Diferencia entre revisiones de «Poemas de Punta del Este IV»

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ser viento y entonces baila.
 
ser viento y entonces baila.
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===Otoño===
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El otoño es otra cosa;
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es pintor impresionista;
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Punta del Este en sus telas
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todo el color analiza.
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Punta del Este se aquieta
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y en sus hojas amarillas
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y en sol naciente y ocaso,
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describe la maravilla.
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Toma las telas en blanco
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del tiempo y las ilumina,
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de forma que a los maestros
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pintores, les causa envidia.
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Con un trazo suelto el mar
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apenas toca la orilla;
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en voz baja de acuarela
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blanca sobre arena limpia.
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Y la bóveda del cielo
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con nubes se dinamiza;
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agranda los horizontes
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y a las tensiones achica.
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Andan las nubes brillantes
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pero a la vez, sus sombrillas,
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recorren la piel del mar
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y en la espuma se deslizan.
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La tibieza es la carnada
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y al pescador, lo convida
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con los plateados presentes
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del mar; es una delicia.
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El cielo, la mar, la Punta,
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las Islas, son indivisa
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vela, que el tiempo otoñal
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complace con una brisa.
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Se explayan en el otoño
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las olas por la bahía;
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barcos que zarpan nos dejan
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silencio, melancolía.
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hay eco de las gaviotas
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y reventar de las olas;
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sobre las durmientes piedras,
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machaca el tiempo las horas.
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Zambullen maragullones;
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levantan vuelo gaviotas;
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extiende el viento sus alas
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y el mar, no cabe en su ropa.
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Viento con luz anatómica
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a tono con esas pistas,
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sabias, tenaces, profundas,
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para apropiarnos la dicha.
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===Invierno===
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El sol, justo en el momento
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en que la luz se le acaba,
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como gorro de dormir
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al Pan de Azúcar se cala.
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El invierno es un silbido
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frío, arrachado y maltrata
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los bosques que le padecen
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su violencia desatada.
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Su pecho, en el sur-oeste
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se ve claro, se le ensancha;
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soplando a la mar enciende
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una fogata de plata.
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La mar, que tiene dos bocas,
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la "Chica" y la "Grande" trata
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de dar aviso a los barcos
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y esconderse en la ensenada.
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Con hielo polar nos quema
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el aire; y con su garganta,
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las gaviotas nos pregonan
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una mar malhumorada.
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El invierno es un gigante
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de genio oscuro; nos baña
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con pretensión de diluvio,
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su inconsciente sudestada.
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Estamos hasta los huesos
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calados por las hazañas
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del invierno, con sus cómplices,
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las lluvias y las borrascas.
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La Punta del Este y Punta
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Ballena, miran y callan;
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pero a la luz del relámpago
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anotan en su bitácora.
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Las chalupas salvavidas,
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Gorriti y Lobos, atadas
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en tangones están listas,
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por si las Puntas naufragan.
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Mar dura y gruesa; la tierra
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en vez, ya luce afinada;
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y por los surcos del viento
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van sembrando las heladas.
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las gentes, puertas adentro,
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ante un fuego le reclaman
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acción, a un sol enfermizo
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de horizontal cardiograma.
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El tiempo a lamar escucha
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de tú a tú, rompientes bravas,
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que concluyen en espuma,
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roca y arena y más nada.
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===Surf===
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Viento fuerte y la tabla;
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zigzagueante oscilar;
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agacharse y erguirse;
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los brazos balancear.
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En un tubo de ola
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su comba acariciar,
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mientras la tabla fuga
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con rumbo transversal.
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La trastumbada ola;
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por su "túnel" correr
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y remontar de nuevo
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con el mundo a tus pies.
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Tomar la mejor ola;
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la maniobra inventar,
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en el instante exacto
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con estilo ejemplar.
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Multiplicar las olas
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seguidas; prolongar
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 +
al máximo este goce
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mágico de la mar.
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 +
Y saltar al vacío
 +
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y mantenerse en pie;
 +
 +
montar la ola más grande
 +
 +
o desaparecer.
 +
 +
El surf tiene mil suertes
 +
 +
para resucitar,
 +
 +
con distinto equilibrio
 +
 +
que promete la paz.
 +
 +
Querer ser: uno mismo;
 +
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la fuerza y el compás;
 +
 +
viento, tabla, agua, freno:
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una felicidad.
 +
 +
 +
===Wind surf===
 +
 +
 +
El wind surf son olas duras
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potenciadas por el viento;
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el sabor de deslizarse;
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tabla-vela de los tiempos.
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Tus pies en un sube y baja;
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tus manos impulso y freno;
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un manubrio y una vela
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y un acrobático cuerpo.
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Achicar ángulo; abrirlo;
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los brazos como aparejo
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de un palo móvil que cede
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para pactar con el viento.
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Olas cortas, olas largas,
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contrapeso de tu cuerpo;
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voltear las boyas y a veces
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volar, volcar y de nuevo.
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Irse de quién sabe dónde
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a un horizonte que es puerto,
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como una mujer amada
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que te llama desde lejos.
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Tabla vela: zarandeo
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en un pendular incierto;
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en el visor de la vela
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pasa la espuma corriendo.
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Borbor de agua, espuma blanca,
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la cabra azul de la mar;
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despide a la tabla el viento
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para otro salto mortal.
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la sal, el sol, boyas, metas;
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alma y mar en movimiento;
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y un placer sobre la piel
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tan veloz como los sueños.
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===Fuera de borda===
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 +
Off Shore es fuera de borda;
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violentos corcovos en el mar;
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botes que generan blanco
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vellón desde un motor infernal.
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Del Puerto a Punta Ballena,
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 +
Isla Gorriti y Lobos; estar
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repujados en el viento;
 +
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la mar abierta y gruesa enfrentar.
 +
 +
Vértigo de hoja de ruta;
 +
 +
negociar boyas y calcular
 +
 +
distancias y derroteros;
 +
 +
precisión, rumbo, velocidad.
 +
 +
Todos compitiendo y todos
 +
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a extremos de la nerviosidad;
 +
 +
del motor y de la lancha,
 +
 +
de la pericia, se pide: más.
 +
 +
Proas succionando cielos;
 +
 +
pilotos que quisieran volar;
 +
 +
viento que ahoga y las estelas:
 +
 +
blancos subrayados a la mar.
 +
 +
Girar en la última boya
 +
 +
en Lobos y luego regresar
 +
 +
empapados en un sueño
 +
 +
que nos libere de la ansiedad.
 +
 +
Ya sobre Punta del Este,
 +
 +
la Boca Chica susurrará
 +
 +
que termina este suspiro,
 +
 +
al alcanzar la meta final.
 +
 +
Olvido del lento mundo;
 +
 +
tal solo cielo; tan solo mar;
 +
 +
inmenso instante de espuma
 +
 +
y si se puede, también ganar.
 +
 +
 +
===Hay pique===
 +
 +
 +
Se agita un sol corrugado
 +
 +
en la corteza del mar
 +
 +
y cruza a ras de agua, el seno
 +
 +
de una vela a todo andar.
 +
 +
Un wind surf de vela verde,
 +
 +
botavara de arenal
 +
 +
o sea, la Isla de Gorriti,
 +
 +
ha salido a navegar.
 +
 +
Se empeña la mar: flexiona
 +
 +
tanto a dos Puntas, que ya
 +
 +
se ve una curva, que espumas
 +
 +
y arenas, usan para brincar.
 +
 +
Vigila la Punta-faro
 +
 +
a olas-gaviotas, que van
 +
 +
surfeando por el celeste,
 +
 +
desprendidas de la mar.
 +
 +
Nada la Punta Ballena;
 +
 +
y por su aleta dorsal,
 +
 +
marcha un tiovivo de humanos
 +
 +
hacia tierra y hacia el mar.
 +
 +
Y esas Ánimas gigantes,
 +
 +
mientras juegan a reptar,
 +
 +
telediscando sus luces
 +
 +
al Pan de Azúcar están.
 +
 +
Y si un aire introvertido
 +
 +
pasa, es la brisa no más,
 +
 +
que puede estallar en viento,
 +
 +
de incontrolada velocidad.
 +
 +
Arriba, incendio de tejas;
 +
 +
abajo, crepita el mar;
 +
 +
y los pinos vagabundos
 +
 +
filetean la inmensidad.
 +
 +
El agua quiere ser pájaro;
 +
 +
los pájaros se hacen mar;
 +
 +
y tu alma, de azul y blanco
 +
 +
percibe la eternidad.
 +
 +
Dos Puntas; casas y torres;
 +
 +
playa y caña de pescar;
 +
 +
ya picó Punta del Este;
 +
 +
solo tengo que jalar.
 +
 +
 +
===Tiempo de mar===
 +
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 +
Sola, con viento y sus manos,
 +
 +
en camisón, sin galera,
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 +
la mar saca sus conejos
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y pañuelos en cadena.
 +
 +
Cuando el agua se esmerila
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para el trastumbe en la arena,
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late, retumba; desfleca
 +
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las espumas de su cresta.
 +
 +
Vienen a Punta del Este
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 +
olas locas, predispuestas
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a todas las actobacias
 +
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en el fin de su carrera.
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 +
Socavadas por el viento
 +
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con gubias de media caña,
 +
 +
le hurtan el cuerpo y lo mismo
 +
 +
él, les imprime su marca.
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 +
No se sabe si era espuma
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 +
esa gaviota sorpresa,
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 +
que del baile de las olas
 +
 +
parece que se despega.
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 +
Se sabe si que las nubes
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 +
que son espuma del cielo,
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 +
a bordo del horizonte
 +
 +
se vuelven mar a lo lejos.
 +
 +
La mar, mujer y coqueta,
 +
 +
que se busca un novio nuevo,
 +
 +
se ha echado sobre la piel
 +
 +
agua florida de sueños.
 +
 +
De babor y estribor, barcos;
 +
 +
son, una imagen apenas;
 +
 +
barlovento y sotavento
 +
 +
los tragan y no hay manera.
 +
 +
La mar es tiempo y espacio;
 +
 +
ella es proa y es estela;
 +
 +
el agua confunde al casco
 +
 +
y el barco cree que navega.
 +
 +
Aquel chinchorro que fuimos
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 +
ser un velero aparenta;
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y sólo existe la mar
 +
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y el barco es una quimera.
 +
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===Morir de amor===
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Como una vela delta,
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el cielo azul corteja
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las manchas de colores
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que arman punta del Este.
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las torres proporcionan
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sus "palos" y la Punta,
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en las nerviosas olas
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desliza su wind surf.
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En medio de las aguas
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y bajo el horizonte,
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navega de bolina
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acariciando a un sur.
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Los corrugados troncos
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sostienen sus sombrillas
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que salpican perfume
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sobre tu corazón.
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Es toldilla de pinos;
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hilos de verde y cielo
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tramados por el viento
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y cantigas de mar.
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Un azul cañamazo
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de aguas, seda de cielo
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y un brocado de arena;
 +
 +
sol, tiñendo la piel.
 +
 +
Y pulsa el viento a la ola
 +
 +
de frescura esmeralda,
 +
 +
cubierta a punto nieve
 +
 +
por ligeras espumas.
 +
 +
Revienta en la rompiente
 +
 +
y el blanco, derramado,
 +
 +
sigue la melodía
 +
 +
del seductor run run.
 +
 +
El palote del viento
 +
 +
gira y gira y estira
 +
 +
en el ocre de arena,
 +
 +
unos hojaldres de ola.
 +
 +
Un baño olvidadizo
 +
 +
de todas las tensiones,
 +
 +
sumerge en la belleza
 +
 +
y hace morir de amor.
 +
 +
 +
===Punta del Este===
 +
 +
 +
La paloma de la mar
 +
 +
zurea en la costa y sus alas,
 +
 +
como presagio de vuelo
 +
 +
agitan sus plumas blancas.
 +
 +
La temeridad del viento,
 +
 +
hiere su pecho en las rocas
 +
 +
para consumar su muerte,
 +
 +
pero vuela la paloma.
 +
 +
La mar, vida en movimiento;
 +
 +
la serranía, seductora,
 +
 +
los faros, dos corazones
 +
 +
que al buen camino pregonan.
 +
 +
Las islas, manos de un mimo,
 +
 +
cuentan tragedias y glorias;
 +
 +
de la ciega tempestad
 +
 +
hasta la luz que enamora.
 +
 +
Punta del Este, remedio
 +
 +
de la depresión traidora;
 +
 +
salvataje de ilusiones;
 +
 +
viento hamacando las horas.
 +
 +
Sueño que cabalga al tiempo;
 +
 +
arena entre pino y ola;
 +
 +
baño lustral del destino,
 +
 +
que pone gorjeo a las sombras.
 +
 +
Música de aguas; paloma,
 +
 +
la más vieja y la más nueva;
 +
 +
rompiente de la alegría
 +
 +
para acariciar la arena.
 +
 +
Un espacio de creación;
 +
 +
yodo que atiza a los vuelos
 +
 +
de la armonía y la belleza,
 +
 +
del más secreto velero.
 +
 +
 +
===Eterno saludo===
 +
 +
 +
Muerto yo, cada día
 +
 +
sentirás mi saludo;
 +
 +
emitirá mi alerta
 +
 +
la Isla de los Rumbos.
 +
 +
Vivirá entre las olas
 +
 +
mi corazón, hermano;
 +
 +
seré en las bienvenidas
 +
 +
un lobo adelantado.
 +
 +
Y te creará la playa
 +
 +
mi delirante pulso;
 +
 +
si sueñas en la arena,
 +
 +
velará mi murmullo.
 +
 +
Las flores de la dicha
 +
 +
nacerán en tu baño
 +
 +
y en un rumor de rocas
 +
 +
escucharás mi canto.
 +
 +
Te obsequiaré en las Islas
 +
 +
la llave del silencio;
 +
 +
las transparentes aguas,
 +
 +
el fondo amarillento.
 +
 +
la sal, yodo y resina,
 +
 +
te elevarán en vuelos;
 +
 +
olvidarás fatigas,
 +
 +
te mostraré el ensueño.
 +
 +
Tendrás toda la gama
 +
 +
del color en el cielo;
 +
 +
verdes y azules aguas
 +
 +
y en los pinos, sosiego.
 +
 +
En la espuma del mar
 +
 +
estrecharé a tu pecho,
 +
 +
esta edición eterna
 +
 +
de mi sol y mi viento.
 +
  
  

Revisión actual del 16:00 23 oct 2026

Tapa del volumen de poemas de Umberto Pereira cuyo contenido se reproduce en este capítulo.




De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"

Primera edición: 1994


Noticia sobre el autor y su obra


Punta del Este es la patria de Umberto Pereira.

Nació el 4 de enero de 1923. Esa naturaleza y su gente, han conformado su inspiración. Navegar la comarca tierramar y el alma de sus vecinos, dejaron la estela de estos poemas. La estela puede ser tan breve como hermosa. Pero, si los signos poéticos entran en el corazón del prójimo, dan un retorno sin tiempo.

En libros anteriores referimos a las opiniones de Juana de Ibarbourou, Sarah Bollo, Tomás Brena, José Mora guarnido, Heraclio Pérez ubici, Agustín de Saz y Domingo Luis Bordoli, así como a la inclusión en antologías uruguayas, de la obra de Pereira.

Siguen aquí, opiniones sobre los últimos libros publicados:


- Poeta y profesora Elodia Montañés Honoré: "Qué labor la tuya para recoger los datos y revestirlos luego con tu vuelo poético, para deleite de los que te leen. El inagotable venero de la fantasía. Páginas impregnadas de ternura, calidez y sabias reflexiones."


- Dr. Federico García Capurro: "Poemas que por su contenido y lirismo, van a interesar a todos los que como nosotros, hemos vivido intensamente la historia de Maldonado, Punta del Este y su gente."


- Escritor Antonio Deane: " Es un trabajo estupendo de investigación histórica, el que usted ha logrado hacer. Nada fácil por cierto."


- Poeta y escritora Sylvia Puentes de Oyenard: Aunque sin rutas parece, mil caminos tiene el mar; y uno de todos, el óptimo, al que es preciso encontrar. "El que convocó a un poeta de ley, que supo descubrir el camino y llegar a la palabra para alzar su canto y elevarse en vuelo. Gracias por permitirme compartir tu poesía."


- Profesor José Enrique Bengochea Elizalde: "Tiras la red y recoges transformados en poemas, nombres, sucesos, de este privilegiado lugar. Romances, biografías, nueva y más cercana visión de los naufragios y el deleite de la recreación pormenorizada de los detalles."


- Vice cónsul de Italia en Maldonado Giulio Ítalo Tortorella: "Hermosos relatos todos los de este aporte a la historia de Maldonado".


- Poeta y profesor Ricardo Leonel Figueredo: "Enfocada dentro del romance, mantiene la temática tuya, una vigencia épica, que nos retrotrae al romancero clásico, de lectura fluida, lleno de esas imágenes que se suceden en cadena. El rescate que realizas de esos temas semi-olvidados, tiene un aporte fundamental, para los estudiosos que aparecerán algún día."


- Director General de Turismo de Maldonado Oscar Olmos: "Conmovedor testimonio de nuestras más profundas raíces. Un viaje al pasado entretejido con nuestra actualidad. El tiempo no pasa; sólo da vueltas."


- Poeta y periodista cultural Yolanda Clavijo de Silvera: "Volví a vivir mi infancia, con personajes conocidos, con momentos pasados que aun siguen persistiendo. Gracias, Umberto, por el Punta del Este que no dejas que cambie y que dentro de cada nativo, sigue igual a como ayer."


- Periodista cultural José Palacio: "Cantos dedicados a los amigos, a la familia, al paisaje, al mar, bosques y cielo límpido; a las olas y al viento del sur, cuyas nostalgias llevan a la felicidad de los recuerdos."


- Maestra Nancy Sola de Cairo: "He disfrutado tu libro; me ha gustado mucho, como todas tus obras. has sabido rodear la historia con la particularidad del que quiere realmente lo suyo. Con el sabor de la "familia grande" de nuestra zona."


- Maestra Silas Zeballos de Tobías: "Te felicito por esa alma plena de poemas que fluyen a cada instante; por tu mente ágil, tu mano diestra y la voluntad férrea que te hace feliz, entregando riqueza espiritual. Un regalo para el espíritu. Cada nombre, cada anécdota, cada hecho narrado, es como sentir de nuevo ese palpitar del ayer, que iluminó de felicidad nuestros corazones."


- Sr. Roger Díaz González: "Me impresionó la calidad de la expresión y la claridad con que se detalla. no te imaginas cuánta alegría le causó a mi madre y a todos nosotros. Acá cerca, tengo a Luis Tassano, sobrino de don Estanislao, que aunque un poco viejo, se emocionó cuando le leí lo de su tío."


- Escritora y escribana Mabel Plada: "Gracias por rescatar del olvido, los hechos que hacen a los más íntimo de nuestra identidad."


- Maestra Estela Olsina: "Adivino la búsqueda minuciosa de los detalles, que se pierden a veces en el tiempo y en la distancia, en tu tan enriquecida tarea de escribir."


- Dr. y periodista cultural Alfredo Nocetti Fasolino: "Nadie ha interpretado -poesía mediante- a Punta del Este y a nuestra zona, como lo haces tu."


Obras publicadas:


- 1957: "Poemas de Punta del Este"

- 1993: "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este"

- 1994 - "Poemas de infancia puntaesteña I"; "Poemas de infancia puntaesteña II"; "Poemas de Punta del Este II"; "Poemas de Punta del Este III"; "Poemas de Punta del Este IV"


Obras a publicar:



- "Poemas de Maldonado" (tomos I y II)

- "Rafael Pérez del Puerto" (tomos I y II)

- "Poemas de los relieves"

- "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II)

- "La patria de Artigas".






Espuma puntaesteña

Punta del Este es un barco

programado al sur no más;

para que el curso se cumpla

las Islas, deben remar.

Abrirá el barco una flecha

que espuma desplazará;

sus dos alas de belleza

el rumbo sur trazarán.

Vector blanco gigantesco

que al cielo le indicará

lo increíble de una tierra

que flota sobre la mar.

Su rolar, sus cabecesos,

al viento enamorarán;

del agua que roza al casco

caricias blancas saldrán.

Y es la espuma tan hermosa

(enseña la Antigüedad)

que nace el amor en ella:

su padre, el viento será.

La espuma, que es instantáneo

humo blanco sobre el mar,

descubre a este amor secreto:

suspiro y eternidad.

Tal amor quiere ocultase;

pero es Vía Láctea en el mar;

es pasión que vuelve al aire,

viento de nunca parar.

Una blancura y un canto

agua espuma y viento, dan,

la progresión de la vida;

amor, que no morirá.

Agua y viento la seducen;

Punta del Este se va;

milagro: la tierra inmóvil,

empezará a navegar.

Cuando llegas, es un barco

que está a punto de zarpar;

saltas a bordo y de pronto,

eres espuma de mar.


Asencio Iturria

Asencio Iturria es herrero

y al lado de Sáder instaló

su taller por unos tiempos

en que aumentaba la construcción.

Fuerte y alto, caminando

dándole una cierta elevación

al pie de apoyo iba "el Vasco"

en un zanqueo muy rendidor.

Un entusiasmo a los saltos;

cuerda de barítono en la voz

con un canturreo a la vasca,

rubio, bien parecido varón.

Con una clara mirada

y la sonrisa de un hombre leal

sabe de qué habla y lo dice

mostrando una convicción total.

Y muy buena herrería de obra;

muy cotizada, fabricará;

y el corrido comentario:

un vacío "el Vasco", vino a llenar.

Mutante Asencio en negocios,

en el Yacht Club iría a recalar;

restaurante y bar atiende

donde el prestigio lo rodeará.

"Moncho", otro vasco ayudante,

a beber la bota me enseñó;

festejaba con gran ruido

sus condiciones como instructor.

Asencio hace plata grande

y otro negocio imaginará:

tener su mejillonera

que por su cuenta trabajará.

Al viejo "Pingo" de Mahilos,

caoba de la India, vuelve pontón;

y aletas mejilloneras

sobre sus bordas le fabricó.

Y sale con bien de nuevo;

pero le ha surgido otra ilusión:

restaurante de mariscos

y venta de propia producción.

Construye "Mariskonea"

frente a la "Cueva del Zorro" y da,

los mariscos del vivero

que allí, alimenta agua de mar.

La fama aumenta; ya tiene

muy superado su buen pasar;

de la "Paso de los Toros",

cartera de acciones comprará.

Educa bien a sus hijos;

"Mariskonea" consolidará;

hasta que venga la muerte

que lentamente lo llevará.

Asencio fue un hombre entero;

recto y a un tiempo, franco y cordial;

llegó maduro a esta tierra;

su gran secreto fue: trabajar.

Trabajó en lo que sabía

con infinita tenacidad;

fue una vida puntaesteña

con un mensaje, más que ejemplar.


Puente ondulante Leonel Viera

Dos corcovos de cemento,

en transversal;

cálculo de ola y poesía:

un tobogán.

Ondulación, juego y gracia,

todo a la vez;

un puente del sube y baja,

no puede ser.

Aunque no parece cierto,

él, está ahí;

con dos crestas como espuma,

va a sonreír.

Como el día, es la subida,

culminación;

como la noche, hondonada

que oculta al sol.

Emergen del Maldonado

pilares u,

tanteando para evadirse

hacia el azul.


Rambla de Punta del Este

Recorramos un acierto:

la rambla; que sin violencia,

sigue las sinuosidades

con una santa paciencia.

Fue sabia al ser respetuosa

de la joya facetada;

dio libertad a su brillo

y a la vez la dejó intacta.

En vez de primer actor

a ras de suelo tendida,

parece que se escondiera

para no ser advertida.

La irrepetible Península

gozó la delicadeza;

con amor vino el camino

a besar a la belleza.

A la Punta este vestido

le cae como para fiesta;

para despertar amor

a todo el que se le acerca.

Parece que el tal vestido

fueran las bíblicas prendas;

y que en la danza, a las olas

los siete velos entrega.

Y del ondular del agua

y de su cuerpo se espera

que cada quiebre perfecto

muestre hermosuras inéditas.

Aquí corretea felina;

allá te acaricia y besa;

aquí parece nacer

allá se muere de pena.

De un lado regala luz;

del otro oscura tristeza;

de un lado la Isla del sol

del otro Isla de belleza.

Punta del Este es un ser

de convergente grandeza:

viento, nube, mar y sol;

bosque, arena, transparencia.


Baile de los marineros

Baile en la Punta del Este,

inédito se quedó;

una vez por temporada

navegaba esta ilusión.

De dónde vienen los barcos

que de pronto inventa el sol;

de dónde los marineros

que andan buscando un amor.

Nadie pregunta quién eres

ni lo que piensas hacer;

la sirvienta, el marinero:

un hombre y una mujer.

El cansancio del trabajo

nubla memoria de hogar

se pierde en la tierra firme

se tira al fondo del mar.

Me simpatizas; te quiero;

qué lindo sería bailar;

cantar que estamos de paso;

la vida es corta: ¿vendrás?

Que si; que no; que quién sabe;

lo pensaré; bueno; voy;

sigue una noche de música;

el baile; el beso; tu y yo.

Es baile uno y exclusivo;

no tiene cuando acabar;

naufraga en la madrugada

como un bamboleo de mar.

Aquel del año pasado

y el que se va a realizar;

zarpa el verano; y el viento,

al baile desguazará.


Teatro de la calle 20

En la "Subida" "del Este"

una calle y un balcón

en forma de anfiteatro,

hecho por Héctor Gandós.

Un sueño de candilejas,

de tus amores, amor,

abrió un refugio a las musas,

foso de noble emoción.

Director de la tramoya,

empresario de la voz,

de la aventura del arte,

regente de la ilusión.

Punta del Este te debe

este circo de la acción

que trueca vida y cultura,

por la risa y el dolor.

Tierra mi tierra querida,

mar de mi eterna canción;

cielo del alma infinito,

viento que me vuelves flor.

Me quedo entre bambalinas,

para agradecer a Dios,

el teatro en la calle veinte,

hecho por Héctor Gandós.


Las lagunitas

De pronto una mirada suspendida

por el oleaje bravo de los años,

se proyecta de nuevo sobre el fondo

de lo que en tanto tiempo no ha mirado.

Son, entre rocas, limpias lagunitas,

que alimenta las olas de mi pago;

fondo musgoso, actinias, mejillones,

algas y pececillos despistados.

El cielo contorneado al horizonte;

mezcla de ruido de olas y gaviotas

y este mirar que vuelve del pasado.

Todo es igual y todo está latente:

la luz, la sal, el yodo, Islas y Punta

y el viento, de la espuma enamorado.


Punta del Este, amanecer

Al romper la mañana,

Punta del Este

apaga olas y grita:

¡todos... despierten!

Y se lava la cara

con las espumas;

y brinca alborozada,

sobre las dunas.

De espaldas a Gorriti,

se mira en Lobos;

los lobos la saludan

todos a coro.

Sale de recorrida

y verifica,

si en su sitio se encuentra

la Boca Chica.

Le hace un guiño al "Monarca"

y a Ballena;

se desnuda y se baña

con gracia plena.

Confiesa sus pecados

-noche y borrasca-

y el aire fresco absuelve

sin decir nada.

Con luna consagrada

luego, comulga

y con yodo y salitre

se desayuna.

La luz tiene un plateado

tan nuevecito,

que a Dios se le ha caído

de los bolsillos.

¡Qué cosa tan bonita

que son las huellas,

de los enamorados

sobre la arena!

Y hay unas barcas mágicas

que ya regresan;

traen al mar en bodega

y en él navegan.

¡Qué cosa más extraña!:

con pasta verde,

los pinos pintan cielos

azul celeste.

Se mezclan mar y brisa:

marejadilla;

cielo, luz y horizonte:

la maravilla.

Gritó: ¡despierten todos!

y no despiertan

nada más que los cantos

de los poetas.


Punta del Este, todo el día

Entre Gorriti y Lobos,

transparencias de ensueño,

torrenteras de viento.

Las colinas engarzan

a la bahía de plata,

su fiesta de amatistas.

Olas de calco alisan

el papel en la orilla,

para copiar la arena.

Punta del Este, en medio,

yodo, sal, eucalipto,

olor a mar y a pino,

cocina al mediodía

el aire de la vida,

en la fragua del tiempo.

En bosques y jardines

invisibles chicharras

se beben la penumbra.

Con aleteos y cantos

los pájaros aferran

el cielo al horizonte.

Por sombras malherido

derrama el sol colores

de tragedia y de gloria.

La oscuridad contempla

la luna y las estrellas

y renuncia a ser noche.

La luz lava las almas;

les resucita el vuelo

con azules y verdes,

con rojos y amarillos,

en la mar confidente,

en espuma de amor.

Puerto y playa; ancla y vela;

juego de azar y gozo:

pulso del universo.


Punta del Este, anochecer

Sangra violetas y rojos

con la lanza en el costado

el sol; herido de sombras

va a morir sacrificado.

Él era el rey; el supremo,

por quien el mundo palpita;

mensajero del latido

y transmisor de la vida.

El cielo se desaferra

zafado del horizonte,

como una vela cangreja

a bandazos con la noche.

Al que inundó de regalos

horas calientes del día

sorprende, ingenuo y confiado

la noche, ciega de envidia.

Con sus perfiles, la sierra

parece un temblor de olas;

Gorriti como una virgen,

al pie del suplicio, llora.

Las nubes abren la sábana

del amor, en el ocaso;

el sol les da por su gesto

un resplandor de milagro.

Los lobos cantan canciones

de consuelo, al moribundo;

las propias sombras se espantan

con el crimen tan injusto.

Y Punta del Este, trémula

y hermosa como una novia,

descuelga un rico rosario

hecho con luces agónicas.


Éxtasis

El viento arquea a la luna

que al garete navega.

Voy haciendo equilbirios

en la esfera del mundo.

La mar me echa a la arena

y va a buscar gaviotas.

Y sin embargo, debgo,

vestirme de mi mismo.


La mar

mar dulce, mar serena,

mar dura de tormenta,

mar cruel de temporal.

En el sagrario acuático,

plantas, peces brillantes,

olas y espuma: mar.

La espuma es como un fuego

que consume a las olas

en la hoguera del mar.

La espuma se hace nube

y las nubes son cielo

que llueve y se hace mar.

Mar dulce, mar serena,

mar dura de tormenta,

mar cruel de temporal.

En el espacio el cuerpo;

dentro del cuerpo el alma

y en el alma la mar.

Allí, peces extraños,

vegetación secreta,

olas y espuma; mar.

La espuma es el amor;

pero el amor es fuego

y nube y lluvia y mar.

Mar dulce, mar serena,

mar dura de tormenta,

mar cruel de temporal.


Pesca deportiva

Dondequiera que se busque

arte, ciencia y amistad,

surgirán cañas y riles

y aparejos de pescar.

Es la pesca el gran deporte

con idioma universal;

negros, blancos, ricos, pobres,

caben en nuestra hermandad.

Desafiando a la intemperie,

con sol, lluvia o temporal,

ningún tiempo nos detiene

si se trata de pescar.

No importan las cantidades;

tampoco la calidad;

competir es lo que vale

en el arte de pescar.

En la espera de los peces

o jalando del sedal,

se van tejiendo las redes

de nuestra cordialidad.

Y la pesca en ríos y en mares,

en la guerra o en la paz,

a toda edad nos ofrece,

convivencia fraternal.

Ser amigos, pescadores,

es nuestro lema triunfal;

ante los peces, rivales;

ante el pescador: lealtad.

Y en la mesa que atesora

los buenos frutos del mar,

brindemos por los que pesquen,

la más hermosa amistad.


Secreto de confesión

Amo los inmensos cielos

de esta tierra puntaesteña;

amo la mar encrespada

y al sol y a la luna nueva.

Almácigos de mis sueños,

volvieron fértil la arena;

como gaviotas mis versos

volaron hacia la sierra.

Amo las islas que tienen

el alma como mi pena:

sola, silente y oscura;

lejana, ignota, secreta.

Amo las velas nocturnas

porque las quiero de veras;

les cambio mi corazón

por la luz de las estrellas.

Las estrellas que palpitan

como la sangre en mis venas,

como las olas que beben

la luz de la luna llena.

Amo perfumes del monte,

amo el vientre de la sierra;

las cumbres sabias que miran

más allá de las veredas.

Amo la luz, la alegría,

la flor de la enredadera

azul, campana de ensueño,

que en mi corazón resuena.

Resuena el chirriar de grillos,

las olas sobre la arena;

la tragedia de las barcas

que parten y no regresan.


Parque de la fauna autóctona

Los faldeos del Pan de Azúcar;

proficua vegetación

y los espejos del agua

que bajan a esperar sol.

Amanecer; la reserva;

la fauna indígena abrió

los aspersores de vida:

grito, canto, salto, acción.

Hermoso parque; despierta

gratitud la protección

a las especies nativas

que amenazan extinción.

La cercanía de animales

al niño surca de amor;

y por presencia le inspira

ternuras y comprensión.

Es naturaleza libre,

para la conservación

y una protección discreta

para lograr procreación.

Un cautiverio atenuado;

seguridad; el observador,

siente que tiene en el alma

pájaros en profusión.

Se le instalan las lagunas

de suave palpitación,

los cisnes de cuello negro:

plástica interrogación.

Venado de campo y nutria,

serpiente y puma; jaulón

con todos los parloteos,

del murmullo hasta la voz.

Y las decenas de especies,

hondonadas, discusión

de lenguaje y movimiento

que desborda la atención.

Árboles, playas, refugios,

sierras y flores; color;

magisterio de la vida

de feliz navegación.


Muelle de Punta del Este

Puerto de la Candelaria;

Punta del Este le deberá

a tu muelle, una gran parte

de aquel tu patrimonio incial.

Él fue tu punto y aparte

para llegar y para zarpar;

trajo a bordo unas historias

y otras distintas se llevará.

Tu muelle don, bajo el agua,

los mejillones que crecerán

enormes en sus columnas

y que el verano saboreará.

Fue el muelle, pesca con caña,

con aparejos y conversar

y exagerar sobre piezas,

carnadas y oculta habilidad.

Tu muelle es barco consuelo

inconmovible a la tempestad;

ilusión de travesía

para apropiarse la inmensidad.

Tu muelle es piso seguro,

donde la aventura embarcará

los sueños y las tragedias,

de la novela a la realidad.

Él está lleno de arribos

y despedidas; prometerá;

pero como es marinero,

sólo Dios sabe si cumplirá.

Tu muelle es un raro péndulo

que guarda entre chas chas y chas chas,

tiempo andariego de espacios,

que a la ansiedad puede apaciguar.


Murallón

El murallón es milagro

de piedras y de cemento;

puedes andar sobre el agua;

ser secretario del viento.

Hace una raya y divide,

la tempestad y el resguardo;

zozobra, muerte, hundimiento;

felicidad, vida y canto.

Por un lado la intemperie

y por el otro el cobijo;

como la señal de una Era:

antes y después de Cristo.

Vuelve a Gorriti cercana

y al mar un gato sumiso;

dibuja, mientras caminas,

la Punta con trazo limpio.

Como después de la lluvia

luce la Punta del Este;

con hongos que llaman torres,

que crecen, crecen y crecen.

Vienen las olas en cinta

de espuma y contra los filos

de los bloques, dan a luz

mariposas y sonidos.

Para enamorar al sol,

las mariposas, del blanco,

sacan los siete colores

en un solo aletear mágico.

El agua que fuera vuelo

se desliza hecha murmullo;

se lo beberá el verdín

increíble de los cubos.

Respiras bajo el agua

vuelto sedal pescador;

te jalas cuando has pescado

un alegre corazón.

El murallón ataguía

de la belleza, es un barco;

y tu puedes navegar

por su cubierta cantando.

Un barco que no se mueve

o se mueve demasiado;

según que el mar de tu alma

esté en calma o agitado.

Y te calza una campana,

con transparencias de cielo,

que te transporta hasta el día

en que nació el universo.

Conecta a tu corazón

con un horizonte inmenso

y lo hace bombear un mundo

que te llega a todo el cuerpo.

Te regala con las naves

todo el chas chas del tambor;

de dos manos que tenías

te da en olas un millón.

Así que te vuelves rico

de todo lo que no es oro;

te humaniza con el viento;

te alimenta con el yodo.

Y te pinta despacito,

hasta que un cárdeno brillo

te convierte en almacén

de sol, al salir del río.

Te recuerda que hay dos mares:

uno es pasión y otro amor;

y que en medio de esas olas

debes ser tu, murallón.

Te dice que eres el eje

de un abanico de sol,

que de amanecer a ocaso

se abre y te da su calor.

Su calor y su belleza;

claridad, latido, amor;

para distraer a tu pena

y suavizar su dolor.

Eres la vela del barco

que entra y que sale del puerto

y eres la nuez con motor

circunnavegando el tiempo.

Eres Juan Díaz de Solís,

el indio y el patrio suelo;

a la vez te has convertido

en usurpador y dueño.

Y te envuelve con la noche

pero enciende antes un faro

que juega a volverse estrella

y pone tu barco a salvo.

Acariciando tu piel

se te ha incorporado el viento,

para que puedas dormir

en sábanas de pampero.

Ya no podrás distinguir

si duermes o estás despierto;

vagabundo del amor,

del placer y del ensueño.

El murallón-tamboril

con sus olas, del silencio,

saca chas chas suavecito

que te bailará en el cuerpo.

Ya no sabes si lo pisas

o si andas en esos vuelos

que las gaviotas inventan

para cumplir tus deseos.


Capitanía del Puerto

La Capitanía en "el Este"

en tres locales se partirá:

junto a la Aduana, la Cuadra

y al lado, casa del Capitán.

Aparte, al cruzar la calle

el Guardia Marina dispondrá

de una casa independiente

que tiene un depósito detrás.

pero la Cuadra, el dominio

que Elbio Pereira regenteará

como Cabo, es el recinto

donde se cuela toda la mar.

Quiero decir que la estufa

pone agua caliente y lo demás,

es la saga interminable

que un personaje hace a cada cual.

Entre cartas y algún trago

el mate amargo es lo principal;

y marca la hoja de ruta

por la que el cuento navegará.

Estufa enorme y sus troncos,

con llamas que saben devorar

de extremo a extremo a un invierno;

y brasas de sombra para asar.

La lancha que está amarrada

al este y contra el muelle, podrá

ir a disputar las vidas

que quiera robar la tempestad.

Fuera de la Cuadra un mástil;

al tope el pabellón nacional;

y en la cruceta flamea,

cada tiempo un color especial.


La Fragata

Lo que pasó en "La Fragata"

es una extraña conspiración,

que aunque sea secreto a voces,

fue coto para la tradición.

Juanito Domínguez guía

la primitiva decoración;

zinc, paredes de madera,

redes colgantes, piso temblón.

Buenas bebidas, es claro,

que escanciará Pancho Salazar;

y buena orquesta con ritmos

de la más reciente actualidad.

En medio de una arboleda;

casi tapado el acceso está;

pendiente cerco de piedra

que baja hacia el murmullo del mar.

un triángulo de terreno,

piezas contiguas y más allá

la arena, que se confiesa

si le pregunta la oscuridad.

Cada noche "la Fragata",

tiene inminencia de naufragar;

el piso oficia de olas

y la bebida de tempestad.

La madrugada descarga

un puerto con anuncios de sol;

pretende dejar "en tierra" a la mareada tripulación.

Lo dicho: se ha navegado,

no queda duda, con la intención,

que cada cual ha guardado

para escribirla en el corazón.


Primavera

El invierno fue el alero

a cuya sombra yacían,

en un sueño de colroes

las corolas de la vida.

Y ahora el aire huele a sol

y setiembre se adivina;

se supone que la luz,

del invierno nos redima.

Ella adelgaza el contorno

de las Ánimas que brillan

ya con platas o turquesas,

con azules o amatistas.

Y hace un trazo minucioso

para dibujar las islas;

abren sus brazos las Puntas

late en medio la bahía.

Rompen pimpollos de flores;

el vino espera en las viñas;

la mar, cuajada de espuma,

los vientos arremolina.

Madura al fin el celeste

del cielo, que se ilumina

con un sol profesional

que hace a la mar cristalina.

Mirando de aquí, interrumpe

el horizonte esta Isla,

que es un barco verde y blanco

cargado de amor y dicha.

Un faro en Lobos y el otro

en la Punta, la humanizan

y la Canal del naufragio,

los buenos rumbos avisa.

No se ven; pero de yodo

son las alas que fabrica

la sal, para que tú vueles

mientras tus penas olvidas.

La Primavera es un cuento

para imaginar veranos;

una amnesia del invierno;

calor para despertarnos.

Está toda la promesa

esperando en los capullos

de agua espuma; que revienta

y alumbra amor con murmullos.

Deja a un lado las tormentas

la lluvia y otras cobijas;

que el aire está oliendo a sol

y setiembre se adivina.


Verano

El verano es un motor

fuera de borda; su lancha

con pasajeros del mundo

llega a esta costa dorada.

Verano es un viento norte

con un turista en la tabla,

con ese cuerpo oscilante

que elige la ola más alta.

una tabla que en el viento,

las olas remonta y baja;

que alterna la inclinación

y atraviesa su explanada.

El verano es ese ser

zigzagueante con la tabla

del destino, hacia la orilla

de olas azules y blancas.

El verano es un wind surf,

un baño-viento que marcha;

vela de sol que te tuesta,

arena-espiedo del alma.

El verano es vela delta

vuelo de ilusión ingrávida,

que haciendo de vida sueño,

desliza el todo y la nada.

Con un bañador de yodo

Punta del Este te aguarda;

toda la sal de la vida

y un horizonte de plata.

Es movimiento continuo;

es ruleta ilusionada;

si baño, arenas ardientes;

si música madrugada.

Sky, polo, equitación,

golf, squash y motonáutica;

tenis, rugby y aviación;

vela; y si quieres, la calma.

Hay una izquierda cordial

en el cielo y en las aguas,

una orilla confidente

que a tu run run esperaba.

Así que todas tus olas

puedes soltar; que una blanca

espuma liberará

tus secretos y tus ansias.

El verano es la locura

de un sol que goza en el agua;

y una tierra que imagina

ser viento y entonces baila.


Otoño

El otoño es otra cosa;

es pintor impresionista;

Punta del Este en sus telas

todo el color analiza.

Punta del Este se aquieta

y en sus hojas amarillas

y en sol naciente y ocaso,

describe la maravilla.

Toma las telas en blanco

del tiempo y las ilumina,

de forma que a los maestros

pintores, les causa envidia.

Con un trazo suelto el mar

apenas toca la orilla;

en voz baja de acuarela

blanca sobre arena limpia.

Y la bóveda del cielo

con nubes se dinamiza;

agranda los horizontes

y a las tensiones achica.

Andan las nubes brillantes

pero a la vez, sus sombrillas,

recorren la piel del mar

y en la espuma se deslizan.

La tibieza es la carnada

y al pescador, lo convida

con los plateados presentes

del mar; es una delicia.

El cielo, la mar, la Punta,

las Islas, son indivisa

vela, que el tiempo otoñal

complace con una brisa.

Se explayan en el otoño

las olas por la bahía;

barcos que zarpan nos dejan

silencio, melancolía.

hay eco de las gaviotas

y reventar de las olas;

sobre las durmientes piedras,

machaca el tiempo las horas.

Zambullen maragullones;

levantan vuelo gaviotas;

extiende el viento sus alas

y el mar, no cabe en su ropa.

Viento con luz anatómica

a tono con esas pistas,

sabias, tenaces, profundas,

para apropiarnos la dicha.


Invierno

El sol, justo en el momento

en que la luz se le acaba,

como gorro de dormir

al Pan de Azúcar se cala.

El invierno es un silbido

frío, arrachado y maltrata

los bosques que le padecen

su violencia desatada.

Su pecho, en el sur-oeste

se ve claro, se le ensancha;

soplando a la mar enciende

una fogata de plata.

La mar, que tiene dos bocas,

la "Chica" y la "Grande" trata

de dar aviso a los barcos

y esconderse en la ensenada.

Con hielo polar nos quema

el aire; y con su garganta,

las gaviotas nos pregonan

una mar malhumorada.

El invierno es un gigante

de genio oscuro; nos baña

con pretensión de diluvio,

su inconsciente sudestada.

Estamos hasta los huesos

calados por las hazañas

del invierno, con sus cómplices,

las lluvias y las borrascas.

La Punta del Este y Punta

Ballena, miran y callan;

pero a la luz del relámpago

anotan en su bitácora.

Las chalupas salvavidas,

Gorriti y Lobos, atadas

en tangones están listas,

por si las Puntas naufragan.

Mar dura y gruesa; la tierra

en vez, ya luce afinada;

y por los surcos del viento

van sembrando las heladas.

las gentes, puertas adentro,

ante un fuego le reclaman

acción, a un sol enfermizo

de horizontal cardiograma.

El tiempo a lamar escucha

de tú a tú, rompientes bravas,

que concluyen en espuma,

roca y arena y más nada.


Surf

Viento fuerte y la tabla;

zigzagueante oscilar;

agacharse y erguirse;

los brazos balancear.

En un tubo de ola

su comba acariciar,

mientras la tabla fuga

con rumbo transversal.

La trastumbada ola;

por su "túnel" correr

y remontar de nuevo

con el mundo a tus pies.

Tomar la mejor ola;

la maniobra inventar,

en el instante exacto

con estilo ejemplar.

Multiplicar las olas

seguidas; prolongar

al máximo este goce

mágico de la mar.

Y saltar al vacío

y mantenerse en pie;

montar la ola más grande

o desaparecer.

El surf tiene mil suertes

para resucitar,

con distinto equilibrio

que promete la paz.

Querer ser: uno mismo;

la fuerza y el compás;

viento, tabla, agua, freno:

una felicidad.


Wind surf

El wind surf son olas duras

potenciadas por el viento;

el sabor de deslizarse;

tabla-vela de los tiempos.

Tus pies en un sube y baja;

tus manos impulso y freno;

un manubrio y una vela

y un acrobático cuerpo.

Achicar ángulo; abrirlo;

los brazos como aparejo

de un palo móvil que cede

para pactar con el viento.

Olas cortas, olas largas,

contrapeso de tu cuerpo;

voltear las boyas y a veces

volar, volcar y de nuevo.

Irse de quién sabe dónde

a un horizonte que es puerto,

como una mujer amada

que te llama desde lejos.

Tabla vela: zarandeo

en un pendular incierto;

en el visor de la vela

pasa la espuma corriendo.

Borbor de agua, espuma blanca,

la cabra azul de la mar;

despide a la tabla el viento

para otro salto mortal.

la sal, el sol, boyas, metas;

alma y mar en movimiento;

y un placer sobre la piel

tan veloz como los sueños.


Fuera de borda

Off Shore es fuera de borda;

violentos corcovos en el mar;

botes que generan blanco

vellón desde un motor infernal.

Del Puerto a Punta Ballena,

Isla Gorriti y Lobos; estar

repujados en el viento;

la mar abierta y gruesa enfrentar.

Vértigo de hoja de ruta;

negociar boyas y calcular

distancias y derroteros;

precisión, rumbo, velocidad.

Todos compitiendo y todos

a extremos de la nerviosidad;

del motor y de la lancha,

de la pericia, se pide: más.

Proas succionando cielos;

pilotos que quisieran volar;

viento que ahoga y las estelas:

blancos subrayados a la mar.

Girar en la última boya

en Lobos y luego regresar

empapados en un sueño

que nos libere de la ansiedad.

Ya sobre Punta del Este,

la Boca Chica susurrará

que termina este suspiro,

al alcanzar la meta final.

Olvido del lento mundo;

tal solo cielo; tan solo mar;

inmenso instante de espuma

y si se puede, también ganar.


Hay pique

Se agita un sol corrugado

en la corteza del mar

y cruza a ras de agua, el seno

de una vela a todo andar.

Un wind surf de vela verde,

botavara de arenal

o sea, la Isla de Gorriti,

ha salido a navegar.

Se empeña la mar: flexiona

tanto a dos Puntas, que ya

se ve una curva, que espumas

y arenas, usan para brincar.

Vigila la Punta-faro

a olas-gaviotas, que van

surfeando por el celeste,

desprendidas de la mar.

Nada la Punta Ballena;

y por su aleta dorsal,

marcha un tiovivo de humanos

hacia tierra y hacia el mar.

Y esas Ánimas gigantes,

mientras juegan a reptar,

telediscando sus luces

al Pan de Azúcar están.

Y si un aire introvertido

pasa, es la brisa no más,

que puede estallar en viento,

de incontrolada velocidad.

Arriba, incendio de tejas;

abajo, crepita el mar;

y los pinos vagabundos

filetean la inmensidad.

El agua quiere ser pájaro;

los pájaros se hacen mar;

y tu alma, de azul y blanco

percibe la eternidad.

Dos Puntas; casas y torres;

playa y caña de pescar;

ya picó Punta del Este;

solo tengo que jalar.


Tiempo de mar

Sola, con viento y sus manos,

en camisón, sin galera,

la mar saca sus conejos

y pañuelos en cadena.

Cuando el agua se esmerila

para el trastumbe en la arena,

late, retumba; desfleca

las espumas de su cresta.

Vienen a Punta del Este

olas locas, predispuestas

a todas las actobacias

en el fin de su carrera.

Socavadas por el viento

con gubias de media caña,

le hurtan el cuerpo y lo mismo

él, les imprime su marca.

No se sabe si era espuma

esa gaviota sorpresa,

que del baile de las olas

parece que se despega.

Se sabe si que las nubes

que son espuma del cielo,

a bordo del horizonte

se vuelven mar a lo lejos.

La mar, mujer y coqueta,

que se busca un novio nuevo,

se ha echado sobre la piel

agua florida de sueños.

De babor y estribor, barcos;

son, una imagen apenas;

barlovento y sotavento

los tragan y no hay manera.

La mar es tiempo y espacio;

ella es proa y es estela;

el agua confunde al casco

y el barco cree que navega.

Aquel chinchorro que fuimos

ser un velero aparenta;

y sólo existe la mar

y el barco es una quimera.


Morir de amor

Como una vela delta,

el cielo azul corteja

las manchas de colores

que arman punta del Este.

las torres proporcionan

sus "palos" y la Punta,

en las nerviosas olas

desliza su wind surf.

En medio de las aguas

y bajo el horizonte,

navega de bolina

acariciando a un sur.

Los corrugados troncos

sostienen sus sombrillas

que salpican perfume

sobre tu corazón.

Es toldilla de pinos;

hilos de verde y cielo

tramados por el viento

y cantigas de mar.

Un azul cañamazo

de aguas, seda de cielo

y un brocado de arena;

sol, tiñendo la piel.

Y pulsa el viento a la ola

de frescura esmeralda,

cubierta a punto nieve

por ligeras espumas.

Revienta en la rompiente

y el blanco, derramado,

sigue la melodía

del seductor run run.

El palote del viento

gira y gira y estira

en el ocre de arena,

unos hojaldres de ola.

Un baño olvidadizo

de todas las tensiones,

sumerge en la belleza

y hace morir de amor.


Punta del Este

La paloma de la mar

zurea en la costa y sus alas,

como presagio de vuelo

agitan sus plumas blancas.

La temeridad del viento,

hiere su pecho en las rocas

para consumar su muerte,

pero vuela la paloma.

La mar, vida en movimiento;

la serranía, seductora,

los faros, dos corazones

que al buen camino pregonan.

Las islas, manos de un mimo,

cuentan tragedias y glorias;

de la ciega tempestad

hasta la luz que enamora.

Punta del Este, remedio

de la depresión traidora;

salvataje de ilusiones;

viento hamacando las horas.

Sueño que cabalga al tiempo;

arena entre pino y ola;

baño lustral del destino,

que pone gorjeo a las sombras.

Música de aguas; paloma,

la más vieja y la más nueva;

rompiente de la alegría

para acariciar la arena.

Un espacio de creación;

yodo que atiza a los vuelos

de la armonía y la belleza,

del más secreto velero.


Eterno saludo

Muerto yo, cada día

sentirás mi saludo;

emitirá mi alerta

la Isla de los Rumbos.

Vivirá entre las olas

mi corazón, hermano;

seré en las bienvenidas

un lobo adelantado.

Y te creará la playa

mi delirante pulso;

si sueñas en la arena,

velará mi murmullo.

Las flores de la dicha

nacerán en tu baño

y en un rumor de rocas

escucharás mi canto.

Te obsequiaré en las Islas

la llave del silencio;

las transparentes aguas,

el fondo amarillento.

la sal, yodo y resina,

te elevarán en vuelos;

olvidarás fatigas,

te mostraré el ensueño.

Tendrás toda la gama

del color en el cielo;

verdes y azules aguas

y en los pinos, sosiego.

En la espuma del mar

estrecharé a tu pecho,

esta edición eterna

de mi sol y mi viento.








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