Diferencia entre revisiones de «Poemas de Punta del Este III»
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| + | mostrarían los inicios. | ||
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| + | el dueño del Bar "Colón" | ||
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| + | y hacía vender sus helados | ||
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| + | de tosca fabricación. | ||
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| + | Casillas, carpas, al fondo, | ||
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| + | adelante las sombrillas; | ||
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| + | vendedores ambulantes | ||
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| + | con tapa, las empanadas | ||
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| + | hechas por "madame Pitot", | ||
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| + | todo el mundo codiciaba. | ||
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| + | Y aquel: "¡a vintén los churros!" | ||
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| + | que todavía nos resuena; | ||
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| + | ¡qué ricos aquellos churros!; | ||
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| + | toda la infancia renuevan. | ||
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| + | Con las colgantes canastas, | ||
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| + | va un permanente voceo: | ||
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| + | "¡Chicles, pastillas, bombones; | ||
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| + | chocolates, caramelos!" | ||
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| + | Va vendiendo sus postales, | ||
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| + | don Alfredo Salazar; | ||
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| + | e impresionando las placas, | ||
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| + | que llevará al Cine-bar. | ||
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| + | El Cine-bar de la tarde, | ||
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| + | ya nos "engancha" en la playa: | ||
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| + | orquesta, tragos y "cómicas" | ||
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| + | y hasta verse en la pantalla. | ||
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| + | Cuando don Alfredo obtura, | ||
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| + | chiquilines del lugar, | ||
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| + | como por arte de magia, | ||
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| + | ya están figurando atrás. | ||
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| + | Don Alfredo los espanta; | ||
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| + | resopla; mas no podrá, | ||
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| + | con la ilusión de mirarse | ||
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| + | de tarde en el Cine-bar. | ||
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| + | La marea de las voces | ||
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| + | y los botes que se alquilan; | ||
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| + | el sol radiante en las olas; | ||
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| + | el muelle, un vapor, la Isla. | ||
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| + | Apiñado movimiento | ||
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| + | alrededor de sombrillas, | ||
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| + | de las carpas, de los bares, | ||
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| + | en el agua y en la orilla. | ||
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| + | La transparencia del agua, | ||
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| + | la diafanidad del día, | ||
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| + | el celeste de los cielos, | ||
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| + | el azul de la bahía. | ||
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| + | Que si el aire, que si el viento | ||
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| + | y a tostarse a pleno sol. | ||
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| + | con un método risueño. | ||
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| + | "La Fourmi" y el bar "del British": | ||
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| + | aceitunas y empanadas, | ||
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| + | papas fritas y licores | ||
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| + | "Huinca", "Saint Jean de la Cruz" | ||
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| + | y el "Muriel", barco de mundo; | ||
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| + | "Alguacil" y "Metejón", | ||
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| + | la "Guará" y el "Vagabundo". | ||
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| + | El "Huaglen", el "Cachetazo", | ||
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| + | "Caimán", "Mbiyacoé" y el "Yenny"; | ||
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| + | el "Nancay" y el "Barataria" | ||
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| + | y el "Arazá" y el "Mon Reve". | ||
| + | |||
| + | El "Flamenco", dos "Sloops", | ||
| + | |||
| + | del "Yacht Club Punta del Este"; | ||
| + | |||
| + | pesca a fondo mar adentro | ||
| + | |||
| + | o sentados en el muelle. | ||
| + | |||
| + | Muellecito y trampolín; | ||
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| + | el baño en aguas tranquilas; | ||
| + | |||
| + | tiempo en que la playa "Brava", | ||
| + | |||
| + | era para los suicidas. | ||
Revisión del 11:39 22 oct 2026
De Umberto Pereira, "el poeta de Punta del Este"
Primera edición: 1994
Noticia sobre el autor y su obra
Punta del Este es la patria de Umberto Pereira.
Nació el 4 de enero de 1923. Esa naturaleza y su gente, han conformado su inspiración. Navegar la comarca tierramar y el alma de sus vecinos, dejaron la estela de estos poemas. La estela puede ser tan breve como hermosa. Pero, si los signos poéticos entran en el corazón del prójimo, dan un retorno sin tiempo.
En libros anteriores referimos a las opiniones de Juana de Ibarbourou, Sarah Bollo, Tomás Brena, José Mora guarnido, Heraclio Pérez ubici, Agustín de Saz y Domingo Luis Bordoli, así como a la inclusión en antologías uruguayas, de la obra de Pereira.
Siguen aquí, opiniones sobre los últimos libros publicados:
- Poeta y profesora Elodia Montañés Honoré: "Qué labor la tuya para recoger los datos y revestirlos luego con tu vuelo poético, para deleite de los que te leen. El inagotable venero de la fantasía. Páginas impregnadas de ternura, calidez y sabias reflexiones."
- Dr. Federico García Capurro: "Poemas que por su contenido y lirismo, van a interesar a todos los que como nosotros, hemos vivido intensamente la historia de Maldonado, Punta del Este y su gente."
- Escritor Antonio Deane: " Es un trabajo estupendo de investigación histórica, el que usted ha logrado hacer. Nada fácil por cierto."
- Poeta y escritora Sylvia Puentes de Oyenard: Aunque sin rutas parece, mil caminos tiene el mar; y uno de todos, el óptimo, al que es preciso encontrar. "El que convocó a un poeta de ley, que supo descubrir el camino y llegar a la palabra para alzar su canto y elevarse en vuelo. Gracias por permitirme compartir tu poesía."
- Profesor José Enrique Bengochea Elizalde: "Tiras la red y recoges transformados en poemas, nombres, sucesos, de este privilegiado lugar. Romances, biografías, nueva y más cercana visión de los naufragios y el deleite de la recreación pormenorizada de los detalles."
- Vice cónsul de Italia en Maldonado Giulio Ítalo Tortorella: "Hermosos relatos todos los de este aporte a la historia de Maldonado".
- Poeta y profesor Ricardo Leonel Figueredo: "Enfocada dentro del romance, mantiene la temática tuya, una vigencia épica, que nos retrotrae al romancero clásico, de lectura fluida, lleno de esas imágenes que se suceden en cadena. El rescate que realizas de esos temas semi-olvidados, tiene un aporte fundamental, para los estudiosos que aparecerán algún día."
- Director General de Turismo de Maldonado Oscar Olmos: "Conmovedor testimonio de nuestras más profundas raíces. Un viaje al pasado entretejido con nuestra actualidad. El tiempo no pasa; sólo da vueltas."
- Poeta y periodista cultural Yolanda Clavijo de Silvera: "Volví a vivir mi infancia, con personajes conocidos, con momentos pasados que aun siguen persistiendo. Gracias, Umberto, por el Punta del Este que no dejas que cambie y que dentro de cada nativo, sigue igual a como ayer."
- Periodista cultural José Palacio: "Cantos dedicados a los amigos, a la familia, al paisaje, al mar, bosques y cielo límpido; a las olas y al viento del sur, cuyas nostalgias llevan a la felicidad de los recuerdos."
- Maestra Nancy Sola de Cairo: "He disfrutado tu libro; me ha gustado mucho, como todas tus obras. has sabido rodear la historia con la particularidad del que quiere realmente lo suyo. Con el sabor de la "familia grande" de nuestra zona."
- Maestra Silas Zeballos de Tobías: "Te felicito por esa alma plena de poemas que fluyen a cada instante; por tu mente ágil, tu mano diestra y la voluntad férrea que te hace feliz, entregando riqueza espiritual. Un regalo para el espíritu. Cada nombre, cada anécdota, cada hecho narrado, es como sentir de nuevo ese palpitar del ayer, que iluminó de felicidad nuestros corazones."
- Sr. Roger Díaz González: "Me impresionó la calidad de la expresión y la claridad con que se detalla. no te imaginas cuánta alegría le causó a mi madre y a todos nosotros. Acá cerca, tengo a Luis Tassano, sobrino de don Estanislao, que aunque un poco viejo, se emocionó cuando le leí lo de su tío."
- Escritora y escribana Mabel Plada: "Gracias por rescatar del olvido, los hechos que hacen a los más íntimo de nuestra identidad."
- Maestra Estela Olsina: "Adivino la búsqueda minuciosa de los detalles, que se pierden a veces en el tiempo y en la distancia, en tu tan enriquecida tarea de escribir."
- Dr. y periodista cultural Alfredo Nocetti Fasolino: "Nadie ha interpretado -poesía mediante- a Punta del Este y a nuestra zona, como lo haces tu."
Obras publicadas:
- 1957: "Poemas de Punta del Este"
- 1993: "Poemas de aventuras, regatas y naufragios en el Este"
- 1994 - "Poemas de infancia puntaesteña I"; "Poemas de infancia puntaesteña II"; "Poemas de Punta del Este II"; "Poemas de Punta del Este III".
Obras a publicar:
- "Poemas de Punta del Este" (tomo IV)
- "Poemas de Maldonado" (tomos I y II)
- "Rafael Pérez del Puerto" (tomos I y II)
- "Poemas de los relieves"
- "Poemas de circunnavegación" (tomos I y II)
- "La patria de Artigas".
Contenido
Punta del Este, una música
Punta del Este, una música,
lúcida y analfabeta;
sin pentagrama, sin clave,
con un diapasón de piedra.
Fluir seductor que improvisa
cielos, mar, bosques y arenas;
con viento errante anarquista,
con swing de eterna marea.
Caja sonora, la noche,
suena en su boca de luna
cuando la tañe la espuma.
El sol, crucero del cielo,
sube del mar y al mar baja,
mientras el monte le canta.
Cayetano Costoya
Una obsesión de trabajo
y extrema responsabilidad;
ensimismado manejo
de su Ford "T" tan particular.
Un toscano "Regia Italia"
siempre encendido; lo llevará
como elemento incluido
en permanencia sobre su faz.
Es Cayetano Costoya;
familia numerosa criará;
albañil muy distinguido
que Julio Rico hizo capataz.
Parco y un lujo de amigo;
inteligente como el que más;
y se ha tallado a si mismo
empecinado en adelantar.
Cayetano, Cayetano;
arisco chubasco de bondad;
viento gallego, morriña
de una cantiga de aquella mar.
La mofa que a los gallegos
por crueldad anatematizó,
con la inocencia celtíbera
tiene una deuda de incomprensión.
Cuando en la tierra adoptada
se les abriera la ilustración,
el brillo de sus talentos
los hizo orgullo de esta Nación.
Cayetano: en esta Punta
del Este, lució su voluntad;
que honró a la estirpe gallega
y a la ilusión que lo hizo inmigrar.
Hipólito "Aramís" Ramos
Cuando digo Aramís Ramos
quiero decir enfermero;
no un enfermero cualquiera:
el único de mi pueblo.
Y la única autoridad
de diagnóstico certero
que había en Punta del Este,
cuando no teníamos médicos.
Quiero decir aquel negro
que mereció un gran respeto
por su prudencia ejemplar;
por su auxilio y consejo.
Aquel hombre tan jovial,
pacífico y bondadoso;
y tan amante del teatro;
tan amigo generoso.
El que atacaba la música
con un entusiasmo intenso,
con aquel torpe violín,
lleno de muecas y gestos.
El del "Gran Conjunto Ariel",
con su vocación de actor;
la única modesta llama
cultural en la región.
De ladeado sombrero hongo
y andar con gran distinción
y un sonreír por encima
de toda preocupación.
Al afligido paciente
llevaba calma y sosiego;
tenía lucidez del límite
de su buen conocimiento.
Y graduaba con maestría
la urgencia de ver a un médico
de Maldonado o San Carlos,
cuando el mal era muy serio.
Curaba nuestra inquietud
antes que sanar al cuerpo
y daba sus prevenciones
con otros tantos aciertos.
los médicos lo estimaban
por su proceder correcto,
incapaz de una imprudencia
por su respeto al enfermo.
Aquellos ojos saltones;
aquel decir jaranero;
aquel alivio y confianza
que ganó la fe de un pueblo.
Violín, teatro y amistad;
apostolado enfermero;
una presencia ejemplar
que alegraba a nuestro pueblo.
La pequeñez es grandeza
según el lugar y el tiempo;
era poco y era todo
Aramís: ¡qué flor de negro!
Basilia y Luisa Iturria; César y Emilio Sáder
Los hermanos Sáder eran
una brillante combinación;
Emilio, la simpatía;
César, sesuda elucubración.
César el arte, la historia,
los incunables, la distinción;
piezas únicas que causan
a los turistas admiración.
Emilio era la sonrisa,
el parloteo de la amistad;
el almacén y la tienda,
los finos tragos que ofrece el bar.
César, dueño de "La Cueva":
perfume, porcelana, cristal;
cigarros, relojes, libros,
bisutería de calidad.
Emilio volvía dinero
el almacén, la tienda y el bar;
abarrotados depósitos,
autos y nafta de la "Pan-Am".
César concurría al Liceo
donde enseñaba un raro francés,
convencional y mezclado
con inflexiones del libanés.
Emilio nos cautivaba
con sus chispazos de buen homor;
César con su pensamiento,
su seriedad y su introversión.
Con las hermanas Iturria
Basilia y Luisa se casarán;
y en los hijos que engendraron
la dura forja continuará.
ambas hechas de medida
para el carácter de cada cual:
Luisa, cascabel abierto;
Basilia, alegre pero formal.
"Hotel de L´Elite" se agrega
a sus negocios y hace furor;
la casona de Gutiérrez,
asiento al nuevo rubro le dio.
Por fin en el hotel "Playa",
todo el negocio se concretó;
allí les vino la muerte
pero están vivos por su labor.
Con estos dos libaneses
de claro ejemplo y múltiple don,
larga historia puntaesteña
cuando era aldea, se confundió.
Basilia y Luisa, cincuenta
años del "Playa" pueden contar;
y el gran sueño de los cuatro;
vuelto hermosísima realidad.
Alquiladores de caballos
Cabrera, Cairo, Pereira,
Báez, Miguélez, Carteruccio,
Sánchez, Medina, Rodríguez,
alquilaban sus matungos.
Saquito blanco o rebenque
que los identificaban;
oferta de los caballos
de mañana en Playa Mansa.
No había puja; cada cual,
contaba con su clientela;
esperando los pedidos
se armaba una alegre rueda.
Tiempo de cambiar de ropa
en la playa; y hoteleros,
que ofrecían sus "casillas"
para uso de pasajeros.
Abajo de las del "British"
era el lugar preferido,
para esperar la demanda
por su sombra protegidos.
Desde el fondo de la playa
llegaba casi a la orilla,
sobre el piso horizontal,
doble hilera de casillas.
Soportadas en columnas,
las casillas de madera,
dejaban un buen lugar
para las horas de espera.
Corredores con baranda;
cada vez más alejados
de la arena, hasta llegar,
como a tres metros de alto.
De un lado puertas al norte,
del otro puertas al sur;
al frente, en un semicírculo,
el bar, de gran amplitud.
Sobre las casillas techo;
zinc a dos aguas y alero;
y dos grandes escaleras
que por el bar, dan acceso.
Cuando se hizo "La Fourmi"
que era de cemento armado,
también, bajo sus columnas,
esas ruedas se formaron.
Éste, era el bar del "España";
planta semicircular;
la mitad sobre la arena,
la mitad sobre la mar.
Ruedas de cuentos con fondo
intermitente de olas;
de aperos y de caballos;
de críos y de "patronas".
De amores de juventud,
de trabajos y de penas;
de los fatales destinos,
de felices ocurrencias.
Si la temporada es buena,
si me quejo o no me quejo;
si alcanzará la ganancia
para pasar el invierno.
Despedirse y almorzar;
preparar a los caballos;
llevarlos al domicilio
de quien los haya alquilado.
Algunos irán al "Bosque";
otros irán a "La Draga",
otros al "Parque Lussich",
otros irán a "La Barra".
Unos irán por la costa,
otros por la carretera;
unos forman grandes grupos,
otros salen en parejas.
Sobre el lomo del caballo
se aprecia más la belleza;
y ven más lejos y piensan,
en lo que espera respuesta.
Ruta vieja, ruta nueva,
ruido de mar o silencio,
que por el bosque del alma
anda buscando un sendero.
De vuelta, el alquilador
junta sus bestias sudadas;
hace "un tiro" con las riendas
y los lleva hasta "las casas".
Secar a los animales,
darles agua, racionarlos
y llevarlos hasta "el sitio",
donde tendrán su descanso.
Termina la temporada:
los caballos van al campo;
gastaremos el invierno
en recordar al verano.
El "Negro" García
Hablo del "Negro" García
que era uno de los fareros;
un constante buen humor
derrochado en los encuentros.
Fundó el "Peñarol del Este"
y entre la arena y los juncos
paseó la amarilla y negra,
para un puntaesteño orgullo.
Que quién era el titular;
que por qué "el Negro" me saca;
maldición de los suplentes
y gozo de los que entraban.
Con las mejores maneras
trataba de explicar los cambios
que a muchos convencerán
y a otros suena arbitrarios.
En el Faro hay una cancha
de bochas; por compañero
buscan al "Negro" García,
por ser jugador completo.
Y en el "Gran Conjunto Ariel",
será pistón infaltable,
de la orquesta de Aramís
y en serenatas y bailes.
Así la seguridad
del mar y el fútbol lo atrapan;
y las bochas y la música,
en aquella aldea lejana.
Pulcro, siempre perfumado,
de buena estampa y sonrisa;
en nuestro elenco de negros,
un buen lugar ganaría.
Cuadrilla de limpieza
Casado, Rogelio Acosta,
con "la Sella" de Batista,
tiene por ocupación,
ser capataz de cuadrilla.
Ellos, invierno y verano
limpian la Punta del Este;
carros, mulas, carretillas,
barrer calles, cortar césped.
La cuadrilla de limpieza
es el mundillo ambulante,
de don Isaías Muniz,
los López y los González.
Podar pencas de palmeras,
cuidar canteros centrales,
que en dos sendas algo estrechas,
dividen algunas calles.
Está Benigno Gutiérrez
el de las "Casas Obreras";
está don Sandalio Alonso,
de silenciosa presencia.
Entre cordón y cordón
y entre adoquín y adoquín,
de los pastos y los yuyos
se ve asomar el verdín.
Mundo de Pascual Bautista
afincado en "La Pastora";
hombre muy cavilador
y de frases sentenciosas.
Azadas, "cortes", rastrillos,
mellados por el granito;
limpieza superficial
semi arrancando el pastito.
Ambiente de Alberto Hernández,
mirar claro, inteligente;
más rápido que las manos,
le trabajaba la mente.
Azadones y azadillas
por el uso carcomidos;
la chispa en los adoquines;
el barrer de los cepillos.
Los trabajos y las treguas
para secarse el sudor,
buscar la sombra o pitar,
para rastrear un rumor.
Orquesta de los cepillos,
tierrita que corre o vuela;
hojarascas y bosteos
que elimina la limpieza.
De lejos, por la silueta;
por el sombrero o la voz,
todos tenemos las claves
para saber quienes son.
Uno presenta la pala
que el otro llena a cepillo;
seca palada final
levantando los restitos.
El repaso de los años,
la confesión de las cuitas;
el viento, el calor, el frío;
¡vaya vida aporriadita!
Las carretillas cargadas
el tableteo de las ruedas;
cruce de los adoquines,
ruido que tartamudea.
Los que pasan y saludan
o paran a conversar;
la garganta de Rogelio
que se pone a carraspear.
Barrer contra los cordones
la basura que se encuentra;
luego: pala, carretilla,
montón, carro y a la quema.
El que no para de hablar
y el que siempre está callado;
el alegre y optimista
y el de sentimiento trágico.
Reúnen los elementos
un concierto de sonidos:
cascos, carretillas, carros,
azadas, palas, rastrillos.
Rogelio que es en el trato
con el vecino, una seda,
alegre, sentimental,
pone cara de dureza.
Con máscara de severo
de seriedad, de inspección,
el capataz resonsable
fiscaliza la labor.
pero toda la cuadrilla
lo tiene muy bien calado:
un pan de bueno y disfraz
de adustez; para el trabajo.
Plinio Rinaldi
Es nuestro Teniente Alcalde
y es carpintero "del Este";
cinco hijos tiene y bondad,
para ayudar al que fuere.
Trabajador incansable,
con "la Tita" de Olivera,
se amaron toda la vida
con desvelo y consecuencia.
Hizo en el "Conjunto Ariel"
pocas representaciones,
donde exhibiera su gracia
natural de gentilhombre.
Alto, de pelo sedoso,
de atlética fortaleza,
tras de sereno y prundente
comedido en sus maneras.
Pasa por sus ojos claros
la transparencia de amigo;
y las cosas más pequeñas
y los sueños infinitos.
Ha hecho Plinio largo idilio
de su trato a la madera:
del desbroce hasta el encastre,
sus manos buscan belleza.
Es justo con alegría;
vocación de paz lo anima;
y los pleitos se evaporan
si los convoca a la armonía.
Ejemplo de buen vecino;
actitud confiable deja
cuando se marcha; su vida,
es para todos, herencia.
Playa Mansa
Mediodía en Playa Mansa;
helados "a molinillo",
que de Pancho Salazar
mostrarían los inicios.
Pancho era entonces aquí,
el dueño del Bar "Colón"
y hacía vender sus helados
de tosca fabricación.
Casillas, carpas, al fondo,
adelante las sombrillas;
vendedores ambulantes
que la arena recorrían.
En rectangular canasta
con tapa, las empanadas
hechas por "madame Pitot",
todo el mundo codiciaba.
Y aquel: "¡a vintén los churros!"
que todavía nos resuena;
¡qué ricos aquellos churros!;
toda la infancia renuevan.
Con las colgantes canastas,
va un permanente voceo:
"¡Chicles, pastillas, bombones;
chocolates, caramelos!"
Va vendiendo sus postales,
don Alfredo Salazar;
e impresionando las placas,
que llevará al Cine-bar.
El Cine-bar de la tarde,
ya nos "engancha" en la playa:
orquesta, tragos y "cómicas"
y hasta verse en la pantalla.
Cuando don Alfredo obtura,
chiquilines del lugar,
como por arte de magia,
ya están figurando atrás.
Don Alfredo los espanta;
resopla; mas no podrá,
con la ilusión de mirarse
de tarde en el Cine-bar.
La marea de las voces
y los botes que se alquilan;
el sol radiante en las olas;
el muelle, un vapor, la Isla.
Apiñado movimiento
alrededor de sombrillas,
de las carpas, de los bares,
en el agua y en la orilla.
La transparencia del agua,
la diafanidad del día,
el celeste de los cielos,
el azul de la bahía.
Que si el aire, que si el viento
o que si el agua está fría;
que si se siente agradable
o lo bravo es la salida.
Si es mejor entrar despacio
o prefiero zambullir;
competencias bajo el agua
y saltos del trampolín.
Los alardes de destreza,
carreras de natación;
horas jugando en el agua
y a tostarse a pleno sol.
Se prohibía el torso desnudo
a los hombres y los niños;
gozaban de un tobogán
para deslizarse al río.
Roberto Chao enseñaba
a nadar a los pequeños;
hacía gustar la gimnasia
con un método risueño.
"La Fourmi" y el bar "del British":
aceitunas y empanadas,
papas fritas y licores
y bebidas "refrescadas".
Los muchachos alocados,
del techo de "La Fourmi",
desde una altura increíble,
se atreven a zambullir.
Las ruedas de alquiladores
donde se ofrecen caballos,
que en jornada vespertina
recorrerán aledaños.
Los veleros y los yates:
los conocidos, los nuevos;
navegando o en amarras
contra el muelle o a borneo.
El "Pingo", el "Coco"" y el "Jane",
"la Paloma", el "Sparviero";
el "Helo" y el "Piraí";
"Ytoiba", "Alejandro" y "mero".
"Huinca", "Saint Jean de la Cruz"
y el "Muriel", barco de mundo;
"Alguacil" y "Metejón",
la "Guará" y el "Vagabundo".
El "Huaglen", el "Cachetazo",
"Caimán", "Mbiyacoé" y el "Yenny";
el "Nancay" y el "Barataria"
y el "Arazá" y el "Mon Reve".
El "Flamenco", dos "Sloops",
del "Yacht Club Punta del Este";
pesca a fondo mar adentro
o sentados en el muelle.
Muellecito y trampolín;
el baño en aguas tranquilas;
tiempo en que la playa "Brava",
era para los suicidas.
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