actual camino Lussich. El municipio de Maldonado, el 19 de octubre de 2018, colocó en ella un recordatorio a la “Granja Delia de José Míguez”.

La fortuna invertida y desarrollada en empresas y predios durante cuatro décadas, se “volatilizó”, en menos de tres lustros.


Sic transit gloria mundis



Dr. Mario Scasso Burghi



Bibliografía


Memoria. Cinco años de labor en el Liceo Departamental de Maldonado. – APAL de Maldonado. 1944.

Reseña sobre el Club de Pesca Punta del Este. – José Enrique Bengochea.

Historia de Maldonado. Tomo II. – María Díaz de Guerra. 1988.

Una Punta de Recuerdos. – Juan Ignacio Risso. 1995.

Maldonado y su región. – Carlos Seijo. 1945.

Punta del Este. El Edén Oriental. (1907-1997). – Yvette Tronchon Ghislieri. 2017.

Colaboración documental: María Felicia Sanguinetti Sosa.



Referencias


María Juana Serra Míguez, Augusto López Serra, Joaquín Garlo Alonsopérez Míguez, Artemia Quintana de Molina, Olga y Raquel Manuel Pérez, Leonel Bernhardt, Juan Soria Fillastre.



marioascasso@gmail.com



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