Diferencia entre revisiones de «Poemas de Punta del Este II»

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[[Archivo:Umberto Pereira Poemas de infancia puntaestena I.jpg|thumb|frame|right|500px|Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.]]
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[[Archivo:Umberto Pereira Poemas de Punta del Este II.jpg|thumb|frame|right|500px|Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.]]
  
  
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- Maestra Estela Olsina: "Adivino la búsqueda minuciosa de los detalles, que se pierden a veces en el tiempo y en la distancia, en tu tan enriquecida tarea de escribir."
  
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- Dr. y periodista cultural Alfredo Nocetti Fasolino: "Nadie ha interpretado -poesía mediante- a Punta del Este y a nuestra zona, como lo haces tu."
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Obras publicadas:
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- 1957: "Poemas de Punta del Este"
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- 1993: "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este"
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- 1994 - "Poemas de infancia puntaesteña I"; "Poemas de infancia puntaesteña II"; "Poemas de Punta del Este II".
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Obras a publicar:
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- "Poemas de Punta del Este" (tomos III y IV)
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- "Poemas de Maldonado" (tomos I y II)
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- "Rafael Pérez del Puerto" (tomos I y II)
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- "Poemas de los relieves"
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- "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II)
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- "La patria de Artigas".
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===Piedra===
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Se te figura quieta:
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torrente de las Eras,
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mariposa de arena.
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Y piensan que eres sorda:
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registro de la guerra,
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urna de la plegaria.
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Se te presume ciega:
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legendaria aventura
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de gótica pupila.
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Ignoran tus caricias:
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inmemorial herida
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de primigenia reja.
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Se te supone muda:
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escultora de olas,
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taller de las espumas.
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Y a sabores negada:
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lengua de la montaña
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catadora de estrellas.
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===Arena===
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El fondo del mar, prolífico
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reloj de fluencias eternas,
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sabe ensancharse en espumas
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para verter las arenas.
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Y fue acumulando tiempo
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en nuestra larga ribera;
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recuerdos de roca viva,
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montañas de arena muerta.
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Con unas pocas lecciones
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del viento la arena vuela,
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hasta formar los desiertos
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de cansancio, sed y ausencia.
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Pero con tantos encantos
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fue colmada nuestra tierra,
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que hasta la arena enemiga
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vino a enamorarse de ella.
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El hombre, que de este tránsito
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empezaba a darse cuenta,
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puso en regalo de vida
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bajo la piel de la arena.
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Mientras plantaba el almácigo
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la colmó con sus promesas
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de verdor y de perfume;
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de sombra y de vida nueva.
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Ella aceptó ser matriz
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para engendrar la arboleda;
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para hospedar a los pájaros,
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después de tanta bohemia.
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Y produjo un equilibrio:
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mar, arena, pinos, tierra,
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la seducción de la gracia
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que hace feliz al que llega.
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Pero entre el mar y los pinos
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guardó una franja libérrima,
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para sus antiguas danzas;
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para su atávica guerra.
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Allí se citan los seres
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cazadores de belleza
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y sobre su blando lecho
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se tienden, gozan y sueñan.
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===Viento===
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Los formones del viento
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escarban la corteza
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rebelde de la mar.
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Vuela y se vuelve luz
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la viruta de espuma.
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En la Punta y las Islas,
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modela el carpintero
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la cambiante belleza.
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Y en nuestro pecho busca
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laminillas de fuego,
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alimento de amor.
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===Nubes===
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Toda la Punta del Este
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es un áureo observatorio;
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y de las nubes del alma
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un natural telescopio.
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Siempre podemos mirar
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en el cielo nuestra alma;
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a veces limpia y azul;
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otras, de nubes cargada.
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La proyección en el cielo
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nos da imágenes tan amplias,
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que es posible comprender
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claridad y nubes pardas.
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Esas nubes son las copas
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del árbol de nuestro ser,
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a las que suben las savias
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para mal o para bien.
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Nubes de distinto genio;
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nubes de cambiante hazaña;
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que nos hacen cruda guerra
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o nos cubren de alabanza.
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Son las tormentas del alma;
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son la pasión y el deseo;
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y si se dejan caer, son,
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benditas para el sediento.
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Son la borrasca que empaña
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la luz de unos ojos bellos
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y somos nosotros mismos
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vueltos vapor en el cielo.
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Somos nubes que caminan
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o vuelan según los tiempos;
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la codicia nos aploma;
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si damos, nos sube el viento.
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En ellas somos jinetes
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con distinto galopar;
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pájaros o planeadores
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o ballet escultural.
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Y la nube es lo que nadie
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nunca ha podido alcanzar;
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es nuestra hija y nuestra madre,
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nuestro río y nuestro mar.
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Ellas dan forma en el cielo
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al pensamiento infinito;
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y a nuestra furia insensata
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precipitan en granizo.
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Son lo peor de nuestra niebla;
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lo mejor de nuestro campo;
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son nuestras más bellas flores;
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son vapor de nuestro fango.
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Son, si nos damos en agua,
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lo que nutre tierra ajena;
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renovación de verdura
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para salvar al planeta.
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Y dándonos a otros seres
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somos árbol, fruto, planta;
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corolas multicolores;
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mentempsicosis del agua.
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Aquí, en la Punta del Este,
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en el cielo, se ve el alma;
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a veces limpia y azul;
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otras, de nube cargada.
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===Olas===
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Surgida en valles de mar
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la ola quisiera ser cerro;
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por mirar la lejanía
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se empina sobre su cuerpo.
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Las estrellas y los hombres
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buscan tierras y los barcos,
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dibujan sobre las olas
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la estela de los hallazgos.
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Las olas tienen un sino
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de continuo movimiento;
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eterno insomnio de luna,
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clavado aguijón de viento.
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Pulso del mar, son la sangre
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de un corazón de misterio,
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que por acrático ritmo,
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juega con vivos y muertos.
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El huracán desalmado,
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gigante de instinto ciego,
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las vuelve furia de espuma,
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naufragio, muerte, silencio.
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Las que conducen al gozo
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son sordas al desaliento
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del que se hunde en sus abismos
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y llora el fin de su tiempo.
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Pero ellas saben hablar
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otro lenguaje hechicero,
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suavizando la distante
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soledad del merinero.
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Su chas chas contra los cascos,
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desgrana historias y cuentos,
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tan viejos como las sombras,
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que siempre parecen nuevos.
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Se dilatan como velas
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en cinta de amor y viento,
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para engendrar a la espuma:
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imagen blanca del beso.
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Calmas chicas les regalan
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el alma de los espejos;
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y una luz mansa les pone
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los ojos color de cielo.
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Batiendo palmas esparcen
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miles de nardos abiertos,
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que en ronda, mano con mano,
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abarcan al universo.
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Mientras cantan, a las olas
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se les levantan los pechos,
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luciendo gasas azules
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y transparencias de sueño.
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Las olas no aprenden nunca
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con las que han muerto primero;
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y corren hacia la costa
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desveladas y sonriendo.
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Dan por la quietud la vida;
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anhelan paz sin saberlo;
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y en los brazos de la arena,
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por siempre se van durmiendo.
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===Costa de levante===
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Es mar atlántico bravo;
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embriagante con el yodo,
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la sal, el sol y un cambiante
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viento de ecuador y polo.
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Los árboles, las sombrillas,
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las arenas que encandilan;
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el traslucir de las olas,
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el horizonte y la Isla.
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 +
Vendedores ambulantes
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vocean sin pausa y sin prisa;
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de cerca y de lejos vienen
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multitud de mercancías.
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 +
Agua gacela en la costa;
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agua de pasión indómita
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que succiona la pedana
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del que hace esgrima en sus olas.
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 +
Agua fría y a la vez,
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reacción térmica impagable;
 +
 +
cama de sol de la arena
 +
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para transfusión del aire.
 +
 +
Agua vida; que remueves
 +
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huesos, tendones, piel, sangre;
 +
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aire de vida; que ensanchas
 +
 +
el placer de disfrutarte.
 +
 +
Baño golpe, esquive, fuerza;
 +
 +
morir de cansancio, sueño
 +
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de alcanzar lo inalcanzable
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y despertar hombre nuevo.
 +
 +
Sombrilla de nuestro cuerpo;
 +
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reloj para el mediodía;
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y sombrilla circular
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del quitasol de lonilla.
 +
 +
Sombra; naufragio de luz
 +
 +
en angosto pasa cintas;
 +
 +
en la mitad del festón
 +
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de la arena que rutila.
 +
 +
Arenas donde se cierran
 +
 +
todos los ojos del mundo,
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 +
para tostar la hermosura
 +
 +
quemándose en el embrujo.
 +
 +
Cielo; deslumbrante sol;
 +
 +
adoradores que apagan
 +
 +
en las olas gigantescas,
 +
 +
la piel convertida en brasa.
 +
 +
Feria mundial de los cuerpos
 +
 +
que imprimen al movimiento,
 +
 +
el ritmo de la alegría
 +
 +
que pasa en alas del viento.
 +
 +
melodía de run runes,
 +
 +
interminables del agua,
 +
 +
que vienen de todo el mundo
 +
 +
a cantar en esta playa.
 +
 +
Y tablas y hombres y espumas,
 +
 +
quieren superar el vértigo
 +
 +
de la luz, como buscando
 +
 +
la frontera del misterio.
 +
 +
 +
===Canal de Lobos===
 +
 +
 +
Canal del descubrimiento;
 +
 +
canal por donde llegaron
 +
 +
una espada y una cruz;
 +
 +
la buena nueva y el habla.
 +
 +
Por donde llegara el fuego
 +
 +
miserable de la guerra,
 +
 +
para aniquilar al indio
 +
 +
y apropiarse de la tierra.
 +
 +
Canal: ruta de barbarie
 +
 +
y de civilización;
 +
 +
del pirata, el contrabando,
 +
 +
el enemigo, el amor.
 +
 +
Canal donde se hace rumbo;
 +
 +
canal del enamorado
 +
 +
don José María Benítez,
 +
 +
que un día allí sepultamos.
 +
 +
El piloto de ultramar,
 +
 +
después de tanto cruzarlo,
 +
 +
lo eligió como parcela
 +
 +
para su eterno descanso.
 +
 +
Rica mina trashumante
 +
 +
de los bancos de tus peces:
 +
 +
tiburones de tus aguas,
 +
 +
mensajeros de la muerte.
 +
 +
Canal de embiques fatales
 +
 +
entre Lobos y la Punta,
 +
 +
que se pierden en recodos
 +
 +
del dolor y de la bruma.
 +
 +
Segunda Guerra Mundial
 +
 +
que se acercó a tu corriente,
 +
 +
con el "GrafSpee" y el "Ayax",
 +
 +
con el "Achilles" y el "Exeter".
 +
 +
Faros que sugieren niebla;
 +
 +
faros para taladrar
 +
 +
la ciega sed de naufragio
 +
 +
de los vientos y la mar.
 +
 +
Isla en la que espera al lobo
 +
 +
salvaje golpe final;
 +
 +
canal que das al faenero
 +
 +
garrote de soledad.
 +
 +
 +
===Costa de poniente===
 +
 +
 +
Inmensa playa bahía
 +
 +
ensenada de poniente;
 +
 +
desde la Punta Ballena,
 +
 +
hasta la Punta del Este.
 +
 +
Por allá, en la Boca Grande,
 +
 +
sabe la luz del "Monarca",
 +
 +
las cosas que hace el pampero
 +
 +
cuando su furia desata.
 +
 +
El viento penetra al monte
 +
 +
y al agitarse, los pinos,
 +
 +
parecen palos de barcos
 +
 +
con un incierto destino.
 +
 +
Y de este lado, la Isla,
 +
 +
la Punta y el murallón,
 +
 +
dominando sus bramidos,
 +
 +
canalizan su agresión.
 +
 +
Caprichos de la bahía
 +
 +
para jugar a ser "Brava";
 +
 +
para entretener inviernos
 +
 +
que por su quietud, la cansan.
 +
 +
En verano, sus maneras,
 +
 +
son de anfitriona educada
 +
 +
y disimula ese genio
 +
 +
que gasta en las invernadas.
 +
 +
Las Ánimas se perfilan
 +
 +
como nubes resignadas
 +
 +
a mantener una forma,
 +
 +
aunque en los colores, viajan.
 +
 +
Rebaño que el Pan de Azúcar,
 +
 +
desde la cumbre vigila,
 +
 +
como a las olas del mar;
 +
 +
todo el año; noche y día.
 +
 +
Costa mansa del oeste,
 +
 +
perfecta imagen de doma
 +
 +
del viento, de las arenas,
 +
 +
de la espuma y de las olas.
 +
 +
La costa de la Ballena,
 +
 +
ola fuerte, arena gruesa,
 +
 +
va decantando modales,
 +
 +
va triturando la arena.
 +
 +
Y llega a Punta del Este
 +
 +
capacitada en finezas;
 +
 +
con una arena impalpable,
 +
 +
con olas que ronronean.
 +
 +
Gorriti semeja el fruto
 +
 +
de nuestra imaginación;
 +
 +
nos parece que no estaba
 +
 +
y la inventa nuestro amor.
 +
 +
la "Isla Verde" es la figura
 +
 +
de todas las esperanzas;
 +
 +
hasta con "Puerto Jardín"
 +
 +
para embicar nuestras ansias.
 +
 +
Par el niño, está allá lejos;
 +
 +
para el hombre está cercana;
 +
 +
para el abuelo se pierde
 +
 +
en tiempos de sus hazañas.
 +
 +
El puerto baila; en las olas
 +
 +
bambolean todos los barcos;
 +
 +
abanico de colores
 +
 +
sobre las aguas flotando.
 +
 +
En el murallón y el muelle,
 +
 +
en las boyas y marinas,
 +
 +
barcos atados a un cabo:
 +
 +
aventura suspendida.
 +
 +
Tejiendo la "red" desde arenas
 +
 +
de la vieja "Medianía",
 +
 +
donde existió la "Jesús",
 +
 +
una antigua batería.
 +
 +
Y al recoger esta "red",
 +
 +
zafan velas escapistas;
 +
 +
pero viene el horizonte,
 +
 +
el cielo, el mar y la Isla.
 +
 +
Botes a pedal y lanchas
 +
 +
off shore, verdaderas flechas;
 +
 +
vienen lanchas pescadoras,
 +
 +
wind surf y la vela delta.
 +
 +
Vela delta: empecinado
 +
 +
sueño de que vuele el cuerpo;
 +
 +
de ver a Punta del Este
 +
 +
desde la borda del viento.
 +
 +
Viene el placer de bracear
 +
 +
de nadadores expertos;
 +
 +
y el gozo azul de los niños
 +
 +
en forma de chapoteo.
 +
 +
En medio vienen los surcos
 +
 +
del sky, el arado acuático,
 +
 +
con su siembra de placer
 +
 +
de almas que pasan volando.
 +
 +
Mientras jalo de esta "red"
 +
 +
la multitud se da cuenta,
 +
 +
que llegar desde tan lejos
 +
 +
bien ha valido la pena.
 +
 +
Y no podría ser avaro
 +
 +
con tan prodigiosa pesca;
 +
 +
y ahí no más, sobre la playa,
 +
 +
reparto al que se me acerca.
 +
 +
El sol que pintó de plata
 +
 +
las olas cuando hizo al día,
 +
 +
tiene, al entrarse en el mar,
 +
 +
maduras melancolías.
 +
 +
Mientras se marcha, en las olas,
 +
 +
en los barcos, en los palos,
 +
 +
en las velas y banderas,
 +
 +
deja un filete dorado.
 +
 +
 +
===Isla de Lobos===
 +
 +
 +
Traicionero arrecife, oscuro temporal;
 +
 +
providencial aviso, trampa de naufragar.
 +
 +
Barca que te deslizas, por la orilla del cielo,
 +
 +
arbolada de nubes, rolando con el viento.
 +
 +
Eres la loba madre, ola petrificada;
 +
 +
isla yerma y sin sombra, caprichosa y lejana.
 +
 +
Zafra de los peligros, graznar que sobrecoge,
 +
 +
mujer arrepentida, que das rumbos al hombre.
 +
 +
Roca donde se raja la tela de las aguas;
 +
 +
Virgen de las Espumas, noctiluca encantada.
 +
 +
Peluca resoplante, tiburón en acecho,
 +
 +
embique de tragedia, vocación de desierto.
 +
 +
Ciego sol solitario, pestilente ulular;
 +
 +
amor desenfrenado de la lluvia y el mar.
 +
 +
Gaviota que planeas sobre el mismo horizonte;
 +
 +
águila mora y turbia que sus garras esconde.
 +
 +
Curtiembre de salitre que endureces el alma;
 +
 +
pulmón filtrando cielo, loca sed deslumbrada.
 +
 +
Corral de la tragedia, yodo de cuerear tiempo;
 +
 +
perdición de los lobos, furia ancestral de besos.
 +
 +
Guarida de la luna, faro de la alegría,
 +
 +
esgrima de la muerte, eclosión de la vida.
 +
 +
Atronador discurso, batir interminable
 +
 +
de olas, que no se animan, a decir lo que saben.
 +
 +
 +
 +
===Faro===
 +
 +
 +
La Punta es nereida dormida en la playa;
 +
 +
la cubre el encanto de un sueño inmortal;
 +
 +
fue diosa del indio, fue maja española,
 +
 +
doncella criolla por siempre será.
 +
 +
La Punta del Este radiante lucía
 +
 +
el fausto alborozo de una navidad:
 +
 +
de la arcana noche, su estrella nacía,
 +
 +
hija de la tierra, señora del mar.
 +
 +
La Punta era verde, la torre era blanca;
 +
 +
azul el silencio de la inmensidad;
 +
 +
vigilias de siglos la han vuelto colmena,
 +
 +
apiario del yodo, panal de la sal.
 +
 +
Los vientos son chauras que aduermen su trompo;
 +
 +
las lluvias son hilos para su telar;
 +
 +
late un aleluya de luz en su pecho,
 +
 +
la luna florece por verlo gozar.
 +
 +
El faro de Lobos, la vieja Vigía
 +
 +
y el faro del Este quisieron formar,
 +
 +
un pájaro de oro de la geometría,
 +
 +
alado archivero de egregio solar.
 +
 +
Fina caracola fiel a sus recuerdos,
 +
 +
añora los chivos que viera pastar;
 +
 +
los negros pioneros, los jefes de faro,
 +
 +
la amada presencia de un gran catalán.
 +
 +
El faro es un mástil, y las nubes son velas,
 +
 +
las islas son remos y ensueño el mirar;
 +
 +
un canto de rocas engendra sirenas;
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zafamos del puerto, nos damos al mar.
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El faro es aguja que inyecta en el tiempo,
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fraternos avisos que alivian el mal,
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de los torturados insomnes pilotos
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que luchan bravíos con la tempestad.
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''Este poema se canta en la Escuela, con música del Maestro Néstor Rosa Guifuni (h).''
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===Isla de Gorriti===
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Besó mi rostro tu silencio eterno
 +
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y lo raptó el misterio de una ola;
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mi pie se hundió en el oro de tu arena.
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Después que prometí guardar secreto,
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el mar usó mis piernas como cuerdas
 +
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y entró en mi corazón tu melodía.
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En el bruñido cobre de la aurora,
 +
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dabas relieve a un coro de gaviotas;
 +
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olas volando: magistral oficio.
 +
 +
Y ya condecorado con la pesca,
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se bautizó mi sed en tu agua clara
 +
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y consumió tu soledad, mi fuego.
 +
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==="La Pastora"===
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Gran viento en Portezuelo;
 +
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y "La Pastora"
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naufragó y se fue a pique:
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suerte traidora.
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¿Cómo era y de qué porte;
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remos o vela?;
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nada; todo lo traga
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la indiferencia.
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Se ha borrado su origen,
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quién era el dueño,
 +
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quién resolvió abandono
 +
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para sus sueños.
 +
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¿Quién sería La Pastora;
 +
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cuál el rebaño;
 +
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dónde, quesos y leche,
 +
 +
vida engendraron?
 +
 +
¿Fue hermosa la Pastora;
 +
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quién le pondría
 +
 +
su nombre a aquella barca;
 +
 +
quién la amaría?
 +
 +
Traen la barca anegada
 +
 +
del Portezuelo;
 +
 +
y otra vez la abandonan:
 +
 +
destino negro.
 +
 +
Viento y arena, a veces,
 +
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la sepultaban;
 +
 +
y otras, la aparecían
 +
 +
como a un fantasma.
 +
 +
Y ahí estaba, en la costa,
 +
 +
con su agonía;
 +
 +
que iba a morir despacio,
 +
 +
todos sabían.
 +
 +
Parada tres, le llaman
 +
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mucho más tarde;
 +
 +
de "Las Casas Obreras"
 +
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ya, ni señales.
 +
 +
El olvido, un salvaje,
 +
 +
viaja en el viento:
 +
 +
y arrasarán con todo
 +
 +
espacio y tiempo.
 +
 +
Y ahora, allí, un "cinco estrellas"
 +
 +
piensa elevarse:
 +
 +
¿le pondrán: "La Pastora"?;
 +
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tal vez; ¡quién sabe!
 +
 +
El tiempo a aquella barca
 +
 +
desguazaría;
 +
 +
pero su nombre luce,
 +
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en nuestra orilla.
 +
 +
La sugestión que invoca,
 +
 +
tiene una fuerza,
 +
 +
inmortal: "La Pastora":
 +
 +
plena belleza.
 +
 +
 +
===Punta Ballena===
 +
 +
 +
Sobre la Punta Ballena
 +
 +
que fuera antes: del Oeste,
 +
 +
luce a un lado Portezuelo
 +
 +
y al otro Punta del Este.
 +
 +
Playa: sereno discurso
 +
 +
de la horizontalidad;
 +
 +
haciendo cruz con el cielo
 +
 +
que derrama claridad.
 +
 +
Azul y verde del mar;
 +
 +
blanca majada de olasd,
 +
 +
que se rompe en las espumas
 +
 +
y canta sobre las rocas.
 +
 +
El agua del Portezuelo,
 +
 +
para seducir a la arena,
 +
 +
le baila una danza suave
 +
 +
y entre suspiros la besa.
 +
 +
Como no se quiere ir
 +
 +
se esconde en los lagunones,
 +
 +
para prolongar el tiempo
 +
 +
de felices emociones.
 +
 +
Pesquero de Calamares,
 +
 +
Pesquero de Langostinos;
 +
 +
viento, velas, azul, olas
 +
 +
y buceo submarino.
 +
 +
La Gruta de Portezuelo,
 +
 +
la Gruta de Salamanca;
 +
 +
rocas del Pesquero Alto,
 +
 +
Canaleta de las Cañas.
 +
 +
La Canaleta Cachimba,
 +
 +
los naturales viveros
 +
 +
del Pesquero de la Loza;
 +
 +
la Gruta de los Murciélagos.
 +
 +
Pesquero Punta del Cerro,
 +
 +
Canaleta Piedra Alta;
 +
 +
por fin la Gruta del Tigre
 +
 +
y otra vez, la hermosa playa.
 +
 +
Para un cansancio de pesca
 +
 +
mana de las rocas, agua;
 +
 +
hay para hambrientos regresos,
 +
 +
frutos del mar sobre brasas.
 +
 +
Hazañas de pescadores
 +
 +
se duermen entre las grutas
 +
 +
y dejan haciendo ronda
 +
 +
la luz de las noctilucas.
 +
 +
La Ballena y su Arboreto,
 +
 +
forman levante y poniente;
 +
 +
y abre el sol biombos rosados,
 +
 +
donde la luz nace y muere.
 +
 +
Esta Ballena, en vez de agua,
 +
 +
para engendrar horizontes,
 +
 +
emite chorros de luz;
 +
 +
sueños de siete colores.
 +
 +
Navegando hacia Gorriti
 +
 +
quisiera poder tocar
 +
 +
la arena en Puerto Jardín
 +
 +
y tenderse a descansar.
 +
 +
Recibió un vestido verde
 +
 +
y olvidó su traje gris;
 +
 +
fue un espléndido regalo
 +
 +
de don Antonio Lussich.
 +
 +
Con apasionado amor
 +
 +
a babor, sobre "El Chileno",
 +
 +
la costa y el mar se aman
 +
 +
en un agitado encuentro.
 +
 +
Se entrecierran nuestros ojos
 +
 +
mirando espejos quebrados
 +
 +
de laguna y mar; y cielos,
 +
 +
absueltos de sus pecados.
 +
 +
Las tijeras de las velas
 +
 +
cortan la mar en pedazos,
 +
 +
que se guardan en el alma
 +
 +
los que la están navegando.
 +
 +
De los cántaros del viento
 +
 +
nuestra sed está bebiendo
 +
 +
embriaguez de yodo y sal;
 +
 +
vida vieja en odres nuevos.
 +
 +
 +
===Tormenta===
 +
 +
 +
La tarde en traje de luces
 +
 +
pierde su sangre violeta;
 +
 +
en su arrugada camisa
 +
 +
el mar anuncia la juerga.
 +
 +
La lluvia apostó sus hilos
 +
 +
y hasta las cuerdas se juega;
 +
 +
un rayo saca la daga
 +
 +
y en la mano se le quiebra.
 +
 +
Monta en mi tierra la noche
 +
 +
para una aventura ciega;
 +
 +
galopamos por el mar,
 +
 +
a todo escape y sin riendas.
 +
 +
La noche estriba en las Islas
 +
 +
en yodo y salitre envuelta;
 +
 +
espuelas, faro y farola,
 +
 +
hincan su frágil estrella.
 +
 +
Aúlla el mar entre las rocas
 +
 +
que le incendian la melena;
 +
 +
mi tierra se ha desbocado;
 +
 +
la noche, no la sujeta.
 +
 +
Punta del Este: tus gallos
 +
 +
buscan sus cantos a tientas,
 +
 +
para amarrar en el sol
 +
 +
al genio de la tormenta.
 +
 +
 +
===Nuestro mar===
 +
 +
 +
Si amar es darse sin pedir nada
 +
 +
tu espuma entrega radiante amor;
 +
 +
entre sonrisas, al desterrado,
 +
 +
restaña heridas del cruel adiós.
 +
 +
En este suelo, patria de Artigas,
 +
 +
el defensor de la libertad,
 +
 +
encuentra el nauta desventurado
 +
 +
la ansiada orilla para su paz.
 +
 +
Sobre la arena, junto a las rocas,
 +
 +
nacen las notas de una canción;
 +
 +
himno de olas para este pueblo,
 +
 +
por el que late su corazón.
 +
 +
Mar de los vientos, mar del abismo,
 +
 +
mar de la vida, tu palpitar,
 +
 +
al que supera las tempestades,
 +
 +
con dulce calma lo premiará.
 +
 +
Milagro eterno, nada en tu vientre,
 +
 +
la zafra inquieta del pescador;
 +
 +
plateado sueño donde flamea
 +
 +
la red colmada de su ambición.
 +
 +
Mar del verano; mar del invierno;
 +
 +
baño de cuerpo, del alma faz;
 +
 +
ciencia y trabajo se hacen riqueza,
 +
 +
si los invitas a navegar.
 +
 +
La hermosa gama del arco iris,
 +
 +
en tu ropaje luces al sol;
 +
 +
tu pulso integra los siete mares
 +
 +
y nos dilata nuestra visión.
 +
 +
Afortunado barco en tus aguas,
 +
 +
libre y valiente, va el Uruguay;
 +
 +
abre los rumbos de tu horizonte
 +
 +
y ofrece un puerto: fraternidad.
 +
 +
 +
''Este poema tiene música dl inolvidable Enrique Almada.''
 +
 +
 +
 +
===El Emir Emin Arslán===
 +
 +
 +
Run runes en Buenos Aires
 +
 +
un árabe escuchará:
 +
 +
si viaja a Punta del Este,
 +
 +
el paraíso encontrará.
 +
 +
Es un árabe de alcurnia
 +
 +
el Emir Emin Arslán;
 +
 +
lo tientan tales rumores
 +
 +
y viajará a confirmar.
 +
 +
Desde Maldonado emprende
 +
 +
su cruce del arenal
 +
 +
y desagrega elementos
 +
 +
de belleza natural.
 +
 +
Así, el chas chas de las olas,
 +
 +
rumor de orilla de mar,
 +
 +
se va adentrando en su pulso
 +
 +
con la voz de enamorar.
 +
 +
Son las olas que revientan,
 +
 +
el metrónomo del mar;
 +
 +
canción nueva y primitiva,
 +
 +
que su alma conquistará.
 +
 +
En la "Medianía" del trecho
 +
 +
casita blanca encontró,
 +
 +
donde Marconi, un buen día,
 +
 +
sin hilos telegrafió.
 +
 +
Ve pescadores y pescas;
 +
 +
cantidad y calidad;
 +
 +
hay un aire limpio y claro
 +
 +
y una azul inmensidad.
 +
 +
Dice: "¡Es el cielo de oriente!";
 +
 +
supremo elogio en Arslán;
 +
 +
mientras, una dulce brisa,
 +
 +
lo ha venido a acariciar.
 +
 +
Circunvala la Península
 +
 +
solo en media hora no más;
 +
 +
a pie, que es lo más seguro
 +
 +
para un sueño valorar.
 +
 +
Ve trashumar las dunas,
 +
 +
que el viento conducirá
 +
 +
desde los cuatro cuadrantes,
 +
 +
con gran versatilidad.
 +
 +
Gran oleaje de la Brava
 +
 +
furioso, se estrellará
 +
 +
en las rocas; y la Mansa,
 +
 +
un lago parecerá.
 +
 +
Y Maldonado y las sierras,
 +
 +
la Ballena, observará;
 +
 +
Pan de Azúcar y Gorriti
 +
 +
y el horizonte del mar.
 +
 +
Habla del viento, del aire
 +
 +
salino y yodo del mar;
 +
 +
de refugios en la tierra
 +
 +
y de la vista, a gozar.
 +
 +
Que el agua que nos rodea
 +
 +
es muy sabia en atenuar
 +
 +
los cambios bruscos de clima;
 +
 +
otra belleza del mar.
 +
 +
Con muchas tierras lejanas
 +
 +
"al Este" comparará:
 +
 +
"No hay en el mundo un reposo,
 +
 +
con esta felicidad".
 +
 +
Núcleo de variadas playas
 +
 +
Punta del Este; lugar
 +
 +
con el que a ningún balneario
 +
 +
es posible comparar.
 +
 +
Menciona líneas magnéticas
 +
 +
con su canción ancestral,
 +
 +
que aquí animan los sentidos
 +
 +
de un modo particular.
 +
 +
En fin; que aquellos run runes
 +
 +
porteños, los confirmó;
 +
 +
por eso, en Punta del Cable,
 +
 +
su chalé edificó.
 +
 +
Y ofreció suntuosas fiestas
 +
 +
contra esa orilla del mar,
 +
 +
que un techo de paja brava
 +
 +
hoy, tal vez, podría contar.
 +
 +
Con piedra y paja, afirmaba,
 +
 +
se debe aquí edificar;
 +
 +
de piedra sólida y paja,
 +
 +
que es maestra en atemperar.
 +
 +
Desvaloriza la crítica
 +
 +
de que se pueda incendiar
 +
 +
un cobijo tan precioso;
 +
 +
si se lo sabe cuidar.
 +
 +
Y en noche fantasmagórica
 +
 +
aquel techo se quemó;
 +
 +
"La chaumiere", en adelante
 +
 +
a la casa se llamó.
 +
 +
Y a la contigua playita,
 +
 +
"del Emir", se bautizó;
 +
 +
era una playa bellaca,
 +
 +
que no se domesticó.
 +
 +
Fue del año diez al veinte;
 +
 +
pero aquel amor de Arslán,
 +
 +
aun besa a Punta del Este;
 +
 +
y ella se deja besar.
 +
 +
 +
===Hotel de Pedro Risso===
 +
 +
 +
Se empieza por Pedro Risso
 +
 +
que en el noventa, vino a inventar
 +
 +
su hotel en Punta del Este,
 +
 +
con mejillón a la provenzal.
 +
 +
Los escabeches de sargo,
 +
 +
vinos, refrescos y un gran champagne,
 +
 +
café, té, trato obsequioso,
 +
 +
su fama van a echar a volar.
 +
 +
Techo de zinc a dos aguas;
 +
 +
paredes de distinta extracción;
 +
 +
una playita a cien metros
 +
 +
llamada Playa del Pescador.
 +
 +
primero tuvo dos piezas
 +
 +
de piedra con otras de terrón
 +
 +
o madera, todo en vuelto
 +
 +
en sal y yodo y mar, muy cantor.
 +
 +
Algunas plantas, sus flores,
 +
 +
unas palmeras y vista al mar;
 +
 +
Lobos, barcos en crucero,
 +
 +
gallos, que ahuyentan la oscuridad.
 +
 +
La madrugada que ordeña
 +
 +
las vacas y un sordo cacarear,
 +
 +
denunciante de los nidos,
 +
 +
que el apetito puede encontrar.
 +
 +
Gorriti, la Boca Grande
 +
 +
y el Pan de Azúcar como telón
 +
 +
y la Sierra de las Ánimas,
 +
 +
de variopinta coloración.
 +
 +
De aquí hasta el muelle, "las casas
 +
 +
de Pescadores" se interpondrán;
 +
 +
y si el rumbo es hacia el Faro,
 +
 +
pasto, pastito verde no más.
 +
 +
Lunas, estrellas, sol, viento;
 +
 +
unas banderas de la "Estación
 +
 +
Semafórica" y espumas:
 +
 +
código para leer la ilusión.
 +
 +
Pedro Risso y su gran calva;
 +
 +
firme mirada, buen anfitrión;
 +
 +
pequeño, inquieto y astuto,
 +
 +
bajo el bigote a la Clemenceau.
 +
 +
Contra el silencio, don Pedro,
 +
 +
pistoletazo disparará;
 +
 +
regreso desde la playa,
 +
 +
indica que es hora de almorzar.
 +
 +
Pedro Risso y su escabeche,
 +
 +
pescado, carne y buen mejillón;
 +
 +
cabalgatas, caminatas,
 +
 +
pesca y el baño: primer actor.
 +
 +
 +
===Biarritz Hotel===
 +
 +
 +
Fue: una "Sociedad Anónima",
 +
 +
que ocultó el amor y la pasión;
 +
 +
la apuesta a Punta del Este,
 +
 +
de los bañistas que recibió.
 +
 +
Fue: la "Argentina Balneario
 +
 +
Punta del Este"; ella emitirá,
 +
 +
bonos de diez pesos oro,
 +
 +
que pan caliente parecerán.
 +
 +
Un hotel es su proyecto,
 +
 +
como primer golpe de timón
 +
 +
que cambió nuestro destino,
 +
 +
con su grandiosa edificación.
 +
 +
Construido por Medhurst Thomas,
 +
 +
el Biarritz será un monumental
 +
 +
hotel que asombra en "el Este";
 +
 +
cambió su silueta original.
 +
 +
Y desde entonces, el Faro,
 +
 +
la Aduana y el Biarritz formarán,
 +
 +
las tres torres del Balneario,
 +
 +
ya sin la inocencia horizontal.
 +
 +
En mil novecientos siete,
 +
 +
ponen la piedra fundamental;
 +
 +
y en el año diecisiete,
 +
 +
primer casino inaugurarán.
 +
 +
"Las mil noches y una noche"
 +
 +
gasta en Europa, para el ajuar;
 +
 +
antes y después del Biarritz,
 +
 +
a los sucesos hay que ubicar.
 +
 +
El Plata converge al Biartiz
 +
 +
en un torneo de alta sociedad;
 +
 +
sus dirigencias, al mundo
 +
 +
por sus salones hacen pasar.
  
 
   
 
   
 +
===British House===
 +
 +
 +
Sería el tercero en discordia
 +
 +
el renombrado hotel British House;
 +
 +
con vista a la Isla de Lobos
 +
 +
y a la bahía se construirá.
 +
 +
En el lomo de la punta
 +
 +
del Este, el British vino a brillar
 +
 +
como un faro de diamante,
 +
 +
por su excelencia y su calidad.
 +
 +
En bolsitas satinadas
 +
 +
sus empanadas se venderán;
 +
 +
en la Mansa, al mediodía,
 +
 +
tuvieron demanda universal.
 +
 +
Doña Juana en la cocina
 +
 +
genera un prestigio excepcional;
 +
 +
de la entrada hasta los postres,
 +
 +
mano de un toque, muy especial.
 +
 +
oficios y artes manuales
 +
 +
con muy buen gusto, ella enseñará;
 +
 +
el perfil de doña Juana
 +
 +
era el gran sello del British House.
 +
 +
Don Emilio, hombre de tacto;
 +
 +
la galanura, la "politesse",
 +
 +
por distinción ilustrada
 +
 +
que en nadie luce mejor que en él.
 +
 +
La música de pianola
 +
 +
se usaba entonces para bailar,
 +
 +
después de elegantes cenas
 +
 +
y en fiestas del salón principal.
 +
 +
Tenía un genio taciturno
 +
 +
y pesimista "madame Pitot";
 +
 +
"Luisa:" le decía a mi madre;
 +
 +
"se debe siempre esperar lo peor".
 +
 +
 +
 +
===Gran Hotel España===
 +
 +
 +
De fonda en Montevideo
 +
 +
a hotel en Punta del Este va,
 +
 +
la acción de Joaquín García,
 +
 +
gallego de afanoso accionar.
 +
 +
José Míguez, su gerente
 +
 +
y yerno, a don Joaquín, continuó
 +
 +
en el Gran Hotel España,
 +
 +
de larga y trascendente actuación.
 +
 +
Doña Concepción García,
 +
 +
sus cuatro hijos, lo ayudarán
 +
 +
largos años en la empresa,
 +
 +
que el Míguez Hotel culminará.
 +
 +
Con unas completas granjas
 +
 +
que al mismo hotel pertenecerán
 +
 +
se cimentó la confianza
 +
 +
por la abundancia y la calidad.
 +
 +
Y al cuidadoso servicio,
 +
 +
se agrega una serie excepcional
 +
 +
de aditivos especiales,
 +
 +
que a los turistas quieren captar.
 +
 +
Para cada temporada,
 +
 +
con algo nuevo se busca estar,
 +
 +
siempre a tono con los tiempos,
 +
 +
e incorporar una novedad.
 +
 +
Garages, canchas de tenis,
 +
 +
casillas en la playa con bar;
 +
 +
cine-bar de tardecita
 +
 +
y el Cine Océan, se sumarán.
 +
 +
Transporte en auto a la playa,
 +
 +
bañeras con tibia agua de mar;
 +
 +
hasta una Agencia de Banco;
 +
 +
peluquería para completar.
 +
 +
Aunque el trecho hasta La Mansa
 +
 +
de apenas cuatro cuadras será,
 +
 +
el ser transportado en auto,
 +
 +
halaga con su comodidad.
 +
 +
 +
===Hotel La Cigale===
 +
 +
 +
Un hotel en miniatura;
 +
 +
una belleza era La Cigale;
 +
 +
con toda su espalda al oeste
 +
 +
lindando con el rumor del mar.
 +
 +
En la garganta que dicen
 +
 +
en la prehistoria fue una canal,
 +
 +
que aislaba a Punta del Este
 +
 +
del continente, se ubicará.
 +
 +
Allí, a cien y pocos metros,
 +
 +
Perfilio Báez hace tiempo está
 +
 +
con su boliche "Vanguardia"
 +
 +
y toda su apisana bondad.
 +
 +
Mira el hotel hacia Lobos,
 +
 +
hacia La Brava; así La Cigale,
 +
 +
dueña del sol todo el día,
 +
 +
rojo, blanco y verde lucirá.
 +
 +
Zinc rojo en techo a dos aguas;
 +
 +
blanca pared que interrumpirá
 +
 +
verde, en puertas y ventanas;
 +
 +
flamear azul y blanco del mar.
 +
 +
Es todo pulcritud y orden;
 +
 +
son atributos de los Pitot;
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 +
explayado hacia la costa,
 +
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parecía un barco aquel comedor.
 +
 +
Las siestas, son romerías,
 +
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niños más el grupo institutriz;
 +
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mezcla de juegos y helados,
 +
 +
que dan la idea de ser feliz.
 +
 +
León Scoy, el gran "cellista"
 +
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y bailes con su orquesta de jazz;
 +
 +
entre la orquesta y las olas,
 +
 +
pujan a quien improvisa más.
 +
 +
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===Bartolomé "Chumeo" Ferragut===
 +
 +
 +
Cuando nació Ferragut,
 +
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con destino marinero,
 +
 +
allá en el noventa y cinco,
 +
 +
éramos menos que un pueblo.
 +
 +
Él vio la luz en el Faro
 +
 +
y la torre de su vida,
 +
 +
abarcó a Punta del Este
 +
 +
con una mirada limpia.
 +
 +
Fue nieto de Antonio Mrak,
 +
 +
(que naciera en un velero);
 +
 +
tuvo una infancia de mar,
 +
 +
banderas y catalejos.
 +
 +
En el año ochenta y tres,
 +
 +
una Estación de Señales,
 +
 +
don Antonio había instalado
 +
 +
en aquellas soledades.
 +
 +
Un mástil de veinte metros
 +
 +
mandó a Gorriti el Buen Dios;
 +
 +
fue el que, Gervasio Burgueño,
 +
 +
le regaló a la "Estación".
 +
 +
En el año ochenta y ocho
 +
 +
instalan el mastelero;
 +
 +
y el veinticinco de mayo,
 +
 +
se veía desde el océano.
 +
 +
La intercomunicación
 +
 +
llegó a abarcar don Antonio:
 +
 +
telégrafos y correos
 +
 +
y servicio semafórico.
 +
 +
A los niños del lugar
 +
 +
su esposa, sin ser maestra,
 +
 +
sin espíritu de lucro,
 +
 +
enseñó primeras letras.
 +
 +
De la señora Matilde
 +
 +
los palotes aprendieron;
 +
 +
las cuentas y las lecturas
 +
 +
y el amor dentro de un cuento.
 +
 +
El nieto Bartolomé,
 +
 +
en un reino de silencios,
 +
 +
creció amando los contactos
 +
 +
con la gente que está lejos.
 +
 +
Con madre telegrafista
 +
 +
y con un padre marino;
 +
 +
con hijos de pescadores
 +
 +
y loberos por amigos.
 +
 +
Don Vicente Ferragut
 +
 +
su padre, anduvo en los barcos
 +
 +
de Lussich, entre remolques,
 +
 +
pasajeros y naufragios.
 +
 +
El faro fue el primer centro
 +
 +
de donde nació el progreso;
 +
 +
había un puñado de casas;
 +
 +
lo demás, era el desierto.
 +
 +
Doña Norberta Abeijón,
 +
 +
los Cajiga, los Doldán,
 +
 +
(los pescadores pioneros)
 +
 +
la belleza y nada más.
 +
 +
El llegar a Maldonado
 +
 +
era tarea de valientes;
 +
 +
aquí, con pesca abundante,
 +
 +
no se encontrarían clientes.
 +
 +
La audacia de Pedro Risso
 +
 +
inventó la hotelería;
 +
 +
por fin hubo a quien vender
 +
 +
lo que de la mar salía.
 +
 +
Hotel de madera y zinc,
 +
 +
pobre, de atención sencilla,
 +
 +
pero que se haría muy pronto
 +
 +
famoso por su comida.
 +
 +
Comidas que eran rociadas
 +
 +
con buen champagne francés,
 +
 +
con café, con refrigerios
 +
 +
o un pocillo de buen té.
 +
 +
Con la sobrina de Risso,
 +
 +
María Antonia, casaría
 +
 +
Bartolomé Ferragut
 +
 +
y tendrían una hija.
 +
 +
Bartolomé, por oficio
 +
 +
tuvo el de semaforista,
 +
 +
y con su amistad se honraron
 +
 +
los habituales turistas.
 +
 +
Él, hacía uso del anteojo,
 +
 +
sólo para confirmar;
 +
 +
a simple vista podía
 +
 +
la nave identificar.
 +
 +
Fue hermano del horizonte,
 +
 +
de las sierras, de las islas,
 +
 +
de loss vientos, de los barcos,
 +
 +
de las nubes infinitas.
 +
 +
Tenía un alma de banderas,
 +
 +
que en un fraterno flamear,
 +
 +
se subía por las drizas
 +
 +
a conversar con la mar.
 +
 +
Punta del Este, la bella,
 +
 +
no ha dejado de crecer;
 +
 +
y con gracia, sus etapas
 +
 +
relata Bartolomé.
 +
 +
Y en el timbre de suvoz
 +
 +
se habituaron a danzar,
 +
 +
la dura vida de tierra,
 +
 +
las tragedias de la mar.
 +
 +
Entre Meteorología
 +
 +
y el Semáforo oficial,
 +
 +
"Chumeo" desliza su vida
 +
 +
leal y buena; servicial.
 +
 +
Cancha del Faro; conchilla
 +
 +
apisonada y las bochas
 +
 +
rodando mientras las voces
 +
 +
llenan la tarde de historias.
 +
 +
Bartolomé y don Vicente;
 +
 +
los Serra (Francisco y Pepe),
 +
 +
Montosi, Acosta, García
 +
 +
y veraneantes "del Este".
 +
 +
Incidencias del momento
 +
 +
y cuentos de no acabar
 +
 +
entre bochazo y arrime;
 +
 +
todo muy culto y cordial.
 +
 +
Por su gran conocimiento,
 +
 +
don Juan Gorlero lo lleva
 +
 +
por Capitán del "Yacht Club",
 +
 +
donde volcó su experiencia.
 +
 +
Respetuoso con los jóvenes,
 +
 +
signo de sabiduría,
 +
 +
nos transmitió sus saberes,
 +
 +
su don de gentes, su hombría.
 +
 +
Se acomodaba a la edad
 +
 +
de todo interlocutor;
 +
 +
y era niño, joven, viejo,
 +
 +
pero siempre: gran señor.
 +
 +
 +
===Francisco Serra===
 +
 +
 +
En los albores "del Este",
 +
 +
el gran centro que era el Faro,
 +
 +
fue la sede de tertulias,
 +
 +
en invierno y en verano.
 +
 +
Don Juan y Francisco Serra
 +
 +
allí se sucederán;
 +
 +
padre e hijo cultivaron
 +
 +
la fina hospitalidad.
 +
 +
Fue cita de puntaesteños
 +
 +
de origen o de adopción;
 +
 +
y en verano, de "bañistas"
 +
 +
devotos de la región.
 +
 +
Desfilaban muchos temas
 +
 +
entre cartas y cigarros:
 +
 +
la construcción de la Torre
 +
 +
o la historia del Semáforo.
 +
 +
Los primeros visitantes,
 +
 +
los adquirientes de tierras,
 +
 +
los chaleses, los hoteles
 +
 +
o la increíble belleza.
 +
 +
De felices estadías
 +
 +
del viajero que regresa;
 +
 +
del deseo del volver,
 +
 +
del recuerdo que se lleva.
 +
 +
Francisco Serra era el jefe
 +
 +
de esa torre de la luz;
 +
 +
da un consejo ponderado
 +
 +
o resuelve una inquietud.
 +
 +
No sólo su torre enseña
 +
 +
convenientes derroteros;
 +
 +
su palabra, muchas veces,
 +
 +
en tierra, marca senderos.
 +
 +
en el faro un álbum tuvo,
 +
 +
la virtud de atestiguar
 +
 +
la emoción del visitante
 +
 +
ante su cordialidad.
 +
 +
don Francisco era ante todo
 +
 +
una voz cálida y buena;
 +
 +
fue persona de consejo
 +
 +
por su lucidez serena.
 +
 +
Tenía el don de la sonrisa
 +
 +
y el culto de la amistad;
 +
 +
el trato igual para todos
 +
 +
y el respeto a la verdad.
 +
 +
Su actitud ante la vida
 +
 +
nos dejó una gran señal:
 +
 +
defender a la justicia
 +
 +
y amar a la libertad.
 +
 +
Antes y después pasaron
 +
 +
otros jefes por el faro;
 +
 +
pero él nos dio un arquetipo
 +
 +
de farero y ciudadano.
 +
 +
Descubrió que el hombre es torre
 +
 +
y tiene una luz adentro;
 +
 +
que puede salvar a otros
 +
 +
de embiques y de tormentos.
 +
 +
Y supo que la palabra
 +
 +
y el consejo y el ejemplo
 +
 +
y el dar confianza a la gente,
 +
 +
es oficio de farero.
 +
 +
 +
===Maestros de Punta del Este===
 +
 +
 +
Por el amor a educar
 +
 +
debemos honrar las maestras,
 +
 +
que en aquel Punta del Este
 +
 +
liberaron las conciencias.
 +
 +
Nace en Matilde Rivero,
 +
 +
la historia de la enseñanza;
 +
 +
sigue en Viquita Barrallo,
 +
 +
sigue en Elena Zabala.
 +
 +
Par amar a la verdad
 +
 +
hay que despreciar la fuerza;
 +
 +
para buscar la justicia,
 +
 +
educar la inteligencia.
 +
 +
Honor a Elena Marroche,
 +
 +
honor a Ramona Álvarez
 +
 +
y a Marujita Larrosa,
 +
 +
que alumbran soledades.
 +
 +
Las sombras de la ignorancia
 +
 +
atan al hombre a la fuerza;
 +
 +
la educación le permite
 +
 +
conducirla sin torpeza.
 +
 +
Perdonad: debo decir
 +
 +
gracias, Virginia Camacho;
 +
 +
gracias, don Ramón Gutiérrez
 +
 +
y mil gracias, maestro Baldo.
 +
 +
Germán Baldo fue suplente;
 +
 +
lo fueron "Locha" Camacho
 +
 +
y Alfredo Chiossi; son maestros
 +
 +
que ejercían en Maldonado.
 +
 +
Gracias Julia; Julia Cairo;
 +
 +
de tan tierna, tan severa;
 +
 +
es propio de grandes maestros
 +
 +
exigirnos cuando enseñan.
 +
 +
Por mostrarme mi destino,
 +
 +
por alcanzarme las riendas,
 +
 +
por los ciento ochenta grados
 +
 +
a mis pies sobre la arena.
 +
 +
Por vuestra acción los alumnos
 +
 +
proyectan luces afuera;
 +
 +
se iluminan a si mismos
 +
 +
y en vez de aprender recuerdan.
 +
 +
El maestro sacará a un hombre
 +
 +
de ese niño a quien enseña;
 +
 +
y los hombres buena historia
 +
 +
si sus potencias gobiernan.
 +
 +
la Escuela número cinco,
 +
 +
ha continuado su estela;
 +
 +
con renovación de maestros
 +
 +
pero con igual conciencia.
 +
 +
la conciencia de alumbrar
 +
 +
en cada niño, la esencia
 +
 +
de un ser libre y responsable,
 +
 +
que es verdadera obra maestra.
 +
 +
Recuerdo mi guardapolvo,
 +
 +
la moña, el patio, la Escuela;
 +
 +
la bolsa con pan, la fila
 +
 +
y el retrato de Varela.
 +
 +
Supe que saber es: cómo;
 +
 +
que es educarse es: para qué;
 +
 +
y que rumbo compartido
 +
 +
por todos, es sumo bien.
 +
 +
El temor al pizarrón,
 +
 +
disertar sobre lecciones
 +
 +
y hacer pasar al amor
 +
 +
por unas composiciones.
 +
 +
Y nunca agradeceré
 +
 +
lo bastante al maestro Baldo,
 +
 +
que me enseñço a descubrir
 +
 +
los mil usos de las manos.
 +
 +
Aprendí que todos juntos
 +
 +
es decir: comunidad;
 +
 +
que votar rumbo a seguir,
 +
 +
engendra felicidad.
 +
 +
Vi que del niño al gobierno
 +
 +
se pasa por una puerta;
 +
 +
que abrirla de par en par
 +
 +
es una gran obra maestra.
 +
 +
 +
 +
===Los pescadores===
 +
 +
 +
Muelle de los pescadores,
 +
 +
costa de Punta del Este;
 +
 +
si no se salió a la mar,
 +
 +
hay que remendar las redes.
 +
 +
Los Henrique, los Pereira
 +
 +
y don Amador Fernández;
 +
 +
gallego fuerte y sufrido,
 +
 +
tesonero, infatigable.
 +
 +
No todos son pescadores;
 +
 +
se acercan otros vecinos
 +
 +
a la orilla de la playa,
 +
 +
a charlar, de mil motivos.
 +
 +
Cosme Mari iba a la rueda;
 +
 +
-catalán, voz de metal-:
 +
 +
"Cuando ió vine de España..."
 +
 +
y arrancaba a exagerar.
 +
 +
Olas de conversación,
 +
 +
alternadas con silencios;
 +
 +
barcas en la amarrazón,
 +
 +
azul profundo en el cielo.
 +
 +
Grave porte y poca charla
 +
 +
con solemne voz de bajo,
 +
 +
sacerdote del deber
 +
 +
era Clemente Lobato.
 +
 +
Es del hijo de Amador
 +
 +
la barca "Punta Ballena";
 +
 +
linda barca; buen patrón,
 +
 +
siguiendo una noble herencia.
 +
 +
"Isabel" de Luis Miranda,
 +
 +
"Covadonga" de Amador,
 +
 +
"Hortensia" de don Clemente:
 +
 +
¿cuál navegaba mejor?
 +
 +
Clavijo: mucho saber
 +
 +
en su mente se escondía;
 +
 +
a su retrueque final
 +
 +
nadie lo contradecía.
 +
 +
Destreza de calafates,
 +
 +
seguridad de la brea;
 +
 +
barcas sobre las anguilas,
 +
 +
pintura que las renueva.
 +
 +
Don Vicente Ferragut:
 +
 +
solemne, serio, discreto;
 +
 +
Mauro Delgado a la vez,
 +
 +
buen pescador y lanchero.
 +
 +
Del "Biarritz" o del "España";
 +
 +
del "British House" de Pitot:
 +
 +
¿cuál era el hotel más caro;
 +
 +
cuál la comida mejor?
 +
 +
José López, un locuaz
 +
 +
zorrino de Andalucía;
 +
 +
nunca se podía saber
 +
 +
la piedra que tiraría.
 +
 +
Era una playa pequeña,
 +
 +
entre dos puntas de roca,
 +
 +
que usaba un suave sonido
 +
 +
para reventar las olas.
 +
 +
Pepe Serra, catalán
 +
 +
bondadoso y jaranero;
 +
 +
historias de no acabar,
 +
 +
memoria de tiempos viejos.
 +
 +
Reparación de las redes,
 +
 +
de palangres y aparejos;
 +
 +
antes colgando en tendales
 +
 +
y renovación de anzuelos.
 +
 +
"El asesino" Perdomo,
 +
 +
"cuchillo hallao" de flaquito;
 +
 +
retozona picardía
 +
 +
pero genio inofensivo.
 +
 +
Solcito picante y rueda,
 +
 +
en medio de los avíos,
 +
 +
para comparar las pescas
 +
 +
y recordar tiempos idos.
 +
 +
Manuel Hope caminaba,
 +
 +
cerrado un ojo, otro abierto,
 +
 +
con sus pingüinos mascotas,
 +
 +
señalando con el dedo.
 +
 +
El muellecito de piedra
 +
 +
amarraba a sus argollas,
 +
 +
el chas chas de las chalanas
 +
 +
conversando con las olas.
 +
 +
Bartolomé Farragut;
 +
 +
mástil flameando poesía;
 +
 +
inteligencia en banderas
 +
 +
para orientar travesías.
 +
 +
De interpretación de vientos,
 +
 +
de bajante y mar de fondo;
 +
 +
de loberos y de historias
 +
 +
en las matanzas en Lobos.
 +
 +
Hubo muchos pescadores
 +
 +
con unos rostros de bronce;
 +
 +
y una mirada sin claves
 +
 +
escondiendo sus dolores.
 +
 +
De temporal y peligros,
 +
 +
del antiguo hotel de Risso;
 +
 +
de los mejores pesqueros,
 +
 +
de los barcos más marinos.
 +
 +
Gregorio Gabito hablando
 +
 +
aunque se le entienda poco;
 +
 +
Luis Rinaldi, Caballero
 +
 +
y Terni y Cancela y Grosso.
 +
 +
Del faro, de las crecientes,
 +
 +
del boliche de Cajiga;
 +
 +
del Capitán, de la Cuadra
 +
 +
y de la Receptoría.
 +
 +
Sustituyendo al pescado
 +
 +
son los temas los que brincan;
 +
 +
"amaina" la mar de fondo;
 +
 +
se sosiega la bahía.
 +
 +
De Juan Gorlero y Baudrón;
 +
 +
de Ortega, Seeber y Ayala;
 +
 +
los precios por el pescado
 +
 +
y por los viajes en lancha.
 +
 +
Vemos que en las Pesquerías,
 +
 +
se está vendiendo la lacha,
 +
 +
que se pesca en el Arroyo
 +
 +
y servirá de carnada.
 +
 +
Maragullones veloces
 +
 +
de golpe están zambullendo;
 +
 +
gaviotas en la conchilla
 +
 +
prontas a emprender el vuelo.
 +
 +
 +
===Vino de luz===
 +
 +
 +
Vino de luz, esta Punta
 +
 +
del Este, embriaga el sentido;
 +
 +
alegra el alma; de un sorbo,
 +
 +
las penas echa al olvido.
 +
 +
Es muy chiquita y su forma
 +
 +
como de anfibio cordero,
 +
 +
desde el origen del mundo,
 +
 +
viene enfrentando al Pampero.
 +
 +
Con patas vueltas aletas
 +
 +
(Gorriti y Lobos), navega;
 +
 +
guiña sus ojos de faro
 +
 +
disciplinando tormentas.
 +
 +
Con su lana intermitente
 +
 +
y olas que son lanzaderas,
 +
 +
teje una alfombra amarilla,
 +
 +
que algunos llaman arena.
 +
 +
Si tu alma se ha endurecido,
 +
 +
como esa arena, se ablanda;
 +
 +
el yodo le ofrece vida;
 +
 +
la sal, un sazón de calma.
 +
 +
Y el mar instala en tu borda
 +
 +
motor; o te vuelve vela
 +
 +
y el viento, sobre una tabla
 +
 +
por la espuma te pasea.
 +
 +
O, a tu cuerpo alza en el cielo,
 +
 +
un sueño: la vela delta;
 +
 +
que en silencio te abre paso,
 +
 +
hacia todas las bellezas.
 +
 +
Hacia todo vertedero
 +
 +
de azul, blanco, verde y rojo
 +
 +
y amarillo; ya te dije:
 +
 +
canta su vino en tus ojos.
 +
 +
 +
===Eleuterio Vázquez===
 +
 +
 +
Manzanas, naranjas, quesos,
 +
 +
caramelos, lotería
 +
 +
y frutillas y bananas
 +
 +
y galletitas "María".
 +
 +
Él era, Eleuterio Vázquez;
 +
 +
el gordo comisionista,
 +
 +
que "al Este", de Maldonado,
 +
 +
con su forchela venía.
 +
 +
Nunca he sentido a otro ser
 +
 +
que ofrezca la mercancía
 +
 +
y revista a su factura,
 +
 +
con una tal fantasía.
 +
 +
Grandote, expresivo, alegre,
 +
 +
con además, con sonrisa,
 +
 +
con potente voz de bajo,
 +
 +
con una gran simpatía.
 +
 +
De pronto la confesión;
 +
 +
de repente la energía;
 +
 +
o la seria procedencia
 +
 +
que al producto garantía.
 +
 +
Con teatrales movimientos
 +
 +
reguló la pantomima;
 +
 +
la voz se le hacía un murmullo
 +
 +
o varios tonos subía.
 +
 +
Representación aparte,
 +
 +
ya que todo el mundo sabía,
 +
 +
que Vázquez nunca cargaba
 +
 +
con mala mercadería.
 +
 +
Nos llegaba a emocionar
 +
 +
la convicción que ponía;
 +
 +
y como último argumento,
 +
 +
él mismo, al vender, comía.
 +
 +
A veces descascaraba
 +
 +
y gustaba tangerinas;
 +
 +
se les hacía "agua la boca"
 +
 +
a muchos que lo veían.
 +
 +
Por fin, además de todo
 +
 +
ofertaba lotería;
 +
 +
para tentar a comprar,
 +
 +
mil cábalas sugería.
 +
 +
 +
===Payadores y cantores===
 +
 +
 +
Bar Colón, bar de Cajiga,
 +
 +
Palacio de la Cerveza;
 +
 +
cantores y payadores
 +
 +
que a Punta del Este llegan.
 +
 +
Escenario improvisado,
 +
 +
noticia de boca en boca;
 +
 +
pretexto para reuniones
 +
 +
y un personaje: las copas.
 +
 +
Comparación de cantores
 +
 +
y maestría de payadores,
 +
 +
en constantes desacuerdos
 +
 +
que impulsaban los alcoholes.
 +
 +
Y venía Juan Pedro López;
 +
 +
estuche de su guitarra
 +
 +
recamado en placas de oro;
 +
 +
una, en forma de campana.
 +
 +
Aplausos, griterío, rifas,
 +
 +
contrapuntos, donativos,
 +
 +
que buscan la madrugada
 +
 +
de un sábado o de un domingo.
 +
 +
Y teníamos un cantor
 +
 +
que era el orgullo del pueblo:
 +
 +
"¡que cante Washington Grossy!"
 +
 +
se reclama con empeño.
 +
 +
Tiene el crédito de todos;
 +
 +
Washington, resiste hacerlo;
 +
 +
parece definitivo;
 +
 +
pero al final, no hay remedio.
 +
 +
De antemano se sabía
 +
 +
que no había comparación;
 +
 +
por bueno que fuera el otro
 +
 +
siempre, el nuestro, era el mejor.
 +
 +
 +
===Eleuterio (Viriguti) Hernández y Telésforo (Telefor) Delgado===
 +
 +
 +
Para el transporte en "el Este",
 +
 +
tanto "Telefor" Delgado
 +
 +
como "Viriguti" Hernández,
 +
 +
sus camiones han comprado.
 +
 +
"Telefor" anda detrás
 +
 +
de unos enormes mostachos
 +
 +
y se acomoda la faja
 +
 +
que le da mucho trabajo.
 +
 +
Cultiva una buena panza;
 +
 +
su contoneo de cabeza,
 +
 +
acompasa su argumento
 +
 +
con una rara destreza.
 +
 +
"Viriguti" es hombre enorme;
 +
 +
su avanzar y mirar fijo,
 +
 +
parecen aplanadoras
 +
 +
que le abrirán el camino.
 +
 +
Del inglés un: "very good"
 +
 +
chapurreado había aprendido;
 +
 +
y le quedó "Viriguti"
 +
 +
a causa de repetirlo.
 +
 +
Mientras "Telefor", risueño,
 +
 +
soltaba la carcajada,
 +
 +
"Viriguti" era seriote
 +
 +
y por todo protestaba.
 +
 +
cuando don Francisco Mesa
 +
 +
puso empresa constructora,
 +
 +
se encargaron de arrimar
 +
 +
el material a las obras.
 +
 +
¡Qué tiempos aquellos tiempos
 +
 +
en que se oía la sirena
 +
 +
de la entrada y la salida
 +
 +
para las obras de Mesa!
 +
 +
Sacudían al silencio
 +
 +
de nuestra Punta del Este,
 +
 +
aquellas cuatro estridencias
 +
 +
que movían a tanta gente.
 +
 +
A las siete y a las once,
 +
 +
a la una y alas cinco,
 +
 +
su escandaloso sonar
 +
 +
taladraba los oídos.
 +
 +
Las siete y la una marcaban
 +
 +
una orden de trabajar;
 +
 +
las once y las cinco en cambio,
 +
 +
llamaban a descansar.
 +
 +
¡Cuánto trabajo a los pobres
 +
 +
les dio don Francisco Mesa
 +
 +
y también don Julio Rico
 +
 +
el adversario de empresa!
 +
 +
En ese tiempo al cambiar
 +
 +
"Viriguti" y "Telefor",
 +
 +
Fores "T" por Fores "Cuatro",
 +
 +
causaron admiración.
 +
 +
Traían piedra, hierro, cal,
 +
 +
aberturas de madera,
 +
 +
sanitarias, tablas, vidrios,
 +
 +
cemento, piques y rejas.
 +
 +
Y pedregullo y baldosa;
 +
 +
arena, ladrillo, teja;
 +
 +
para las obras de Rico,
 +
 +
para las obras de Mesa.
 +
 +
Un día se murieron todos;
 +
 +
se acabaron las forchelas;
 +
 +
"Viriguti" y "Telefor"
 +
 +
se fueron tras la sirena.
 +
 +
 +
===Banco del Amor===
 +
 +
 +
Aunque risueño hoy en día,
 +
 +
existió aquí el Banco de Amor;
 +
 +
en la Salina "del Este"
 +
 +
la Boca Chica lo contempló.
 +
 +
Un pleno romanticismo
 +
 +
y el viento y las espumas de mar
 +
 +
y los lilas y los rojos,
 +
 +
la puesta del sol convocarán.
 +
 +
Banco del Amor: los novios
 +
 +
hacia ese trono caminarán,
 +
 +
para confiarle a la luna
 +
 +
lo que ella de moemoria sabrá.
 +
 +
En el Banco la pareja
 +
 +
y un indeciso cielo que va
 +
 +
desde la tarde a la noche:
 +
 +
desde la luz a la oscuridad.
 +
 +
Gorriti, el Canal, la Punta:
 +
 +
olas contra las rocas que están,
 +
 +
abriendo abanicos de agua
 +
 +
para una improbable intimidad.
 +
 +
Con un horizonte inmenso,
 +
 +
la fantasía se desplegará;
 +
 +
tal vez se vean como un barco;
 +
 +
las velas al sueño le izarán.
 +
 +
Las promesas se confunden
 +
 +
con la increíble hermosura y dan,
 +
 +
la corriente de alegría
 +
 +
para impulsar la felicidad.
 +
 +
Tiempo pasado y un Banco
 +
 +
balcón del mar, que se ha de olvidar;
 +
 +
no se sabe qué fantasmas
 +
 +
se sientan ahora en ese lugar.
 +
 +
 +
===Las torres de agua===
 +
 +
 +
cuatro elementos de acero
 +
 +
convergen a soportar,
 +
 +
un cilindro para el agua
 +
 +
frente a Lobos, frente al mar.
 +
 +
Con cuatro metros de base
 +
 +
más tres de tanque, tal vez,
 +
 +
la capacidad convence
 +
 +
del triunfo sobre la sed.
 +
 +
Contra "El pozo de la Mansa",
 +
 +
el de Norberta Abeijón,
 +
 +
el hierro estaba triunfando
 +
 +
con esta alberca primor.
 +
 +
Calle por medio la Usina
 +
 +
Eléctrica; charlarán
 +
 +
noche y día en Punta del Este,
 +
 +
sobre la modernidad.
 +
 +
El diálogo fue un instante;
 +
 +
pareció, una eternidad;
 +
 +
ya, el tanque galvanizado,
 +
 +
la sed no pudo apagar.
 +
 +
Fue joven en esa esquina
 +
 +
Este, donde nace el sol;
 +
 +
y ahora, el tiempo, lo hizo anciano;
 +
 +
su reino, se terminó.
 +
 +
Veinticuatro horas por día
 +
 +
al silencio vencerá,
 +
 +
ciego y tenaz golpeteo,
 +
 +
que al nuevo tanque alzará.
 +
 +
Desde el centro de la plaza,
 +
 +
la alberca con mirador,
 +
 +
sería nuestra copa de agua,
 +
 +
en un cuenco de hormigón.
 +
 +
Futbolista carolino,
 +
 +
Domingo Montes, vendrá
 +
 +
a encargarse de la torre
 +
 +
y al turismo atenderá.
 +
 +
Un día Lorenzo Legazcue
 +
 +
la torre subió y bajó
 +
 +
junto a Carmen Brizolara;
 +
 +
los trajo un tren de excursión.
 +
 +
Veinte centésimos plata
 +
 +
Lorenzo a Mingo le dio;
 +
 +
quien le dijo, al despedirse:
 +
 +
"Muy complacido, señor".
 +
 +
A su turno esta gran torre
 +
 +
del agua, se demolió;
 +
 +
y la "Feria de Artesanos",
 +
 +
la Plaza Artigas cubrió.
 +
 +
 +
===El herrero Fillipa===
 +
 +
 +
Lindera al chalé de Cranwell
 +
 +
el "The cottage", nuestra herrería está
 +
 +
frente a la "Plaza del Tanque";
 +
 +
canto de yunque la anunciará.
 +
 +
Rancho de zinc y madera
 +
 +
verás al fondo; son el taller
 +
 +
y la casa de Fillipa,
 +
 +
que a cualquier hora te ha de atender.
 +
 +
Con unos lentes muy gruesos,
 +
 +
luce la traza de un cegatón;
 +
 +
usa delantal de cuero;
 +
 +
tiene una fuerza sin parangón.
 +
 +
Gordo, bajo, algo cacunda,
 +
 +
como buscando no tropezar,
 +
 +
camina con pasos cortos
 +
 +
y siempre de algo se ha de quejar.
 +
 +
Hombre que cultiva en cambio
 +
 +
un gran respeto por la amistad
 +
 +
y aunque con carácter agrio,
 +
 +
tiene una risa que es diluvial.
 +
 +
Recinto de yunque y fragua,
 +
 +
fuelle de chispas, rojo carbón;
 +
 +
como a los de todo el mundo,
 +
 +
Fillipa a nuestros pingos herró.
 +
 +
Tenaza en la mano izquierda,
 +
 +
al rojo hierro manejará;
 +
 +
la maceta en la derecha,
 +
 +
que a la herradura conformará.
 +
 +
Tres o cuatro golpes secos
 +
 +
por vez, Fillipa descargará,
 +
 +
para curvar la herradura
 +
 +
y a la maceta descansará.
 +
 +
La deja caer sobre el yunque;
 +
 +
sin fuerza, rebota hasta parar;
 +
 +
o sea: música "con fuocco",
 +
 +
seguida de un tintineo final.
 +
 +
Las siete perforaciones,
 +
 +
por donde los clavos pasarán,
 +
 +
van a dejar casi lista
 +
 +
a la herradura para clavar.
 +
 +
En la tina de agua fría
 +
 +
ruidosas burbujas; el calor,
 +
 +
abandona ala herradura,
 +
 +
para la prueba de precisión.
 +
 +
Algún desbroce a los vasos
 +
 +
la superficie emparejará;
 +
 +
tan solo falta el ajuste
 +
 +
sobre los cascos del animal.
 +
 +
Ya cumplidos los ajustes
 +
 +
sobre los vasos, se empieza a herrar;
 +
 +
doblando el remo hacia arriba,
 +
 +
la izquierda lo sostiene al clavar.
 +
 +
Por fin se apoyará el casco
 +
 +
sobre el soporte y a escofinar,
 +
 +
se aplica entonces Fillipa;
 +
 +
vaso con hierro, coincidirán.
 +
 +
Según el viento imperante,
 +
 +
el yunque aquel canto orientará;
 +
 +
de casa se oyo muy claro
 +
 +
cuando del norte sopando está.
 +
 +
Rajada, la capa asfáltica
 +
 +
del techo, en lo del Emir Arslán,
  
 +
Fillipa fue a repararla
  
 +
y armó un incendio fenomenal.
  
 +
Una espina de pescado
  
 +
-dice Fillipa- se le clavó
  
 +
en su estómago y no sale
  
 +
y le provoca un profundo ardor.
  
 +
Repite por varios años
  
 +
la misma queja y debes pagar,
  
 +
el peaje a ese desconsuelo,
  
 +
si tus caballos tienes que herrar.
  
 +
Don Juan Gorlero en verano,
  
 +
tendrá siempre algo para encargar;
  
 +
cuento de la espina, previo,
  
 +
se acuerda el herraje a fabricar.
  
  
  
 +
===La belleza===
  
  
 +
La copa del cielo vierte
  
 +
luz, que a la sierra sazona;
  
 +
y un arrebol libertario,
  
 +
soltará al sol de la soga.
  
 +
Aplaude a la espuma, el viento,
  
 +
sus brincos sobre las olas;
  
 +
la Isla escorada de pinos,
  
 +
a sotavento se dora.
  
 +
Olas primor de salitre
  
 +
y yodo, sobre la arena,
  
 +
desembarcan las estelas.
  
 +
Y Punta del Este duerme
  
 +
en primitiva inocencia,
  
 +
la embriaguez de la belleza.
  
  

Revisión actual del 10:30 22 oct 2026


Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.




De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"

Primera edición: 1994


Noticia sobre el autor y su obra


Punta del Este es la patria de Umberto Pereira.

Nació el 4 de enero de 1923. Esa naturaleza y su gente, han conformado su inspiración. Navegar la comarca tierramar y el alma de sus vecinos, dejaron la estela de estos poemas. La estela puede ser tan breve como hermosa. Pero, si los signos poéticos entran en el corazón del prójimo, dan un retorno sin tiempo.

En libros anteriores referimos a las opiniones de Juana de Ibarbourou, Sarah Bollo, Tomás Brena, José Mora guarnido, Heraclio Pérez ubici, Agustín de Saz y Domingo Luis Bordoli, así como a la inclusión en antologías uruguayas, de la obra de Pereira.

Siguen aquí, opiniones sobre los últimos libros publicados:


- Poeta y profesora Elodia Montañés Honoré: "Qué labor la tuya para recoger los datos y revestirlos luego con tu vuelo poético, para deleite de los que te leen. El inagotable venero de la fantasía. Páginas impregnadas de ternura, calidez y sabias reflexiones."


- Dr. Federico García Capurro: "Poemas que por su contenido y lirismo, van a interesar a todos los que como nosotros, hemos vivido intensamente la historia de Maldonado, Punta del Este y su gente."


- Escritor Antonio Deane: " Es un trabajo estupendo de investigación histórica, el que usted ha logrado hacer. Nada fácil por cierto."


- Poeta y escritora Sylvia Puentes de Oyenard: Aunque sin rutas parece, mil caminos tiene el mar; y uno de todos, el óptimo, al que es preciso encontrar. "El que convocó a un poeta de ley, que supo descubrir el camino y llegar a la palabra para alzar su canto y elevarse en vuelo. Gracias por permitirme compartir tu poesía."


- Profesor José Enrique Bengochea Elizalde: "Tiras la red y recoges transformados en poemas, nombres, sucesos, de este privilegiado lugar. Romances, biografías, nueva y más cercana visión de los naufragios y el deleite de la recreación pormenorizada de los detalles."


- Vice cónsul de Italia en Maldonado Giulio Ítalo Tortorella: "Hermosos relatos todos los de este aporte a la historia de Maldonado".


- Poeta y profesor Ricardo Leonel Figueredo: "Enfocada dentro del romance, mantiene la temática tuya, una vigencia épica, que nos retrotrae al romancero clásico, de lectura fluida, lleno de esas imágenes que se suceden en cadena. El rescate que realizas de esos temas semi-olvidados, tiene un aporte fundamental, para los estudiosos que aparecerán algún día."


- Director General de Turismo de Maldonado Oscar Olmos: "Conmovedor testimonio de nuestras más profundas raíces. Un viaje al pasado entretejido con nuestra actualidad. El tiempo no pasa; sólo da vueltas."


- Poeta y periodista cultural Yolanda Clavijo de Silvera: "Volví a vivir mi infancia, con personajes conocidos, con momentos pasados que aun siguen persistiendo. Gracias, Umberto, por el Punta del Este que no dejas que cambie y que dentro de cada nativo, sigue igual a como ayer."


- Periodista cultural José Palacio: "Cantos dedicados a los amigos, a la familia, al paisaje, al mar, bosques y cielo límpido; a las olas y al viento del sur, cuyas nostalgias llevan a la felicidad de los recuerdos."


- Maestra Nancy Sola de Cairo: "He disfrutado tu libro; me ha gustado mucho, como todas tus obras. has sabido rodear la historia con la particularidad del que quiere realmente lo suyo. Con el sabor de la "familia grande" de nuestra zona."


- Maestra Silas Zeballos de Tobías: "Te felicito por esa alma plena de poemas que fluyen a cada instante; por tu mente ágil, tu mano diestra y la voluntad férrea que te hace feliz, entregando riqueza espiritual. Un regalo para el espíritu. Cada nombre, cada anécdota, cada hecho narrado, es como sentir de nuevo ese palpitar del ayer, que iluminó de felicidad nuestros corazones."


- Sr. Roger Díaz González: "Me impresionó la calidad de la expresión y la claridad con que se detalla. no te imaginas cuánta alegría le causó a mi madre y a todos nosotros. Acá cerca, tengo a Luis Tassano, sobrino de don Estanislao, que aunque un poco viejo, se emocionó cuando le leí lo de su tío."


- Escritora y escribana Mabel Plada: "Gracias por rescatar del olvido, los hechos que hacen a los más íntimo de nuestra identidad."


- Maestra Estela Olsina: "Adivino la búsqueda minuciosa de los detalles, que se pierden a veces en el tiempo y en la distancia, en tu tan enriquecida tarea de escribir."


- Dr. y periodista cultural Alfredo Nocetti Fasolino: "Nadie ha interpretado -poesía mediante- a Punta del Este y a nuestra zona, como lo haces tu."


Obras publicadas:


- 1957: "Poemas de Punta del Este"

- 1993: "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este"

- 1994 - "Poemas de infancia puntaesteña I"; "Poemas de infancia puntaesteña II"; "Poemas de Punta del Este II".


Obras a publicar:


- "Poemas de Punta del Este" (tomos III y IV)

- "Poemas de Maldonado" (tomos I y II)

- "Rafael Pérez del Puerto" (tomos I y II)

- "Poemas de los relieves"

- "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II)

- "La patria de Artigas".





Piedra

Se te figura quieta:

torrente de las Eras,

mariposa de arena.

Y piensan que eres sorda:

registro de la guerra,

urna de la plegaria.

Se te presume ciega:

legendaria aventura

de gótica pupila.

Ignoran tus caricias:

inmemorial herida

de primigenia reja.

Se te supone muda:

escultora de olas,

taller de las espumas.

Y a sabores negada:

lengua de la montaña

catadora de estrellas.


Arena

El fondo del mar, prolífico

reloj de fluencias eternas,

sabe ensancharse en espumas

para verter las arenas.

Y fue acumulando tiempo

en nuestra larga ribera;

recuerdos de roca viva,

montañas de arena muerta.

Con unas pocas lecciones

del viento la arena vuela,

hasta formar los desiertos

de cansancio, sed y ausencia.

Pero con tantos encantos

fue colmada nuestra tierra,

que hasta la arena enemiga

vino a enamorarse de ella.

El hombre, que de este tránsito

empezaba a darse cuenta,

puso en regalo de vida

bajo la piel de la arena.

Mientras plantaba el almácigo

la colmó con sus promesas

de verdor y de perfume;

de sombra y de vida nueva.

Ella aceptó ser matriz

para engendrar la arboleda;

para hospedar a los pájaros,

después de tanta bohemia.

Y produjo un equilibrio:

mar, arena, pinos, tierra,

la seducción de la gracia

que hace feliz al que llega.

Pero entre el mar y los pinos

guardó una franja libérrima,

para sus antiguas danzas;

para su atávica guerra.

Allí se citan los seres

cazadores de belleza

y sobre su blando lecho

se tienden, gozan y sueñan.


Viento

Los formones del viento

escarban la corteza

rebelde de la mar.

Vuela y se vuelve luz

la viruta de espuma.

En la Punta y las Islas,

modela el carpintero

la cambiante belleza.

Y en nuestro pecho busca

laminillas de fuego,

alimento de amor.


Nubes

Toda la Punta del Este

es un áureo observatorio;

y de las nubes del alma

un natural telescopio.

Siempre podemos mirar

en el cielo nuestra alma;

a veces limpia y azul;

otras, de nubes cargada.

La proyección en el cielo

nos da imágenes tan amplias,

que es posible comprender

claridad y nubes pardas.

Esas nubes son las copas

del árbol de nuestro ser,

a las que suben las savias

para mal o para bien.

Nubes de distinto genio;

nubes de cambiante hazaña;

que nos hacen cruda guerra

o nos cubren de alabanza.

Son las tormentas del alma;

son la pasión y el deseo;

y si se dejan caer, son,

benditas para el sediento.

Son la borrasca que empaña

la luz de unos ojos bellos

y somos nosotros mismos

vueltos vapor en el cielo.

Somos nubes que caminan

o vuelan según los tiempos;

la codicia nos aploma;

si damos, nos sube el viento.

En ellas somos jinetes

con distinto galopar;

pájaros o planeadores

o ballet escultural.

Y la nube es lo que nadie

nunca ha podido alcanzar;

es nuestra hija y nuestra madre,

nuestro río y nuestro mar.

Ellas dan forma en el cielo

al pensamiento infinito;

y a nuestra furia insensata

precipitan en granizo.

Son lo peor de nuestra niebla;

lo mejor de nuestro campo;

son nuestras más bellas flores;

son vapor de nuestro fango.

Son, si nos damos en agua,

lo que nutre tierra ajena;

renovación de verdura

para salvar al planeta.

Y dándonos a otros seres

somos árbol, fruto, planta;

corolas multicolores;

mentempsicosis del agua.

Aquí, en la Punta del Este,

en el cielo, se ve el alma;

a veces limpia y azul;

otras, de nube cargada.


Olas

Surgida en valles de mar

la ola quisiera ser cerro;

por mirar la lejanía

se empina sobre su cuerpo.

Las estrellas y los hombres

buscan tierras y los barcos,

dibujan sobre las olas

la estela de los hallazgos.

Las olas tienen un sino

de continuo movimiento;

eterno insomnio de luna,

clavado aguijón de viento.

Pulso del mar, son la sangre

de un corazón de misterio,

que por acrático ritmo,

juega con vivos y muertos.

El huracán desalmado,

gigante de instinto ciego,

las vuelve furia de espuma,

naufragio, muerte, silencio.

Las que conducen al gozo

son sordas al desaliento

del que se hunde en sus abismos

y llora el fin de su tiempo.

Pero ellas saben hablar

otro lenguaje hechicero,

suavizando la distante

soledad del merinero.

Su chas chas contra los cascos,

desgrana historias y cuentos,

tan viejos como las sombras,

que siempre parecen nuevos.

Se dilatan como velas

en cinta de amor y viento,

para engendrar a la espuma:

imagen blanca del beso.

Calmas chicas les regalan

el alma de los espejos;

y una luz mansa les pone

los ojos color de cielo.

Batiendo palmas esparcen

miles de nardos abiertos,

que en ronda, mano con mano,

abarcan al universo.

Mientras cantan, a las olas

se les levantan los pechos,

luciendo gasas azules

y transparencias de sueño.

Las olas no aprenden nunca

con las que han muerto primero;

y corren hacia la costa

desveladas y sonriendo.

Dan por la quietud la vida;

anhelan paz sin saberlo;

y en los brazos de la arena,

por siempre se van durmiendo.


Costa de levante

Es mar atlántico bravo;

embriagante con el yodo,

la sal, el sol y un cambiante

viento de ecuador y polo.

Los árboles, las sombrillas,

las arenas que encandilan;

el traslucir de las olas,

el horizonte y la Isla.

Vendedores ambulantes

vocean sin pausa y sin prisa;

de cerca y de lejos vienen

multitud de mercancías.

Agua gacela en la costa;

agua de pasión indómita

que succiona la pedana

del que hace esgrima en sus olas.

Agua fría y a la vez,

reacción térmica impagable;

cama de sol de la arena

para transfusión del aire.

Agua vida; que remueves

huesos, tendones, piel, sangre;

aire de vida; que ensanchas

el placer de disfrutarte.

Baño golpe, esquive, fuerza;

morir de cansancio, sueño

de alcanzar lo inalcanzable

y despertar hombre nuevo.

Sombrilla de nuestro cuerpo;

reloj para el mediodía;

y sombrilla circular

del quitasol de lonilla.

Sombra; naufragio de luz

en angosto pasa cintas;

en la mitad del festón

de la arena que rutila.

Arenas donde se cierran

todos los ojos del mundo,

para tostar la hermosura

quemándose en el embrujo.

Cielo; deslumbrante sol;

adoradores que apagan

en las olas gigantescas,

la piel convertida en brasa.

Feria mundial de los cuerpos

que imprimen al movimiento,

el ritmo de la alegría

que pasa en alas del viento.

melodía de run runes,

interminables del agua,

que vienen de todo el mundo

a cantar en esta playa.

Y tablas y hombres y espumas,

quieren superar el vértigo

de la luz, como buscando

la frontera del misterio.


Canal de Lobos

Canal del descubrimiento;

canal por donde llegaron

una espada y una cruz;

la buena nueva y el habla.

Por donde llegara el fuego

miserable de la guerra,

para aniquilar al indio

y apropiarse de la tierra.

Canal: ruta de barbarie

y de civilización;

del pirata, el contrabando,

el enemigo, el amor.

Canal donde se hace rumbo;

canal del enamorado

don José María Benítez,

que un día allí sepultamos.

El piloto de ultramar,

después de tanto cruzarlo,

lo eligió como parcela

para su eterno descanso.

Rica mina trashumante

de los bancos de tus peces:

tiburones de tus aguas,

mensajeros de la muerte.

Canal de embiques fatales

entre Lobos y la Punta,

que se pierden en recodos

del dolor y de la bruma.

Segunda Guerra Mundial

que se acercó a tu corriente,

con el "GrafSpee" y el "Ayax",

con el "Achilles" y el "Exeter".

Faros que sugieren niebla;

faros para taladrar

la ciega sed de naufragio

de los vientos y la mar.

Isla en la que espera al lobo

salvaje golpe final;

canal que das al faenero

garrote de soledad.


Costa de poniente

Inmensa playa bahía

ensenada de poniente;

desde la Punta Ballena,

hasta la Punta del Este.

Por allá, en la Boca Grande,

sabe la luz del "Monarca",

las cosas que hace el pampero

cuando su furia desata.

El viento penetra al monte

y al agitarse, los pinos,

parecen palos de barcos

con un incierto destino.

Y de este lado, la Isla,

la Punta y el murallón,

dominando sus bramidos,

canalizan su agresión.

Caprichos de la bahía

para jugar a ser "Brava";

para entretener inviernos

que por su quietud, la cansan.

En verano, sus maneras,

son de anfitriona educada

y disimula ese genio

que gasta en las invernadas.

Las Ánimas se perfilan

como nubes resignadas

a mantener una forma,

aunque en los colores, viajan.

Rebaño que el Pan de Azúcar,

desde la cumbre vigila,

como a las olas del mar;

todo el año; noche y día.

Costa mansa del oeste,

perfecta imagen de doma

del viento, de las arenas,

de la espuma y de las olas.

La costa de la Ballena,

ola fuerte, arena gruesa,

va decantando modales,

va triturando la arena.

Y llega a Punta del Este

capacitada en finezas;

con una arena impalpable,

con olas que ronronean.

Gorriti semeja el fruto

de nuestra imaginación;

nos parece que no estaba

y la inventa nuestro amor.

la "Isla Verde" es la figura

de todas las esperanzas;

hasta con "Puerto Jardín"

para embicar nuestras ansias.

Par el niño, está allá lejos;

para el hombre está cercana;

para el abuelo se pierde

en tiempos de sus hazañas.

El puerto baila; en las olas

bambolean todos los barcos;

abanico de colores

sobre las aguas flotando.

En el murallón y el muelle,

en las boyas y marinas,

barcos atados a un cabo:

aventura suspendida.

Tejiendo la "red" desde arenas

de la vieja "Medianía",

donde existió la "Jesús",

una antigua batería.

Y al recoger esta "red",

zafan velas escapistas;

pero viene el horizonte,

el cielo, el mar y la Isla.

Botes a pedal y lanchas

off shore, verdaderas flechas;

vienen lanchas pescadoras,

wind surf y la vela delta.

Vela delta: empecinado

sueño de que vuele el cuerpo;

de ver a Punta del Este

desde la borda del viento.

Viene el placer de bracear

de nadadores expertos;

y el gozo azul de los niños

en forma de chapoteo.

En medio vienen los surcos

del sky, el arado acuático,

con su siembra de placer

de almas que pasan volando.

Mientras jalo de esta "red"

la multitud se da cuenta,

que llegar desde tan lejos

bien ha valido la pena.

Y no podría ser avaro

con tan prodigiosa pesca;

y ahí no más, sobre la playa,

reparto al que se me acerca.

El sol que pintó de plata

las olas cuando hizo al día,

tiene, al entrarse en el mar,

maduras melancolías.

Mientras se marcha, en las olas,

en los barcos, en los palos,

en las velas y banderas,

deja un filete dorado.


Isla de Lobos

Traicionero arrecife, oscuro temporal;

providencial aviso, trampa de naufragar.

Barca que te deslizas, por la orilla del cielo,

arbolada de nubes, rolando con el viento.

Eres la loba madre, ola petrificada;

isla yerma y sin sombra, caprichosa y lejana.

Zafra de los peligros, graznar que sobrecoge,

mujer arrepentida, que das rumbos al hombre.

Roca donde se raja la tela de las aguas;

Virgen de las Espumas, noctiluca encantada.

Peluca resoplante, tiburón en acecho,

embique de tragedia, vocación de desierto.

Ciego sol solitario, pestilente ulular;

amor desenfrenado de la lluvia y el mar.

Gaviota que planeas sobre el mismo horizonte;

águila mora y turbia que sus garras esconde.

Curtiembre de salitre que endureces el alma;

pulmón filtrando cielo, loca sed deslumbrada.

Corral de la tragedia, yodo de cuerear tiempo;

perdición de los lobos, furia ancestral de besos.

Guarida de la luna, faro de la alegría,

esgrima de la muerte, eclosión de la vida.

Atronador discurso, batir interminable

de olas, que no se animan, a decir lo que saben.


Faro

La Punta es nereida dormida en la playa;

la cubre el encanto de un sueño inmortal;

fue diosa del indio, fue maja española,

doncella criolla por siempre será.

La Punta del Este radiante lucía

el fausto alborozo de una navidad:

de la arcana noche, su estrella nacía,

hija de la tierra, señora del mar.

La Punta era verde, la torre era blanca;

azul el silencio de la inmensidad;

vigilias de siglos la han vuelto colmena,

apiario del yodo, panal de la sal.

Los vientos son chauras que aduermen su trompo;

las lluvias son hilos para su telar;

late un aleluya de luz en su pecho,

la luna florece por verlo gozar.

El faro de Lobos, la vieja Vigía

y el faro del Este quisieron formar,

un pájaro de oro de la geometría,

alado archivero de egregio solar.

Fina caracola fiel a sus recuerdos,

añora los chivos que viera pastar;

los negros pioneros, los jefes de faro,

la amada presencia de un gran catalán.

El faro es un mástil, y las nubes son velas,

las islas son remos y ensueño el mirar;

un canto de rocas engendra sirenas;

zafamos del puerto, nos damos al mar.

El faro es aguja que inyecta en el tiempo,

fraternos avisos que alivian el mal,

de los torturados insomnes pilotos

que luchan bravíos con la tempestad.


Este poema se canta en la Escuela, con música del Maestro Néstor Rosa Guifuni (h).


Isla de Gorriti

Besó mi rostro tu silencio eterno

y lo raptó el misterio de una ola;

mi pie se hundió en el oro de tu arena.

Después que prometí guardar secreto,

el mar usó mis piernas como cuerdas

y entró en mi corazón tu melodía.

En el bruñido cobre de la aurora,

dabas relieve a un coro de gaviotas;

olas volando: magistral oficio.

Y ya condecorado con la pesca,

se bautizó mi sed en tu agua clara

y consumió tu soledad, mi fuego.


"La Pastora"

Gran viento en Portezuelo;

y "La Pastora"

naufragó y se fue a pique:

suerte traidora.

¿Cómo era y de qué porte;

remos o vela?;

nada; todo lo traga

la indiferencia.

Se ha borrado su origen,

quién era el dueño,

quién resolvió abandono

para sus sueños.

¿Quién sería La Pastora;

cuál el rebaño;

dónde, quesos y leche,

vida engendraron?

¿Fue hermosa la Pastora;

quién le pondría

su nombre a aquella barca;

quién la amaría?

Traen la barca anegada

del Portezuelo;

y otra vez la abandonan:

destino negro.

Viento y arena, a veces,

la sepultaban;

y otras, la aparecían

como a un fantasma.

Y ahí estaba, en la costa,

con su agonía;

que iba a morir despacio,

todos sabían.

Parada tres, le llaman

mucho más tarde;

de "Las Casas Obreras"

ya, ni señales.

El olvido, un salvaje,

viaja en el viento:

y arrasarán con todo

espacio y tiempo.

Y ahora, allí, un "cinco estrellas"

piensa elevarse:

¿le pondrán: "La Pastora"?;

tal vez; ¡quién sabe!

El tiempo a aquella barca

desguazaría;

pero su nombre luce,

en nuestra orilla.

La sugestión que invoca,

tiene una fuerza,

inmortal: "La Pastora":

plena belleza.


Punta Ballena

Sobre la Punta Ballena

que fuera antes: del Oeste,

luce a un lado Portezuelo

y al otro Punta del Este.

Playa: sereno discurso

de la horizontalidad;

haciendo cruz con el cielo

que derrama claridad.

Azul y verde del mar;

blanca majada de olasd,

que se rompe en las espumas

y canta sobre las rocas.

El agua del Portezuelo,

para seducir a la arena,

le baila una danza suave

y entre suspiros la besa.

Como no se quiere ir

se esconde en los lagunones,

para prolongar el tiempo

de felices emociones.

Pesquero de Calamares,

Pesquero de Langostinos;

viento, velas, azul, olas

y buceo submarino.

La Gruta de Portezuelo,

la Gruta de Salamanca;

rocas del Pesquero Alto,

Canaleta de las Cañas.

La Canaleta Cachimba,

los naturales viveros

del Pesquero de la Loza;

la Gruta de los Murciélagos.

Pesquero Punta del Cerro,

Canaleta Piedra Alta;

por fin la Gruta del Tigre

y otra vez, la hermosa playa.

Para un cansancio de pesca

mana de las rocas, agua;

hay para hambrientos regresos,

frutos del mar sobre brasas.

Hazañas de pescadores

se duermen entre las grutas

y dejan haciendo ronda

la luz de las noctilucas.

La Ballena y su Arboreto,

forman levante y poniente;

y abre el sol biombos rosados,

donde la luz nace y muere.

Esta Ballena, en vez de agua,

para engendrar horizontes,

emite chorros de luz;

sueños de siete colores.

Navegando hacia Gorriti

quisiera poder tocar

la arena en Puerto Jardín

y tenderse a descansar.

Recibió un vestido verde

y olvidó su traje gris;

fue un espléndido regalo

de don Antonio Lussich.

Con apasionado amor

a babor, sobre "El Chileno",

la costa y el mar se aman

en un agitado encuentro.

Se entrecierran nuestros ojos

mirando espejos quebrados

de laguna y mar; y cielos,

absueltos de sus pecados.

Las tijeras de las velas

cortan la mar en pedazos,

que se guardan en el alma

los que la están navegando.

De los cántaros del viento

nuestra sed está bebiendo

embriaguez de yodo y sal;

vida vieja en odres nuevos.


Tormenta

La tarde en traje de luces

pierde su sangre violeta;

en su arrugada camisa

el mar anuncia la juerga.

La lluvia apostó sus hilos

y hasta las cuerdas se juega;

un rayo saca la daga

y en la mano se le quiebra.

Monta en mi tierra la noche

para una aventura ciega;

galopamos por el mar,

a todo escape y sin riendas.

La noche estriba en las Islas

en yodo y salitre envuelta;

espuelas, faro y farola,

hincan su frágil estrella.

Aúlla el mar entre las rocas

que le incendian la melena;

mi tierra se ha desbocado;

la noche, no la sujeta.

Punta del Este: tus gallos

buscan sus cantos a tientas,

para amarrar en el sol

al genio de la tormenta.


Nuestro mar

Si amar es darse sin pedir nada

tu espuma entrega radiante amor;

entre sonrisas, al desterrado,

restaña heridas del cruel adiós.

En este suelo, patria de Artigas,

el defensor de la libertad,

encuentra el nauta desventurado

la ansiada orilla para su paz.

Sobre la arena, junto a las rocas,

nacen las notas de una canción;

himno de olas para este pueblo,

por el que late su corazón.

Mar de los vientos, mar del abismo,

mar de la vida, tu palpitar,

al que supera las tempestades,

con dulce calma lo premiará.

Milagro eterno, nada en tu vientre,

la zafra inquieta del pescador;

plateado sueño donde flamea

la red colmada de su ambición.

Mar del verano; mar del invierno;

baño de cuerpo, del alma faz;

ciencia y trabajo se hacen riqueza,

si los invitas a navegar.

La hermosa gama del arco iris,

en tu ropaje luces al sol;

tu pulso integra los siete mares

y nos dilata nuestra visión.

Afortunado barco en tus aguas,

libre y valiente, va el Uruguay;

abre los rumbos de tu horizonte

y ofrece un puerto: fraternidad.


Este poema tiene música dl inolvidable Enrique Almada.


El Emir Emin Arslán

Run runes en Buenos Aires

un árabe escuchará:

si viaja a Punta del Este,

el paraíso encontrará.

Es un árabe de alcurnia

el Emir Emin Arslán;

lo tientan tales rumores

y viajará a confirmar.

Desde Maldonado emprende

su cruce del arenal

y desagrega elementos

de belleza natural.

Así, el chas chas de las olas,

rumor de orilla de mar,

se va adentrando en su pulso

con la voz de enamorar.

Son las olas que revientan,

el metrónomo del mar;

canción nueva y primitiva,

que su alma conquistará.

En la "Medianía" del trecho

casita blanca encontró,

donde Marconi, un buen día,

sin hilos telegrafió.

Ve pescadores y pescas;

cantidad y calidad;

hay un aire limpio y claro

y una azul inmensidad.

Dice: "¡Es el cielo de oriente!";

supremo elogio en Arslán;

mientras, una dulce brisa,

lo ha venido a acariciar.

Circunvala la Península

solo en media hora no más;

a pie, que es lo más seguro

para un sueño valorar.

Ve trashumar las dunas,

que el viento conducirá

desde los cuatro cuadrantes,

con gran versatilidad.

Gran oleaje de la Brava

furioso, se estrellará

en las rocas; y la Mansa,

un lago parecerá.

Y Maldonado y las sierras,

la Ballena, observará;

Pan de Azúcar y Gorriti

y el horizonte del mar.

Habla del viento, del aire

salino y yodo del mar;

de refugios en la tierra

y de la vista, a gozar.

Que el agua que nos rodea

es muy sabia en atenuar

los cambios bruscos de clima;

otra belleza del mar.

Con muchas tierras lejanas

"al Este" comparará:

"No hay en el mundo un reposo,

con esta felicidad".

Núcleo de variadas playas

Punta del Este; lugar

con el que a ningún balneario

es posible comparar.

Menciona líneas magnéticas

con su canción ancestral,

que aquí animan los sentidos

de un modo particular.

En fin; que aquellos run runes

porteños, los confirmó;

por eso, en Punta del Cable,

su chalé edificó.

Y ofreció suntuosas fiestas

contra esa orilla del mar,

que un techo de paja brava

hoy, tal vez, podría contar.

Con piedra y paja, afirmaba,

se debe aquí edificar;

de piedra sólida y paja,

que es maestra en atemperar.

Desvaloriza la crítica

de que se pueda incendiar

un cobijo tan precioso;

si se lo sabe cuidar.

Y en noche fantasmagórica

aquel techo se quemó;

"La chaumiere", en adelante

a la casa se llamó.

Y a la contigua playita,

"del Emir", se bautizó;

era una playa bellaca,

que no se domesticó.

Fue del año diez al veinte;

pero aquel amor de Arslán,

aun besa a Punta del Este;

y ella se deja besar.


Hotel de Pedro Risso

Se empieza por Pedro Risso

que en el noventa, vino a inventar

su hotel en Punta del Este,

con mejillón a la provenzal.

Los escabeches de sargo,

vinos, refrescos y un gran champagne,

café, té, trato obsequioso,

su fama van a echar a volar.

Techo de zinc a dos aguas;

paredes de distinta extracción;

una playita a cien metros

llamada Playa del Pescador.

primero tuvo dos piezas

de piedra con otras de terrón

o madera, todo en vuelto

en sal y yodo y mar, muy cantor.

Algunas plantas, sus flores,

unas palmeras y vista al mar;

Lobos, barcos en crucero,

gallos, que ahuyentan la oscuridad.

La madrugada que ordeña

las vacas y un sordo cacarear,

denunciante de los nidos,

que el apetito puede encontrar.

Gorriti, la Boca Grande

y el Pan de Azúcar como telón

y la Sierra de las Ánimas,

de variopinta coloración.

De aquí hasta el muelle, "las casas

de Pescadores" se interpondrán;

y si el rumbo es hacia el Faro,

pasto, pastito verde no más.

Lunas, estrellas, sol, viento;

unas banderas de la "Estación

Semafórica" y espumas:

código para leer la ilusión.

Pedro Risso y su gran calva;

firme mirada, buen anfitrión;

pequeño, inquieto y astuto,

bajo el bigote a la Clemenceau.

Contra el silencio, don Pedro,

pistoletazo disparará;

regreso desde la playa,

indica que es hora de almorzar.

Pedro Risso y su escabeche,

pescado, carne y buen mejillón;

cabalgatas, caminatas,

pesca y el baño: primer actor.


Biarritz Hotel

Fue: una "Sociedad Anónima",

que ocultó el amor y la pasión;

la apuesta a Punta del Este,

de los bañistas que recibió.

Fue: la "Argentina Balneario

Punta del Este"; ella emitirá,

bonos de diez pesos oro,

que pan caliente parecerán.

Un hotel es su proyecto,

como primer golpe de timón

que cambió nuestro destino,

con su grandiosa edificación.

Construido por Medhurst Thomas,

el Biarritz será un monumental

hotel que asombra en "el Este";

cambió su silueta original.

Y desde entonces, el Faro,

la Aduana y el Biarritz formarán,

las tres torres del Balneario,

ya sin la inocencia horizontal.

En mil novecientos siete,

ponen la piedra fundamental;

y en el año diecisiete,

primer casino inaugurarán.

"Las mil noches y una noche"

gasta en Europa, para el ajuar;

antes y después del Biarritz,

a los sucesos hay que ubicar.

El Plata converge al Biartiz

en un torneo de alta sociedad;

sus dirigencias, al mundo

por sus salones hacen pasar.


British House

Sería el tercero en discordia

el renombrado hotel British House;

con vista a la Isla de Lobos

y a la bahía se construirá.

En el lomo de la punta

del Este, el British vino a brillar

como un faro de diamante,

por su excelencia y su calidad.

En bolsitas satinadas

sus empanadas se venderán;

en la Mansa, al mediodía,

tuvieron demanda universal.

Doña Juana en la cocina

genera un prestigio excepcional;

de la entrada hasta los postres,

mano de un toque, muy especial.

oficios y artes manuales

con muy buen gusto, ella enseñará;

el perfil de doña Juana

era el gran sello del British House.

Don Emilio, hombre de tacto;

la galanura, la "politesse",

por distinción ilustrada

que en nadie luce mejor que en él.

La música de pianola

se usaba entonces para bailar,

después de elegantes cenas

y en fiestas del salón principal.

Tenía un genio taciturno

y pesimista "madame Pitot";

"Luisa:" le decía a mi madre;

"se debe siempre esperar lo peor".


Gran Hotel España

De fonda en Montevideo

a hotel en Punta del Este va,

la acción de Joaquín García,

gallego de afanoso accionar.

José Míguez, su gerente

y yerno, a don Joaquín, continuó

en el Gran Hotel España,

de larga y trascendente actuación.

Doña Concepción García,

sus cuatro hijos, lo ayudarán

largos años en la empresa,

que el Míguez Hotel culminará.

Con unas completas granjas

que al mismo hotel pertenecerán

se cimentó la confianza

por la abundancia y la calidad.

Y al cuidadoso servicio,

se agrega una serie excepcional

de aditivos especiales,

que a los turistas quieren captar.

Para cada temporada,

con algo nuevo se busca estar,

siempre a tono con los tiempos,

e incorporar una novedad.

Garages, canchas de tenis,

casillas en la playa con bar;

cine-bar de tardecita

y el Cine Océan, se sumarán.

Transporte en auto a la playa,

bañeras con tibia agua de mar;

hasta una Agencia de Banco;

peluquería para completar.

Aunque el trecho hasta La Mansa

de apenas cuatro cuadras será,

el ser transportado en auto,

halaga con su comodidad.


Hotel La Cigale

Un hotel en miniatura;

una belleza era La Cigale;

con toda su espalda al oeste

lindando con el rumor del mar.

En la garganta que dicen

en la prehistoria fue una canal,

que aislaba a Punta del Este

del continente, se ubicará.

Allí, a cien y pocos metros,

Perfilio Báez hace tiempo está

con su boliche "Vanguardia"

y toda su apisana bondad.

Mira el hotel hacia Lobos,

hacia La Brava; así La Cigale,

dueña del sol todo el día,

rojo, blanco y verde lucirá.

Zinc rojo en techo a dos aguas;

blanca pared que interrumpirá

verde, en puertas y ventanas;

flamear azul y blanco del mar.

Es todo pulcritud y orden;

son atributos de los Pitot;

explayado hacia la costa,

parecía un barco aquel comedor.

Las siestas, son romerías,

niños más el grupo institutriz;

mezcla de juegos y helados,

que dan la idea de ser feliz.

León Scoy, el gran "cellista"

y bailes con su orquesta de jazz;

entre la orquesta y las olas,

pujan a quien improvisa más.


Bartolomé "Chumeo" Ferragut

Cuando nació Ferragut,

con destino marinero,

allá en el noventa y cinco,

éramos menos que un pueblo.

Él vio la luz en el Faro

y la torre de su vida,

abarcó a Punta del Este

con una mirada limpia.

Fue nieto de Antonio Mrak,

(que naciera en un velero);

tuvo una infancia de mar,

banderas y catalejos.

En el año ochenta y tres,

una Estación de Señales,

don Antonio había instalado

en aquellas soledades.

Un mástil de veinte metros

mandó a Gorriti el Buen Dios;

fue el que, Gervasio Burgueño,

le regaló a la "Estación".

En el año ochenta y ocho

instalan el mastelero;

y el veinticinco de mayo,

se veía desde el océano.

La intercomunicación

llegó a abarcar don Antonio:

telégrafos y correos

y servicio semafórico.

A los niños del lugar

su esposa, sin ser maestra,

sin espíritu de lucro,

enseñó primeras letras.

De la señora Matilde

los palotes aprendieron;

las cuentas y las lecturas

y el amor dentro de un cuento.

El nieto Bartolomé,

en un reino de silencios,

creció amando los contactos

con la gente que está lejos.

Con madre telegrafista

y con un padre marino;

con hijos de pescadores

y loberos por amigos.

Don Vicente Ferragut

su padre, anduvo en los barcos

de Lussich, entre remolques,

pasajeros y naufragios.

El faro fue el primer centro

de donde nació el progreso;

había un puñado de casas;

lo demás, era el desierto.

Doña Norberta Abeijón,

los Cajiga, los Doldán,

(los pescadores pioneros)

la belleza y nada más.

El llegar a Maldonado

era tarea de valientes;

aquí, con pesca abundante,

no se encontrarían clientes.

La audacia de Pedro Risso

inventó la hotelería;

por fin hubo a quien vender

lo que de la mar salía.

Hotel de madera y zinc,

pobre, de atención sencilla,

pero que se haría muy pronto

famoso por su comida.

Comidas que eran rociadas

con buen champagne francés,

con café, con refrigerios

o un pocillo de buen té.

Con la sobrina de Risso,

María Antonia, casaría

Bartolomé Ferragut

y tendrían una hija.

Bartolomé, por oficio

tuvo el de semaforista,

y con su amistad se honraron

los habituales turistas.

Él, hacía uso del anteojo,

sólo para confirmar;

a simple vista podía

la nave identificar.

Fue hermano del horizonte,

de las sierras, de las islas,

de loss vientos, de los barcos,

de las nubes infinitas.

Tenía un alma de banderas,

que en un fraterno flamear,

se subía por las drizas

a conversar con la mar.

Punta del Este, la bella,

no ha dejado de crecer;

y con gracia, sus etapas

relata Bartolomé.

Y en el timbre de suvoz

se habituaron a danzar,

la dura vida de tierra,

las tragedias de la mar.

Entre Meteorología

y el Semáforo oficial,

"Chumeo" desliza su vida

leal y buena; servicial.

Cancha del Faro; conchilla

apisonada y las bochas

rodando mientras las voces

llenan la tarde de historias.

Bartolomé y don Vicente;

los Serra (Francisco y Pepe),

Montosi, Acosta, García

y veraneantes "del Este".

Incidencias del momento

y cuentos de no acabar

entre bochazo y arrime;

todo muy culto y cordial.

Por su gran conocimiento,

don Juan Gorlero lo lleva

por Capitán del "Yacht Club",

donde volcó su experiencia.

Respetuoso con los jóvenes,

signo de sabiduría,

nos transmitió sus saberes,

su don de gentes, su hombría.

Se acomodaba a la edad

de todo interlocutor;

y era niño, joven, viejo,

pero siempre: gran señor.


Francisco Serra

En los albores "del Este",

el gran centro que era el Faro,

fue la sede de tertulias,

en invierno y en verano.

Don Juan y Francisco Serra

allí se sucederán;

padre e hijo cultivaron

la fina hospitalidad.

Fue cita de puntaesteños

de origen o de adopción;

y en verano, de "bañistas"

devotos de la región.

Desfilaban muchos temas

entre cartas y cigarros:

la construcción de la Torre

o la historia del Semáforo.

Los primeros visitantes,

los adquirientes de tierras,

los chaleses, los hoteles

o la increíble belleza.

De felices estadías

del viajero que regresa;

del deseo del volver,

del recuerdo que se lleva.

Francisco Serra era el jefe

de esa torre de la luz;

da un consejo ponderado

o resuelve una inquietud.

No sólo su torre enseña

convenientes derroteros;

su palabra, muchas veces,

en tierra, marca senderos.

en el faro un álbum tuvo,

la virtud de atestiguar

la emoción del visitante

ante su cordialidad.

don Francisco era ante todo

una voz cálida y buena;

fue persona de consejo

por su lucidez serena.

Tenía el don de la sonrisa

y el culto de la amistad;

el trato igual para todos

y el respeto a la verdad.

Su actitud ante la vida

nos dejó una gran señal:

defender a la justicia

y amar a la libertad.

Antes y después pasaron

otros jefes por el faro;

pero él nos dio un arquetipo

de farero y ciudadano.

Descubrió que el hombre es torre

y tiene una luz adentro;

que puede salvar a otros

de embiques y de tormentos.

Y supo que la palabra

y el consejo y el ejemplo

y el dar confianza a la gente,

es oficio de farero.


Maestros de Punta del Este

Por el amor a educar

debemos honrar las maestras,

que en aquel Punta del Este

liberaron las conciencias.

Nace en Matilde Rivero,

la historia de la enseñanza;

sigue en Viquita Barrallo,

sigue en Elena Zabala.

Par amar a la verdad

hay que despreciar la fuerza;

para buscar la justicia,

educar la inteligencia.

Honor a Elena Marroche,

honor a Ramona Álvarez

y a Marujita Larrosa,

que alumbran soledades.

Las sombras de la ignorancia

atan al hombre a la fuerza;

la educación le permite

conducirla sin torpeza.

Perdonad: debo decir

gracias, Virginia Camacho;

gracias, don Ramón Gutiérrez

y mil gracias, maestro Baldo.

Germán Baldo fue suplente;

lo fueron "Locha" Camacho

y Alfredo Chiossi; son maestros

que ejercían en Maldonado.

Gracias Julia; Julia Cairo;

de tan tierna, tan severa;

es propio de grandes maestros

exigirnos cuando enseñan.

Por mostrarme mi destino,

por alcanzarme las riendas,

por los ciento ochenta grados

a mis pies sobre la arena.

Por vuestra acción los alumnos

proyectan luces afuera;

se iluminan a si mismos

y en vez de aprender recuerdan.

El maestro sacará a un hombre

de ese niño a quien enseña;

y los hombres buena historia

si sus potencias gobiernan.

la Escuela número cinco,

ha continuado su estela;

con renovación de maestros

pero con igual conciencia.

la conciencia de alumbrar

en cada niño, la esencia

de un ser libre y responsable,

que es verdadera obra maestra.

Recuerdo mi guardapolvo,

la moña, el patio, la Escuela;

la bolsa con pan, la fila

y el retrato de Varela.

Supe que saber es: cómo;

que es educarse es: para qué;

y que rumbo compartido

por todos, es sumo bien.

El temor al pizarrón,

disertar sobre lecciones

y hacer pasar al amor

por unas composiciones.

Y nunca agradeceré

lo bastante al maestro Baldo,

que me enseñço a descubrir

los mil usos de las manos.

Aprendí que todos juntos

es decir: comunidad;

que votar rumbo a seguir,

engendra felicidad.

Vi que del niño al gobierno

se pasa por una puerta;

que abrirla de par en par

es una gran obra maestra.


Los pescadores

Muelle de los pescadores,

costa de Punta del Este;

si no se salió a la mar,

hay que remendar las redes.

Los Henrique, los Pereira

y don Amador Fernández;

gallego fuerte y sufrido,

tesonero, infatigable.

No todos son pescadores;

se acercan otros vecinos

a la orilla de la playa,

a charlar, de mil motivos.

Cosme Mari iba a la rueda;

-catalán, voz de metal-:

"Cuando ió vine de España..."

y arrancaba a exagerar.

Olas de conversación,

alternadas con silencios;

barcas en la amarrazón,

azul profundo en el cielo.

Grave porte y poca charla

con solemne voz de bajo,

sacerdote del deber

era Clemente Lobato.

Es del hijo de Amador

la barca "Punta Ballena";

linda barca; buen patrón,

siguiendo una noble herencia.

"Isabel" de Luis Miranda,

"Covadonga" de Amador,

"Hortensia" de don Clemente:

¿cuál navegaba mejor?

Clavijo: mucho saber

en su mente se escondía;

a su retrueque final

nadie lo contradecía.

Destreza de calafates,

seguridad de la brea;

barcas sobre las anguilas,

pintura que las renueva.

Don Vicente Ferragut:

solemne, serio, discreto;

Mauro Delgado a la vez,

buen pescador y lanchero.

Del "Biarritz" o del "España";

del "British House" de Pitot:

¿cuál era el hotel más caro;

cuál la comida mejor?

José López, un locuaz

zorrino de Andalucía;

nunca se podía saber

la piedra que tiraría.

Era una playa pequeña,

entre dos puntas de roca,

que usaba un suave sonido

para reventar las olas.

Pepe Serra, catalán

bondadoso y jaranero;

historias de no acabar,

memoria de tiempos viejos.

Reparación de las redes,

de palangres y aparejos;

antes colgando en tendales

y renovación de anzuelos.

"El asesino" Perdomo,

"cuchillo hallao" de flaquito;

retozona picardía

pero genio inofensivo.

Solcito picante y rueda,

en medio de los avíos,

para comparar las pescas

y recordar tiempos idos.

Manuel Hope caminaba,

cerrado un ojo, otro abierto,

con sus pingüinos mascotas,

señalando con el dedo.

El muellecito de piedra

amarraba a sus argollas,

el chas chas de las chalanas

conversando con las olas.

Bartolomé Farragut;

mástil flameando poesía;

inteligencia en banderas

para orientar travesías.

De interpretación de vientos,

de bajante y mar de fondo;

de loberos y de historias

en las matanzas en Lobos.

Hubo muchos pescadores

con unos rostros de bronce;

y una mirada sin claves

escondiendo sus dolores.

De temporal y peligros,

del antiguo hotel de Risso;

de los mejores pesqueros,

de los barcos más marinos.

Gregorio Gabito hablando

aunque se le entienda poco;

Luis Rinaldi, Caballero

y Terni y Cancela y Grosso.

Del faro, de las crecientes,

del boliche de Cajiga;

del Capitán, de la Cuadra

y de la Receptoría.

Sustituyendo al pescado

son los temas los que brincan;

"amaina" la mar de fondo;

se sosiega la bahía.

De Juan Gorlero y Baudrón;

de Ortega, Seeber y Ayala;

los precios por el pescado

y por los viajes en lancha.

Vemos que en las Pesquerías,

se está vendiendo la lacha,

que se pesca en el Arroyo

y servirá de carnada.

Maragullones veloces

de golpe están zambullendo;

gaviotas en la conchilla

prontas a emprender el vuelo.


Vino de luz

Vino de luz, esta Punta

del Este, embriaga el sentido;

alegra el alma; de un sorbo,

las penas echa al olvido.

Es muy chiquita y su forma

como de anfibio cordero,

desde el origen del mundo,

viene enfrentando al Pampero.

Con patas vueltas aletas

(Gorriti y Lobos), navega;

guiña sus ojos de faro

disciplinando tormentas.

Con su lana intermitente

y olas que son lanzaderas,

teje una alfombra amarilla,

que algunos llaman arena.

Si tu alma se ha endurecido,

como esa arena, se ablanda;

el yodo le ofrece vida;

la sal, un sazón de calma.

Y el mar instala en tu borda

motor; o te vuelve vela

y el viento, sobre una tabla

por la espuma te pasea.

O, a tu cuerpo alza en el cielo,

un sueño: la vela delta;

que en silencio te abre paso,

hacia todas las bellezas.

Hacia todo vertedero

de azul, blanco, verde y rojo

y amarillo; ya te dije:

canta su vino en tus ojos.


Eleuterio Vázquez

Manzanas, naranjas, quesos,

caramelos, lotería

y frutillas y bananas

y galletitas "María".

Él era, Eleuterio Vázquez;

el gordo comisionista,

que "al Este", de Maldonado,

con su forchela venía.

Nunca he sentido a otro ser

que ofrezca la mercancía

y revista a su factura,

con una tal fantasía.

Grandote, expresivo, alegre,

con además, con sonrisa,

con potente voz de bajo,

con una gran simpatía.

De pronto la confesión;

de repente la energía;

o la seria procedencia

que al producto garantía.

Con teatrales movimientos

reguló la pantomima;

la voz se le hacía un murmullo

o varios tonos subía.

Representación aparte,

ya que todo el mundo sabía,

que Vázquez nunca cargaba

con mala mercadería.

Nos llegaba a emocionar

la convicción que ponía;

y como último argumento,

él mismo, al vender, comía.

A veces descascaraba

y gustaba tangerinas;

se les hacía "agua la boca"

a muchos que lo veían.

Por fin, además de todo

ofertaba lotería;

para tentar a comprar,

mil cábalas sugería.


Payadores y cantores

Bar Colón, bar de Cajiga,

Palacio de la Cerveza;

cantores y payadores

que a Punta del Este llegan.

Escenario improvisado,

noticia de boca en boca;

pretexto para reuniones

y un personaje: las copas.

Comparación de cantores

y maestría de payadores,

en constantes desacuerdos

que impulsaban los alcoholes.

Y venía Juan Pedro López;

estuche de su guitarra

recamado en placas de oro;

una, en forma de campana.

Aplausos, griterío, rifas,

contrapuntos, donativos,

que buscan la madrugada

de un sábado o de un domingo.

Y teníamos un cantor

que era el orgullo del pueblo:

"¡que cante Washington Grossy!"

se reclama con empeño.

Tiene el crédito de todos;

Washington, resiste hacerlo;

parece definitivo;

pero al final, no hay remedio.

De antemano se sabía

que no había comparación;

por bueno que fuera el otro

siempre, el nuestro, era el mejor.


Eleuterio (Viriguti) Hernández y Telésforo (Telefor) Delgado

Para el transporte en "el Este",

tanto "Telefor" Delgado

como "Viriguti" Hernández,

sus camiones han comprado.

"Telefor" anda detrás

de unos enormes mostachos

y se acomoda la faja

que le da mucho trabajo.

Cultiva una buena panza;

su contoneo de cabeza,

acompasa su argumento

con una rara destreza.

"Viriguti" es hombre enorme;

su avanzar y mirar fijo,

parecen aplanadoras

que le abrirán el camino.

Del inglés un: "very good"

chapurreado había aprendido;

y le quedó "Viriguti"

a causa de repetirlo.

Mientras "Telefor", risueño,

soltaba la carcajada,

"Viriguti" era seriote

y por todo protestaba.

cuando don Francisco Mesa

puso empresa constructora,

se encargaron de arrimar

el material a las obras.

¡Qué tiempos aquellos tiempos

en que se oía la sirena

de la entrada y la salida

para las obras de Mesa!

Sacudían al silencio

de nuestra Punta del Este,

aquellas cuatro estridencias

que movían a tanta gente.

A las siete y a las once,

a la una y alas cinco,

su escandaloso sonar

taladraba los oídos.

Las siete y la una marcaban

una orden de trabajar;

las once y las cinco en cambio,

llamaban a descansar.

¡Cuánto trabajo a los pobres

les dio don Francisco Mesa

y también don Julio Rico

el adversario de empresa!

En ese tiempo al cambiar

"Viriguti" y "Telefor",

Fores "T" por Fores "Cuatro",

causaron admiración.

Traían piedra, hierro, cal,

aberturas de madera,

sanitarias, tablas, vidrios,

cemento, piques y rejas.

Y pedregullo y baldosa;

arena, ladrillo, teja;

para las obras de Rico,

para las obras de Mesa.

Un día se murieron todos;

se acabaron las forchelas;

"Viriguti" y "Telefor"

se fueron tras la sirena.


Banco del Amor

Aunque risueño hoy en día,

existió aquí el Banco de Amor;

en la Salina "del Este"

la Boca Chica lo contempló.

Un pleno romanticismo

y el viento y las espumas de mar

y los lilas y los rojos,

la puesta del sol convocarán.

Banco del Amor: los novios

hacia ese trono caminarán,

para confiarle a la luna

lo que ella de moemoria sabrá.

En el Banco la pareja

y un indeciso cielo que va

desde la tarde a la noche:

desde la luz a la oscuridad.

Gorriti, el Canal, la Punta:

olas contra las rocas que están,

abriendo abanicos de agua

para una improbable intimidad.

Con un horizonte inmenso,

la fantasía se desplegará;

tal vez se vean como un barco;

las velas al sueño le izarán.

Las promesas se confunden

con la increíble hermosura y dan,

la corriente de alegría

para impulsar la felicidad.

Tiempo pasado y un Banco

balcón del mar, que se ha de olvidar;

no se sabe qué fantasmas

se sientan ahora en ese lugar.


Las torres de agua

cuatro elementos de acero

convergen a soportar,

un cilindro para el agua

frente a Lobos, frente al mar.

Con cuatro metros de base

más tres de tanque, tal vez,

la capacidad convence

del triunfo sobre la sed.

Contra "El pozo de la Mansa",

el de Norberta Abeijón,

el hierro estaba triunfando

con esta alberca primor.

Calle por medio la Usina

Eléctrica; charlarán

noche y día en Punta del Este,

sobre la modernidad.

El diálogo fue un instante;

pareció, una eternidad;

ya, el tanque galvanizado,

la sed no pudo apagar.

Fue joven en esa esquina

Este, donde nace el sol;

y ahora, el tiempo, lo hizo anciano;

su reino, se terminó.

Veinticuatro horas por día

al silencio vencerá,

ciego y tenaz golpeteo,

que al nuevo tanque alzará.

Desde el centro de la plaza,

la alberca con mirador,

sería nuestra copa de agua,

en un cuenco de hormigón.

Futbolista carolino,

Domingo Montes, vendrá

a encargarse de la torre

y al turismo atenderá.

Un día Lorenzo Legazcue

la torre subió y bajó

junto a Carmen Brizolara;

los trajo un tren de excursión.

Veinte centésimos plata

Lorenzo a Mingo le dio;

quien le dijo, al despedirse:

"Muy complacido, señor".

A su turno esta gran torre

del agua, se demolió;

y la "Feria de Artesanos",

la Plaza Artigas cubrió.


El herrero Fillipa

Lindera al chalé de Cranwell

el "The cottage", nuestra herrería está

frente a la "Plaza del Tanque";

canto de yunque la anunciará.

Rancho de zinc y madera

verás al fondo; son el taller

y la casa de Fillipa,

que a cualquier hora te ha de atender.

Con unos lentes muy gruesos,

luce la traza de un cegatón;

usa delantal de cuero;

tiene una fuerza sin parangón.

Gordo, bajo, algo cacunda,

como buscando no tropezar,

camina con pasos cortos

y siempre de algo se ha de quejar.

Hombre que cultiva en cambio

un gran respeto por la amistad

y aunque con carácter agrio,

tiene una risa que es diluvial.

Recinto de yunque y fragua,

fuelle de chispas, rojo carbón;

como a los de todo el mundo,

Fillipa a nuestros pingos herró.

Tenaza en la mano izquierda,

al rojo hierro manejará;

la maceta en la derecha,

que a la herradura conformará.

Tres o cuatro golpes secos

por vez, Fillipa descargará,

para curvar la herradura

y a la maceta descansará.

La deja caer sobre el yunque;

sin fuerza, rebota hasta parar;

o sea: música "con fuocco",

seguida de un tintineo final.

Las siete perforaciones,

por donde los clavos pasarán,

van a dejar casi lista

a la herradura para clavar.

En la tina de agua fría

ruidosas burbujas; el calor,

abandona ala herradura,

para la prueba de precisión.

Algún desbroce a los vasos

la superficie emparejará;

tan solo falta el ajuste

sobre los cascos del animal.

Ya cumplidos los ajustes

sobre los vasos, se empieza a herrar;

doblando el remo hacia arriba,

la izquierda lo sostiene al clavar.

Por fin se apoyará el casco

sobre el soporte y a escofinar,

se aplica entonces Fillipa;

vaso con hierro, coincidirán.

Según el viento imperante,

el yunque aquel canto orientará;

de casa se oyo muy claro

cuando del norte sopando está.

Rajada, la capa asfáltica

del techo, en lo del Emir Arslán,

Fillipa fue a repararla

y armó un incendio fenomenal.

Una espina de pescado

-dice Fillipa- se le clavó

en su estómago y no sale

y le provoca un profundo ardor.

Repite por varios años

la misma queja y debes pagar,

el peaje a ese desconsuelo,

si tus caballos tienes que herrar.

Don Juan Gorlero en verano,

tendrá siempre algo para encargar;

cuento de la espina, previo,

se acuerda el herraje a fabricar.


La belleza

La copa del cielo vierte

luz, que a la sierra sazona;

y un arrebol libertario,

soltará al sol de la soga.

Aplaude a la espuma, el viento,

sus brincos sobre las olas;

la Isla escorada de pinos,

a sotavento se dora.

Olas primor de salitre

y yodo, sobre la arena,

desembarcan las estelas.

Y Punta del Este duerme

en primitiva inocencia,

la embriaguez de la belleza.







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