Diferencia entre revisiones de «La casa de Domingo Gorlero»
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Desde noviembre de 2021, en el seno de la Comisión Departamental de Patrimonio y desde la Junta Departamental de Maldonado, se ha intentado inútilmente de incluirla dentro de la lista de los edificios con protección patrimonial, sin obtener el beneplácito político del Ejecutivo Departamental para realizarlo. | Desde noviembre de 2021, en el seno de la Comisión Departamental de Patrimonio y desde la Junta Departamental de Maldonado, se ha intentado inútilmente de incluirla dentro de la lista de los edificios con protección patrimonial, sin obtener el beneplácito político del Ejecutivo Departamental para realizarlo. | ||
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¿Billetera matará nuevamente nuestro patrimonio edilicio, para reemplazarlo por malas copias puntaesteñas? | ¿Billetera matará nuevamente nuestro patrimonio edilicio, para reemplazarlo por malas copias puntaesteñas? | ||
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| + | Hace años hice un relevamiento fotográfico de algunos edificios en Maldonado y Punta del Este que a mi entender eran dignos de integrar el listado de Bienes de Interés departamental. Figura normativa del departamento que me enorgullezco haya sido claramente inspirada en la de la Capital del País en la que tuve el honor de participar activamente. | ||
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| + | La casa de Gorlero fue una de las relevadas entonces y me dejó gran impresión. Un excelente ejemplo en el que el paso del tiempo parece haber llevado la casa desde una modalidad colonial a otras donde se identifican influencias de inmigrantes tanto españoles como italianos con mayores pretensiones, aunque sin llegar a lo monumental. El comercio asociado a lo residencial supuso algunas modificaciones, pero siempre manteniendo unas fachadas lisas sin retranqueos ni retiros. | ||
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| + | El gusto por los pavimentos de mármol en damero, propios de la tradición masónica, se mantuvo en general hasta fines del siglo XIX en el país. Las rejas - lanza que se observan en planta baja, según el Arq. Miguel Ángel Odriozola, en general comienzan a ser comunes hacia 1870. Dichas rejas, se observan como de un valor ornamental tan relevante como la baranda del balcón sobre la calle Treinta y Tres. La ampliación que abarcó un mirador asociado a una azotea plana transitable, al ser ubicado sobre la esquina, no produce alteraciones negativas y hasta podría interpretarse como un remate que enriquece volumétricamente la construcción. | ||
| + | Las infaltables cornisas de las construcciones mediterráneas, poseen acá una disposición algo singular que resultó un recurso ingenioso y sin sobresaltos, a partir de la aparición del mirador. A diferencia de otras construcciones de la época se han conservado acá las chambranas que contribuyen a poner en valor las aberturas que dan a la calle, así como algunos guadapolvos. Especial ornamentación posee el sector de ingreso sobre calle Treinta y Tres, de inocultable, aunque algo contenida influencia neoclásica. | ||
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| + | Finalmente debe decirse que el bien contribuye a enriquecer el paisaje urbano circundante y a mantener con orgullo una memoria que se nos está escabullendo por entender positivo para la imagen de la ciudad, modernizarla, aún de manera acritica dejándonos llevar simplistamente por los aires de la cercana península. | ||
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| + | Un destino cultural como un anexo de la Casa de la Cultura y en especial como sede de la Comisión de Patrimonio de Maldonado, parecen algunos de los destinos que algo atrevidamente se me ocurren acordes con este otro testimonio de nuestra historia amenazado tanto por un negocio inmobiliario como por una insensibilidad colectiva que deberíamos proponernos cambiar. SI la intendencia del departamento es de las que mayor recaudación posee gracias al crecimiento inmobiliario, bien podría tomarse como prioritario y de justicia compensar la situación atendiendo estos temas antes que sea demasiado tarde. Hay gente que tiene confianza en que no se trata de una quimera. | ||
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Revisión actual del 14:29 6 feb 2026
La casa de Domingo Gorlero
Dr. Mario Scasso Burghi
Domingo (Doménico) Gorlero Vincenzo, nacido en Diazzo, Génova en 1782-3, se establece en la Ciudad de Maldonado probablemente a mediados de la década de los años 20 del S. XIX.
Según la historiadora María Díaz de Guerra, ya estaba residiendo aquí en 1829, establecido con un comercio de “cafetería”.
En 1817, había sido reconocido por el Consejo del Almirantazgo del Reino de Cerdeña, como Capitán de la Marina Mercante, es decir que su actividad era de marino en su tierra natal. Era casado en Génova con Ana María Martínez, de apellido español, con quien tenía dos hijos: Juan Bautista (nacido en la misma ciudad en 1813) y Brígida (nacida también allí en 1819).
Seguramente se estableció en Maldonado, con otros genoveses (Devincenzi, Grossy, Cassinelli, Porro), todos ellos vinculados a la masonería y vinculados en menor o mayor medida, a la actividad portuaria local. Su emigración estaba relacionada al recrudecimiento de la represión antiliberal en el Reino Sardo, respaldada por la “Santa Alianza”, luego del fin de las Guerras Napoleónicas y del Congreso de Viena. En 1834, figura en expedientes judiciales como introductor clandestino de negros esclavos, transportados por un navío “Toscano”. En 1836, en el Registro Cívico, ya figura como viudo y ciudadano legal.
Su establecimiento era, lo que diríamos hoy, un bar, expendio de “café y licores”.
En 1837, arriba a la Bahía de Maldonado, José Garibaldi, actuando como corsario de la República Riograndense, sublevada contra el Imperio del Brasil, en una zumaca “Luisa”, capturada a la altura de Angra dos Reis, con un cargamento de muebles y café. Su recalada aquí seguramente se debía al conocimiento de la existencia de contactos connacionales (también era genovés de Niza) y masónicos. Garibaldi intenta vender aquí el cargamento de café y los muebles de la carga ¿a Gorlero, con negocio de café instalado?, ¿a Francisco Aguilar, el principal empresario local, importador de café?.
Perseguido por el Cónsul Brasileño Juan Acosta Pereyra y avisado por el Jefe Político del Departamento José Machado de Araujo (tal vez por relaciones masónicas), quien debía requisar la embarcación corsaria por orden del Gobierno Nacional, presionado por el Brasil, Garibaldi debe abandonar el puerto y tiene dificultades en cobrar la mercadería desembarcada. El deudor seguramente conocía “de primera mano”, los apremios del acreedor y trata de “darle largas” al cobro, lo que obliga a Garibaldi a exigir el pago “con armas en la mano”.
Gorlero se casa nuevamente en 1841 (tenía unos 58 años), con Manuela Núñez, fernandina, naciendo Carmelita en 1842, Eduarda en 1845, Manuel en 1848 y en 1849, Juan Bautista Florentino. Este último hijo (1849-1916), sería el primer Gerente de la Sucursal del Banco de la República local en 1897 y el primer Intendente Municipal de Maldonado, designado por el Presidente Claudio Williman de 1909 a 1913, constructor del primer carretero entre Maldonado y Punta del Este (1910-11) y forestador de la Isla de Gorriti (había sido devastada por un incendio), asesorado por Antonio Lussich. Se casó con Isabel Aguirre, con quien tuvo doce hijos, entre ellos el Comodoro Juan Gorlero (1871-1946), quien prosiguió con los intereses marítimos de la empresa de transportes que integrara su padre y fundara su tío e Isabel casada con el Dr. Román Bergalli. Domingo Gorlero, fallecería en Maldonado a los 69 años, en 1852.
Su residencia fue construida en la esquina de las Calles 18 de Julio (por entonces “de la Iglesia”) y Treinta y Tres (nomenclatura de 1874), ocupaba el predio media manzana hasta la actual Calle José Dodera (Punta del Este en la nomenclatura de 1874). La construcción debe datarse no después de la década de 1830. Su frente principal estaba sobre la actual 18 de Julio, con su puerta de acceso e inicialmente tres ventanas y una pieza “de altos” o “altillo”. Entre fines del S. XIX y la primera década del S. XX, se agregaron tres ventanas más a la fachada.
La fotografía de E. Burnett, de 1896, de la procesión de la Virgen del Carmen del Santander y la del Arq. Fernando Capurro de la década de 1930, muestran la ampliación. Las dependencias de servicio y cocinas estaban construidas sobre la Calle Treinta y Tres. El predio desde esas dependencias hasta la Calle Dodera, estaba rodeado por una tapia de ladrillos revocados y a la mitad del frente por Dodera, estaba el portón de hierro de ingreso a la quinta, flanqueado por dos altos pilares, que fueron reproducidos en un lienzo por el Pintor Badín, que se encuentra en el Museo Mazzoni. Existió esta portada hasta la década de 1960, en que fue demolida, reemplazada por la edificación existente. En la amplia quinta existían árboles frutales, entre ellos manzanos.
La casa fue heredada por Manuel Gorlero (1848-1910), empresario, fundador de la “Compañía de Salvatajes y navegación del Este” y promotor de la Sociedad “Casino Uruguayo” de carácter social y de la Sociedad Progreso del Departamento de Maldonado, encarada para el fomento de la agricultura, forestación y explotación de minerales. Tenía una quinta, en lo que sería el actual Barrio “La Loma” y predios al Este de la actual Avd. España (Barrio Las Delicias) y los actuales “Altos del Pinar” y “Sausalito”. Una de sus hijas, Plácida “Placidita”, tenía inclinaciones artísticas, pintando en lienzos escenarios del pasado fernandino, casada con Alejandro Requena, fue la heredera de la finca, por lo que a mediados del S. XX, se la conocía como la “Quinta de Requena”.
En la década del 60 del S. XX, la propiedad fue fraccionada en varios padrones, que fueron vendidos a diferentes propietarios. Los Números de Puerta 659 y 663, de la edificación actual, corresponden a la construcción de la primera mitad del S. XIX. El 663 ya muy modificado. El Número 671, corresponde a la ampliación de fines del S. XIX y principios del XX. El Número 673, corresponde a la entrada de carruajes y vehículos. Solo la edificación correspondiente al 659, mantiene la balaustrada que lo corona en la fotografía reproducida por Capurro.
La casona, tiene la impronta de haber sido construida por un integrante de la primera inmigración proveniente de la Península Itálica, testigo de la presencia de Garibaldi en nuestra ciudad y lugar de nacimiento del primer intendente municipal. Esta residencia, es de las escasas edificaciones del S XIX, existentes en la Ciudad de Maldonado y estimo muy apropiada la intención de preservarla proveniente de Sres. Ediles de la Junta Departamental, máxime que se encuentra en una zona cuyo aspecto edilicio no ha sufrido mayores alteraciones, integrando un área edilicia a mantener con la Casa de Enrique Burnett y la Casa Quinta de Elvira Correa de Marini y sus cocheras, ambas sobre la Calle José Dodera.
Patrimonio edilicio de Maldonado en peligro: ¿demolición de la casa de Domingo Gorlero?
Un edificio icónico para Maldonado, está en peligro inminente de desaparecer.
Desde noviembre de 2021, en el seno de la Comisión Departamental de Patrimonio y desde la Junta Departamental de Maldonado, se ha intentado inútilmente de incluirla dentro de la lista de los edificios con protección patrimonial, sin obtener el beneplácito político del Ejecutivo Departamental para realizarlo.
En el momento actual, el propietario de la esquina de la antigua residencia con su característico “altillo-mirador”, vendida años atrás, plantea demolerla y edificar un edificio de varias plantas.
La residencia fue originalmente construida por Domingo (Doménico) Gorlero Vincenzo, nacido en Diazzo, Génova en 1782-3, se establece en la Ciudad de Maldonado probablemente a mediados de la década de los años 20 del S. XIX.
Según la historiadora María Díaz de Guerra, ya estaba residiendo aquí en 1829, establecido con un comercio de “cafetería”. El Alcalde de Maldonado Francisco Aguilar contrata los servicios del “cafetero” Domingo Gorlero, para la provisión de insumos para consumir durante la conmemoración del 25 de Mayo de 1829 (el 25 de Mayo de 1810, se consideraba en ese momento, como el inicio de la Revolución independentista en el Plata, la Fiesta Nacional).
Tenía como antecedentes, en 1817, había sido reconocido por el Consejo del Almirantazgo del Reino de Cerdeña, como Capitán de la Marina Mercante, es decir que su actividad era de marino en su tierra natal. Era casado en Génova con Ana María Martínez, de apellido español, con quien tenía dos hijos: Juan Bautista (nacido en la misma ciudad en 1813) y Brígida (nacida también allí en 1819).
Seguramente se estableció en Maldonado, con otros genoveses (Devincenzi, Grossy, Cassinelli, Odizzio [en Pan de Azúcar], Porro), todos ellos vinculados a la masonería y vinculados en menor o mayor medida, a la actividad portuaria local. Su emigración estaba relacionada al recrudecimiento de la represión antiliberal en el Reino Sardo, respaldada por la “Santa Alianza”, luego del fin de las Guerras Napoleónicas y del Congreso de Viena. La antigua República de Génova había sido incluida por los Tratados de Viena, en el Reino de Cerdeña-Piamonte, bajo la Dinastía Saboya.
En 1834, Domingo Gorlero figura en expedientes judiciales como introductor clandestino de negros esclavos, transportados por un navío “Toscano”. En 1836, en el Registro Cívico, ya figura como viudo y ciudadano legal.
Su establecimiento comercial era, lo que diríamos hoy, un bar, expendio de “café y licores”.
En 1837, arriba a la Bahía de Maldonado, José Garibaldi, actuando como corsario de la República Riograndense, sublevada contra el Imperio del Brasil, en una zumaca “Luisa”, capturada a la altura de Angra dos Reis, con un cargamento de muebles y café. Su recalada aquí seguramente se debía al conocimiento de la existencia de contactos connacionales (también era genovés de Niza) y masónicos. Garibaldi intenta vender aquí el cargamento de café y los muebles de la carga ¿a Gorlero, con negocio de café instalado?, ¿a Francisco Aguilar, el principal empresario local?.
Perseguido por el Cónsul Brasileño Juan Acosta Pereyra y avisado por el Jefe Político del Departamento José Machado de Araujo (tal vez por relaciones masónicas), quien debía requisar la embarcación corsaria por orden del Gobierno Nacional, presionado por el Brasil, Garibaldi debe abandonar el puerto y tiene dificultades en cobrar la mercadería desembarcada. El deudor seguramente conocía “de primera mano”, los apremios del acreedor y trata de “darle largas” al cobro, lo que obliga a Garibaldi a exigir el pago “con armas en la mano”.
Gorlero se casa nuevamente en 1841 (tenía unos 58 años), con Manuela Núñez, fernandina, naciendo Carmelita en 1842, Eduarda en 1845, Manuel en 1848 y en 1849, Juan Bautista Florentino. Este último hijo (1849-1916), sería el primer Gerente de la Sucursal del Banco de la República local en 1897 y el primer Intendente Municipal de Maldonado, designado por el Presidente Claudio Williman de 1909 a 1913, constructor del primer carretero entre Maldonado y Punta del Este (1910-11) y forestador de la Isla de Gorriti (había sido devastada por un incendio), asesorado por Antonio Lussich. Se casó con Isabel Aguirre, con quien tuvo doce hijos, entre ellos el Comodoro Juan Gorlero (1871-1946), quien prosiguió con los intereses marítimos de la empresa de transportes que integrara su padre y fundara su tío e Isabel casada con el Dr. Román Bergalli. Domingo Gorlero, fallecería en Maldonado a los 69 años, en 1852. Su residencia fue construida en la esquina de las Calles 18 de Julio (por entonces “de la Iglesia”) y Treinta y Tres (nomenclatura de 1874), ocupaba el predio media manzana hasta la actual Calle José Dodera (Punta del Este en la nomenclatura de 1874). La construcción debe datarse no después de la década de 1830. Su frente principal estaba sobre la actual 18 de Julio, con su puerta de acceso e inicialmente tres ventanas y una pieza “de altos” o “altillo”. Desde el zaguán de entrada se accede a un patio embaldosado con las características baldosas de mármol blancas y negras, traídas como “lastre”, en los vapores procedentes de Europa.
Entre fines del S. XIX y la primera década del S. XX, se agregaron tres ventanas más a la fachada. La fotografía de E. Burnett, de 1896, de la procesión de la Virgen del Carmen del Santander y la del Arq. Fernando Capurro de la década de 1930, muestran la ampliación. Las dependencias de servicio y cocinas estaban construidas sobre la Calle Treinta y Tres.
El predio desde esas dependencias hasta la Calle Dodera, estaba rodeado por una tapia de ladrillos revocados y a la mitad del frente por Dodera, estaba el portón de hierro de ingreso a la quinta, flanqueado por dos altos pilares, que fueron reproducidos en un lienzo por el Pintor Badín, que se encuentra en el Museo Mazzoni. Existió esta portada hasta la década de 1960, en que fue demolida, reemplazada por la edificación existente. En la amplia quinta existían árboles frutales, entre ellos manzanos.
La casa fue heredada por Manuel Gorlero (1848-1910), empresario, fundador de la “Compañía de Salvatajes y navegación del Este” y promotor de la Sociedad “Casino Uruguayo” de carácter social y de la Sociedad Progreso del Departamento de Maldonado, encarada para el fomento de la agricultura, forestación y explotación de minerales. Tenía una quinta, en lo que sería el actual Barrio “La Loma” y predios al Este de la actual Avd. España (Barrio Las Delicias) y los actuales “Altos del Pinar” y “Sausalito”. Su hija Plácida “Placidita”, tenía inclinaciones artísticas, pintando en lienzos escenarios del pasado fernandino, casada con Alejandro Requena, fue la heredera de la finca, por lo que a mediados del S. XX, se la conocía como la “Quinta de Requena”.
En la década del 60 del S. XX, la propiedad fue fraccionada en varios padrones, que fueron vendidos a diferentes propietarios.
Los Números de Puerta 659 y 663, de la edificación actual, corresponden a la construcción de la primera mitad del S. XIX. El 663 ya muy modificado. El Número 671, corresponde a la ampliación de fines del S. XIX y principios del XX. El Número 673, corresponde a la entrada de carruajes y vehículos. Solo la edificación correspondiente al 659, mantiene la balaustrada que lo corona en la fotografía reproducida por Capurro. La casona, tiene la impronta de haber sido construida por un integrante de la primera inmigración proveniente de la Península Itálica, testigo de la presencia de Garibaldi en nuestra ciudad y lugar de nacimiento del primer intendente municipal.
Esta residencia, es de las escasas edificaciones de la primera mitad del S. XIX, existentes en la Ciudad de Maldonado y estimo que debe ser preservada, máxime que se encuentra en una zona cuyo aspecto edilicio no ha sufrido mayores alteraciones, integrando un paisaje de construcciones residenciales a mantener con la Casa de Enrique Burnett y la Casa Quinta de Elvira Correa de Marini y sus cocheras, ambas sobre la Calle José Dodera.
La residencia de Elvira Correa, que originalmente ocupaba una manzana entera, con un conjunto de árboles centenarios, ya se ha edificado con apartamentos sobre la Calle Z. Michellini, que nada aportan a la mejoría del paisaje urbano de la ciudad. ¿Ése es el aspecto urbano que nos espera?
El interés es conservar una edificación, que es parte de la historia edilicia de la ciudad. Si queremos mantener un flujo de transeúntes locales y visitantes al casco urbano de la ciudad, salvo la iglesia Catedral, para los servicios dominicales, el BROU, el Correo y los servicios del Poder Judicial, para los días laborales. ¿Qué atractivos históricos podremos exhibir fuera del Templo Colonial, un limitado Cuartel de Dragones reconstruido parcialmente, la Torre del Vigía y el Museo Mazzoni?
Estamos permitiendo destruir nuestro patrimonio edilicio particular, ¿para ver qué?, edificios de apartamentos de peor calidad que los de Punta del Este, agravando además, el problema circulatorio y de estacionamiento de vehículos en el casco urbano.
Espero que estas reflexiones motiven a los vecinos, que pretendan mantener las pocas referencias de calidad edilicia de nuestra ciudad, que la caractericen, se movilicen para su preservación, no queriendo asistir a la creación de un casco urbano desnaturalizado.
Hay que tener en cuenta además que el apellido Gorlero está relacionado íntimamente al desarrollo urbano de Punta del Este, siendo en nombre de su calle principal. Ya fue destruida la Casa del Comodoro Manuel Gorlero, para reemplazarla por otro edificio de apartamentos (Av. Gorlero y Calle Cro. Gorlero No 19).
Por primera vez en décadas, tenemos un Intendente Departamental nacido en Maldonado, desde Gilberto Acosta Arteta, creyéndolo más comprometido afectivamente a nuestra ciudad, aguardo una actitud suya protectora hacia ella, no cediendo a los fuertes intereses inmobiliarios historicidas.
¿Billetera matará nuevamente nuestro patrimonio edilicio, para reemplazarlo por malas copias puntaesteñas?
Dr. Mario Scasso Burghi
marioascasso@gmail.com
Comentarios del Arquitecto Francisco Bonilla ex arquitecto de la Intendencia Departamental de Montevideo encargado de edificios históricos
Hace años hice un relevamiento fotográfico de algunos edificios en Maldonado y Punta del Este que a mi entender eran dignos de integrar el listado de Bienes de Interés departamental. Figura normativa del departamento que me enorgullezco haya sido claramente inspirada en la de la Capital del País en la que tuve el honor de participar activamente.
La casa de Gorlero fue una de las relevadas entonces y me dejó gran impresión. Un excelente ejemplo en el que el paso del tiempo parece haber llevado la casa desde una modalidad colonial a otras donde se identifican influencias de inmigrantes tanto españoles como italianos con mayores pretensiones, aunque sin llegar a lo monumental. El comercio asociado a lo residencial supuso algunas modificaciones, pero siempre manteniendo unas fachadas lisas sin retranqueos ni retiros.
El gusto por los pavimentos de mármol en damero, propios de la tradición masónica, se mantuvo en general hasta fines del siglo XIX en el país. Las rejas - lanza que se observan en planta baja, según el Arq. Miguel Ángel Odriozola, en general comienzan a ser comunes hacia 1870. Dichas rejas, se observan como de un valor ornamental tan relevante como la baranda del balcón sobre la calle Treinta y Tres. La ampliación que abarcó un mirador asociado a una azotea plana transitable, al ser ubicado sobre la esquina, no produce alteraciones negativas y hasta podría interpretarse como un remate que enriquece volumétricamente la construcción. Las infaltables cornisas de las construcciones mediterráneas, poseen acá una disposición algo singular que resultó un recurso ingenioso y sin sobresaltos, a partir de la aparición del mirador. A diferencia de otras construcciones de la época se han conservado acá las chambranas que contribuyen a poner en valor las aberturas que dan a la calle, así como algunos guadapolvos. Especial ornamentación posee el sector de ingreso sobre calle Treinta y Tres, de inocultable, aunque algo contenida influencia neoclásica.
Finalmente debe decirse que el bien contribuye a enriquecer el paisaje urbano circundante y a mantener con orgullo una memoria que se nos está escabullendo por entender positivo para la imagen de la ciudad, modernizarla, aún de manera acritica dejándonos llevar simplistamente por los aires de la cercana península.
Un destino cultural como un anexo de la Casa de la Cultura y en especial como sede de la Comisión de Patrimonio de Maldonado, parecen algunos de los destinos que algo atrevidamente se me ocurren acordes con este otro testimonio de nuestra historia amenazado tanto por un negocio inmobiliario como por una insensibilidad colectiva que deberíamos proponernos cambiar. SI la intendencia del departamento es de las que mayor recaudación posee gracias al crecimiento inmobiliario, bien podría tomarse como prioritario y de justicia compensar la situación atendiendo estos temas antes que sea demasiado tarde. Hay gente que tiene confianza en que no se trata de una quimera.
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