La Casa del Cable y la residencia del Emir Arslan, patrimonio edilicio de Punta del Este
Patrimonio edilicio de Punta del Este en peligro inminente
por Mario Scasso Burghi
Existen dos edificios icónicos de Punta del Este, en peligro de desaparecer. Ambos se hallan incluidos en un extenso predio que se ha vendido, con la probable intención de los nuevos propietarios de edificar otro edificio en esta atestada península. Se trata de la finca ubicada en la esquina de la Calle No. 28 Los Meros y la Rambla Gral. José Artigas (Sector Lobos). En este predio están instaladas dos edificaciones testigos de la evolución de Punta del Este en los primeros años del S. XX.
La Casa del Cable
El más antiguo de estos edificios es la antigua “Casa del Cable”. Se trata de una construcción de los últimos años del S. XIX, o de la primera década del S. XX. Es decir que es una edificación largamente centenaria, que no ha variado objetivamente en su estructura, ni en el aspecto exterior de sus fachadas. Con una puerta de ingreso a la que accede con varios escalones, que puede indicar un posterior descenso del nivel de la calle, a la construcción inicial. Se encuentra ubicada en la acera Norte de la Calle 28, en la mitad de la cuadra.
El invento de Samuel Morse (norteamericano 1791-1872) de la trasmisión de impulsos eléctricos a través de un conductor metálico de mensajes con un código, desarrollado y patentado a mediados del S.XIX, llega a Punta del Este, por una empresa británica, la “Western & Brazilian Telegraph” filial de la Western Telegraph de Sir John Pender. El Imperio Británico y la Banca Londinense fueron los grandes impulsores del sistema telegráfico de comunicaciones, a través de la instalación de cables submarinos, que comunicaron a Londres y a Europa con todos los rincones del mundo. La conexión arriba a Punta del Este el 5 de agosto de 1874, tendida desde Río de Janeiro a través de barcos adaptados para el tendido de cables. Río de Janeiro, estaba conectado con Europa. Desde Punta del Este, los mensajes se trasmitían por línea aérea a Maldonado y luego a Montevideo y de allí a Colonia del Sacramento y mediante un cable subfluvial, bajo el Río de la Plata, a Punta Lara (Buenos Aires), tendido en 1866. Desde 1871, existía una línea telegráfica trasandina, que conectaba Buenos Aires con Santiago de Chile.
En julio de 1873. Saénz de Zumarán, comerciante español importante de Montevideo, inicia los trámites ante la Junta Económica Administrativa del Departamento de Maldonado, para la cesión de un predio para la instalación de la “Casilla del Cable” donde estaba instalada la conexión del cable submarino y la salida de la línea telegráfica aérea. El expediente se realizó a nombre de una filial local de la Compañía madre: la “Montevidean and Brazilian Telegraph Lted.” El cable submarino ingresaba por la desde entonces llamada “Playa del Cable”, que era una playeta cubierta de una gruesa capa de valvas de mejillones, hacia el Sur de la Punta de piedras “del Vapor” (donde está instalada la ermita de la Virgen de la Candelaria).
Actualmente la playa ha desaparecido al construirse sobre ella la Rambla Perimetral Gral. José Artigas.
El plano de Punta del Este (Propiedad de la Sucesión Samuel F. Lafone) levantado por el Agrimensor Surroca, en febrero de 1885, figura el Cable y está señalada la Oficina Telegráfica Wester (sic) y Brazilian. Es de destacar que la oficina existía cuando no se había realizado el amanzanamiento de la península.
El segundo plano realizado por el Agr. Fco. Surroca por orden del Juez Letrado Nacional de Hacienda, ya con el amanzanamiento y loteo de la península fechado en 1889, la Oficina Telegráfica de la “Western y Brazilian”, figura en la Manzana 28 Solar d, con el Cable señalado en punteado. Conozco referencias de la posición del cable submarino, por evidenciarse restos del cable, observados en las grandes bajantes, entre las rocas de la Playa “del Cable”, al Sur de la Punta “del Vapor”.
La ubicación de la oficina, que era presumiblemente de chapas, varió desde esa fecha hasta la construcción del edificio actual, más permanente de mampostería y de azotea, ubicado según el plano original del Agr. Surroca, en la Manzana 15, Solar l. También varió la emergencia del cable submarino, para conectarlo con el nuevo edificio, ya que tengo referencias que durante la década del 60 del pasado siglo, eran visibles los restos del cable, con alma de cobre, durante bajantes en la Playa del “Emir”.
La evolución de las comunicaciones telegráficas, perdió importancia con la invención del italiano Guillermo Marconi (1874-1937) de la radiotelegrafía (telegrafía inalámbrica), patentada en 1900. De ahí la oposición de Antonio Mrak, responsable de la oficina telegráfica de Punta del Este desde 1881, a la instalación de la estación de emisión y recepción inalámbrica que proyectara Marconi en Punta del Este en 1910. En 1907 se nacionalizaron los Servicios telegráficos en nuestro país, dentro de las políticas batllistas, es así que el edificio de mampostería existente, debió construirse antes de esa fecha. En la época actual, la trasmisión de ondas se realiza mediante satélites que orbitan la Tierra, el sistema telegráfico, es obsoleto.
Este edificio es el testigo de una época, que estimo, no debe ser destruido, para construir otro edificio más, ya que representa, no sólo un testimonio edilicio temprano de la evolución de la Península, sino además una referencia de las comunicaciones del Río de La Plata, con el mundo global.
La antigua residencia del Emir Emín Arslan
La otra construcción mencionada es la casa del Emir Emín Arslan (1868-1943).
Este personaje de origen druso (actualmente libanés), que fuera representante consular del Imperio Otomano en la República Argentina entre 1910 y 1914, había sido anteriormente Cónsul General en Bélgica y en París. Fue periodista y fundador de la Revista semanal “La Nota” (1915-1921), de inclinación francófila y antialemana, durante la Primera Guerra Mundial, en la que colaboraron figuras de prestigio intelectual, argentinas, uruguayas (José Enrique Rodó, Juan Zorrilla de San Martín) e hispanoamericanas (Rubén Darío), allí Alfonsina Storni, publicó sus primeros poemas.
Opuesto a la guerra y auspiciante de la independencia de Siria (árabe) de los turcos y del Mandato Francés, se nacionaliza argentino en 1921. Funda y dirige “El Lápiz Azul” (1925-26), revista semanal: humorística, política, en la que colaboraron: Leopoldo Lugones, Alberto Williams (argentinos), Eduardo Acevedo Díaz (uruguayo), Eugenio D’Ors (español). También el periódico Al-Istiqlal (La Independencia), publicado en árabe (1926-1943), para la comunidad sirio-libanesa argentina. Tuvo un destacado papel intelectual en Buenos Aires y en el Río de la Plata, como portavoz y defensor de la creciente comunidad árabe, inmigrante del “Levante”, debido a las convulsiones políticas, sociales y militares del fin del S.XIX y comienzos del S.XX. Fue uno de los primeros denunciantes del genocidio armenio y fundador de la Sociedad Drusa de Beneficencia.
Desde el verano de 1910-11, visita Punta del Este y queda prendado. Adquiere el Solar i en la Manzana 15 y le encarga en 1920 al Arquitecto francés Eduardo Le Monnier la construcción de una casa rústica, de paredes de piedra y techo de paja elevado, denominándola “La Chaumiére”, que en francés quiere decir cabaña, con techo de paja (chaume), amueblada con alfombras, cojines, almohadones y divanes, a la moda oriental, de la cual existen dibujos.
Su costumbre durante el verano era concurrir a la playa próxima, que no era frecuentada por la “sociedad veraniega” (que prefería la “Playa Mansa”, junto al puerto), por lo que los puntaesteños la comenzaron a llamar: la “Playa del Emir”, debido al solitario bañista. Es de hacer notar que eran muy raro que los veraneantes concurrieran a bañarse a la “Playa Brava”, antes de la década del 40. Luego de la instalación del Hotel “Nogaró” (1938) y luego del “Playa” (1942), se comenzó a frecuentar, pero con la precaución de postes clavados en la arena, a los que se ataban cuerdas de las que se sostenían los “bañistas osados”.
Según Doña Basilia Iturria Astibia de Sader, Arslan, le prestó la casa a unos amigos, que durante una “fiesta”, le prendieron fuego al techo. Al repararla se construyó un techo a dos aguas cubierto de chapas rojas de zinc, de pendiente más baja, como se observa en una acuarela de Guillermo C. Rodríguez de 1944, completamente aislada de otras residencias. Arslan se había relacionado con los miembros de la comunidad árabe cristiana establecida en Punta del Este y Maldonado, los Sader, Gattás, Feres, Massud. Al fallecer Arslan, la casa fue vendida y los terrenos de su entorno sobre la Calle 24, fueron edificados. Sólo conservó la residencia y un acceso a la Calle 24, renombrada como “Casa Blanca”.
En suma se trata de una construcción icónica para Punta del Este, cuyo propietario inicial le otorgó el nombre a una concurrida playa atlántica, cuyas olas atraen a los surfistas en todo tiempo.
No es posible que el afán pecuniario, nos haga perder las características que hicieron famoso al balneario. Los balnearios pasan de moda, le ocurrió a Biarritz, a Río de Janeiro, Acapulco, ¿nuestros hijos se quedarán con los edificios, en una península en la que ya es imposible estacionar, por nuestra falta de objetivos patrimoniales y testimoniales?
Dr. Mario Scasso Burghi
Referencias:
Lilian Fraga De Santo de Sader, Basilia Iturria de Sader, Luis y Yamil Sader Iturria, Benito Stern.
Bibliografía
Historia de Maldonado. Tomo II. – María A. Díaz de Guerra. Ed. IMM. 1988.
La Fronda. Informe sobre Maldonado y los fernandinos del Novecientos. – Gustavo Lafferranderie. Ed. Maldonado Pro Cultura. 2015.
Las pulsaciones de una expedición telegráfica. A 150 años del tendido del primer cable submarino en el Río de la Plata. – Ariel Sar. Claves. Revista de Historia Vol.2 No.3. 2016.
Maldonado y su región. – Carlos Seijo. Ed. El Siglo Ilustrado. 1945
El intervencionismo batllista: Estatismo y Regulación en Uruguay (1900-1930). – Jaime Yaffé. Fac. de Ciencias Económicas y Administración. U. de la R. 2001.
Emín Arslán. – Wikipedia
La casa del Cable
La casa podría efectivamente datarse prácticamente a caballo de los siglos XIX y XX y si bien es probable que haya tenido pequeñas intervenciones en algunos detalles, se trata de un ejemplo donde a la representatividad que posee respecto de las construcciones de aquella época, agrega un valor extra por ser hoy un tipo de bien de carácter más bien escaso en la península.
Desde el punto de vista urbanístico, su escasa altura en realidad se muestra como el último “escalón” de un tramo de la calle 28 donde las alturas de las construcciones descienden hacia la Rambla Artigas casi con naturalidad, acompañando la pendiente de la calle mencionada.
El estado de la construcción luce impecable. Parecería de todos modos que su mayor interés reside en la historia que el ejemplo posee y que supongo de poco conocimiento público. No podría convertirse en una suerte de pequeño museo de las comunicaciones donde se resalte el papel que cumplió en su época? Un atractivo turístico diferente que podría funcionar con independencia de la época del año.
Opinión del Arquitecto Francisco Bonilla, ex arquitecto de la Intendencia de Montevideo, encargado de los edificios históricos.
Dr. Mario Scasso Burghi
marioascasso@gmail.com
Este trabajo del Dr. Mario Scasso Burghi fue publicado por Correo de Punta del Este el 1 de febrero, 2026.
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